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miércoles, 2 de octubre de 2013

EL VERDADERO FINAL DEL EVANGELIO DE MARCOS


EL VERDADERO FINAL DEL EVANGELIO DE MARCOS


Jesucristo Sisto Badalocchio, La Tumba De Cristo
“La Tumba De Cristo”, Sisto Badalocchio. La controversia sobre la autenticidad de los doce versículos finales del evangelio de Marcos empezó en los primeros siglos de nuestra era.
Entre los últimos versículos del evangelio canónico conocido como el evangelio de Marcos, duerme anestesiada una historia  que demuestra que la Biblia más que la pura y perfecta palabra de Dios es la palabra de muchos hombres.
Mientras leemos los emocionantes pasajes finales del evangelio de Marcos en los que Jesucristo resucita, aparece ante los apóstoles y asciende a los cielos, no tenemos ni idea de la histórica controversia que existe sobre la autenticidad de esos últimos doce versículos del evangelio de Marcos.
Según varios eruditos del estudio de la Biblia, originalmente, el evangelio de Marcos tenía un final diferente al que podemos leer en nuestras Biblias. Un final en el que no se menciona la aparición de Jesucristo a los apóstoles ni su ascensión final a los cielos. Un final que anuncia la resurrección de Jesucristo pero no la comprueba pues no relata ninguna de las apariciones de Jesucristo resucitado.
La controversia sobre el final del evangelio de Marcos existe desde el segundo siglo de nuestra era y es un ejemplo perfecto para ilustrar porque la Biblia es mucho más humana que divina.
Lo que veremos en este artículo es conocido por los estudiantes de sacerdocio, por quienes siguen cursos de teología y por los especialistas en la ecdótica bíblica o crítica textual de la Biblia. Evidentemente, esta información no suele ser incluida en el sermón de la misa del Domingo o en los discursos del papa Benedicto XVI.

Jesucristo GHIRLANDAIO, Domenico St Mark the EvangelistX
“El evangelista San Marcos”, Domenico Ghirlandaio.

Los doce versículos finales

Los últimos pasajes del evangelio de Marcos, específicamente desde el versículo 9 hasta el versículo 20 del capítulo XVI, son el centro de la controversia. Para un grupo de estudiosos de la Biblia, estos versículos son originales. Para otro grupo, estos versículos son agregados posteriores al manuscrito original del evangelio realizados por algún escriba o copista de los primeros siglos de nuestra era.
Revisemos los pasajes finales del evangelio de Marcos. En estos se narra la crucifixión de Jesucristo y su entierro a manos de José de Arimatea. Luego, María Magdalena y dos mujeres llegan la tumba de Jesucristo para ungir su cuerpo:
Marcos, XVI, 2-8, Pasado el sábado, María Magdalena, María la de Santiago y Salomé compraron aromas para ir a embalsamarle. Y muy de madrugada, el primer día de la semana, a la salida del sol, van al sepulcro. Se decían unas otras: «¿Quién nos retirará la piedra de la puerta del sepulcro?»Y levantando los ojos ven que la piedra estaba ya retirada; y eso que era muy grande. Y entrando en el sepulcro vieron a un joven sentado en el lado derecho, vestido con una túnica blanca, y se asustaron. Pero él les dice: «No os asustéis. Buscáis a Jesús de Nazaret, el Crucificado; ha resucitado, no está aquí. Ved el lugar donde le pusieron. Pero id a decir a sus discípulos y a Pedro que irá delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo.» Ellas salieron huyendo del sepulcro, pues un gran temblor y espanto se había apoderado de ellas, y no dijeron nada a nadie porque tenían miedo…

DUCCIO di Buoninsegna Appearence to Mary Magdalene (Noli me tangere)X
“Aparición a María Magdalena”, Duccio di Buoninsegna.
Para muchos eruditos del estudio de la Biblia, este habría sido el final original del evangelio de Marcos. Los pasajes posteriores al versículo 8 del capítulo XVI, en los que se narra las apariciones de Jesús resucitado y su ascensión a los cielos, serían invenciones posteriores de algún escriba. Revisemos estos versículos, denominados como el “final largo de Marcos”:
Marcos XVI, 9-20, Jesús resucitó en la madrugada, el primer día de la semana, y se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. Ella fue a comunicar la noticia a los que habían vivido con él, que estaban tristes y llorosos. Ellos, al oír que vivía y que había sido visto por ella, no creyeron.
Después de esto, se apareció, bajo otra figura, a dos de ellos cuando iban de camino a una aldea. Ellos volvieron a comunicárselo a los demás; pero tampoco creyeron a éstos. Por último, estando a la mesa los once discípulos, se les apareció y les echó en cara su incredulidad y su dureza de corazón, por no haber creído a quienes le habían visto resucitado. Y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación.
El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará. Estas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien.» Con esto, el Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios. Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban. 

