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martes, 26 de marzo de 2013

La caída de San Juan de Acre -I-

Algunas fuentes cristianas afirman que Khalil Al-Ashraf tenía bajo su mando 160.000 soldados de infantería y unos 60.000 de caballería, que junto a las 72 eficaces catapultas (algunas fuentes indican 100 catapultas) demostraron ser muy superiores a las defensas de la ciudad: 14,000 soldados a pie y 800 caballeros, a éstos se le suman 2,000 hombres que zarparon desde Chipre comandadas por el rey Enrique II. Se estima que la población de Acre en la época sumaba 40,000 habitantes.


La Ciudad Real de San Juan de Acre estaba situada de espaldas al mar Mediterráneo, rodeada por éste por el sur, por el este y por el oeste, formaba una pequeña península y dominaba la bahía que llevaba su nombre. Tenía una doble fila de murallas y doce torres que habían sido reforzadas hacía poco. En la parte norte se encontraba el barrio de Montmusart y, al sur de éste, la muralla torcía bruscamente en dirección oeste y formaba un ángulo recto bajando en dirección sur hasta encontrar el mar. Todo este saliente era dominado por la Barbacana del Rey Hugo. El castillo del rey, ocupado por la Orden del Hospital, estaba situado delante del barrio de Montmusart y pegado a la muralla interior.

Acre sólo tenía dos puertas terrestres, la de Maupas en el norte dando acceso al Montmusart y la de San Antonio en la parte central junto al castillo. El Consejo de Acre determinó que la parte central de la muralla era la más vulnerable a pesar de contar con las torres de la Condesa de Blois, Inglesa, del Rey Enrique, la torre Maldita y la barbacana del Rey Hugo donde se estableció la defensa de las tropas enviadas por el rey Enrique de Chipre.

El 5 de Abril, al amanecer, el ejército musulmán fue divisado por los guardias de la muralla norte. Los soldados se prepararon y todos los campesinos de villas cercanas se establecieron intramuros. Los mamelucos por su parte hicieron lo mismo, montaron sus tiendas frente a los muros de la ciudad y construyeron las máquinas de asedio.

Arriba, en el norte de Montmusart, ocupándose de la puerta de Maupas, se organizó la Orden del Templo y frente a éstos, el ejército de Hama al mando de su señor Al-Malik. A continuación del Templo y hasta la torre de San Antonio, se situó la Orden del Hospital enfrentándose al ejército de Damasco mandado por Ruk ad-Din Toqsu. El poderoso ejército egipcio, con el sultán al mando. Ocupó la llanura hasta la bahía haciendo frente a las tropas del rey Enrique con su flanco derecho y a Pisanos, Venecianos y Caballeros Teutónicos con su flanco izquierdo.

Para los cristianos estaba claro, debían negociar y si no podían preservar la ciudad al menos podían obtener salvoconducto a tierras cristianas, por esto, fue enviada al campamento musulmán una embajada para negociar la paz, sin embargo el Sultán, antes de dejarles entrar les preguntó si traían las llaves de la ciudad, ante la negativa de los emisarios, Khalil se negó a negociar, sólo aceptaría la rendición incondicional de la ciudad.

El 7 de Abril el asedio comenzó, según narran diversas fuentes, los gritos de guerra de los soldados que participaron en el ataque inicial fueron acompañados por el batir de los tambores y el sonar de las trompetas. Las numerosas catapultas comenzaron a lanzar rocas sobre los muros de la ciudad, destruyendo casas, templos y calles. Simultáneamente, una lluvia de flechas incendiarias, saetas y jabalinas, se alzó desde el campamento enemigo, provocando estragos en la población y prendiendo con fuego los tejados de paja o madera.

8 días después, el 15 de Abril, los Templarios y Hospitalarios que se hallaban acuartelados en Montmusard, al norte de Acre, mandados por el Gran Maestre Guillermo de Beaujeu, intentaron un ataque nocturno por sorpresa contra el ejército mameluco, específicamente contra los campamentos de los ejércitos de Hama y Damasco, con el fin de destruir sus máquinas de guerra. Inicialmente, el elemento sorpresa funcionó como se esperaba pero, a lo largo de las siguientes horas, las fuerzas cristianas se vieron obligadas a retirarse.

Las operaciones que los zapadores musulmanes llevaban a cabo por debajo de los muros habían avanzado con rapidez extraordinaria, y se encontraban casi debajo de la barbacana del Rey Hugo, corriendo dicha edificación el riesgo de venirse abajo, por lo que poco tiempo después, la barbacana, justo delante de la Torre del Rey Enrique, hubo de ser abandonada y durante la semana siguiente, los zapadores del sultán minaron las torres Inglesa y de la Condesa de Blois. Toda la muralla exterior se derrumbaba ante el bombardeo incesante de las catapultas y los mandrones del sultán.

El 15 de Mayo, las fuerzas de Al-Ashraf atacaron la puerta de San Antonio, situada junto al castillo, siendo, inicialmente, rechazados por defensores Templarios y Hospitalarios tras un duro enfrentamiento. No obstante, tres días más tarde, las fuerzas mamelucas atacaron de nuevo la entrada

El día 18, las tropas del Sultán abrieron brecha en la torre Maldita por donde irrumpieron los mamelucos rechazando a los defensores hasta muralla interior. El Templo y el Hospital tuvieron que acudir a reforzar el sector, pues en el suyo, la presión de los ejércitos de Hama y Damasco era mucho menos fuerte. Sin embargo toda la zona estaba perdida, pues más al sur, Otón de Grandsdon había cedido ante el empuje atacante y había perdido la torre de San Nicolás.

Antes de entrar y repitiendo la táctica intimidatoria inicial, Al-Ashraf ordenó el asalto acompañado de un importante número de tambores, trompetas y cimbales. Eficaces arqueros preparaban el camino a la primera línea de atacantes compuesta por escuadrones suicidas. Montones de musulmanes ya corrían por la ciudad arrasándolo todo a su paso.

Para empeorar las cosas, el mismo día sucedió lo siguiente: Estando el Gran Maestre del Temple, Gillaume de Beaujeu, liderando la defensa cerca de la muralla en el sector de la Torre Maldita, se le vio repentinamente arrojar la espada y alejarse del combate hacia el interior de la ciudad, sus caballeros le reprocharon su cobardía. Pero Beaujeu respondió:

"Je ne m'enfuit pas; je suis mort. Voici le coup".

Que traducido quiere decir: "No estoy huyendo, estoy muerto, aquí está la flecha", y simultáneamente alzó el brazo dejando ver la mortal herida que había recibido en un costado, bajo la axila. Entonces sus caballeros lo transportaron por una de las poternas de la muralla del Montmusard, a una casa del barrio, cerca de la puerta de San Antonio. Donde más tarde, tanto él, como Mateo de Clermont, mariscal del Hospital, murieron. Los caballeros del temple, transportando, los cuerpos de ambos, se pusieron bajo las órdenes del Mariscal de la Orden Pierre de Severy, quién ordenó la retirada hacia la fortaleza templaria, en el sur de la ciudad, cerca del puerto.



AIT Argentina

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