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viernes, 27 de junio de 2014

HIJO DE LA PROMESA XVIII (18)


HIJO DE LA PROMESA XVIII


IN Dominus Inspiravit, Filio Promissionis
"de los Templarios Iniciados"



Me pegue un baño rapido, me cambie y salí hacia Notre Dame. Llegue en 5 minutos y sin demoras ingrese por su puerta principal, estaba llena de gente por doquier… fieles, turistas, devotos de muchas regiones y rincones del mundo, pero no podía localizar a nadie con una estrella de 8 beatitudes blanca, símbolo de la Orden de Malta, nuestra enemiga histórica, quien ya en los primeros tiempos, mostraba en sus altas esferas una desconfianza hacia nuestra Orden, conspirando en la oscuridad de los pasillos de palacio y junto al propio Papa contra nuestra Sagrada y Noble Organización. 


Por que el enemigo venia a nosotros?… mil preguntas surcaban mi cabeza, pero solo era un soldado, un iniciado y un joven que aunque mucho me decía mi maestro que estaba preparado, sabia que no. Y lo sabia por mis dudas, si estuviera preparado, no tendría dudas… y así pense siempre, hasta que el destino me puso frente a Maria y me contó que Jesus paso por lo mismo con un nivel espiritual a años luz de todos… Pero ya llegaré a ese encuentro….

Segui recorriendo la Catedral y me adelante cerca de la puerta secreta, donde había estado y había hablado con el propio Jesus. Aun ahí, no podía creerlo, todo estaba según lo recuerdo… Mi transe no había sido una ilusión, pues esta era mi primera vez en Notre Dame y desconocía todo su interior, pero estaba ahí, cada lugar, cada recuerdo… Me sentí tentado.. me acerque a tocar el ladrillo “maestro” que activaba la entrada, pero estaba lleno de gente, no me importo, me acerque y casi cuando llego a acariciar el secreto dispositivo una mano me paro. 

Anael, lo que has vivido aquí, no es para revelarlo al mundo aun. Gire en seco y vi a un hombre alto, corpulento de bigotes y barba prominentes y en su solapa la cruz de las 8 beatitudes blancas de la Orden de Malta. Como sabes mi nombre, le dije. Anael, muchos saben tu nombre, tienes algo para mi de tu maestro? NO hay tiempo que perder…
Si, le dije y le entregue el sobre cerrado. Me miro, me observo unos minutos y se desprendió su cruz y me la entrego. NO puedo llevar ese símbolo le dije. Anael, esta cruz no es la cruz de una Orden, es la cruz que simboliza las beatitudes, ser blanca o roja es el simbolismo que el hombre le da, mas, allá arriba, (señalando el cielo de la catedral), no representa a nada mundano, sino al iniciado. 
Esta Cruz no es atributo de ninguna Orden, aunque en este mundo se identifique a los de “San Juan del Hospital” con ella, sino a los iniciados, no importan donde se inicien.
Tómala, como simbolo de que has entendido que un iniciado no tiene bandos, sino propósito. Lo mire fijo y recordé esas mismas palabras en mi maestro, agradecí y la tome. 
Mi misión esta terminada y sin mediar palabra hice unos pasos para salir del lugar… sobre mi espalda me dijo, Anael… ve a la Casa de Maria, ella te espera ahí. 

Me detuve y me volvi… Que Maria le dije… Nuestra Señora me contesto… Ponte la Cruz que te di y ve a la Catedral de Maria Magdalena y cruza la entrada a las 3:03 pm exactamente. 
Perdón quien quiera que seas, pero solo aceptare ordenes de mi linea de mando, no se quien eres, solo se que mi maestro confía en usted, pero solo se me dio la orden de llegar hasta aquí…
Como quieras Anael, tarde o temprano Isis hablara contigo… ISIS? no comprendo… pues pronto comprenderás Maestro. Yo también cumplo ordenes y las mías eran recibir el documento y decirte lo que te dije. 
NO se su nombre le dije… mejor así me contesto… pero porque me llamas maestros cuando solo soy un discípulo. 
Anael, muchos ven ya en ti un Maestro y aunque no lo creas tu nombre cruzo muchas fronteras y para mi eres un maestro como para muchos…
Imposible, maestro yo?… si aun no se lo que hago hablando con usted, un maestro ya sabría que hacer, seguir su sugerencia o descartarla y yo aun no puedo llegar a esa simple ecuación…. Y al decirle esto, rió a carcajadas… y empezó a retirarse entre la multitud… ESO TE HACE UN GRAN MASTRO JOVEN AMIGO….. No son los años los que te hacen maestro, sino las vidas…. y tu amigo llevas muchas…. ve a ver a Maria… ella te contara….

Y dicho esto… se mezclo con el gentío y lo perdí….
Y Ahora que haría? Mi Maestro no me dijo nada sobre que hacer. Luego de entregar la carta, me dijo que hacer si todo salía mal. Aun que también me dijo que fuera al sur… pues bien, la Catedral de Maria Magdalena esta a pocos minutos de aquí caminando, que perdía?, eran las 1pm tenia aun dos horas para decidir… Pero había algo que me llamo poderosamente la atención, lo de las vidas pasadas… Quien seria esta Maria que me esperaba en la Catedral de Maria Magdalena?… Nuestra Señora seguramente no seria, sino quizás alguien con ese nombre en clave… Seria una trampa?… pero para que, si soy un don nadie… nadie ni siquiera pagaría rescate por mi… Mi maestro no era rico y la Orden, no creo que se moleste por mi, soy uno mas… o a menos eso creo yo… 
Mil preguntas pasaban por mi mente, camine por París esas dos horas y no dejaba de pensar zonceras, cosas sin sentido, lo que me confirmaba una y otra vez que de Maestro no tenia nada… solo 25 años de edad, que maestro puedo ser?
Es verdad que tuve el privilegio de tener a mi Maestro y sabia que para el, yo era especial, por eso me prepara de una forma distinta a otros, pero también sabia que faltaba mucho para mi tiempo.



La hora no se hizo esperar y decidí ir… como nos enseñan en la Orden, seguir las señales… es la consigna y esto no se si era una señal, pero sentí que debía correr el riesgo…
3pm estaba frente a la entrada y pensé, por que 3:03, si ni siquiera tenia el reloj emparentado y sincronizado con nadie… como sabia el otro que eran las 3:03 y al mismo tiempo tiempo yo debía saber cuando era 3:03 en el de mi supuesto contacto… así que no dude y simplemente espere un minuto e ingrese… 
Cruce la entrada por la derecha y al ingresar una vez femenina seca me dijo… FALTA UN MINUTO espere aquí. Me quede duro un instante por la sorpresa, una mujer de edad avanzada me atajo al entrar y no me dejo avanzar, fue un minuto interminable, mientras que a mi alrededor, pasaba gente sin problemas, menos yo. 
Ahora si, sígame… 
Perdón… donde me lleva pregunte…
No es asunto mio, solo lo guiare tras el altar… (me dijo y no hablo mas).
El lugar era muy bello y al aproximarme al altar note que el lugar principal de este no estaba Jesus, sino Maria Magdalena y eso me llamo la atención pues no lo había visto en ninguna otra parte. Siempre el altar principal es dedicado a Jesus y no a sus discípulos aunque María no era uno cualquiera, sino su compañera y máxima sacerdotisa de su naciente culto en el comienzo del cristianismo aunque la iglesia católica diga o nombre a Pedro/Pablo en ese lugar. 

Llegamos al lugar y penetre en un salon de poca luz…. pase por un pasillo con algo de humedad y llegue a una estancia de roca.
Hasta aqui llego yo, dijo la mujer.-
La vi marcharse sin mediar saludo alguno y me dejo solo en el lugar. Rápidamente mi instinto me hizo reconocer cada centimetro del lugar tal cual mi adiestramiento militar, si bien no sentía alerta de peligro en mis sentidos, mi instinto estaba alerta.

En una de las paredes lejanas se abrió una puerta en la roca bastante bien disimulada y una mujer vestida de finas telas blancas se acerco a mi. Yo estaba atónito… su belleza era singular, su cuerpo perfecto y su francés algo difícil para mi, pero algo en mi le entendía lo que decía aunque yo no podía responderle pues no sabia mucho esa lengua. 
Anael me dijo… (eso si lo entendí perfecto), y yo respondí Maria? y se sonrío… (claro que no me contesto, no hacia falta). Solo soy su sacerdotisa. NO entiendo… dije, sacerdotisa de quien? conteste. 
la respuesta fue un "Ven conmigo Anael"… 

Me tomo de la mano y pasamos a otra estancia donde había mas mujeres como ella, con la misma vestimenta en oración…
Rápidamente me di cuenta que estaba en un centro espiritual de ISIS, Maria Magdalena era suma sacerdotal de ISIS al momento de conocer a Jesus, así que no me sorprendí, pero entendí que estaba en el lugar para ver a alguien del culto de ISIS que tendría algún mensaje para mi….

La mujer me invito a sentarme en el centro de las mujeres que en circulo oraban bajo inciensa, rosas y mirra… El ambiente era muy cálido y hermoso decorado con estilo egipcio. 
Bebe esto y veras a Maria… me dijo…
Pues bien no sabia que hacer, pero no pensaba volver atrás, estaba en un lugar increíble, esos que uno no quiere dejar jamas… así que seguí mi interior y me entregue a la ceremonia que acaban de empezar…

Rápidamente mis sentidos se agudizaron… lo que tome estaba haciendo un efecto muy rápido sobre mi…
De golpe salió como de la nada una mujer rubia y por las vestimentas y su brazalete de oro, era la suma sacerdote.

ANAEL ME DIJO. 
Caballero de la Sagrada Orden del Temple
Maestro del Templi Secretum (otra vez lo de maestro…).
Isis viene a ti a iniciarte en sus secretos y elevarte por encima de los tuyos.
Tu maestro paso por esto hace muchos años y ha decidido que estabas listo para tu nuevo juramento.
La mire a los ojos y su calidez me embriago, (yo no entendí mucho lo que pasaba)… soy un Templario y como Templario soy hijo del Sol y tengo una solo doctrina: La Sabiduría sin alteración que solo emana de la Creación, DIJE SOLEMNE pero ni siquiera supe por que abril boca.
Pues así es Maestro Anael, la sangre del linaje normando corre por tus venas. La Sangre de Zarha corre por tus venas. La Sangre de la propia Isis corre por tus venas, por que Isis fue una con Maria y con Zarha.

Quede mudo, maravillado, pero mudo y casi ya no podía responder… Lo que había bebido estaba a punto de vencerme y mi estado era de pura liviandad… sentía casi como si flotara.
A mi izquierda vi a una sacerdotisa acercarse con una manta blanca… con mucha dulzura la puso en mis hombros, era mi Manto Templario, como llego ahí, estaba en el hotel entre mis cosas…
MAESTRO ANAEL, estas en Casa, me dijo... (y asi me sentí realmente)… 
Para ver a Maria debes pasar por esto… cual es tu respuesta?
y de mi boca salió sin pensarlo… 

ESTOY DISPUESTO Y ES MI DESEO.

Y en ese momento comenzó mi Bautismo en el Culto a Isis. La sacesdota superior, tomo en si la energia de la diosa e inicio el rito de Iniciación y Bautismo

“Yo ISIS, señora de los misterios de la naturaleza, me dirijo a ti:
“Tú, neófito que buscas atravesar el portal de la iniciación, y tú, profano que lees por curiosidad, serena tu espíritu, aclara tu mente, calma tus emociones. 
Apártate del mundanal ruido cobíjate en el manto de tu propio YO para que puedas trasponer sin peligro el umbral que conduce a la morada del conocimiento. 
Arroja tus prejuicios; despójate de tu egoísmo, huye por un instante del personalismo y la irreflexividad; analiza con serena mirada”.
“No temas sino a ti mismo, no dudes sino de lo que analices superficialmente, no niegues sin primero reflexionar. 
Sepárate de la multitud que opaca tus ideas; sé tu mismo y piensa por ti mismo; no te limites.”
“Tú, buscador de maravillas, tú, candidato a la iniciación, no mires hacia la distancia, reúne todas tus energías en ti mismo. Olvídate de la India y del Tíbet, no clames a Dios, Alá, ni al Jesus el Cristo, solo sigue sus enseñanzas que son la de los maestros antes que ellos mismos, pues el Creador es una solo, Madre y Padre y los hombres, Angeles o Arcángeles, Dioses o enviados, son la extensión de su amor por el universo. 
Lo que buscas está allí mismo donde tu estás en este momento. 
Sí, deja de mirar hacia afuera y sepulta tu mirada en lo más profundo de ti mismo. 
Aguza tu percepción, afina tus sentidos, y allí en el centro de tu ser estás tu mismo, tu YO, tu verdadera esencia, la verdad detrás de la mentira, la energía inmortal que anima al barro. 
Mira con unción y reverencia porque es luz..., esa luz que te ciega, es Dios. 
Escucha como dice: Yo soy el camino y la vida.”
“Más..., ¡cuidado!, no se puede contemplar a Dios cara a cara sin morir. 

