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jueves, 7 de febrero de 2013

Leyendas Templarias -V-

MONZON 

Este castillo se halla situado a setenta kilómetros de Huesca en la carretera de Lleida en el ángulo compuesto por los ríos Cínca y Sosa sobre un cerro de laderas escarpadas a 368 metros de altura.


Es el lugar donde se reunían las tres Cortes de los tres Reinos de la Corona de Aragón. La primitiva fortaleza musulmana llamada “Monçones” se encuentra construida sobre una atalaya fortificada musulmana, que a su vez ocupó el emplazamiento de una edificación romana preexistente.


Se donó a los templarios el 27 de Noviembre de 1143 por orden de Berenguer IV, que recibe el castillo con sus tierras y propiedades y se produce una fuerte disputa entre esta y la mitra ilerdense hasta que en 1173, quedan supeditadas a la encomienda un total de 28 iglesias.


La Orden del Temple convirtió Monzón en la principal casa de la Orden en la Corona de Aragón.
Los templarios lo trasformaron en castillo-convento, sede de la encomienda, consta de cinco edificios independientes y constituye un modelo de castillo de planta irregular y un ejemplo de fortaleza defensiva con sus potentes muros de ladrillo de dos metros de espesor.
La entrada se halla en el ángulo Sur-este del conjunto. A ella se accede tras salvar un foso de tres metros de profundidad que se atraviesa por medio de un puente levadizo y por una puerta con bóveda de ladrillo que tras una pronunciada pendiente nos encontramos con la llamada cárcel de la encomienda o de los templarios, que es una construcción de dos plantas. También recibe el nombre de torre de Jaime I, pues en ella se alojó siendo príncipe mientras permaneció en el castillo.


De lo más antiguo del castillo-convento es la torre del homenaje del siglo X. De planta cuadrada, posee un aparejo de sillería que en sus entrepaños distingue cantos rodados colocados en construcción son cantos dispuestos en opus spicatum (espina de pez), típica construcción templaria.
La sala de los caballeros que es el edificio más grande, una de las más espléndidas de todo el recinto. En uno de sus laterales por el exterior, se abre un pozo que comunica con el aljibe.
Los dormitorios, la capilla y la torre de las dependencias también fueron construidos por la Orden del Temple.
El templo está considerado como el elemento más interesante del castillo y hacía de torreón defensivo desde su ábside, cumpliendo así una doble función militar y religiosa, propia de los edificios pertenecientes a la Orden del Temple. 


Aunque es obra románica, de una sola nave en él se aprecian detalles góticos como el apuntamiento de su bóveda de cañón termina en un ábside iluminado por una ventana semicircular. En el centro del ábside del templo se abre un agujero en el suelo por donde se desciende a un subterráneo que se nos ha permitido visitar y vale la pena bajar a él, por la sensación tan misteriosa o energética que penetra en uno. En este subterráneo existe una especie de camastro labrado en la roca que justo cabe una persona y, aunque muchas pueden ser las explicaciones, nos quedamos en que bien podía ser parte de un rito iniciático. Este subterráneo tiene dos salidas, una a la torre del homenaje y otra a la sala de los caballeros, donde un artefacto permitía recoger el agua de lluvia.


Cuando los templarios fueron cercados por las tropas del rey Jaime II, éstas se quejaban que a pesar del cerco duro y tenaz, los templarios de monzón realizaban frecuentes incursiones clandestinas por todo el valle, introduciendo víveres en su castillo, practicando estas salidas por las diferentes minas y pasadizos nombrados del castillo.
Al pie del castillo en el lado sudoeste se ha encontrado los cimientos de la antigua iglesia parroquial de San Juan que perteneció a los templarios. Los cimientos descubiertos pertenecen a un edificio grande de planta rectangular con ábside semicircular, ancho como la nave.
El Rey Jaime I tenía seis años y cuatro meses cuando fue reclamado por el Temple. En cumplimiento del testamento de su madre fue educado por los templarios entre Agosto de 1214 a Junio de 1217 exactamente tres años en las estancias del castillo al cargo del Maestre Provincial de Aragón Guillén de Monredón.
En la capilla de San Nicolás fue jurado el pequeño rey Jaime I por toda la nobleza, escoltado, rodeado y protegido por los restantes templarios. Todos ellos se inclinaron ante él y prometieron fidelidad, defensa y amor hacia su rey.


Los veinte primeros años de la vida de Jaime I serán el resultado de la educación impartida en el castillo.
Jaime II atacó sus muros en 1308 con el fin de expulsar a lo últimos templarios que se habían hecho fuertes en él. Siete meses duró el cerco de Monzón desde Octubre de 1308 hasta el 24 de Mayo de 1309 después de un prolongado cerco y de una aguerrida defensa se rindieron, cuarenta templarios prestaron declaración entre Chalameda y Monzón.
Y el castillo pasó a manos de los hospitalarios que intentaron borrar a golpe de martillo todos los símbolos dejados por los templarios.
El último Comendador que rindió el castillo fue Fray Bartolomé de Belvís.


Dicen que todos los años para el 24 de Mayo se aparece el Comendador Fray Bartolomé de Belvís, vestido de blanco y su rostro ensangrentado, dando fuertes gritos que conmocionan las estancias de la fortaleza, demostrando la gran injusticia cometida contra el Temple.
Hasta nosotros ha llegado la información de esta leyenda que nos dieron directamente las gentes del lugar.
Algunos eran monzoneros y otros que por casualidad o por extrañas circunstancias se encontraban allí.
Todos confirmaron que este suceso ocurre en la fecha señalada.


SAN PEDRO DE PORZONILLOS 


Llegamos a Oza do Rios, en la provincia de la Coruña, donde se encuentra esta población en el sur de Betanzos. Se conserva una iglesia templaria: tiene una sola nave con ábside rectangular y un curioso rosetón con forma de estrella de David, de seis puntas.

Delante de ella celebran los aldeanos una ceremonia ancestral, los fieles bailan descalzos, en contacto con la tierra en silencio, sólo roto por el sonido de la gaita pero no se la ve sólo se la oye, el músico se esconde tras la iglesia. En un momento todos paran y miran a un mismo sitio.
Algo murmuran enseguida siguen su danza. Han mirado a una figura grabada en el frontal de la iglesia. Un espanta brujas que afirman infalible. Desde que los templarios edificaron la iglesia y colocaron esta figura dicen que nunca se han visto espíritus malignos por los alrededores.


nnDnn

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