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miércoles, 16 de octubre de 2013

LOS ANUNNAKIS - Conexión Azteca I


LOS ANUNNAKIS





Conexión Azteca I

La conexión Anunnaki Azteca
"La toma de Teocalli por Cortés y sus tropas", Emanuel Leutze.
Los extraterrestres Annunaki podrían haber estado en contacto con la civilización azteca. Cuando los españoles llegaron a América, no sólo se sorprendieron por la gran cantidad de habitantes que había en el “nuevo mundo” (en ese tiempo América Central), sino también por el desarrollo científico y tecnológico que ciertas culturas autóctonas mostraban.
Imagínese usted como tomaron en Europa la noticia del descubrimiento de una ciudad como Tenochtitlán, al otro lado del mundo, que solo podía ser comparada con la Venecia de los ricos duques renacentistas, o cuál seria la sorpresa de los primeros conquistadores al contemplar las alucinantes pirámides mayas y años después el templo del Coricancha en el Cuzco.
El problema que esto planteó para la más importante institución de la época, la Iglesia Católica, es que según su visión del mundo estos indios no debían estar ahí. La Biblia no decía nada al respecto y los miembros del clero no sabían de donde habían salido estos indígenas y menos aún si eran hijos de Dios.
Hubo entonces una intensa polémica.
Si los nativos habían recibido alguna vez la palabra de Dios y no la habían aceptado eran herejes y merecían castigo, si por el contrario nunca la habían conocido entonces debían ser adoctrinados en la fe. Esta ultima posición, defendida por Bartolomé de las Casas (1484-1566), fue la que predominó aunque en la práctica fuese ignorada por los conquistadores españoles quienes terminaron esclavizando a los indios.
La iglesia tuvo que inventar una serie de historias para explicar la presencia de los nativos de América. Una de ellas fue la de considerar que un descendiente de Noé, cruzó el mundo y vino a poblar esta tierra que fue identificada como la “Ophir” bíblica (según las crónicas de Gregorio García, Cabello de Balboa y Fernando de Montesinos). Pero la más difundida de todas, fue aquella que convirtió a los indios americanos en descendientes de una de las tribus perdidas de Israel que llegó hasta estas tierras huyendo de la conquista Asiria alrededor del año 722 a.C.

Ilustración del Codíce Borbónico (Siglo XVI) donde se explica como se le leía la suerte a los recién nacidos.
La historia que inventó la Iglesia Católica tenia algo de cierto pues los mitos de creación de los aztecas, recogidos en lengua náhuatl, son muy similares a algunos mitos de creación bíblicos.
Según los mitos aztecas, Dios primero creó el cielo y la tierra, luego con el barro hizo un hombre y una mujer, como en el génesis bíblico, pero estos no duraron. Luego de muchos esfuerzos, Dios cogió unas cenizas de metal y creó un par de humanos. A partir de ellos se pobló la tierra, así como sucedió con Adán. Pero casi todos estos seres fueron destruidos en un diluvio como el de la Biblia. Unos pocos fueron salvados por un sacerdote, que podría ser Noé, que se sobrevivió flotando en un tronco hueco llevando semillas y animales.
Esta breve comparación parece confirmar las teorías de la Iglesia Católica sobre el origen de los nativos americanos pero existe un detalle que la iglesia no conocía o no quiso considerar.
Hoy en día, cualquier historiador serio sabe que muchas de las historias contadas en el Génesis bíblico fueron inspiradas en los mitos de creación de los sumerios, escritos por lo menos 3,000 años antes que el Antiguo Testamento.
Los rastros son evidentes. El paraíso sumerio es parecido al Edén bíblico con ríos y arboles de frutas, el primer hombre es creado de barro como en la Biblia, existe una Eva sumeria llamada “la dama de la costilla”, un árbol del conocimiento, una serpiente como en los relatos del Génesis, y un Noé que se salvo de un diluvio, y que para los sumerios se llama Ziusudra. Esto son algunas semejanzas notables sobre las que  volveremos en detalle en otro artículo.
Vemos pues que los mitos de creación aztecas no fueron inspirados en los mitos del génesis bíblico sino en los mitos de creación sumerios que son mucho más antiguos.