Yo ya había escuchado este juramento, o palabras.... pero donde?

¿Estás dispuesto a seguir? me interrogo con firmeza.

ESTOY DISPUESTO Y ES MI DESEO. una vez mas conteste sin saber por qué.

Puedo concederte un gran don. Te ofrezco... ¡la muerte! 
No tiembles, esta muerte es el don de los inmortales, es la del fénix que renace glorioso de entre sus propias cenizas. Para ser, es preciso no ser; para nacer y ser, se debe morir primero. Si lo logras, serás llamado el Dos veces nacido. 

Más vale morir ahora que vivir a la espera de la muerte. No creas que si me rechazas podrás seguir indemne tu camino, por el contrario, todos los caminos conducen hacia mí; ignórame y serás como los huérfanos, que no conocen a sus padres. 

“Si eliges ser ignorarme, dedícate a gozar de la vida, apura la copa del placer hasta la última gota, cierra la mente a la voz de tu espíritu, entrégate a la bestia, y disfruta del placer de la materia sin conocimiento. 

“Si anhelas acerté uno conmigo debes estar dispuesto a sufrir la muerte iniciática, tendrás que pasar por las pruebas a las cuales te someterá sin piedad la terrible Esfinge para aquilatar tu valor espiritual y la calidad de tu temple. 
Yo me entrego solamente al que llegó a la crucifixión, resistiendo los embates de los cuatro elementos. 
Amo solamente a los que han sabido apurar la copa de la amargura, de las traiciones, del escarnio y la mofa, persecuciones, calumnias y difamación; a los iniciados que han persistido con valor, sufriendo la soledad del espíritu en medio de un mundo de animales.
A mí se llega después de haber recibido la calumnia y la difamación, que son las pruebas del aire; los golpes y persecuciones que son las pruebas de la tierra; los vicios y las tentaciones sensuales que son las pruebas del agua, y después de haber dominado las ambiciones descontroladas, que son las pruebas del fuego.”

“Este cuaternario corresponde a cada uno de los extremos de la cruz, donde fue clavado uno de los que arribó a mi regazo: Jesús, el Cristo. No obstante, otros aún más grandes han vivido y viven en el secreto; nadie conoce su existencia porque así conviene a sus labores.”

“No creas que en el mundo existen sólo los nacidos una vez y los dos veces nacidos; también existen, por desgracia, los una y media vez nacidos, y los abortados. Guárdate de engrosar sus filas convencido por su maquiavélico lenguaje, ya que éstos no viven ni en este mundo ni en el otro; son aquéllos que en verdad no son iniciados ni profanos, los imitadores de los maestros, los semisabios, los sembradores de mano sucia, los seguidores de la letra muerta, y los magos negros, que me codician y se ufanan de mi amor, cuando no son dignos ni siquiera de mi sonrisa.

“Si me desdeñas, recibe mi bendición y prosigue tu camino; destinado estás a ser alimento de los Dioses; no todos pueden ser “hombres”; algunos, solamente animales, o peor todavía, vegetales. Si vienes a mí por curiosidad, piénsalo dos veces: es fácil ser temerario con lo que no se conoce. Si no tienes el valor necesario, retrocede, escúdate en tu vanidad y en tu orgullo, confórmate con mirar el suelo como tus congéneres. Si no estás preparado, no aspires a conocer mi rostro: desgraciado de aquél que poseído de animal codicia o insana curiosidad, contemplare aunque fuera mi reflejo, porque no me olvidará jamás, y morirá atormentado por el ansia de poseerme.”

“Si estás preparado, si tienes ojos para ver y oídos para escuchar, si tu intención es noble y pura, prosigue sin desmayo, y sabe que a partir desde el momento en que cruces la puerta de la oculta morada, yo te esperaré ansiosa como la novia adolescente con su primer amor. 
Busca y encontrarás; Me conquistarás por la fuerza de tu decisión, y no orando.”

MAESTRO ANAEL
Te bautizo en el ceno de Isis ahora eres parte de los Iniciados Ancestrales una vez mas.

Una vez mas? pense para mis adentros.... pero todo siguió adelante sin darme tiempo de razonar... pero quien quiere razonar en estos momentos... es imposible.

Y terminado el ritual, fui conducido casi sin poder centrar mi mente en algún pensamiento coherente a un resinto y una mujer de cabellos oscuros y ojos color verdes se acerco a mi.

Quien eres pregunte.

Soy Maria Anael… 
Maria?

Si Maria, la compañera de Yahshua hace siglos…
Pero como es posible… pregunte casi ingenuamente
De la misma forma en que estuviste con él ahora estas conmigo.
Pero como sabes eso… porque el habla conmigo y yo con el… Somos una misma unidad una misma fuerza y energía.
Casi no puedo ver tu rostro… porque mi cuerpo es glorioso me dijo y así es mejor para tu cuerpo que aun es materia.
Por que estoy aqui… pregunte.
Porque estabas predestinado. Cientos de años después vuelves a nacer y debes saber la verdad para realizar tu misión y proteger nuestro linaje y secreto.
Pero eso ya lo se, la Orden nos instruye en la protección de los Santos lugares, si Anael, pero lo que esta vivo en la gracia de Dios, nunca muere y eso es mas importante, por que la única muerte es el olvido.

Déjame contarte una historia:

Mi padre era de Mesopotamia y mi madre de Egipto. Antes de que yo naciera ella había rogado a Isis que la bendijera con una hija. Yo soy esa hija. Y fui conocida como María Magdalena. De ahí que la Oden del Temple, siga el culto Egipcio Solar y el de Mitra, porque esos dos cultos tiene el conocimiento de los orígenes de nuestra raza.

Mi historia es una historia de amor. Mucha gente seguía a Yeshua o como el mundo hoy le llama Jesus. Y las oportunidades que tuvimos para estar juntos en solitario fueron muy pocas. No está escrito en los Evangelios porque nadie lo supo, sólo los más cercanos a nosotros. Concebimos una hija, y su nombre fue Zarha.

Como la Orden te ha enseñado y lo ha hecho bien, llegamos a lo que es hoy Francia y el resto de la historia tu ya la conoces incluso la de Sophia. El culto de Isis era global y al llegar a esas tierras, la Diosa llamo a sus seguidores para proteger a Zahra.

Con el paso del tiempo, Zarha creció y tuvo como esposo a un ser especial… entre ambos fundaron un estirpe y sus descendientes son los creadores la Orden a la que perteneces y de ahí lo de Sagrada Orden del Temple y el por qué de la Iglesia romana por persegirlos y borrarla de la faz de la Tierra hasta la actualidad o mejor dicho tu actualidad, porque como sabes el tiempo no existe. 

Cai de rodillas ante Nuestra Señora y me dijo, no Anael, no debes hacerlo, soy en la creación tan importante como tu o como cualquiera de tus hermanos. El conocimiento es evolución, no jerarquía.
hay rango y honores, pero estos llevan a responsabilidades mayores, no a mayor poder. Solo hay un poder y ese es el de Dios que es uno solo en el basto universo creado y por crear, porque la creación no se detiene nunca querido Maestro.

Señora, por favor no me llame Maestro... por qué Anael?
Te avergüenza que te llamen así?
La verdad que no señora... 
Pues entonces recuerda la enseñanza de tu Orden, "solo es pecado lo que nos avergüenza a los ojos de Dios".
Entonces eres "maestro en misterios" y al escuchar esto te sientes pleno de amor o de orgullo? me dijo.
De ambos señora, no se mentir. Perdón por mi respuesta.
Tu respuesta es correcta Anael, pues no hay pecado en ella.
Orgullo, no es ego, aunque se confunde con facilidad, pero tu no lo haces.

Hoy has pasado por el "Bautismo de Isis", al igual que Jesus lo hizo en Egipto en su juventud. Pero al momento concreto de unirnos, él no había pasado aún a través de su Iniciación de Muerte y supe que eso era por lo que yo había sido llevada a él en este momento –para fortificar su alma con los poderes de Isis y la Madre Cósmica de modo que pudiera pasar por el portal oscuro y alcanzar a Horus. 
Debes morir primero para ver la cara de Dios y es por eso que Jesus dijo, “debes volver a morir para entrar al Reino de Dios”, morir para nacer en la verdad.
La Iglesia romana os ha hecho creer que yo era una prostituta, pero ahora os digo que la Iglesia es la prostituta, porque os ha hecho creer que la mujer está manchada y que las pasiones sexuales entre un hombre y una mujer son malvadas. Sin embargo es aquí, en el magnetismo de la pasión, donde se crea el útero de la ascensión. Este secreto de los secretos era conocido por todos los Iniciados de Isis y sin embargo yo nunca hubiera imaginado que sería aquella que lo llevaría a su más completa expresión en unión con alguien como Yashua o Jesus como el mundo hoy le llama. 

Pero para aquellos que desean conocer el viaje físico....después de la crucifixión de Yeshua, yo y María, su madre, José de Arimatea, su hijo de doce años llamado Aarón y otras dos mujeres jóvenes nos pusimos en camino del norte de Egipto. 

Irónicamente nuestro camino nos llevó al este antes que pudiéramos volver hacia el oeste y tuvimos que parar para buscar provisiones a lo largo de la ruta ya que nuestro barco era muy pequeño. 

Nuestro camino nos llevó a Malta y a la diminuta isla de Oudish, de aquí a Cerdeña y al extremo de lo que ahora es la Cinque Terra, finalmente atracamos en Saintes Maries de la Mer e hicimos nuestra caminata al norte a través de Rennes-le-Chateau hacia el norte de Francia y cruzamos el canal hacia la actual Inglaterra. 

Nos asentamos en Glastonbury durante algunos años, hasta que Sarah cumplió doce. Tras su duodécimo cumpleaños nos pusimos en marcha hacia el sitio entre los arrecifes donde habíamos tocado tierra. Allí, tan cerca de Egipto, como nos era posible ir de un modo seguro, inicié a mi hija en el culto de Isis y la bañé en las aguas del Mediterráneo según las enseñanzas que había recibido. 

Después volvimos a Glastonbury, hasta que Sarah, mi hija y la de Yeshua se casó a la edad de 16 años. Se unió a una familia bien conocida cuyos herederos llegaron a ser los Templarios aunque en aquel tiempo los Caballeros Templarios no existían. 

La línea hereditaria de esta familia, a través de Sarah, fue llevada hacia los mismos Templarios. Cuando Sarah estuvo casada y segura en su nueva vida, me marché al norte de Gales y viví en una pequeña cabaña de piedra junto al mar durante el resto de mis días. 

Querido Anael; el amor es la clave y el amor es todo, materia y espíritu. Se eleva el alma con la carne y sin ella, pero una es tan valida como la otra y no hay pecado, ni culpa en ello. Todo lo que esta en el mundo es para ser vivido y experimentado sin vergüenza, ni culpa mientras el amor es el sustento.

El amor que entregamos es el único amor que conservamos. 
La única manera de retener el amor es darlo. 

Todo lo que vivimos, es digno de ser vivido… Si pretendes acercarte a esta vida de una manera intelectual, estás perdiendo el tiempo y dejando de ver su sencillez. Esto nos decía Jesus continuamente. 

Ahora; si esto nos decía, todo lo que dice la Iglesia que identifican con Pedro, esta muy lejos de las enseñanzas del Salvador… lo que la iglesia mancha con pecado, Jesus, lo glorifica, en referencia a la unión de los hombres y mujeres, sin importar su condición sexual, credo, raza o religión. El amor es la base de la piramidal de la vida en todas sus formas.

“No me toques aún”, había dicho entonces “porque no he ascendido al Padre” ¡Oh, como yo, una iniciada de Isis, había anhelado todos estos años mantener el recuerdo claro! ¿Qué significaban estas palabras? 

Los cristianos han heredado sólo una parte de la verdad. La mayor parte de ella está oculta en los misterios de la Gran Madre; y dado que la Iglesia buscó privar de derechos a las mujeres y a todo lo que es femenino, arrojó lejos esta verdad. 