BADALOCCHIO, Sisto The Dead Christ
“El Cristo muerto”, Sisto Badalocchio.
Como bien explica Bart Ehrman, reconocido erudito de crítica textual de la Biblia, estos doce versículos finales de Marcos presentan algunas de las escenas más conmovedoras y poderosas de todo el Nuevo Testamento:
“Es uno de estos pasajes el que utilizan algunos cristianos pentecostales para mostrar que los seguidores de Jesús serán capaces de hablar en lenguas ‘desconocidas’ como sucede en sus rituales; y es el pasaje principal usado por los grupos de adiestradores de serpientes Apalaches que hasta el día de hoy cogen serpientes venenosas con sus manos para demostrar su fe en las palabras de Jesús…Pero, hay un problema…este pasaje no estaba originalmente en el evangelio de Marcos. Fue agregado posteriormente por un escriba.”
No es motivo de este artículo dilucidar sobre lo que podría implicar el hecho de que estos doce versículos no sean auténticos sino demostrar las corrupciones o modificaciones que han sufrido los textos del Nuevo Testamento a lo largo de la historia y dejar en claro que el Nuevo Testamento, en su estado actual, está muy lejos de poder ser considerado el legado de Dios. Quizás, alguna vez lo fue, pero lo que tenemos ahora es un libro escrito por hombres, editado por hombres, modificado, alterado y corregido varias veces por hombres…
Para entender la controversia sobre los doce versículos finales de Marcos debemos trasladarnos al universo de los manuscritos antiguos.

Papiro P52 manuscritos
El Papiro P5, también conocido como “el fragmento de San Juan”, es el manuscrito más antiguo que tenemos. Es casi del tamaño de una tarjeta de crédito ya que mide 8.9cm x 6 cm. El Papiro P52 solo contiene algunos versículos del evangelio de Juan y ha sido datado hacia el año 125 d.C. Se conserva en la Biblioteca de la Universidad John Rylands en Inglaterra.

Los manuscritos antiguos cristianos

Como hemos explicado en nuestra serie titulada Historia de la Biblia, los evangelios fueron escritos, años después de la muerte de Jesucristo, en manuscritos. Los eruditos de la crítica textual de la Biblia han determinado que el evangelio de Marcos es el más antiguo de los evangelios canónicos y que fue escrito, en griego, alrededor del año 70 d.C.
Lo más probable es que el evangelio de Marcos haya sido escrito en un manuscrito, del cual se hicieron tres o cuatro copias que fueron distribuidas. Dependiendo del nivel de conocimiento del griego y de la experiencia del copista o de la persona encargada de copiar el manuscrito, la fidelidad de la copia variaba considerablemente.
El texto que encontramos en los evangelios y cartas del Nuevo Testamento de las Biblias actuales no es (al margen de la traducción) completamente fiel al texto del manuscrito original en el que se escribieron estos escritos.
Entre los errores de los escribas, las manipulaciones intencionales, la pérdida de los manuscritos originales y las traducciones a diferentes idiomas, el texto original ha sido modificado varias veces.
En la actualidad, tenemos más de 25,000 manuscritos antiguos que contienen: un fragmento de uno de los libros de la Biblia, uno de los libros de la Biblia o la Biblia completa.

papiro 45
Papiro 45 o P45. El manuscrito más antiguo que tiene fragmentos del evangelio de Marcos pero no el evangelio completo. P45 ha sido datado hacia el 250 d.C. y se conserva en la Biblioteca Chester Beatty de Irlanda. Cada uno de sus folio mide 20cm x 25cm.
Según Bart Ehrman, hay más variaciones entre estos manuscritos que palabras en la Biblia. La mayoría de estas variaciones no tienen consecuencias serias pues son simples cambios de letras, errores de ortografía u orden diferente de las palabras. Sin embargo, existe un pequeño porcentaje de variaciones que sí afectan el significado del texto, el final del evangelio de Marcos es uno de estos casos.
El método más simple para conocer, con certeza, el texto original del final del evangelio de Marcos, sería consultar el manuscrito original. Esto es imposible, ya que no tenemos los manuscritos originales de ninguno de los libros que componen el Nuevo Testamento.
Los tres manuscritos más antiguos que conocemos que contienen el evangelio de Marcos son: el papiro 45 también conocido como P45 que está datado alrededor del 250 d.C., el Códice Vaticano, que es una colección de manuscritos datada hacia el año 325 d.C., y el Códice Sinaítico, otra colección de manuscritos datada hacia el año 370 d.C.
Si bien el papiro P45 es el más antiguo, no nos sirve porque solo contiene un fragmento del evangelio de Marcos, y no la parte final.