"La torre de Babel", Pieter Bruegel, el viejo.
Pero ¿qué otras pistas apuntan en esta dirección o apoyan esta hipótesis?
Los nativos tenían sus propias versiones sobre sus orígenes.
El cronista Diego Durán (1537–1588) en su “Historia de las Indias de Nueva España” refiere una tradición oral que le contaron los nativos.
…aparecieron en ella unos hombres gigantes de deforme estatura y poseyeron esta tierra…. no hallando remedio para poder llegar al sol, enamorados de su luz y hermosura, determinaron de edificar una torre tan alta que llegase su cumbre al cielo….y habiéndola subido lo más que pudieron, que dicen parecía llegar al cielo, enojado el Señor de las alturas dijo a los moradores del cielo: “¿Habéis notado como los de la Tierra han edificado una alta y soberbia torre para subirse acá, enamorados de la luz del sol y de su hermosura? vengan y confundámoslos, porque no es justo que los de la Tierra, viviendo en la carne, se mezclen con nosotros.” Luego en aquel punto salieron los moradores del cielo por las cuatro partes del mundo, así como rayos, y les derribaron el edificio que habían edificado;
Esta historia parece extraída directamente del relato sumerio  titulado “Enmerkar y el Señor de Aratta” en el que Enmerkar construye una torre gigante para pedirle a sus dioses que unan a todas las regiones bajo un mismo idioma.
…deja que la gente de Aratta baje para mí las piedras de su Montaña, que construya un gran santuario para mí, que erijan un gran morada para mí..que hagan la gran morada, la morada de los dioses…todo el universo, los bien cuidados, que todos se dirijan a Enlil, juntos en el mismo idioma…
Para Zecharia Sitchin las tablillas de barro sumerias narran la llegada de una raza de extraterrestres llamada los Anunnaki. Esta raza alienígena provenía del planeta Nibiru y llegó a la Tierra hace cientos de miles de años buscando oro. Según Sitchin, los Anunnaki plantaron la semilla de la vida en nuestro planeta, y luego modificaron el ADN de los simios para crear a los hombres como los conocemos ahora.  Sus hazañas pasaron de generación en generación por tradición oral y por eso son recordados como dioses en las tradiciones sumerias. Pero no se limitaron sólo al medio oriente, en algún momento se desplazaron hacia América….
¿Era Quetzalcóatl, aquel que les enseño a medir el tiempo a los aztecas, uno de los Anunnaki?
Esta historia continuará…

LOS ANUNNAKI y los canales de Chavín



LOS ANUNNAKI y los canales de Chavín
Ultimo Informe sobre suelo y área del alto Peru

Chavin peru anunnaki zecharia sitchin extraterrestres
Los canales subterráneos de Chavín pueden corroborar las teorías de Zecharia Sitchin sobre los extraterrestres conocidos como los Anunnaki.
Hace unos meses, el descubrimiento de una red de canales subterráneos en la ciudadela del templo de Chavín de Huantar dio la vuelta al mundo y causó revuelo entre los entendidos. Los más de veinte canales subterráneos descubiertos en el área que ocupan los restos arqueológicos de la cultura Chavín, considerada por la historia tradicional como la más influyente civilización del Perú pre-incaico, o el primer gran Horizonte cultural peruano, pueden enrumbar la historia del Perú antiguo hacia parajes insospechados.
Para Los Divulgadores, el descubrimiento de los canales de Chavín es un importante indicio que apoya las teorías de Zecharia Sitchin sobre la relación entre los extraterrestres Anunnaki y las antiguas culturas del planeta, específicamente, las culturas que poblaban el Perú antiguo.
Luego del descubrimiento, la posición oficial de los arqueólogos peruanos es que los canales habrían sido utilizados para aumentar el efecto de los rituales mágico-religiosos que se llevaban a cabo en el templo de Chavín y para reforzar el poder de la élite sacerdotal que estaba a la cabeza de esta cultura.