Y la verdad tiene que ver con el mismo cuerpo Ka –lo que nosotros aprendimos como iniciados a llamar el Doble Etérico o Gemelo Espiritual- porque el cuerpo Ka cuando está cargado con energía suficiente y vitalidad aparece como el cuerpo físico. Sin embargo no está hecho de carne sino de energía en sí misma –energía y luz. 
Y así cuando Yashua vino a mí tras su resurrección estaba en su Ka pero no estabilizado todavía porque no había ido al Padre, es decir hacia el Gran Espíritu de su propia alma. 

Así, antes de que pudiera hacerlo, tenía que pasar a través del portal de la muerte y viajar a través del inframundo de su propio ser. 
Hizo esto por dos razones tal como yo conocí. La primera, como un maestro del alma, fue porque hacer tal cosa trae un gran poder al Ka. Y la segunda para abrir un paso a través de la misma muerte de modo que otros pudieran seguirle y pasar más fácilmente a través del mundo oscuro siguiendo la estela de su luz. 



Mi hermana en el Espíritu, la madre de Yashua, también conocida como María, fue una alta Iniciada en el culto de Isis, y había sido instruida en Egipto. Esa es la razón por la que José y ella huyeron de la ira del rey de Israel, se dirigieron a Egipto; ella se sentía segura allí entre las Sacerdotisas y Sacerdotes de Isis. Su instrucción fue diferente a la mía, pero ambas servimos a lo mismo. 

Para explicar mi visión de María, debo referirme a uno de los más profundos secretos del culto de Isis. Según se creía y mantengo que es verdadero, bajo ciertas condiciones, la misma Diosa podría ella misma encarnar, bien al nacimiento o a través de una Iniciación espiritual. 

María, la madre de Yashua, cuando era muy joven, fue reconocida por las grandes Sacerdotisas del templo de Isis, por su pureza de espíritu. Fue adiestrada como Iniciada y alcanzó los niveles más altos.

Pero más allá de convertirse en una Sacerdotisa, fue instruida para convertirse en lo que se llama una Encarnada. 

Ser una Encarnada es ser un alma altamente avanzada y requiere pasar por una disciplina y una instrucción espiritual tremenda. 

En una Iniciación final, María se convirtió en el recipiente de un flujo de energía que provenía de la misma Isis. 

En este aspecto, era la corporeización de la Madre Cósmica. Era como si hubiera dos-Marías, la humana, pura de espíritu y de corazón, albergando dentro de ella, una entrada directa hacia la Gran Madre, la Creadora de toda materia, del tiempo y del espacio. 

De este modo, digamos que la mesa estaba dispuesta, para la concepción de un ser de cualidades remarcables que se convertiría en su hijo, Yashua o Jesus de Nazaret como tu prefieras, aunque sabes que la fuerza espiritual y energética del nombre es importante.

Cuando María pasó por lo que la Iglesia refiere como Inmaculada Concepción, ella era testigo de un proceso de inseminación Celestial, por el que el Principio del Padre, o Espíritu como nosotros llamamos a esto en el culto de Isis, transfirió su esencia a Isis, la Madre que recibe la semilla del Padre-Madre recibiendo el impulso del Espíritu. Y esta potente y altamente refinada energía espiritual, se aposentó en el útero de María y dio nacimiento a Yashua.

Desde mi propia comprensión, puedo deciros que María, habiendo servido como vehículo de Isis como una Encarnada, fue una Maestra muy avanzada, pero ahora tras haber servido en todo ello, su maestría y perfección, -su perfección espiritual- es asombrosa.
Ella existe en el seno de los niveles celestiales, su compasión y amor fluyen de modo constante para todos los humanos. 

Está disponible para todos, sin tener en cuenta sus creencias. Cuando alguien la requiere, sabed que ellos son escuchados. 

Las Alquimias de Horus se refieren a un cuerpo de conocimiento y de métodos para la alteración del cuerpo Ka. 

En esta visión, cuando Ka se corporeiza o adquiere mayor luz y energía, hay un incremento en el campo magnético de uno mismo, y lo que el Iniciado desea se manifiesta más rápidamente. 

Sin embargo, en la rendición de uno mismo a la propia Alma Celestial, o el Ba, la persecución de deseos personales, aunque no abandonados, no es el principal foco de la entera existencia.

En vez de ello, uno mira hacia arriba, como si dijéramos, hacia las más altas capacidades de uno mismo, tal como son percibidas a través de Ba, o del Alma Celestial. El Alma Celestial, o Ba, existe dentro de un nivel de vibración mucho más alto que el cuerpo físico (el Khat) o el Ka (el gemelo etérico o espiritual de la forma física). Dentro del cuerpo Ka hay vías que pueden ser estimuladas y abiertas. La activación de estos pasajes secretos dentro del Ka trae un poder mucho mayor. Las Alquimias de Horus están diseñadas para reforzarlos, para activar las habilidades y poderes latentes del Iniciado mediante lo que se llama el Djed, o los siete sellos ascendentes.

Como veras Anael, nada de lo que te han contado es cierto. En la Orden del Temple tienes la historia de nuestro Rey, pero la historia del origen de las enseñanzas de Jesus, están en Egipto y en Egipto están gracias a mantener el legado de los ancestros venidos a nuestro planeta hace mileños.

Hoy has sido traído ante mi, porque ya es hora de que tu parte ancestral se active y puedas recordar tus vidas pasadas para si poder alcanzar el nivel de conocimiento que esta dormido en ti.

Ve a la Diosa Isis en Egipto cuando tus tareas en Rennes se hayan cumplido. Tu tarea no es solo la custodia y ya entenderás mis palabras.

Maria, volveré a verte… pues si…
Aun debo contarte cosas…

Duerme aqui en el templo, tu Maestro llegara mañana y te dira lo que debes saber…

Asi fue…. es lo ultimo que recuerdo….
Quede como extasiado, era mucho para comprender y asimilar… pero estaba claro que nuestra Orden del Temple, el Templi Secretum, estaba muy lejos de los Templarios tradicionales y me es muy claro el porque del sacrificio de los mártires en la hoguera frente a Notre Dame. 
Nada era casualidad. Cuando salí de la Catedral en dirección a la Iglesia de Maria Magdalena, salí sin mirar el lugar donde nuestros hermanos fueron quemados. Ahora entiendo porque fueron quemados. No fue solo por la riqueza, sino por lo que sabían, lo que guardaban en su interior. Una verdad que dejaba al vaticano sin razón de existir y eso era lo ultimo que los hombres liderados por el "Blanco Manto” de oscuridad interior, permitirían que pasase. 

En definitiva, el gran negocio y la gran estafa que era el Jesus del catolicismo romano, es un negocio redondo que tarde o temprano llegara a su fin y el único obstáculo para eso, eran los Templarios. 

Y hoy siguen siendo igual, por lo menos los Templarios que sabemos la verdad, sabemos que somos la ultima linea de defensa antes que la verdad se pierda para siempre.

CONTINUARA

lunes, 16 de junio de 2014

JESUS, HIJO DE ISIS. Compañero de la Dama Escarlata.-



JESUS, HIJO DE ISIS
Compañero de la Dama Escarlata.-


* UNA PUBLICACION PLENA PARA LEER MUCHO ENTRE LINEAS.

Como hemos visto, la crítica histórica moderna ha ofrecido en cuanto a los orígenes del cristianismo un gran número de nuevos descubrimientos que deberían incitar a pensar. Y sin embargo, aumenta cada vez más el abismo entre lo que saben de la religión los eruditos bíblicos y el grado general de información entre cristianos. Burton L. Mack, profesor de estudios neotestamentarios en la Facultad de Teología de Claremont, California, lamentaba recientemente «la espantosa carencia de conocimientos básicos sobre la formación del Nuevo Testamento entre los cristianos corrientes».

No fue sino en el siglo XIX cuando principió el análisis del Nuevo Testamento dando lugar a las escuelas críticas que hoy conocemos; esa misma circunstancia refleja el temor reverencial, casi supersticioso, hacia esos textos que durante siglos estuvo prohibido no ya poner en duda, sino ni siquiera leer. Únicamente los clérigos podían conocer las Escrituras, aparte ser casi los únicos que sabían leer y escribir. La aparición del protestantismo superó parcialmente tal exclusión y pudieron acceder más personas a la lectura de aquellos textos que tenían por sagrados.

Sin embargo el movimiento protestante en todas sus formas rigurosas — desde los puritanos de antaño hasta lo que hoy llamamos fundamentalismo— hace mucho hincapié en que las palabras del Nuevo Testamento son de inspiración divina, motivo por el cual prohíbe hasta la mera sugerencia de que pudieran no ser la verdad literal. Entre los unos y los otros, a estas fechas millones de cristianos ignoran lo evidente, que el Nuevo Testamento es una mezcla de leyenda, falsificación, testimonios confusos de testigos presenciales y materiales tomados de otras tradiciones. Pero al negar esa evidencia no sólo se equivocan sino que defienden frente a la crítica un sistema cada vez más frágil y mucho de esto tiene que ver la lucha entre Templarios y el papado. 
Desde los primeros años de la creación de la Orden del Temple a su vuelta de Jerusalem tras excavar 9 años en el Templo de Salomon y de ahí su nombre "Pobres Caballeros de Cristo Y DEL Templo de Salomon y no como comúnmente se dice, "Pobres Caballeros de Cristo DEL Templo de Salomon, (gramática que radica una gran diferencia conceptual e iniciatica), pues al volver a Europa tras esos 9 años, la Orden del Temple dejo de servir a Roma y marcar su propia agenda secreta a través del Templi Secretum o Temple Secreto que era y es una estructura superior a la propia Orden, incluso superior a los Maestres y Gran Maestres públicos, incluido el propio Jacs De Malay, que siendo el "Gran Maestre", recibe una orden de volver a Francia firmada por el "Templi Secretum" (Documento que se encuentra en la biblioteca nacional de Francia y es de vista publica, bajo pedido para estudio).

Cuando los estudiosos del siglo XIX empezaron a aplicar los mismos criterios que rutinariamente se utilizaban para el análisis de otros textos históricos, se produjeron consecuencias sumamente reveladoras. Una de las primeras tendencias que aparecieron fue la de negar que Jesús hubiese existido en realidad, entendiendo que los evangelios consistían simplemente en una recopilación de materiales mitológicos y metafóricos. Hoy día pocos especialistas mantienen dicha postura, aunque ello no quita que todavía tenga sus partidarios. Los argumentos en favor de la historicidad de Jesús son bastante fuertes, pero todavía resulta instructivo considerar el razonamiento de quienes postularon lo contrario, y que Jesús fue una figura inventada por los primeros cristianos.

Los de esa opinión dicen que fuera de los propios evangelios ninguna prueba independiente corrobora la existencia de Jesús. (Hecho que suele sorprender a muchos cristianos, convencidos de que un personaje tan central para el mundo de ellos debió de ser también famoso en su época; pero en realidad no se le cita ningún texto contemporáneo.) Los demás libros del Nuevo Testamente, por ejemplo las cartas de Pablo, dan por supuesta la existencia de Jesús pero no contienen ninguna prueba consistente.

En efecto, las epístolas de Pablo, que son los documentos cristianos más antiguos que se conocen, no dan ningún detalle biográfico de Jesús aparte el hecho de la Crucifixión: ni una palabra sobre sus progenitores, su nacimiento ni las demás circunstancias de su vida. Ocurre que a Pablo, lo mismo que a los demás autores neotestamentarios, les importaba por encima de todo la teología. Cuando se ponen a escribir no se proponen tanto una biografía del fundador como preservar el movimiento de Jesús y explicar sus enseñanzas.

Esta ausencia de menciones contemporáneas acerca de Jesús preocupó a muchos historiadores del siglo XIX. Como hemos dicho, no le menciona ningún cronista del siglo I, y tal como ha escrito Bamber Gascoigne,
«de lo que se escribiese durante los primeros cincuenta años de lo que hoy llamamos la era cristiana, ni una sola palabra acerca de Cristo o de sus seguidores ha llegado hasta nosotros».
El historiador romano Tácito (en sus Anales, h. 115 d.C.) menciona el crecimiento de la cristiandad —a la que llama «superstición peligrosa»— tanto en Jerusalén como en Roma, y se refiere de pasada a la ejecución del fundador, aunque sin dar detalles y aludiéndole simplemente por el título de «Cristo».