El Códice Vaticano y el Códice Sinaítico

Entonces, los dos manuscritos más antiguos que contienen el evangelio de Marcos son el Códice Sinaítico y el Códice Vaticano, ambos del siglo IV. Estos dos códices son, de alguna manera, las Biblias más antiguas del mundo porque son colecciones de manuscritos que contienen la mayoría de libros incluidos en la Biblia. Es difícil determinar cual de los dos es más antiguo, se calcula que el Códice Vaticano es la Biblia más antigua del mundo. Lo relevante es que ninguno de estos dos códices tienen el final largo de Marcos. Es decir, en estos códices el evangelio de Marcos termina en el versículo ocho del capítulo XVI.

Códice Vaticano
Esta es la página del Códice Vaticano en la que el evangelio de Marcos termina en el versículo ocho. Luego del versículo ocho el escriba dejo un espacio en blanco que no existe en ninguna otra parte del codíce.
Los defensores del final tradicional del evangelio de Marcos alegan que en el Códice Vaticano existe un sospechoso espacio en blanco entre el final de Marcos (versículo 8 del capítulo XVI) y el inicio del evangelio de Lucas. Este espacio en blanco no se encuentra en ningún otra página del Códice Vaticano (ver imagen arriba). Para quienes sostienen que el final largo de Marcos es auténtico, este espacio en blanco es prueba de que el final largo era conocido por el escriba que copió el códice pero que este decidió no incluirlo. Lo cierto es que varios investigadores han comprobado que el espacio en blanco no es suficiente para que entren los doce versículos faltantes.
Lo que podemos suponer es que el escriba conocía la existencia del final largo de Marcos pero que el manuscrito que le servía de original no lo incluía, entonces el escriba podría haber calculado el espacio en blanco que debía dejar en caso de que alguien decidiese posteriormente incluir el final largo.
Algo similar sucede con el Códice Sinaítico que fue rescatado del olvido por el cazador de manuscritos Konstantin Von Tischendorf quien lo encontró en un monasterio en Egipto. En este códice, las cuatro páginas en las que están escritos los versículos finales del evangelio de Marcos y el inicio del evangelio de Lucas han sido reemplazadas. El reemplazo se hace evidente porque las cuatro paginas tienen una escritura diferente al resto del manuscrito. Es decir, fueron escritas por otro escriba.
Esto ha sido usado por los defensores de la autenticidad de los doce versículos finales de Marcos para alegar que estas paginas fueron reescritas con la intención de eliminar el final largo de Marcos. Se han realizado análisis que demuestran que las páginas reemplazadas no son suficientes para contener el texto completo del final largo de Marcos.

Codice Sinaitico
Esta es la página del Codíce Sinaítico en la que termina el evangelio de Marcos en el versículo ocho del capítulo XVI. En la segunda columna, luego de las últimas letras en griego se puede apreciar una línea ornamental y, más abajo, una inscripción que dice “Kata Markon” (de acuerdo a Juan). Si le interesa navegar por las páginas de la segunda Biblia más antigua del mundo, lo invito a visitar su sitio web.
Además, como detalle adicional, después del versículo 8 del capitulo XVI, el escriba realizó una línea ornamental y mas abajo escribió “KATA MARKON” que significa “de acuerdo a Marcos”, cerrando el evangelio y dejando en claro que ese era el final. Si le interesa navegar por las páginas de la segunda Biblia más antigua del mundo, lo invito a visitar su sitio web.

Cantidad versus calidad

Otro de los argumentos de los defensores de la autenticidad de los doce versículos finales de Marcos es que la gran mayoría de manuscritos existentes, que se cuentan entre los miles, incluyen el final largo. Esto es cierto, si hablamos de cantidad podemos afirmar que son muchos más los manuscritos que incluyen el final tradicional de Marcos que los que lo omiten.
En cuanto a la calidad de las evidencias, los dos manuscritos más antiguos y más importantes omiten el final: El Códice Sinaítico y el Códice Vaticano.
Para complicar más la controversia, podemos añadir que la mayoría de los primeros padres de la iglesia como Ireneo de Lyon, Papias, Tertuliano, Tatiano, Hipólito y, probablemente, Justino Mártir mencionan el final largo de Marcos. Por otro lado, otros padres de la Iglesia como Eusebio y San Jerónimo no hacen referencia al final largo.
El obispo Teodoro de Mopsuestia (350 – 428) no parece haber conocido el final largo de Marcos. En una de sus obras escribió:
“Todos los evangelistas nos narraron su resurrección de los muertos…el bendecido Lucas, sin embargo, que también es el escritor de un evangelio, añadió que El (Jesús) ascendió a los cielos para que podamos saber donde está después de su resurrección.”

Andre Mantegna el ascenso de Cristo
Detalle de “El ascenso de Cristo”, Andre Mantegna.
El comentario de Teodoro de Mopsuestia es interesante puesto que los únicos evangelios que mencionan la ascensión de Jesucristo son el de Marcos, justamente en los doce versículos finales, y el de Lucas, en el capítulo 24.