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Algunos arqueólogos sostienen que existen más de cincuenta canales subterráneos en el complejo arqueológico de Chavín.
Lo curioso es que ahora la arqueología oficial ha tomado como suyo un argumento que fue desdeñado por excéntrico durante mucho tiempo, quizás porque originalmente había sido esbozado por investigadores que proponían una visión alternativa de la cultura Chavín.

Los Anunnaki en Chavín

Según Zecharia Sitchin, alrededor del 15,000 AC, los Anunnaki cruzaron el Perú desde los Andes hacia la costa en búsqueda de oro. Este viaje llevó a los Anunnaki desde Tiahuanaco, en el altiplano boliviano, hasta la pampa de Nazca pasando por Chavín de Huantar.
En la teoría de Sitchin, los canales de Chavín no habrían servido solo para rituales mágico-religiosos sino que fundamentalmente habrían sido utilizados para el tratamiento de metales como el estaño y el oro. Chavín, habría sido una planta de procesamiento de metales creada por los Anunnaki.

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Si bien Tiahuanaco siempre ha sido el lugar relacionado a los Anunnaki de Zecharia Sitchin, Chavín parece haber sido otro punto crucial en su recorrido por el territorio peruano-boliviano.
En la planta de Chavín, se habría procesado no solo el oro que los Anunnaki pudieron haber encontrado en las ricas montañas de la región que albergaban además otros minerales como plata y cobre sino que también se habría procesado el oro que llegaba desde otras zonas del Perú en las que se encontraban los Anunnaki.
Si tomamos en cuenta la teoría que propone a Chavín como un centro ceremonial en el que se depositaban ofrendas venidas de la Costa, la Sierra y la Selva, el oro del templo de Chavín debió ser un tesoro de considerable cuantía y variedad que bien podría haber sido tomado por los Anunnaki.
Evidencias de este tesoro, son las piezas de oro encontradas en Chavín de Huantar. Específicamente, el collar de Kunturhuasi y el llamado Tesoro de Chongoyape, con su pieza maestra el pectoral de Cupisnique.
Los canales de Chavín habrían sido construidos por los Anunnaki y serían evidencia de que en Chavín funcionó una planta de refinamiento de metales similar a la que los Anunnaki construyeron antes en Tiahuanaco.

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Tres piezas de orfebrería atribuidas a la cultura Chavín en las que se puede apreciar las refinadas técnicas de esta cultura para trabajar el metal.

La planta de procesamiento Anunnaki de Tiahuanaco

Las teorías de Zecharia Sitchin sobre la posibilidad de que Tiahuanaco haya sido una planta Anunnaki de procesamiento de metales se basan en las observaciones del arqueólogo austríaco Arthur Posnanki (1873-1946) quien dio cuenta hace más de cincuenta años de la existencia de una red de canales subterráneos que cruzaban la ciudad de Tiahuanaco.
Aunque Arthur Posnanski es considerado por la comunidad arqueológica como un aventurero excéntrico sin método científico, sus afirmaciones vienen siendo confirmadas con el paso de los años.
Según el arqueólogo Oswaldo Rivera Shunt, encargado del Museo de Sitio Lítico Monumental de Tiahuanaco y Jefe del Centro de Investigaciones Arqueológicas del Lago Titicaca, no existe duda alguna sobre la existencia de canales subterráneos en Tiahuanaco. Estos recorren kilómetros y están clasificados en dos grupos. Si bien esto no es evidencia del contacto entre los Anunnaki y los habitantes de la cultura Tiahuanaco, sí es un indicio importante que apoya las teorías de Sitchin.
El primer grupo de canales se encuentra a varios metros de profundidad y ha sido denominado “cloacas máximas” pues, según la arqueología tradicional, servían para drenar las aguas de la lluvia. El segundo grupo de canales subterráneos fue construido en piedra y es el más numeroso ya que ya que su recorrido total se cuenta en miles de metros.