En su Vidas de los Césares (hacia 120 d.C.), Suetonio recuerda una agitación del año 49 entre los judíos de Roma, instigada por un tal «Chrestus». Esto se cita con frecuencia como prueba de que hubo muy pronto una sucursal romana del cristianismo, pero no lo demuestra concluyentemente. En la época hubo entre los judíos muchos sedicentes mesías, todos los cuales podían denominarse «Cristos» hablando en griego; Suetonio se expresa como si el individuo mencionado por él hubiese predicado la rebelión a los judíos de Roma, en la época, de manera activa y personal.

Otro notable romano que se ocupó de los cristianos en los primeros años del siglo I fue Plinio el Joven, pero no proporciona ninguna información acerca de ellos más allá de decir que su movimiento fue fundado por «Cristo». Hay un detalle interesante en esa cita, sin embargo, y es la indicación de que ese tal Cristo estaba ya considerado como un dios.

Ésos fueron autores romanos, y puesto que Palestina era, como si dijéramos, uno de los patios traseros de su Imperio, no es de extrañar que apenas hicieran ningún caso de Jesús ni de los primeros tiempos de la Iglesia cristiana.

(Además en aquel entonces no era costumbre dar publicidad a los rebeldes y a los delincuentes como hacemos nosotros en nuestra incesante búsqueda de famosos. Ni siquiera la rebelión del ex esclavo Espartaco mereció mucho espacio en las crónicas.)

Sin embargo cabría imaginar que se hallase alguna mención sobre la vida y ministerio de Jesús en las obras de Flavio Josefo (38-100 aprox.), un judío que durante la insurrección de sus compatriotas se pasó al bando contrario y escribió dos libros historiando los acontecimientos del período.

En sus Antigüedades judías (escrito hacia 93 d.C.) menciona, en efecto, a algunos personajes de los que conocemos por el relato evangélico, por ejemplo a Juan el Bautista y Poncio Pilato. Hay una alusión a Jesús, pero por desgracia se demostró hace tiempo que ésta era una interpolación añadida a la obra de Josefo por un autor cristiano muy posterior, probablemente del siglo IV... y con la obvia intención de remediar la molesta omisión.

Sucede que el comentario añadido sobre Jesús es demasiado encomiástico, a tal punto que los comentaristas se han preguntado cómo es que Josefo no se hizo cristiano, si era tan ferviente partidario de aquél. Aunque la verdadera cuestión es otra: si el añadido venía a suplir una mención que nunca existió, o si sustituía a un comentario existente pero bastante menos halagador para Jesús y su movimiento. Hoy no podemos saberlo, aunque el peso de la prueba favorece la idea de que fue un invento de principio a fin; el pasaje ni siquiera tiene el estilo de Josefo y además queda inoportuno en la narración.

También es curioso que Orígenes, un autor cristiano de finales del siglo III, ignorase esa alusión a Jesús en la obra de Josefo.7 (Aunque sí la tiene en cuenta y la cita Eusebio, que escribió en el siglo siguiente.) En cambio, lo que dice Josefo sobre la predicación de Juan Bautista y su ejecución ordenada por Herodes Antipas no se discute.

Por supuesto la ausencia de comentarios contemporáneos acerca de Jesús fuera de los evangelios no significa que él no hubiese existido. Tal vez deberíamos entender que no tuvo resonancia suficiente en su época y circunstancia. Al fin y al cabo, hubo por aquel entonces otros muchos mesías a quienes nadie salvo algunos especialistas recuerda.

Subsiste además un problema: si el personaje no existió, ¿qué motivos tendrían para inventarlo, y por qué lo creyeron tantas personas como para asegurar la rápida propagación de esa nueva religión? Como ha señalado Geoffrey Ashe, el concepto de personaje novelesco que hoy día tenemos tan asumido, porque forma parte de nuestra cultura, no era familiar para los autores de la Antigüedad. Incluso cuando escribían lo que era, en esencia una novela, siempre la basaban en un personaje real, como sucedió con Alejandro Magno. Esa razón es suficiente para considerar muy improbable que Jesús haya sido una figura totalmente inventada... y si lo que pasaba era que existía mucha demanda cultural o espiritual de un «Dios que muere», tenían muchos para escoger, como ya hemos comentado. No hacía falta imaginar otro más.

También importa tener en cuenta que los evangelistas situaron a Jesús en un contexto de personajes históricos de probada existencia, como Juan el Bautista y Poncio Pilato. Es también un argumento a favor de su realidad, y además, ni uno solo de los primeros adversarios que tuvo el cristianismo primitivo puso en duda la existencia de su fundador, como no habrían dejado de hacer si la cuestión hubiese sido discutible.

Por otra parte, el retrato que tenemos de Jesús a través de aquéllos indica que fue un hombre que existió. Ningún autor se habría tomado la molestia de crear un mesías ficticio y pintarlo al mismo tiempo tan ambiguo, tan reticente en cuanto a su misión, ni habría introducido tantas frases y alusiones ininteligibles en las supuestas enseñanzas. La ambigüedad, las contradicciones obvias, los giros a veces incomprensibles, dan a entender que los evangelios recogen, aunque tal vez con un cierto desorden, los hechos y dichos de un personaje históricamente real.

Algunos escépticos han tomado la ausencia de detalles biográficos acerca de Jesús en las cartas de Pablo como prueba de que Cristo no existió. Sin embargo nadie ha dicho que el mismo Pablo fuese un personaje inventado, y desde luego conoció a gentes que habían tratado personalmente con Jesús. Por ejemplo, no sólo conoció a Pedro sino que se peleó con él (y ese comportamiento nada correcto es la mejor prueba de que existieron de verdad, un autor de la época no habría sacado con tantos defectos a sus héroes). Parece probable, pues, que Jesús existió, aunque desde luego eso no implica forzosamente que sea la pura verdad todo lo que dicen los evangelios.

Los eruditos de finales del siglo XIX tenían otro motivo para dudar de la existencia de Jesús. Conforme aumentaban los conocimientos históricos y el Nuevo Testamento iba siendo sometido a análisis crítico, llamaban la atención los sorprendentes paralelismos entre el Jesús de dichos relatos y otros personajes mitológicos famosos, en particular los antiguos dioses que morían y resucitaban en el Próximo Oriente, y cuyos cultos mistéricos, si bien florecieron más o menos al mismo tiempo que el cristianismo, eran bastante anteriores a éste.

Uno de los más eruditos y persuasivos exponentes de este argumento ha sido J. M. Robertson en su Pagan Christs, publicado en 1903. En el prólogo a una reciente edición abreviada, Hector Hawton resume la postura en forma de interrogante:
[...] nadie ha pretendido en serio que Adonis, Attis y Osiris fuesen personajes históricos [...] ¿por qué se hace una excepción, entonces, con el supuesto fundador del cristianismo?
Estos paralelismos se relacionan con el cristianismo por dos vías. La primera, el relato de acontecimientos de la vida de Jesús como su muerte y Resurrección, o la institución de la eucaristía en la Última Cena; la segunda, el significado que atribuyeron a esos mismos hechos los primeros cristianos. Un cuadro comparativo de los puntos principales de semejanza que exponen Robertson y otros notables comentaristas destaca que muchos de los pasajes más sagrados de la peripecia de Jesús son idénticos a los de otras religiones antiguas.

Dice Robertson:
Lo mismo que Cristo, y como Adonis y Attis, también Osiris y Dioniso sufren y resucitan. Llegar a hacerse unos con ellos es la pasión mística de sus adoradores. Todos se asemejan en el sentido de que sus misterios confieren la inmortalidad. Del mitraísmo toma Cristo las llaves simbólicas del cielo, y asume la función del Saoshayant, el nacido de una virgen y destructor del Malvado [...].

En lo fundamental, por tanto, el cristianismo no es más que un paganismo reformado. El mito cristiano prosperó absorbiendo detalles de los cultos paganos como la imagen del niño-dios en el culto de Dioniso, lo representan en pañales, puesto en un pesebre. Nació en un establo como Horus en el templo-establo de la diosa virgen Isis, reina de los cielos.

Nuevamente como Dioniso, convierte el agua en vino; como Esculapio, resucita a los muertos y devueIve la vista a los ciegos; como Attis y Adonis, es llorado y celebrado por mujeres. Su resurrección, como la de Mitra, se produce a partir de una sepultura excavada en la piedra [...].13 [la cursiva es nuestra] No hay una sola concepción asociada a Cristo que no fuese común a algunos o a todos los Salvadores de los cultos antiguos.
Si juzgamos asombroso que las cuestiones planteadas por Robertson y otros tuviesen tan poca repercusión en su época, todavía lo es más que sigan siendo en gran parte desconocidas hoy día. Una opinión más reciente sobre el asunto es la de Burnton L. Mack, quien escribía en 1994:
Los estudios han demostrado, uno tras otro, que el cristianismo no era una religión única, sino que estuvo «influido» por los cultos de la Antigüedad tardía [...] era inquietante el descubrimiento de que el primitivo cristianismo presentase un notable parecido con los cultos mistéricos del helenismo, sobre todo en los puntos que más importaban, a saber, seis mitos de dioses que mueren y resucitan, y los rituales del bautismo y el ágape sagrado.
Hugh Schonfield dice en The Passover Plot:
A los cristianos siguen inquietándoles las contradicciones en la doctrina de la Iglesia procedentes del desacertado empeño por conciliar ideales paganos y, judíos que eran incompatibles.
Robertson y otros juzgaron que no podía achacarse a la casualidad que tantos elementos de estos cultos a los dioses que mueren volviesen a presentarse en el relato de la vida de Jesús. De ahí su conclusión de que los evangelistas habían tomado los elementos clave de otros avatares como Osiris, Attis y los demás, para atribuírselos a un héroe «oriundo», Jesús... que nunca existió.

En época reciente, dicha idea ha sido renovada por Ahmed Osman en House of the Messiah, cuando expone la teoría de que los relatos evangélicos se limitaron a recoger una representación mistérica que se celebraba desde muchos siglos antes en el Antiguo Egipto. Como sus predecesores, Osman funda la argumentación en los chocantes paralelismos entre el mito de Jesús y los de la religión de los antiguos egipcios, y pone en duda la existencia histórica de Jesús.

Pero ¿qué interés tendría nadie en robar los autos sacramentales de una tradición ajena e introducirles algunos protagonistas reales, como Juan el Bautista? Osman cree que el relato de los evangelios fue una invención de los seguidores de Juan el Bautista. Según esa tesis, inventaron a Jesús para que se realizasen las profecías de su maestro en cuanto al que iba a venir después de él, y en vista de que la venida anunciada brillaba por su ausencia.

Pero esto es iniplausible por varias razones: no es de creer que los seguidores de Juan quisieran fabricar una historia en la que su amado maestro quedase relegado a un lugar tan marginal, es decir, reducido a preparar el escenario para la glorificación de otro. Y como luego veremos, tampoco está demostrado que Juan hiciese nunca esa famosa profecía de que después de él iba a venir otro más grande.

Según Osman, nadie pudo saber que Jesús venía con la misión de Redentor antes de que él muriese, así que no debió de tener un seguimiento muy numeroso en vida. Con esto es evidente que Osman cree que los judíos esperaban a un Mesías predestinado a morir por ellos. Pero no es así, sencillamente. Los judíos nunca creyeron que su rey y héroe iba a ser sacrificado o humillado como luego resultó, y además toda esa idea de la muerte redentora es una interpretación cristiana posterior.

Pocos estudiosos actuales, como decíamos, dudan de la existencia de Jesús, pero crean en ella o no casi todos tienen sus dificultades con las evidentes semejanzas entre las escuelas mistéricas y ciertas referencias de los evangelios. Ante la imposibilidad de conciliarlas con el material más manifiestamente judío, tienden a rechazar las alusiones paganas. Dicen que son añadidos de la época en que los primeros cristianos entraron en contacto con el mundo pagano, especialmente como resultado de los viajes de Pablo. La opinión más común es que la Iglesia de Jerusalén, dirigida por Santiago el Justo, el hermano de Jesús, permaneció más fiel a la forma «pura» y originaria del cristianismo.

Por desgracia y debido a un capricho de la Historia, la Iglesia de Santiago fue exterminada durante la insurrección de los judíos. Sobre cuáles fueron sus creencias, apenas si podemos aventurar algunas especulaciones. Sabemos, sin embargo, que no dejaron de frecuentar la sinagoga, conque sería razonable suponer que sus creencias seguían basadas en las prácticas del judaísmo. Pero después de la caída de la Iglesia de Jerusalén todo quedó a favor de los de Pablo. A primera vista tenemos así una solución elegante al problema de por qué sobrevive tanto material de las escuelas mistéricas en los evangelios que conocemos.