La evidencia interna

Algunos eruditos de crítica textual bíblica, como Bruce Metzger, afirman que los doce versículos finales de Marcos no son auténticos porque el vocabulario y el estilo de los versículos del 9 al 20 no corresponden al resto del evangelio de Marcos. Algunas palabras usadas en este pasaje no se encuentran en ningún otro lugar del evangelio de Marcos. Otros eruditos, como Bruce Terry sostienen que este análisis se puede aplicar a otros fragmentos del evangelio de Marcos con resultados similares.
El paso del versículo 8 al 9 es visto como demasiado abrupto por muchos eruditos. La narración cambia de “Ellas estaban asustadas” a “Ahora, después de que él se levantó”. Además, el texto del final largo vuelve a presentar a María Magdalena, quien ha sido presentada pocos versículos antes.
Como hemos visto, la controversia es fuerte y existen evidencias para sustentar las dos posiciones. Lo peor de todo es que existen otros dos finales diferentes del evangelio de Marcos. Aunque estos finales alternativos han sido unánimemente calificados por los eruditos de la critica textual bíblica como falsos o no auténticos, igual vale la pena conocerlos.
El primero de estos finales alternativos se encuentra en algunos manuscritos de los siglos VII, VIII y IX de nuestra era:
“Ellas salieron huyendo del sepulcro, pues un gran temblor y espanto se había apoderado de ellas, y no dijeron nada a nadie porque tenían miedo…Pero ellos (¿los apóstoles?) reportaron brevemente a Pedro y a aquellos con él todo lo que se les había contado. Y después de esto, el mismo Jesús envió para ellos, de este a oeste, la sagrada y impredecible proclamación de salvación eterna.”

Francisco Henriques aparicion de Cristo a Maria Magadalena
Detalle de “La aparición de Cristo a Maria Magdalena”, Francisco Henriques.
El segundo final alternativo, que existe solamente en un manuscrito del siglo V, menciona la era de Satán:
“Por último, estando a la mesa los once discípulos, se les apareció (Jesucristo) y les echó en cara su incredulidad y su dureza de corazón, por no haber creído a quienes le habían visto resucitado. Y ellos se disculparon diciendo: Esta era de anarquía y falta de creencias religiosas está bajo Satán, quien no permite que la verdad y el poder de Dios prevalezcan sobre las cosas impuras de los espíritus. Por tanto, revela tu rectitud ahora, ellos dijeron a Cristo. Y Cristo les respondió a ellos, “El plazo de años del poder de Satán se ha cumplido, pero otras cosas terribles se acercan. Y por aquellos que han pecado yo fui entregado a la muerte para que ellos regresen a la verdad y no pequen más, para que así ellos puedan heredar la espiritual e incorruptible gloria de rectitud que esta en el cielo.”
Ante la incertidumbre sobre la autenticidad de estos doce versículos, los comités editoriales de las diferentes Biblias y la Iglesia Católica decidieron hace un buen tiempo no hacer nada al respecto. Los doce versículos finales de Marcos están presentes en todas las Biblias. Pero, como en los contratos de seguros más leoninos que escriben en letras minúsculas lo que el seguro no cubrirá, algunas Biblias tienen una advertencia o nota a pie de página sobre los doce versículos finales de Marcos..
Algunas Biblias tienen un asterisco al lado del versículo ocho del capítulo XVI del evangelio de Marcos. El asterico, en la mayoría de las veces, advierte que los versículos que siguen son agregados posteriores, que el final original del evangelio se perdió y que los mejores y más antiguos manuscritos terminan en el versículo ocho.
Entonces, si los comités editoriales de las Biblias, de alguna manera reconocen que los doce versículos finales no son originales, ¿por qué decidieron mantener los doce versículos finales del evangelio de Marcos?

Gioacchino Assereto San Marcos el evangelista
“San Marcos el evangelista”, Gioacchino Assereto.
El final largo de Marcos se mantiene en la mayoría de Biblias porque aunque las evidencias indiquen que no fue escrito por el autor original del evangelio, su presencia en la tradición católica es tan fuerte que no se puede ignorar y en reconocimiento a eso se incluye en la Biblia. Bruce Metzger nos lo explica:
“Hoy en día sabemos que los últimos doce versos del evangelio de Marcos (Capítulo XVI, 9-20) no se encuentran en los más antiguos manuscritos griegos, latinos, sirios, coptos, y armenios, y que en otros manuscritos existen astericos o símbolos que marcan estos versos como dudosos o falsos. Eusebio y Jerónimo de Estridón, que estaban al tanto de estas variaciones en los manuscritos, discutieron sobre cual forma del texto era la correcta. Debemos destacar, sin embargo, que ninguno sugirió que una forma del texto era canónica (oficial) y la otra no lo era…En el segundo siglo, por ejemplo, el llamado final largo de Marcos era conocido por Justino Martir y por Tatiano, quien lo incorporó en su Diatesarón. Por consiguiente, parecen existir suficientes razones para concluir que aunque la evidencia externa e interna contra la auntenticidad de los últimos doce versos de Marcos es concluyente en tanto que estos versículos no provienen de la misma pluma de la que proviene el resto del evangelio, el pasaje debe ser aceptado como parte del texto canónico (oficial) de Marcos.”
Este es el mejor ejemplo para entender la verdadera naturaleza de los textos del Nuevo Testamento, mucho más cercana a las imperfecciones del hombre que a la supuesta perfección divina o a un legado celestial.