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Uno de los túneles de Tiahuanaco explorados en el 2008 por la Akakor Geographical Exploring Society durante su expedición “Akapana 2008″.  ¿Fueron los Anunnaki quienes construyeron estos túneles? (Foto cortesía de Akakor Geographical Exploring Society.)
Si bien la posición oficial de la comunidad arqueológica es que los canales de Tiahuanaco servían para drenar agua y generar agua potable, existen muchos canales a los que aún no se les encuentra una función determinada.
No solo eso, Rivera Shunt confirma los hallazgos de Posnanki quien afirmaba que muchas partes de la ciudad de Tiahuanaco estaban recubiertas con placas de oro. Esto refuerza las teorías de Zecharia Sitchin que afirman que en la planta Anunnaki de refinamiento de metales de Tiahuanaco se conocían avanzadas técnicas metalúrgicas de fundición:
“Tiahuanaco fue una ciudad sumamente hermosa. Hemos encontrado que gran cantidad de puertas, dinteles, etc, no sólo están finamente esculpidos, como el de la Puerta del Sol, que es el más conocido, sino que también se les rodeaba con una placa de oro. Además hay una serie de perforaciones para colocar clavos del mismo material y en las excavaciones los hemos encontrado; en cambio, las placas no las hemos encontrado, porque se las llevaron no sabemos si los incas, los españoles o quienes vinieron después a excavar. Así pues, tenemos que Tiahuanaco es un monumento a la piedra, por la excelencia de trabajo que tiene este material; en segundo lugar, estamos viendo grandes bloques unidos a otros grandes bloques a través de grapas metálicas de hasta 23 kilos de peso, que han sido fundidas in situ, para que estas piedras puedan apretarse unas con otras.” (Entrevista en mundosophia.com)

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Uno de los túneles de la pirámide de Akapana en Tiahuanaco fotografiados por la Akakor Geographical Exploring Society durante su expedición “Akapana 2008″. (Foto cortesía de Akakor Geographical Exploring Society.

La teoría oficial sobre los canales de Chavín

La posición de la comunidad arqueológica sobre los canales de Chavín es radicalmente opuesta a la teoría de Sitchin y la planta Anunnaki de refinamiento de metales.  Para la arqueología tradicional peruana, los canales de Chavín eran utilizados para producir efectos especiales de sonido que reforzaban la experiencia del recorrido iniciático de aquellos que consultaban al oráculo o los que eran iniciados como nuevos sacerdotes de Chavín.
El rugido que producía el agua al ser liberada de su cautiverio y recorrer los canales servía para inculcar miedo y dar un aura de misterio a los rituales realizados.
Uno de los hallazgos que podría reforzar la teoría oficial sobre los canales de Chavín es que en los mismos se han encontrado ofrendas de cerámicas y animales. Sin embargo, hay que tener en cuenta que similares ofrendas se han encontrado en varias líneas de Nazca y nadie ha avanzado la idea de un oráculo para explicar el significado de los gigantescos dibujos de la pampa. Es decir, las ofrendas encontradas en los canales de Chavín no tienen porque necesariamente implicar que estos se usaron exclusivamente con fines rituales.
La teoría del rugido del agua podría funcionar, como en otras culturas, si se tratase de una pequeña red de canales subterráneos cuyo objetivo era el almacenamiento del líquido en épocas de sequia para que el caudal de agua que siempre fuese suficiente para generar el misterioso estruendo que aturdía a los visitantes del templo.