Podría darse otra explicación, sin embargo, volviendo del revés el argumento. ¿Qué pasaría si el cristianismo según Pablo hubiese sido el más fiel a las enseñanzas de Jesús, y la Iglesia de Jerusalén quien las interpretó equivocadamente? Los hermanos no siempre se entienden bien, y sabemos que había una notable frialdad entre Jesús y su familia. Por tanto, no hay razón para suponer que el cristianismo de Santiago estuviese más próximo a las enseñanzas originarias de Jesús que el de Pablo.

Las opiniones admitidas sobre la evolución del primitivo cristianismo no explican por qué Pablo, que era judío, consideró necesario predicar una forma paganizada de la incipiente religión. Su famosa conversión en el camino de Damasco debió de suceder probablemente dentro de los cinco años posteriores a la Crucifixión, como más tarde. Y él, que había sido gran perseguidor de cristianos, sin duda tenía una idea bastante exacta de las razones por las cuales los perseguía.

Nuestros descubrimientos sobre la identidad de la Magdalena como iniciadora de una escuela mistérica conllevan la implicación de que Jesús también era un iniciado: tal vez le inició ella misma o al revea. Pero ¿cómo pudo estar tan metido en un culto pagano, si todo el mundo sabe que era judío?
Y aqui una vez mas, los Templarios tiene mucho para decir aunque no lo dijeron directamente, sino a través de sus obras arquitectónicas por todo el continente conocido para su época y tal vez en America también antes de Colon.

Pero ya hemos descubierto que no hay que dar nada por supuesto en esta historia. Nos pareció que merecería la pena una puesta en duda radical de las preconcepciones sobre los orígenes religiosos de Jesús. Como dice con ironía Morton Smith en su Jesus the Magician (que en seguida pasaremos a comentar con más detalle):
Claro que Jesús era judío, lo mismo que todos sus discípulos... es de suponer. La suposición no es cierta.
Para empezar conviene que nos preguntemos cómo «sabemos» todas esas cosas acerca de Jesús. La visión académica establecida en cuanto a Jesús que discutíamos antes se funda en dos suposiciones que tratan de dilucidar la evidente contradicción entre los elementos judíos de su peripecia y los paganos.

La primera es que Jesús era judío, aunque todavía nos falte discutir a qué secta pertenecía. La segunda, como decíamos, que los aspectos manifiestamente paganos y mistéricos de los relatos evangélicos son resultado de elucubraciones añadidas luego. El argumento reza que conforme la cristiandad fue extendiéndose entre las comunidades no judías del Imperio romano, algunos iban advirtiendo esas afinidades con los misterios y poco a poco fueron desarrollando el tema, sobre todo por cuanto les resultaba útil para explicar el escandaloso fracaso de Jesús en lo de cumplir como Mesías de los judíos.

Fue una gran sorpresa para nosotros el darnos cuenta de que éstas eran unas hipótesis nada más, no unos hechos demostrados. Ni la primera ni la segunda proposición se fundan en pruebas de la calidad que suelen exigir normalmente los historiadores. No hay nada que demuestre que los elementos paganos fuesen introducidos por Pablo. Aunque pudo ser alguno de sus compañeros de misión, naturalmente; al fin y al cabo la difusión del cristianismo no sería mérito exclusivo de Pablo, pese al éxito que ha tenido con su auto-propaganda. Cuando llegó a Roma, por ejemplo, se enteró de que ya había cristianos allí.

Se diría que incluso en nuestro escéptico siglo XX la aceptación tácita del relato cristiano se halla tan arraigada, que ni siquiera el espíritu crítico que teníamos por patrimonio de los académicos les sirve para darse cuenta de sus propias preconcepciones. Por ejemplo A. N. Wilson, comentarista por lo general agudo y analítico, escribió estas dos frases seguidas sin darse cuenta, como es obvio, de que la una contradice a la otra:
[...] antes de empezar [a tratar de responder a los interrogantes sobre el Jesús histórico] es necesario vaciar la mente y no dar nada por supuesto. El centro de las enseñanzas de Jesús fue su fe en Dios, y su fe en el judaísmo.
Nosotros decidimos poner en tela de juicio esos supuestos precisamente, a ver qué pasaba.

La versión habitual en cuanto a la formación del cristianismo primitivo descansa en la premisa básica de que Jesús era de la religión judaica; esto implica que los demás aspectos de los relatos evangélicos, que habrían llamado la atención de cualquiera, quedaban automáticamente descartados. Decidimos examinar con más detenimiento el supuesto judaísmo de Jesús —lo cual implica, obviamente, un trasfondo étnico y otro religioso— y la duda no tardó en saltar.

Por supuesto mientras nos disponíamos a considerar este punto de vista no dejó de palpitarnos un poco el corazón. Al fin y al cabo, nos disponíamos a tomar las armas frente a más de un siglo de estudios eruditos del Nuevo Testamento. Con no poco alivio, por tanto, nos enteramos de que la tendencia más reciente de dichos estudios consiste en plantearse, justamente, esa misma pregunta que se planteo la Orden del Temple al volver de Jerusalem y comenzar su agenda iniciatica volviendo mas atrás de Jesus, pero la pregunta del millón fue: ¿Fue Jesús realmente un judío?

El primer trabajo en este sentido que llegó a conocimiento del público en general fue The Lost Gospel, de Burton L. Mack (1994), aunque desde los años ochenta otros estudiosos venían publicando los resultados de sus investigaciones de similar orientación en las revistas profesionales.

Mack se planteó el problema desde el punto de vista de las enseñanzas de Jesús, en vez de fijarse en los acontecimientos biográficos. Su argumentación se basa en la perdida fuente de los Sinópticos o lo que se llama la Q entre especialistas (del alemán Quelle, que significa «fuente»), en la medida en que pueda reconstruirse por comparación entre dichos Evangelios. Su conclusión fue que las enseñanzas de Jesús no derivaban del judaísmo, sino que se hallan más emparentadas con los conceptos, e incluso con el estilo de ciertas escuelas filosóficas griegas, en particular la cínica.

La hipótesis de Q consiste en postular que era una recopilación de palabras y enseñanzas de Jesús, dentro del género contemporáneo que se llama «literatura sapiencial», del que hay otros ejemplos en las escrituras hebreas antiguas. Pero que no es, en modo alguno, exclusivo de la religión o la cultura judaicas. Fue también muy popular en el mundo helenístico, en el Próximo Oriente y en el antiguo Egipto. Una autoridad reconocida como Kloppenborg ha postulado que la Q seguía con bastante fidelidad el modelo de los «manuales de instrucción» helenísticos. Difiere de ellos por la inclusión de material profético y apocalíptico, pero Mack cree que la Q originaria estaba formada exclusivamente por «enseñanzas sapienciales» y que lo demás son adiciones posteriores.

Mack y los demás eruditos que trabajan en esa línea basan sus conclusiones en las enseñanzas y las parábolas de Jesús. No obstante, rechazan los eventos tal como se narran en los evangelios desde el momento que no corresponden a las tradiciones de los judíos ni a las de los cínicos, y postulan que el tema del dios que muere y resucita y otros de las escuelas mistéricas son invenciones posteriores de los primeros cristianos.

Nosotros nos planteamos las preguntas siguientes: ¿Hay indicios que demuestren que Jesús no era judío? Y en sentido contrario, ¿hay algo que pruebe concluyentemente que sí lo era? Los elementos que parecen de las escuelas mistéricas, ¿facilitan o dificultan la explicación?

Forzoso es admitir que el ministerio de Jesús aconteció en un contexto judío, la Judea del siglo I, y que la mayoría de sus seguidores lo eran. Sus discípulos inmediatos y los autores de los Evangelios le creyeron judío, según todas las apariencias. Sin embargo, se nota asimismo que lo consideraban no poco enigmático —por ejemplo, no estaban muy seguros de que fuese el Mesías— y es evidente que los evangelistas hicieron un esfuerzo tremendo por conciliar los elementos contradictorios de su vida y enseñanzas. En ocasiones dan la impresión de no saber muy bien cómo tratarlo. 

A primera vista se diría que podemos creer de buena fe que sí era judío. Hablaba a menudo de personajes religiosos del Antiguo Testamento, como Abraham y Moisés, y debatía con los fariseos sobre puntos de la ley judía: si no era judío no se ve por qué iban a interesarle tan obsesivamente tales cuestiones.

Pero muchos estudiosos creen que esos pasajes probablemente figuran entre las citas menos auténticas de las palabras de Jesús. Los añadieron más tarde porque los Apóstoles sí se vieron en el caso de tener que debatir puntos de la ley judía e inventaban una justificación retrospectiva de sus posturas atribuyéndoselas al mismo Jesús. La prueba de ello es que los antagonistas en las discusiones del Nuevo Testamento son generalmente los fariseos, y en tiempos de Jesús éstos no tenían ninguna función destacada ni autoridad, especialmente en Galilea. Eso cambió más tarde, y para la época en que fueron escritos los evangelios, aquéllos estaban cobrando mucha influencia….

Como dice Morton Smith:
Se puede demostrar que prácticamente todas las alusiones evangélicas a los fariseos proceden de los años setenta, ochenta y noventa, que fue cuando se compilaron esos textos.
Para entender los auténticos orígenes de Jesús es forzoso situarle en el contexto de su época y lugares donde vivió. Aunque todavía no está zanjada la discusión acerca de dónde nació y transcurrió su juventud, como luego comentaremos, al menos los evangelios coinciden en que inició su misión partiendo de Galilea. Pero no es probable que fuese oriundo de allí. Los evangelios mencionan el marcado acento galileo de sus discípulos —del que se burlaban los judíos por juzgarlo habla de rústicos—, pero es de notar que eso nunca se dice del mismo Jesús.

Así pues, ¿qué sabemos de la Galilea de la época de Jesús? Mack resume en pocas palabras el criterio académico actual sobre aquel lugar y época:
En el imaginario cristiano Galilea pertenecía a Palestina; la religión de Palestina era el judaísmo, luego todos en Galilea eran judíos. Pero como esa imagen es errónea [...] conviene que el lector la reemplace por otra más fiel a la realidad.
Cuando pensamos en el judaísmo de los tiempos de Jesús fundándonos en la imagen que dan los evangelios, conviene saber que ése era el judaísmo del Templo, el de Judea, cuyo culto se centraba en el Templo de Jerusalén. Lo establecieron los judíos después de su traumático cautiverio en Babilonia y se hallaba en estado de permanente evolución. Pero no todos los judíos salieron exiliados, y su versión del judaísmo evolucionó aparte llegando a ser bastante distinta de la que trajeron los ex cautivos a su regreso. La religión de los no exiliados se practicaba sobre todo en Samaria y Galilea, al Norte, y en Idumea, al sur de Judea.

En cuanto a Galilea, no cabe decir en modo alguno que fuese un vergel de ferviente judaísmo. En realidad sólo había pertenecido al reino de Israel por un breve período, bastantes siglos antes de Jesús, pero luego cayó bajo el influjo de muchas culturas diferentes. Por algo le llamaban a Galilea «el país de los gentiles». Era incluso más cosmopolita que Samaria, región situada entre Judea y Galilea. Como ha escrito Mack, «sería erróneo dar a entender que Galilea se hubiese convertido súbitamente a la lealtad y a la cultura judías».

Con su clima benigno propicio a la agricultura y la lucrativa pesca del llamado mar de Galilea (o lago Tiberíades), era una región rica y fértil. Tenía importantes relaciones comerciales con las demás culturas del mundo helenístico, y una posición favorable en la red de rutas comerciales al resto de Siria, a Babilonia y a Egipto. Era residencia de pueblos procedentes de muchos países y culturas, e incluso recibía visitas frecuentes de tribus beduinas. Como ha señalado Morton Smith, las influencias religiosas principales en la región eran entonces «la nativa, la palestina, y los paganismos semítico, griego, persa, fenicio y egipcio».

Los galileos eran famosos por su feroz sentido de la independencia, pero como dice Mack, «no tenían una gran capital, ni un templo, ni una jerarquía sacerdotal». Vale la pena observar que la sinagoga más antigua que se conoce en Galilea data del siglo III de la era cristiana.