Biblia del Oso
La Biblia del Oso, titulada así porque en su portada se aprecia a un oso comiendo miel, es la primera Biblia publicada en español. Fue publicada en 1569 por Casiodoro de la Reyna y es la base de la famosa Biblia Reyna-Valera.
Sin los manuscritos originales, es imposible determinar las palabras exactas no solo del final del evangelio de Marcos sino de la mayoría de los escritos del Nuevo Testamento. Podemos tratar de dilucidar cual podría haber sido la versión más antigua de un determinado texto pero no podemos afirmar, con certeza, cual es el texto original.
Quizás el autor del evangelio de Marcos quiso terminarlo en el versículo ocho dejando a su público con una gran interrogante, quizás el pedazo del manuscrito en el que estaba escrito el verdadero final del evangelio de Marcos se desprendió accidentalmente y alguien inventó el final largo que conocemos, quizás es un evangelio que el autor dejó inconcluso en el versículo ocho por motivos personales, quizás el autor escribió un final que fue censurado y reemplazado por el final que llegó hasta nuestros tiempos, quizás los escribas que escribieron el Códice Vaticano y el Códice Sinaítico decidieron no incluir el final largo porque les pareció superficial, quizás el verdadero final es el que conocemos y estamos buscándole tres pies al gato…
Lo único que queda claro después de esta larga y enrevesada historia es que el Nuevo Testamento está muy lejos de ser la palabra de Dios. En todo caso, es una colección de relatos y cartas escritos, corregidos, modificados y editados por mortales, sobre la vida y obra del fundador del cristianismo…
Fuentes:
- Bart Ehrman.(2007). Misquoting Jesus. HarperOne.
- Bruce Metzger. (2005). A Textual Commentary on The Greek New Testament. Hendrickson Pub.
- Bruce Metzger. (1987). The Canon of the New Testament: Its Origin, Development and Significance. Clarendon Press.
- F.H.A.Scrivener. (1894). A Plain Introduction the Criticism of the New Testament. George Bell and Sons.
- John William Burgon. (2008).The Last Twelve Verses of Mark. The Old Path Publications.


TRAS LA BUSQUEDA DEL APOSTOL PERDIDO DE JESUS

TRAS LA BUSQUEDA DEL APOSTOL PERDIDO DE JESUS


Jesucristo en la última cena
Detalle de "La última cena" de Leonardo Da Vinci, el discípulo amado habría estado sentado a uno de los lados de Jesucristo.
 El misterioso “discípulo amado”, existe una explicación que ha quedado perdida entre las páginas del Nuevo Testamento.
Juan XIX, 25-27, Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Clopás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.»Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa.
¿Quién es este discípulo que permanece al pie de la cruz en los últimos momentos de Jesucristo? ¿Fue uno de los doce? ¿Fue más importante que Pedro? ¿Cuál es su nombre?
El “discípulo amado” sólo es mencionado en el cuarto evangelio, más conocido como el evangelio de Juan. Su figura es tan importante que, como relata el siguiente pasaje, estuvo sentado al lado de Jesucristo en la última cena.
Juan XIII, 21-25, Cuando dijo estas palabras, Jesús se turbó en su interior y declaró: «En verdad, en verdad os digo que uno de vosotros me entregará.»Los discípulos se miraban unos a otros, sin saber de quién hablaba. Uno de sus discípulos, el que Jesús amaba, estaba a la mesa al lado de Jesús.Simón Pedro le hace una seña y le dice: «Pregúntale de quién está hablando.» El, recostándose sobre el pecho de Jesús, le dice: «Señor, ¿quién es?»
La figura del “discípulo amado” vuelve a aparecer junto a Pedro en el sepulcro de Jesucristo. Ambos son los primeros, junto con María Magdalena, en llegar al  lugar donde estaba el cuerpo de Jesucristo.
Juan XX, 1-3, El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro. Echa a correr y llega donde Simón Pedro y donde el otro discípulo a quien Jesús amaba y les dice: «Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.» Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepulcro.
Jesucristo
"Descenso de la cruz", Rembrandt.
Estos tres pasajes son pruebas serias de que existió un discípulo al que se llamó el “discípulo amado”.
¿Cuál es la versión oficial sobre la identidad de este personaje?
Según la Iglesia Católica, el apóstol Juan es el autor del cuarto evangelio y es también el misterioso “discípulo amado”. Sin embargo, existen pruebas para afirmar lo contrario
Si el apóstol Juan hubiera escrito el cuarto evangelio, se habría encargado de firmarlo o de dejar en claro que él era el autor. Más aún, cuando en esa época los relatos supuestamente escritos por los apóstoles tenían más acogida. Examinemos como termina dicho evangelio.
Juan XXI, 24, Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas y que las ha escrito, y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero.
La palabra clave es “nosotros”.  El autor de este evangelio es una comunidad, no una sola persona, que transmite los relatos que recogió de su líder y héroe, quien fue testigo ocular de los hechos y discípulo de Jesucristo. Si el apóstol Juan hubiera escrito el evangelio, estamos ante  dos opciones: el “discípulo amado” es el mismo Juan o es uno de los otros once apóstoles. La primera opción es un acto demasiado arrogante para un seguidor de Jesucristo,  y la segunda es muy improbable pues sería el único caso en el que un apóstol escribe un relato donde no es el protagonista. Sólo nos queda pensar que Juan no fue el autor de este evangelio.