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El arqueólogo John Ricks, señalando uno de los canales subterráneos de Chavín.
Pero tratándose de una red de más de veinte canales, algunos arqueólogos hablan hasta de setenta, el sentido de este trabajo hidráulico cobra otro matiz.
Tratemos de dilucidar si existen otros indicios que apoyen la teoría de la planta Anunnaki de refinamiento de metales.
Chavín de Huantar se encuentra en la confluencia de los ríos Mosna y Huahuesca, así como la capital de Tiahuanaco se sitúa sobre la confluencia de los ríos Tiahuanaco y Katari. Ambas culturas son consideradas los dos grandes horizontes culturales del Perú pre-inca y asombran, entre otras razones, por su avanzada ingeniería hidráulica.
Por otro lado, según las teorías de Zecharia Sitchin, ambas culturas estuvieron en contacto con los Anunnaki y ambas alojaron plantas Anunnaki de procesamiento de metales.
¿Simple coincidencia o simplemente son las huellas que dejaron los Anunnaki en su búsqueda de oro en tierras peruano-bolivianas?

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Dos de los canales subterráneos de Chavín en pleno proceso de restauración. Estos podrían haber sido construídos por los Anunnaki o por sus seguidores. (Foto cortesia del Global Heritage Fund.)
Según el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo del Perú, el rio Mosna, sobre el que se asienta el complejo arquitectónico de Chavín, se caracteriza por presentar un caudal turbulento capaz de formar remolinos peligrosos y correntadas en épocas de lluvia. Su caudal es tan grande que algunos pobladores de la zona recurren a sus aguas para el funcionamiento de sus molinos.
Entonces, si el rio Mosna es capaz de mover molinos no es descabellado suponer que una correcta canalización de sus aguas pudo servir para el refinamiento de metales tal y como sucede en la minería andina tradicional. Podríamos especular que este refinamiento dependía de una tecnología que la ciencia actual aún no ha llegado a descifrar o descubrir.
Zecharia Sitchin sostiene que los Anunnaki pasaron de Tiahuanaco a Chavín, para luego terminar su recorrido en la pampa de Nazca, que habría sido el último lugar del planeta Tierra en el que se asentaron estos seres extraterrestres antes de partir hacia su planeta de origen, Nibiru.

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El canal de Chavín denominado “Rocas Altas” durante su restauración en el 2011. (Foto cortesía de Global Heritage Fund.)
La explanada de Nazca habría servido como el centro de operaciones en el que los Anunnaki cargaron el oro recogido y despegaron en sus naves hacia el espacio.
En las próximas entregas revisaremos una interpretación alternativa de la cultura Nazca a partir de su relación con estos seres extraterrestres. Nos ocuparemos, en detalle, de los indicios que se encuentran en las enigmáticas líneas del desierto, en la iconografía de la cerámica Nazca y en los templos de esta cultura.

La ruta Annunaki del Perú

En general, los rituales mágico-religiosos en el Perú pre-colombino se realizaban en huacas especialmente acondicionadas para que el sacerdote tuviese una presencia sobrenatural sorprendiendo a los peregrinos al sobredimensionar el sonido de su voz a través de túneles que magnificaban el eco de sus palabras.

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La teoría que sostiene que los canales de Chavín solo servían para generar el rugido del agua es demasiado simplista para explicar una red de setenta canales subterráneos.
Como se prueba en Pachacamac y en otras huacas de la Costa como la Huaca Pucllana de Lima, para esto no se necesitaban setenta canales subterráneos ni complicados prodigios arquitectónicos. Bastaba con un adecuado uso de la huaca que era justamente construida para cumplir con el rol de magnificar la figura de la autoridad religiosa.
Si bien la geografía de la Sierra no facilita el uso de la tierra para este tipo de construcciones, esto no impide que la idea de la huaca costeña haya sido utilizada para construir las huacas del ande peruano. Después de todo, la historia tradicional nos enseña que la cultura y la religión pasaron de la Sierra a las tierras costeñas.
Los Divulgadores creemos que estamos en los albores de una serie de descubrimientos que abrirán nuevas interrogantes sobre la formación y la identidad de la cultura en el Perú. Todo parece indicar que en la zona del actual departamento de Ancash encontraremos respuestas sorprendentes que nos harán cambiar nuestra percepción de la historia de esta parte del mundo. Los canales subterráneos de Chavín son solo la punta del iceberg, queda todavía mucho por descubrir.