La región quedó anexionada a Israel el 100 a.C. y poco después, en 63 a.C., los romanos conquistaron toda Palestina e hicieron de ella una provincia de su imperio. En la época del nacimiento de Jesús todo Israel estaba regido por un monarca títere de los romanos, Herodes el Grande —que fue en realidad un idumeo politeísta—, pero cuando aquél emprendió su vida pública el país había quedado dividido entre los tres hijos de Herodes. En Galilea reinaba Herodes Antipas, mientras que Judea (tras el retiro forzoso de Arquelao, hermano de aquél, a las fincas de la familia Herodes en el sur de la actual Francia) quedó directamente bajo la administración romana ejercida por un gobernador, Poncio Pilato.

Decimos, pues, que Galilea en tiempos de Jesús era una región cosmopolita y rica, no un rincón aldeano como quiere la imaginación popular. Ni siquiera formaban mayoría los judíos, y las autoridades de Jerusalén no serían allí más apreciadas que los romanos, dueños verdaderos de todo el país.

Tan pronto como hemos llegado a entender que Galilea era muy diferente de la imagen tradicional del lugar donde Jesús comenzó su ministerio, se plantea la cuestión de cuáles fueron los designios y los motivos auténticos de éste. Si Galilea era realmente una cultura próspera, sin excesivo fanatismo antirromano y projudío, ¿es de creer que Jesús intentaba levantar a la población contra los romanos, como sugieren algunos comentaristas modernos? Por otra parte, ¿era Galilea el mejor lugar para iniciar algún tipo de campaña reformadora del judaísmo, como postulan otros? 

Aunque desde luego vivían en Galilea muchos judíos, también coexistían otras muchas religiones en un ambiente de envidiable tolerancia. Incluso florecieron allí formas «heréticas» del judaísmo, y por eso resulta todavía más implausible que aquélla fuese un suelo prometedor donde sembrar movimientos reformadores de ningún género. En una región donde, según todas las apariencias, se consentía prácticamente cualquier religión, es probable que cualquier intento de redefinir la ortodoxia del judaísmo hubiese caído en suelo bastante estéril. Y aún tendría menos sentido que Jesús trasladase la misión iniciada allí buscando la culminación en Jerusalén.

Como dice Schonfield en The Passover Plot:
[...] los judíos consideraban el norte de Palestina como la patria natural de la herejía [...] no sabemos demasiado acerca de la antigua religión de los israelitas, pero debió de absorber mucho de los cultos de sirios y fenicios, que no fueron tan completamente erradicados por la reforma de Ezra y sucesores como en el sur.
Otro de los territorios del norte que iba a evidenciarse importante para Jesús era Samaria, célebre por la anécdota del buen samaritano. Tras haber escuchado innumerables sermones sobre el tema, los que van a la iglesia han acabado por entender que los samaritanos eran aborrecidos de los demás judíos, y que el caso del buen samaritano que se desvió de su camino para ayudar a la víctima de unos bandoleros es el ejemplo perfecto de la necesidad de reconocerle a cualquier prójimo la capacidad para obrar el bien.

Pero hay otro motivo para prestar atención a Samaria en el contexto de esta investigación. Los samaritanos tenían su propia expectativa de la inminente venida de un Mesías, a quien ellos llamaban el Ta’eb, y que difería bastante de la versión judaica. En el Evangelio de Juan (4, 6-10) leemos que Jesús tuvo un encuentro con una samaritana y que ésta reconoció en él al Mesías. Es de suponer que se referiría al Ta’eb, lo cual sugiere que el judaísmo de aquél era, por decirlo de alguna manera, poco ortodoxo. A lo mejor Jesús concibió la parábola del buen samaritano en agradecimiento al apoyo recibido de ellos.

Otro concepto erróneo sobre los orígenes de Jesús es la idea de que era «Jesús de Nazaret», es decir oriundo de la ciudad de ese nombre, que existe en el moderno estado de Israel. En realidad, no nos consta que existiese antiguamente en el siglo III. Para ser exactos sería preciso decir el nazareo, con lo cual se identificaría a Jesús como miembro de una de las diversas sectas que usaron colectivamente ese nombre... aunque no fundó ninguna de ellas, y eso también es significativo.

De este grupo de sectas llamadas de los nazareos sabemos muy poco, aunque la denominación que eligieron es reveladora en sí misma, ya que se cree que deriva del hebreo Notsrim con el significado de «los Custodios o los Conservadores... los que mantenían la enseñanza y la tradición verdaderas, o guardaban determinados secretos que no participaban a nadie ...»

Esa circunstancia va contra una de las doctrinas básicas del cristianismo: que la religión es para todos y no tiene secretos. En donde se perfilaba como polo opuesto de las escuelas mistéricas, que ofrecen diversos grados de conocimiento o iluminación a los adeptos que van escalando los peldaños cada vez más empinados de la iniciación, como es el caso de los Templarios. En estos cultos el conocimiento sólo se da a quien lo merece, y no se le ofrece al pupilo la revelación hasta que sus maestros le consideran espiritualmente preparado. Ésa era una noción muy común en tiempos de Jesús: las escuelas mistéricas de Grecia, Roma, Babilonia y Egipto utilizaban habitualmente esa enseñanza estructurada, y guardaban celosamente sus secretos. Y Jesus hizo eso... dio enseñanzas en parábolas y no directas. En pocas palabras, dio el mensaje a todos, pero solo lo entendían quien el como Maestro seleccionaba como discípulo y su principal fue Maria magdalena y no Pedro que era un simple pescador que en mas de una vez, el propio nuevo testamento, cita no entender a Jesus.

En nuestros tiempos ese método de las escuelas mistéricas lo utilizan muchas religiones y muchos sistemas filosóficos orientales, por ejemplo el budismo zen, y también ciertos grupos como los francmasones y por supuesto como mencione; los Templarios, que son los descendientes mas directos de los cultos de Egipto, Mitra y claro esa, del propio Jesus y M. Magdalena, en definitiva, el "Sacro Culto al Sol". 
De esa noción de iniciación proviene precisamente el nombre de ocultismo, que como hemos visto significa únicamente el conocimiento de lo oculto: los misterios se guardan en secreto hasta que se haya cumplido la hora y el discípulo esté preparado. 

Si las enseñanzas de Jesús no fueron dirigidas a las masas, entonces eran de índole elitista y jerarquizadas... ocultas, por tanto. Y como hemos visto al reconsiderar la verdadera situación de María Magdalena, son demasiadas las semejanzas entre las escuelas mistéricas y el movimiento de Jesús como para no hacer caso de ellas.

Hay otras muchas concepciones equivocadas acerca de Jesús. Por ejemplo la historia de la Navidad es un cuento de hadas en su mayor parte, y corresponde situarlo al lado de los mitos de natividad de otros dioses que mueren y resucitan. Pero es que incluso resulta dudoso que Jesús naciese en Belén. O mejor dicho, el Evangelio de Juan (7, 42) declara expresamente que no fue allí.



Mientras la mayoría de los elementos de la natividad derivan claramente de esos mitos de los dioses que mueren y resucitan, la visita de los Sabios de Oriente se basa en un relato contemporáneo de la vida del emperador Nerón. A veces se ha llamado a estos personajes los Magos, que es el nombre de determinada escuela sacerdotal de la tradición persa. Practicaban efectivamente sortilegios y hechicerías, y se hace muy extraño pensar que tres visitantes comparables a otros tantos Aleister Crowley visitasen al niño Jesús para ofrecerle sus regalos y que ello no suscite una palabra de crítica o de censura por parte de los evangelistas.

Si es de creer la afirmación de que iban siguiendo una estrella que los llevó a Belén, serían además astrólogos (en la época, la astronomía no era una ciencia separada). Está claro que se intenta impresionarnos diciendo que los hechiceros ofrecieron a Jesús oro, incienso y mirra. (Pero ya hemos visto que Leonardo en la Adoración de los magos suprimió el oro, símbolo de realeza y de perfección. Claro, si hoy sabemos que Leonardo fue miembro de la rama de artistas y sabio de la Orden Templaria conocida como Fide Santus - Fidelis Amore - Fidel Sancta, no nos extraña el hecho, pues conocía la verdad del relato y lo plasmo en sus obras a pedido de la propia Orden Templaria, su casa matriz por así decirlo).

También hemos mencionado que se califica a Jesús de naggar, con el significado de carpintero o de hombre de letras y conocedor de las Escrituras. En su caso, más plausiblemente lo segundo. Ni tampoco es probable que los primeros discípulos de Jesús fuesen los humildes pescadores de la leyenda. Según A. N. Wilson eran en realidad propietarios de una explotación pesquera a orillas del Tiberíades. (Aparte de que, como ha señalado Morton Smith, es evidente que algunos de los discípulos no eran judíos: Felipe, por ejemplo, es un nombre griego.)

Muchos comentaristas citan las parábolas como pruebas de que Jesús era de origen humilde. En efecto suelen emplear analogías sacadas de situaciones cotidianas de la vida rural y doméstica, y esto se toma como demostración de que él tenía experiencia personal de tales situaciones. Sin embargo, otros han señalado que la imaginería utilizada revela sólo un conocimiento superficial de esas realidades triviales de la vida, como si hubiese sido un gran personaje que deliberadamente procuraba hablar a las masas en su mismo idioma, o como el aristócrata de nuestros días que, al presentarse como candidato del partido conservador, se dirige a los votantes de clase obrera en un tono que él cree adecuado para que ellos le entiendan.

Y aunque las bodas de Caná no fuesen, como algunos creen, la fiesta de sus propios desposorios con María Magdalena, (lo cual estamos seguros que si), demuestran sin embargo que se movía en círculos de «la sociedad», como lo indica la fastuosidad de la celebración. También el incidente de los soldados romanos que al pie de la Cruz se disputaron las ropas de Jesús indica que valía la pena quedarse con ellas; no habría sido lógico que se jugasen a los dados unos harapos.

Así pues, va apareciendo un panorama de los orígenes de Jesús bastante distinto de las creencias en que nos educaron cuando niños. La próxima cuestión está en saber si podemos justificadamente sentar alguna hipótesis acerca del personaje. Por ejemplo, ¿se puede hallar en los Evangelios alguna indicación positiva de que Jesús no fuese judío? 

Después de su bautismo Jesús se retiró al desierto, donde fue tentado por el Diablo, quien por medio de un diálogo capcioso quiso obligarle a revelar su divinidad. Una vez más, la interpretación no es nada fácil. Algunos han postulado incluso que lo revelado por la tentación fue, nada menos, que Jesús rechazaba implícitamente a Yahvé. Y aquí esta claro un punto que la Orden del Temple deja muy claro cuando habla del Arca de la Alianza.
Según la Orden del Temple, el arca es una tumba, un lugar donde se encuentra la energía del primer caído, de Luzbel, por ende YAVE es Luzbel o Lucifer. Por ende Jesus, rechazo al "Dios de los Judíos", el propio Anticristo. y esto también explica la extraña Alianza templaria con el Islam o sectas secretas del Islam, que tenían muy claro quien era el Dios de los Judíos. Todo esto, podrá ser discutible, pero hay otro episodio que refleja de manera más decidida su actitud frente al Dios de los judíos y mas allá de que los miembros del Templi Secretum tuvieron esto bajo mucho recelo, es hora de liberar la verdad, una verdad que esta desde un solo punta de vista, el Templario, merece ser estudiada y agradecemos por esto al Templi Secretum a través de una de sus figuras mas abiertas en este siglo, mas allá de sus clandestinidad.

Uno de los sucesos más famosos del Nuevo Testamento es el que se produce cuando Jesús, presa de cólera justiciera ante el espectáculo de los cambistas del Templo, derriba las mesas de éstos. Lo que parece un episodio bastante sencillo plantea en realidad un problema principal, que no ha pasado desapercibido a los teólogos ni a los estudiosos del Nuevo Testamento.

Aunque habitualmente se explica la actuación de Jesús por la santa ira que le produjo el ver contaminado aquel sagrado lugar por una actividad mercantil, ésa sería una actitud muy occidental, y bastante reciente además. Porque el cambio de moneda a fin de poder comprar los animales destinados a las ofrendas en el Templo de Jerusalén no era una corrupción, ni un abuso, sino parte indispensable de aquellos cultos. Como ha destacado John Dominic Crossan, profesor de estudios bíblicos en la Universidad de Chicago,
«no hay el más pequeño indicio de que nadie estuviese haciendo nada incorrecto ni en lo financiero, ni en lo ritual», y sigue diciendo que «fue un ataque contra la propia existencia del Templo [...] una negación simbólica de todo cuanto [...] el Templo representaba».
Algunos han intentado explicar el acto —que es uno de los más trascendentales de la vida pública de Jesús— diciendo que expresaba su insatisfacción con el régimen imperante en el Templo de la época. Pero en el contexto de su tiempo y lugar habría sido una reacción desaforada, como para hacer dudar de su equilibrio mental.