Jesucristo
"San Juan el Evangelista", Nardo di Cione.
Entonces, si Juan no fue el autor ¿Podría haber sido quien le relató los hechos a esta comunidad?
No. Porque analizando el cuarto evangelio nos damos cuenta que esta comunidad tiene como objetivo principal reivindicar el rol y la memoria de un discípulo a quien se referían como el “discípulo amado”.  Lo más probable es que aquel a quien decidieron ensalzar con ese apelativo sea el que les relató los hechos de la vida de Jesucristo. En pocas palabras, el “discípulo amado” es el autor escondido del cuarto evangelio.
La pregunta que cabe hacerse es ¿podría ser Juan el “discípulo amado”?
En el siguiente pasaje la comunidad que escribe el evangelio menciona por separado a ambos personajes, el apóstol Juan (hijo de Zebedeo) y el “discípulo amado”
Juan XXI, 2-7, Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los de Zebedeo y otros dos de sus discípulos. Simón Pedro les dice: «Voy a pescar.» …Cuando ya amaneció…El discípulo a quien Jesús amaba dice entonces a Pedro: «Es el Señor», se puso el vestido – pues estaba desnudo – y se lanzó al mar.
Si Juan no es el “discípulo amado”, entonces ¿quién es este misterioso personaje?

Jesucristo y Maria Magdalena
Según algunas teorías María Magdalena podría ser el famoso “discípulo amado” de Jesucristo.”Maria Magdalena en la Tumba”, Antiveduto Grammatica.
Como hemos visto en la primera parte de esta historia, la Iglesia Católica no tiene mayor fundamento para sostener que el apóstol Juan es el autor del cuarto evangelio, y menos para identificarlo como el “discípulo amado” de Jesucristo.
Según muchos especialistas de la Biblia, el evangelio que la Iglesia Católica atribuye a Juan no fue escrito por el apóstol Juan. Investigadores como Michel Benoit, Raymond Brown, Richard Bauckham y John P. Meier, entre otros,  sostienen que este evangelio fue escrito por una comunidad cristiana cuyo líder y héroe fue el misterioso “discípulo amado”.
El libro “El Código Da Vinci” basado en la investigación de Michael Baygent “El enigma sagrado” sostiene que María Magdalena era el “discípulo amado”, aquel que se recostó en el pecho de Jesucristo durante la última cena. Revisemos las evidencias.
Juan XIII, 21-23, Cuando dijo estas palabras, Jesús se turbó en su interior y declaró: «En verdad, en verdad os digo que uno de vosotros me entregará.»Los discípulos se miraban unos a otros, sin saber de quién hablaba. Uno de sus discípulos, el que Jesús amaba, estaba a la mesa al lado de Jesús. Simón Pedro le hace una seña y le dice: «Pregúntale de quién está hablando.» El, recostándose sobre el pecho de Jesús, le dice: «Señor, ¿quién es?»
Este pasaje nos evoca inmediatamente el famoso cuadro de Leonardo Da Vinci, utilizado en la trama del libro de Dan Brown como clave para develar el misterio. Sin embargo, la imagen de la “última cena” que nos presenta Da Vinci, es un capricho de la imaginación del pintor que no tiene ningún asidero en las tradiciones judías de la época.

jesucristo
Mosaico de la iglesia Sant’Apollinare Nuovo de Ravenna que ilustra la última cena. Esta es la forma de mesa que se usaba para las cenas religiosas en la epoca. El autor ha representado erroneamente a Jesús en un extremo.
Para el investigador de la universidad de Oxford, D.E.H. Whiteley, el anterior pasaje sí nos puede revelar importantes pistas sobre la identidad del “discípulo amado” pero sólo cuando se lee a la luz de las tradiciones judías de la época.
En ese tiempo, las cenas religiosas se realizaban en mesas dispuestas en forma de herradura. Detrás de las mesas existían sofás donde los invitados se recostaban sobre su brazo izquierdo dejando el brazo derecho libre para poder alcanzar los alimentos. Whiteley nos cuenta que en estas cenas la disposición de los comensales respondía a una tradición bien definida. El anfitrión de la cena se sentaba a la derecha del invitado de honor, que en este caso era Jesucristo, y ambos se ubicaban en la mesa que formaba la parte central de la herradura.
El cuarto evangelio cuenta que el “discípulo amado” se recostó en el pecho de Jesucristo. Si asumimos, como plantea la tradición explicada por Whiteley, que Jesucristo estaba recostado sobre su brazo izquierdo, la única forma de que alguien se recostara sobre su pecho sería desde su lado derecho. Según la tradición el que tenía que estar a la derecha de Jesucristo (invitado de honor) era el propietario de la casa. El misterio que envuelve a este personaje empieza  a desvelarse.
El “discípulo amado” es entonces el propietario de la casa donde se realizó la última cena. Aún no conocemos su identidad pero sabemos que proviene de una familia adinerada que posee una casa grande en Jerusalén.
María Magdalena no es el “discípulo amado” porque en los  evangelios canónicos no se menciona que ella haya tenido alguna propiedad en Jerusalén. Si queremos terminar de descartar a María Magdalena, podemos citar algunos pasajes del cuarto evangelio donde ella habla con el esquivo “discípulo amado”.
Juan XX, 1-2, El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro. Echa a correr y llega donde Simón Pedro y donde el otro discípulo a quien Jesús amaba y les dice: «Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.»
Algunos investigadores sostienen que este y otros pasajes fueron modificados a través de los años para ocultar la relación entre María Magdalena y Jesucristo. Sin embargo, si uno toma en cuenta las pruebas a favor y en contra, el caso de María Magdalena termina cayéndose por si solo. Seguramente, como sostienen muchos evangelios apócrifos, y relatos de la antigüedad, la Magdalena tuvo una relación muy cercana con Jesucristo, como establecen algunos evangelios apócrifos, pero esa es otra historia y una cosa no quita la otra.…

jesucristo
“La resurreción de Lázaro”, Duccio di Buoninsegna.
Otro conocido candidato al puesto es nada menos que uno de los  resucitados más famosos de la historia, nuestro querido Lázaro.
Juan XI, 3-5, Las hermanas enviaron a decir a Jesús: «Señor, aquel a quien tú amas, está enfermo.» Al oírlo Jesús, dijo: «Esta enfermedad no es de muerte, es para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.» Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro.
Lamentablemente no podemos cruzar información con ninguno de los otros tres evangelios canónicos pues la resurrección de Lázaro sólo es relatada en el cuarto evangelio. Al parecer, este episodio pertenece a la tradición de la comunidad que escribió este evangelio. Probablemente, fue narrado por el “discípulo amado” a su comunidad. Esta lo incluyó en su relato pero se aseguró de que no se confundiera a Lázaro con el “discípulo amado”.  El texto, claramente, se refiere a Lázaro como “el que Jesucristo amaba” y no como “el discípulo amado”. Más adelante en el texto, para evitar cualquier confusión, la comunidad precisa  que “Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro.” relativizando el asunto y dejando en claro que Lázaro no es el “discípulo amado”.
Además, si bien Lázaro era de una familia acaudalada, no tenía casa en Jerusalén pues vivía en las afueras, en Betsaida.
Finalmente, investigadores como James Tabor sostienen que el “discípulo amado” era Santiago “el hermano de Jesús” pero las pruebas no son suficientes para construir el caso, y como veremos en el siguiente capítulo de esta historia, no encaja con las pocas pistas que nos llevarán a descubrir su identidad.