Pongamos una analogía moderna: sería como si un anglicano, irritado por haberse aprobado la ordenación de mujeres, expresara su protesta entrando en la abadía de Westminster para derribar y pisotear la cruz mayor del altar. Esto no sucede, sencillamente porque los devotos saben dónde está la frontera entre una acción adecuada, por muy simbólica que sea, y una protesta verdaderamente sacrílega. Lo que hizo Jesús entra en esta segunda categoría.

Así pues, su judaísmo sería, como poco, heterodoxo. Lo cual despeja el terreno a nuevas sugerencias en cuanto a qué era en realidad. Y tenemos claros indicios de que era parte de una escuela mistérica. Pero ¿hay en los mismos evangelios algún episodio que apunte a esa posibilidad?

Casi desde los comienzos de nuestra investigación tuvimos la sorpresa de descubrir que muy pocos investigadores se habían planteado una pregunta, a nuestro entender, fundamental: ¿De dónde sacó Juan el Bautista el rito del bautismo? Porque el estudio de la cuestión nos había revelado que éste no tiene absolutamente ningún precedente en el judaísmo, a diferencia de las abluciones rituales, es decir las inmersiones reiteradas que simbolizan la purificación y están descritas en los Manuscritos del Mar Muerto. Pero sería inexacto describir esos ritos como «bautismo».

Lo que propugnaba Juan era una ceremonia única, un acto de iniciación que cambiaba toda la vida e iba precedido de una confesión y el arrepentimiento de los pecados. El hecho de que ésta no tuviese precedente entre los judíos lo indica el sobrenombre de Juan el Bautista: es decir, el único, porque nadie más lo hacía. De hecho se ha considerado a menudo que había sido una innovación suya, aunque hay muchos precedentes y paralelismos exactos: pero todos fuera del mundo judío.

El bautismo como símbolo externo y visible de una renovación interna y espiritual fue un rasgo de muchos de los cultos mistéricos que existieron en todo el mundo helenístico de la época. Tuvo una tradición especialmente duradera en el antiguo culto mistérico egipcio de Isis. Y significativamente, el bautismo en sus templos a orillas del Nilo iba precedido de un arrepentimiento público y de la confesión de los pecados ante el sacerdote. 

Fue aquél, además, el único período en la dilatada Historia de la religión de Isis en que se enviaron misioneros fuera de Egipto; así pues, parece bastante posible que Juan estuviese influido, concretamente, por ese ritual bautizador.

Como luego veremos, quizá tuvo la experiencia personal de la religión egipcia en el territorio propio de ésta, pues de acuerdo con algunas tradiciones cristianas antiguas la familia de Juan huyó a Egipto para salvarse de la matanza de Herodes... tradiciones que se expresan, por ejemplo, en la Virgen de las Rocas de Leonardo (como ya mencionamos, un Templario con todas las letras a la hora de conocer los misterios y secretos de la Orden del Temple).

El bautismo de Jesús presenta varias dificultades teológicas. La primera, y no pequeña, es que como Hijo de Dios nacido sin mancha no tenía ninguna necesidad de lavar sus pecados. Problema que no desaparece diciendo, como intentan algunos, que Jesús lo hizo para dar ejemplo a sus seguidores, porque esa explicación no figura en ningún pasaje de los Evangelios, (como dice la Orden del Temple, simplemente no se bautizo, porque Jesus enseño que el pecado no existia y el fin del bautismo, no era lavar pecados, sino otra cosa).
Por otra parte, hay además varias anomalías significativas en los relatos evangélicos que describen el bautismo de Jesús por Juan. Mientras Morton Smith señala que la imagen de la paloma que bajó de los cielos no tiene paralelismo ni precedente en la tradición judaica, Desmond Stewart va más allá y descubre claros vínculos con el simbolismo y las prácticas de los egipcios, cuando escribe:
Aunque supuestamente Yahvé envió a unos cuervos para que llevasen comida a un profeta, no tenía la costumbre de manifestarse haciendo bajar pájaros. La paloma, en todo caso, era el ave sagrada de la diosa pagana del amor, llámese Afrodita o Astarté [...].
En cuanto a lo que Jesús creyó ver, Egipto proporciona mejor explicación cuando Re [o Ra, el dios egipcio del sol] recibe en su seno al amado, que es el faraón, adopta el aspecto de Horus, cuyo símbolo más corriente es el halcón [...]. Que un dios adoptase a un mortal mediante un rito de bautismo, no planteaba ninguna gran dificultad a los egipcios.

La deidad egipcia principal a quien se asociaba habitualmente con el símbolo de la paloma es Isis, una vez más, la llamada «reina de los cielos», «estrella del mar» (Stella Maris) y «madre de Dios» desde mucho antes de que naciese la «Virgen María». Con frecuencia se representó Isis dando el pecho al niño Horus, mágicamente engendrado por ella con el difunto Osiris. Y ahí que los Jesuitas tenga como siglas IHS... que según dice la explicación oficial es una forma corta en latín de Iesus o Jesus. Pero los Templarios, saben que significa la sagrada trinidad egipcia, Isis, Horus y Set y los jesuitas, son sin dudas una rama de la orden mas poderosa de todos los tiempos, LOS TEMPLARIOS.

En la festividad anual que conmemoraba su muerte, y tres días después su resurrección, se decía que el Sol se volvía negro al morir y bajar a los mundos inferiores. (Y vemos los rayos de un sol negro sobre la escena de la Crucifixión en el mural realizado por Jean Cocteau para la iglesia de Londres.)

Dado el insólito celo misionero de algunos grupos de adoradores de Isis en la época, y la proximidad geográfica de Egipto, por no mencionar el ambiente cosmopolita de Galilea, no es de extrañar que Juan, Jesús y demás seguidores hubiesen recibido la influencia del culto de Isis.

Lo que sí extraña es la pretensión todavía viva de que la mayoría de los cristianos crea que su religión es algo total y absolutamente único, sin mancha alguna de otras filosofías o religiones, cuando evidentemente no es así. Tomemos por ejemplo la Última Cena, en la que según es creencia común Jesús instituyó el ágape sagrado del pan y el vino en representación de su carne y su sangre, o si se quiere, transustanciados en éstas.

Escribe A. N. Wilson que esto «tiene un recio sabor a cultos mistéricos del Mediterráneo, y muy poco en común con el judaísmo». A continuación aplica el comentario a su idea de que la Última Cena fue una invención de los evangelistas, pero ¿y si hubiese ocurrido de verdad, sólo que como rito pagano?

Desmond Stewart corrobora el paralelismo diciendo:
[Jesús] tomó el pan y el vino, elementos de la hospitalidad cotidiana que sin embargo marcan la culminación del simbolismo
de Osiris, e hizo de ellos, no un sacrificio sino la vinculación entre dos estados del ser.
Para los cristianos el ágape sagrado del pan y el vino, punto culminante de la comunión protestante y la eucaristía católica, es algo exclusivo de Jesús. Cuando en realidad era ya una práctica común de las escuelas mistéricas principales del culto a un Dios que muere, sobre todo las de Dioniso, Tammuz y Osiris. En todos los casos se entendía que era un camino para hacerse uno con el dios en cuestión y alcanzar la elevación espiritual (aunque los romanos expresaron su repugnancia ante el canibalismo implícito en este género de creencias). Todos esos cultos se hallaban bien representados en Palestina hacia la época de la Última Cena, así que su influencia es comprensible.

Si consideramos los cuatro Evangelios canónicos, es de señalar que el de Juan cuenta la Cena pero no menciona la ceremonia del pan y del vino, quizá porque no se instituyó entonces; en otro lugar del Evangelio de Juan (6, 54) queda implícito que el ágape sagrado del pan y el vino se celebraba desde los primeros días de la vida pública de Jesús en Galilea. 
En cuanto al concepto de comerse y beberse al dios de uno, según el ritual de la Misa, para los judíos era aborrecible.

Observa Desmond Stewart que:
La noción de que el cereal era Osiris fue común entre los egipcios, y también tuvieron curso ideas muy similares en Hellas [la antigua Grecia] relacionadas con [las diosas] Deméter y Perséfone.
Otro paralelismo con las escuelas mistéricas —y que no tiene parangón con ninguna creencia ni práctica judaica— es el suceso de la resurrección de Lázaro. Claro está que se trata de un acto de iniciación: Lázaro «resucita» de la muerte simbólica; lo uno y lo otro eran rasgos corrientes en las escuelas mistéricas de la época, y los ecos vuelven a aparecer en ciertos rituales de la francmasonería moderna.

El único Evangelio canónico que registra el acontecimiento, el de Juan, le atribuye un carácter milagroso, de literal resurrección de entre los muertos. Pero el Evangelio secreto de Marcos deja claro que fue sólo un acto simbólico, el cual marcaba la «muerte» del antiguo yo de Lázaro y su renacimiento como un ser espiritualmente más avanzado. Es verosímil que el episodio fuese suprimido de los demás Evangelios porque la alusión a las actividades de la escuela mistérica era demasiado transparente.


Por lo que concierne a nuestra indagación, el punto más significativo de ese rito es que su parangón más obvio remite a las ceremonias de «renacimiento» del culto egipcio de Isis. Refiriéndose a la mística de Isis tal como se entendió en el siglo I Desmond Stewart escribe:
[...] la evidencia de Betania indica que Jesús practicó una especie de misterio similar al que vivió Lucio Apuleyo en el culto de lsis.
También la Crucifixión corrobora la postura de los judíos al negar que Jesús fuese el Mesías, porque una muerte en circunstancias tan deshonrosas era lo último que le habría ocurrido al caudillo victorioso que ellos esperaban. Esto en sí mismo no preocupa demasiado a los cristianos, porque mantienen que el suyo es un Mesías de un orden muy superior, en términos espirituales, al de las creencias judaicas. Sin embargo el relato neotestamentario de la muerte de Jesús plantea otras dificultades. Es obvio que su interpretación cristiana como supremo sacrificio místico fue ideada posteriormente, en realidad, para explicar la discrepancia entre lo que habían esperado los judíos de su Mesías y lo que realmente le ocurrió a Jesús.

Se ha postulado que Jesús y los de su círculo desarrollaron su concepto propio de Mesías incorporándole la idea del Justo que Sufre, que derivaron del personaje de José según ciertos textos apócrifos de los judíos. Cumple observar que entre los «herejes» del norte de Palestina, es decir los galileos, este José «doliente» había absorbido algunas características del culto sino de Adonis-Tammuz.

Los eruditos han observado asimismo la influencia del dios pastoril Tammuz sobre el Cantar de los Cantares, tan importante por otro lado para el culto de la Virgen negra. Posiblemente Jesús emulaba a Tammuz cuando se comparó con el Buen Pastor, y sus seguidores en la época no desconocían ese término, ya que Belén era centro principal del culto de Adonis-Tammuz.

(Recordemos que en la época de san Jerónimo los cristianos andaban indignados por la existencia de un templo de Tammuz en el lugar de Belén donde supuestamente nació Jesús.)

En vista de lo anterior sorprende que muchos comentaristas modernos, aun reconociendo la presencia de notables influencias paganas en la vida y enseñanzas de Jesús, renuncien a explorar el hecho y no pasen de una mención superficial.

Como cuando escribe Hugh Schonfield:
Hacía falta un nazareo de Galilea para entender que la muerte y la resurrección eran el puente entre las dos fases [del Rey Mesiánico Único y Doliente]. La propia tradición de la tierra donde Adonis moría y resucitaba todos los años parecía reclamarlo así.47
Mientras tanto Geoffrey Ashe admite que,
«Cristo se convirtió en un Salvador notablemente parecido a los dioses que mueren y resucitan en los Misterios, Osiris, Adonis y los demás».
No obstante, el arquetipo que mejor se adapta a la vida y a la peripecia de Jesús tal como ha llegado hasta nosotros es el del dios egipcio Osiris, consorte de Isis. Según la tradición lo mataron un viernes y resucitó al tercer día. Hay indicios de que los primeros cristianos solían confundir el título de Christos con otra palabra griega, Chrestos, que significa bondadoso o amable. Algunos manuscritos primitivos de los Evangelios la usan en vez de Christos, pero es que Chrestos era uno de los epítetos adscritos tradicionalmente a Osiris. Viene al caso recordar que además hay en Delos una inscripción a Chreste Isis.

La exclamación de Jesús desde la cruz también da pie a una interpretación pagana. Tanto la versión de Marcos, «eloi eloi!» como la de Mateo, «eli eli!» se traducen por «¡Dios mío! ¡Dios mío! [¿por qué me has abandonado?], aunque se dice también que algunos de los circunstantes creyeron que llamaba al profeta Elías, a quien el mismo Jesús había relacionado expresamente con Juan el Bautista. Pero «Dios mío» en arameo debía decir ilahi.

Desmond Stewart ha postulado que la palabra debió de ser Helios, el nombre del dios solar, y llama la atención que este grito coincide con el anómalo oscurecimiento a mediodía. De hecho, en uno de los manuscritos neotestamentarios más antiguos que se conocen los espectadores creen que está llamando a Helios, cuyo culto —muy difundido en la Siria del siglo IV— se cristianizó sustituyéndole el nombre por el de Elías. Por supuesto una divinidad solar es la quintaesencia de los cultos que tienen cielos de muerte y renacimiento. 

Por consiguiente vemos que Jesús se adapta a la tradición de los dioses que mueren, pero ese arquetipo no es el panorama completo de los misterios antiguos. El dios, llámese Osiris, Tammuz, Attis, Dioniso o cualquier otro de los que había, estaba inevitablemente asociado a su consorte, la diosa, a quien correspondía por lo general el papel de protagonista en este drama de la resurrección.

Como dice Geoffrey Ashe:
El dios-compañero era el amante trágico de la Diosa, predestinado a morir anualmente con el verdor de la naturaleza viva y renacer en primavera [...].
Es evidente que si Jesús quiso realmente cumplir una tradición de «Dios que muere», falta algo. Por lo cual Ashe apostilla:
En su papel de Salvador que muere y resucita no era posible que se le percibiese solo. No era eso lo que hacían aquellos dioses [...] nunca se manifestaría un Osiris sin una Isis, ni un Attis sin una Cibeles.
Dirán los críticos, por consiguiente, que como Jesús no tuvo a su lado una persona que figurase como diosa-compañera no era posible que estuviese representando el papel de dios que muere; él era único en su verdadera divinidad y no le hacía falta compartirla con ninguna mujer. Pero ¿qué pasa si tuvo en verdad esa compañera? Pues naturalmente que la tuvo, y ese conocimiento es lo que han atesorado en secreto las generaciones de «heréticos». La «Isis» de Jesús era María Magdalena.

Los egipcios interpelaban a su Reina Isis «amante de los dioses [...] dueña de las ropas rojas [...] amante y dueña de la tumba [...]». Tradicionalmente se representa a la Magdalena llevando indumentaria de color rojo, lo que suele interpretarse como alusión a que era una «mujer de escarlata». NO es casual que la cruz Templaria, sea cual fuera era escarlata.
Y fue ella quien presidió las ceremonias fúnebres de Jesús.

Si se comprende esto, súbitamente encaja todo el rompecabezas de datos perdidos o deliberadamente confundidos y alterados, y aparece la propia naturaleza de lo que podríamos llamar el verdadero cristianismo.

En contra de la primera impresión, no está ausente de los Evangelios el principio de lo Femenino: al menos, en la forma que debieron de tener originariamente. El conocido principio del cuarto evangelio dice:
En el principio existía aquel 
que es la Palabra, 
y aquel que es la Palabra 
estaba con Dios y era Dios.
Aunque este concepto de Palabra (Logos) deriva de las ideas del filósofo neoplatónico judío Filón de Alejandría, un contemporáneo de Jesús, en esta versión de Juan parece un término explícitamente femenino. Logos es nombre masculino, en otras versiones traducido a nuestro idioma como «el Verbo» para mantener la concordancia, pero paradójicamente el concepto que describe tiene todos los visos de ser femenino. Claramente, hubo alguna confusión al redactarse el evangelio partiendo de los materiales que le servían de fuente, y nosotros también hemos tardado bastante en comprender el sentido originario de este pasaje.

La expresión «aquel que es la Palabra estaba con Dios», es una traducción deliberadamente confusa y que cambia del todo el sentido auténtico, porque al hacerlo así elimina algunas implicaciones muy molestas. Porque las palabras griegas del original dicen pros ton theon, que significa literalmente «yendo hacia Dios» y conlleva el sentido del hombre que busca la unión con una mujer, o como dice George Witterschein:
[...] incluso podríamos utilizar el calificativo de erótico para ese deseo de unidad que supera la separación. La clave de todo [...] era la atracción entre el hombre y la mujer, paralela [...] a la atracción entre la Palabra y Dios.
En resumen, la Palabra es femenino y la traducción exacta del principio del Evangelio según Juan es:
En el principio era la Palabra y la Palabra fue hacia Dios, y Dios fue lo que la Palabra. Estaba con Dios desde el principio.
Según esto la Palabra sería una potencia distinta y separada de Dios. En cambio suele interpretarse que la Palabra y el Espíritu Santo eran lo mismo, aunque originariamente el segundo recibía también un nombre inequívocamente femenino, Sophia. 
Según la Tradición del Templi Secretum, los Templarios iniciados custodios de los misterios santos y el conocimiento, Jesus tuvo dos hijas con Maria Magdalena, Zara (la que da Luz) y Sophia (la Palabra). Y es por esto que el Templi Secretum si tuvo muchas mujeres como miembros y los tiene... damas templarias... claro esta, los templarios públicos, era mas cercano a los Sacerdotes, porque no tenían conocimiento, mientras que la rama secreta y iniciatica, si la tenían, pues estaban ni mas ni menos que respetando las escrituras sin alteración de la Iglesia o los cultos machistas. 

Los conceptos que evocan estas frases no tienen que ver con ninguno de los del judaísmo. Pero tampoco se originaron en los primeros años de la «nueva» religión emergente de la cristiandad. El norteamericano Karl Luckert, antropólogo y profesor de Historia de las religiones, autor de un importante estudio sobre la religión egipcia y su influencia en los conceptos teológicos y filosóficos posteriores, no alberga ninguna duda en cuanto a ese origen cuando escribe:
[...] en toda la literatura religiosa del llamado Período Helenístico no se encuentra mejor resumen de la teología ortodoxa de los antiguos egipcios que el prólogo del Evangelio de Juan.59
Desmond Stewart aduce en The Foreigner que Jesús se crió en Egipto, si es que no nació allí. Pues aunque así fuese, no quita que pudo ser judío, porque en el Egipto de la época hubo comunidades judías muy nutridas y prósperas. Stewart recuerda que muchos detalles que se citan de Jesús, como la ausencia de acento galileo y el énfasis y trasfondo implícito de sus parábolas sugieren una formación egipcia.

Evidentemente, sabemos por el Nuevo Testamento que María, José y el niño Jesús huyeron a Egipto para salvarse de la cólera del rey Herodes. Después de lo cual no se vuelve a mencionar para nada sus años juveniles, excepto el incidente de su disputa teológica con los sabios del Templo de Jerusalén cuando tenía doce años. Pero también este episodio es una obvia invención, que pone en boca de María y José palabras por las cuales manifiestan ignorancia en cuanto a la naturaleza divina de Jesús...

Esto después de haber contado su nacimiento milagroso: ¿quién mejor que ellos debía saberlo? De manera que los evangelios canónicos no dicen nada auténtico sobre la vida de Jesús desde la infancia hasta bien entrada la edad viril del protagonista. ¿Dónde estuvo? ¿Por qué ese silencio sobre su infancia y adolescencia? Si estaba fuera del país, sumergido en otra cultura, quizá los autores no se sintieron llamados a idear toda una serie de sucesos para rellenar el hueco, o tal vez comprendieron que la empresa desbordaba su capacidad.


Otras fuentes corroboran este punto de vista. En sus escrituras sagradas del Talmud los judíos no creen que Jesús fuese oriundo de Galilea, ni de Nazaret, pues afirman dogmáticamente que vino de Egipto. Y también dicen otra cosa que quizá viene al caso, que la causa del prendimiento de Jesús fue una acusación de hechicería, pues era un iniciado en la magia Y CONOCIMIENTO egipcio. Este concepto es también la proposición principal de Morton Smith en su libro de 1978, Jesus the Magician, donde postula que milagros tales como la conversión del agua en vino y caminar sobre las aguas formaban parte del repertorio habitual de los santones egipcios, como el truco de la cuerda india lo es para los faquires orientales.

Smith reproduce muchos ejemplos de semejanza entre los milagros de Jesús y los conjuros mágicos y encantamientos que contienen algunos papiros de la época; también hay paralelismos con la vida y acciones del famoso mágico Apolonio de Tiana (un contemporáneo de Jesús, aunque algo más joven), y con las de Simón el Mago. A ambos se les atribuyen facultades casi idénticas a las de Jesús.

A esto suelen replicar los cristianos que si Jesús tuvo una cierta imagen de ocultista eso fue debido a la ignorancia y superstición de las masas; él hacía verdaderos milagros por don del Espíritu Santo. Pero ésa es una interpretación no menos subjetiva que las demás, y más difícil de sostener con argumentos que no sean de fe.

Morton Smith llama la atención sobre una paradoja principal del cristianismo:
[...] así pues, nos es preciso contar con una tradición que quiere defender a Jesús negando que fuese un mago, y otra que le reverencia como el más grande de los magos.
En tiempos de Jesús hubo en el mundo grecorromano muchos magos itinerantes más célebres que él, o menos, y tenían en su repertorio habitual la sanación y los exorcismos, tal como sigue ocurriendo hoy mismo con los santones hindúes y los hechiceros del vudú, entre otros. (Que las supuestas curaciones sean auténticas, ése es otro punto de debate, pero lo que desde luego es real es el asombro y el temor reverencial de los testigos, muchas veces multitudinarios: la propaganda oral cuenta mucho para la reputación de un milagrero.)

Smith recuerda que el término «Hijo de Dios» —el cual no deja de sorprender a los teólogos y los estudiosos del Nuevo Testamento, porque no tiene ningún precedente judaico ni era un concepto que estuviese asociado al Mesías— deriva sin duda de la tradición egipcia pasada por la cultura grecorromana. El mago capaz de realizar con éxito sus milagros lo conseguía convirtiéndose él mismo en instrumento de un dios, corno los chamanes tribales. Con esto sugiere Smith que Jesús se hacía Hijo de Dios como resultado de ser mágicamente poseído por la divinidad.

Se ha demostrado una sospechosa similitud entre el milagro de las bodas de Caná y el desarrollo de una ceremonia dionisíaca que se celebraba en Sidón; la semejanza llega hasta las mismas palabras empleadas. Y en el mundo helenístico, Dioniso se asoció expresamente a Osiris. Smith cita además dos textos mágicos egipcios que guardan paralelismo con la eucaristía, es decir el ágape ritual del pan y el vino que los cristianos consideran su misterio más sagrado, e instituido únicamente por Jesús.

Dice Smith:
Éstos son los paralelismos más estrechos que se conocen con el texto eucarístico. En ellos, lo mismo que en éste, el dios-mago entrega su cuerpo y su sangre al comulgante, quien al comerlos quedará unido a él en amor.
Incluso las palabras pronunciadas por Jesús se asemejan a las de los textos mágicos.

Hay otros indicios, algunos de ellos en propios Evangelios, de que Jesús estuvo mayoritariamente considerado como un mago en su época. En el Evangelio de Juan, las palabras con que le entregan a Pilato plantean la acusación de «malhechor», pero según la ley romana ésta era la calificación jurídica para los hechiceros.

En este contexto, el aspecto más significativo de la investigación de Morton Smith es que pese a basarse por entero en una comparación entre los evangelios y los papiros mágicos, sus conclusiones responden exactamente a la retrato que dan de Jesús el Talmud judaico y ciertos escritos rabínicos antiguos. En ellos nunca se le describe como un judío que hubiese inventado una forma herética del judaísmo, según han dado en creer muchos cristianos modernos. En esos textos judíos, o bien es un judío que se convirtió a otra religión totalmente distinta, o nunca fue judío en realidad. Algunos le denuncian expresamente como practicante de la magia egipcia. El mismo Talmud asegura de manera inequívoca que Jesús pasó la juventud en Egipto y allí aprendió la magia.

FUENTE:
Lynn Picknett y Clive Prince
Orden del Temple, Extractos del Hijo de la Promesa
Biblioteca del Templi Secretum Paris.

*Gracias a Sir P.K. y Anael por datos inéditos no publicados a la fecha en ninguna otra edición