Jesucristo consolado por su madre.
"Jesucristo muerto consolado por su madre y por San Juan", Giovanni Bellini.
En nuestra búsqueda de la identidad del “discípulo amado” hemos descartado al apóstol Juan, a María Magdalena, a Lázaro, y a Santiago, el hermano de Jesucristo.
Tenemos en claro, que el “discípulo amado” fue quien dio el testimonio del cuarto evangelio, que proviene de una familia adinerada y que posee una propiedad grande en Jerusalén donde tuvo lugar la última cena.
¿Qué más nos revela un análisis ingenioso del evangelio escrito por la comunidad del “discípulo amado”?
Juan XXI, 20-23, Pedro se vuelve y ve siguiéndoles detrás, al discípulo a quién Jesús amaba…Viéndole Pedro, dice a Jesús: «Señor, y éste, ¿qué?» Jesús le respondió: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿qué te importa? Tú, sígueme.»
De acuerdo con el pasaje, el “discípulo amado” era tan importante para Jesucristo que Pedro recibió una respuesta tajante al preguntar porque este los seguía.
Lo cierto es que si era tan importante tendría que haber estado con Jesucristo desde un inicio, pues la importancia entre los apóstoles era determinada por su antigüedad en el movimiento. Un detalle que no hay que dejar pasar es que este evangelio es el único donde no se emplea la palabra “apóstoles”. Pareciera que el autor se sabía discriminado de la tradición apostólica, y en un intento por reivindicarse hubiera querido eliminar el concepto de los doce.
Según el erudito de la Biblia, Raymond Brown (1928-1998), el “discípulo amado” podría haber sido inicialmente un seguidor de Juan Bautista.
Juan I, 35-40, Al día siguiente, Juan (Bautista) se encontraba de nuevo allí con dos de sus discípulos. Fijándose en Jesús que pasaba, dice: «He ahí el Cordero de Dios.» Los dos discípulos le oyeron hablar así y siguieron a Jesús. Jesús se volvió, y al ver que le seguían les dice: «¿Qué buscáis?» Ellos le respondieron: «Rabbí – que quiere decir, “Maestro” – ¿dónde vives?» Les respondió: «Venid y lo veréis.» Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día. Era más o menos la hora décima. Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan(Bautista) y habían seguido a Jesús.
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"El bautismo de Cristo", Annibale Carracci.
Como vemos, son dos los seguidores de Juan el Bautista que partieron con Jesucristo, pero sólo se menciona el nombre de Andrés, el otro permanece en el anonimato. Para Brown y otros investigadores, este discípulo anónimo es el “discípulo amado”.
Si seguimos analizando los pasajes donde aparece este discípulo sin nombre encontraremos importantes pistas para desvelar la identidad de nuestro personaje.
Lo volvemos a encontrar momentos después de la captura de Jesucristo.
Juan XVII, 15-16, Seguían a Jesús Simón Pedro y otro discípulo. Este discípulo era conocido del Sumo Sacerdote y entró con Jesús en el atrio del Sumo Sacerdote, mientras Pedro se quedaba fuera, junto a la puerta. Entonces salió el otro discípulo, el conocido del Sumo Sacerdote, habló a la portera e hizo pasar a Pedro.
La información contenida en este pasaje es decisiva en nuestra búsqueda. Una vez más, tenemos al “discípulo amado” camuflado como el otro discípulo, el que no tiene nombre. Tener la posibilidad de ingresar al palacio del sumo sacerdote Caifás y hacer entrar a alguien más, era imposible para los humildes discípulos de Jesucristo. Podemos deducir entonces que nuestro personaje es parte del entorno de los altos sacerdotes judíos de Jerusalén y no es ninguno de los doce apóstoles.
Para Michael Benoit, el cuarto evangelio es el recuerdo de un hombre que conoció a Jesucristo a la orilla del Jordán, lo siguió cuando este llegó a Jerusalén, presenció sus milagros, dio su casa para la última cena, estuvo al pie de la cruz y lo vio resucitado.

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"El entierro de Cristo", Sisto Badalocchio.
El discípulo amado podría ser quien contactó a Jesucristo con gente acaudalada, como Lázaro, y con prominentes miembros del Sanedrín, como Nicodemo y José de Arimatea.
Justamente, estos dos últimos, encajan con la descripción del “discípulo amado”. Los dos viven en Jerusalén y  podrían haber prestado su casa para la última cena, ambos provienen de una familia adinerada, ambos podrían haber sido discípulos de Juan Bautista y también ambos tendrían las conexiones necesarias para poder entrar al palacio de Caifás el día que capturaron a Jesucristo.
Sin embargo, existe un grave problema, sus nombres son mencionados en el cuarto evangelio, y eso hace muy improbable que uno de ellos sea el “discípulo amado”.
Llevando la especulación al límite podríamos deducir que el “discípulo amado” fue alguien del entorno de José de Arimatea o Nicodemo y que, probablemente, fue quien les presentó a Jesucristo. 
La identidad del “discípulo amado” fue eliminada de los evangelios canónicos, con la excepción del relato que él mismo le contó a sus seguidores. Las razones de la marginación son materia de otro articulo que tendría que ver con la luchas internas entre las primera comunidades cristianas.
El cuarto evangelio nos presenta una visión mística de la vida de Jesús que no encontramos en los otros tres. Este es, en esencia, el legado del anónimo seguidor de Jesucristo, haya sido apóstol, discípulo o amigo.
Las citas bíblicas las hemos tomado de la New Revised Standard Version Holy Bible with Apocrypha. Oxford University Press, 1989. Para la versión en español hemos usado como base la anterior comparándola con La Biblia De Jerusalén Latinoamericana, Editorial Desclée De Brouwer, 2007. Hemos empleado además, como apoyo en caso de discrepancia, The Word Study Greek-English New Testament with Complete Concordance de Paul R. McReynolds, Tyndale House Publishers, 1999.
Fuentes:
- Raymond Brown (1979). The Community of The Beloved Disciple. Paulist Press.
- Michael Benoît (2010). El enigma detrás de los evangelios. Plaza Janes.

Por. A. Brian