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Dos cráneos alargados pertenecientes a habitantes de las culturas del antiguo Perú que Brien Foerster ha fotografiado durante sus investigaciones. (Fotos cortesía de Brien Foerster)
Los Divulgadores estamos convencidos que tecnología alienígena fue utilizada en muchas de las estructuras de las grandes culturas de la antigüedad, especialmente en las que se desarrollaron en América Latina. Estos avances tecnológicos habrían sido aplicados por los Anunnaki en la Tierra pero no replicados por los humanos, quienes probablemente nunca entendieron las leyes científicas que permitían su funcionamiento. Por esto, cuando estos seres regresaron a su planeta, los antiguos pobladores de esta parte del mundo quedaron huérfanos de tal tecnología.
Evidencia tangible de esta presencia extraterrestre en las tierras del antiguo Perú podrían ser las cabezas deformes que encontramos, curiosamente, en las culturas que conforman la hemos decidido denominar como “la ruta Anunnaki del oro del Perú” y que también será motivo de una próxima entrega.

lunes, 14 de octubre de 2013

ANUNAKIS EN PERU IV Final


ANUNAKIS EN PERU IV
Final



Anunnaki en Tiahuanaco
Figura central de la “Portada del Sol” de Tiahuanaco. Para algunos, la representación del dios Wiracocha.
Los Anunnaki podrían haber estado en el antiguo Perú. Esta es la última entrega denuestra serie dedicada a la posible presencia de los alienígenas Anunnaki en el Perú. Como recordaran, empezamos con la presencia Anunnaki en la cultura Tiahuanaco y luego seguimos con las culturas ChavínMochica y Chimú, estas dos últimas en la costa norte del Perú.
Ahora, veremos que en este recorrido se evidencia la presencia de un mismo dios, al que hemos decidido llamar el “Dios de los báculos”. Esta divinidad es la figura que se encuentra representada en la “Portada del Sol” de Tiahuanaco. Para Los Divulgadores, es muy probable que este dios haya sido un Anunnaki que llegó a las alturas del lago Titicaca, antes del inicio de la civilización Tiahuanaco. Este Anunnaki impactó a los nativos del lugar con su tecnología alienígena y los hizo evolucionar culturalmente y cientificamente. Los sorprendentes restos arqueológicos de Puma Punku, Akapana, y Kalasasaya son muestras de su legado.

El Anunnaki de los báculos

Según la tradición, la figura de la “Portada del Sol” representa al dios Wiracocha.  Para nosotros, esto es algo que no se puede afirmar con certeza ya que no existe una descripción única de la imagen de Wiracocha.
El dios Wiracocha, palabra quechua que significa “el creador del mundo”, aparece mencionado en varias crónicas de la conquista, que se contradicen entre sí en cuanto a su figura e historia.
En la “Portada del Sol”, la imagen del “Dios de los báculos” presenta varias características que nos van a permitir identificarlo a través de la iconografía de las culturas mencionadas anteriormente. La antigüedad de la “Portada del Sol” no se conoce con precisión. Algunos la ubican hacia el quinto siglo de nuestra era y otros sostienen que es mucho más antigua. Para Los Divulgadores y otros investigadores, la cultura Tiahuanaco es mucho más antigua que la de Chavín. Por algo, las crónicas españolas de la conquista sitúan el origen de la cultura Inca en Tiahuanaco y nunca en Chavín. Los mitos de creación Inca se refieren al lago Titicaca y al altiplano boliviano.

Anunnaki Dios de los báculos en detalle
Detalle de la “Portada del Sol” en la que se aprecia las características del “Dios de los báculos”.
Regresemos a la figura del “Dios de los báculos”, la más importante de las características de la figura de la “Portada del Sol” son los báculos o varas que lleva el dios en ambas manos. Estos báculos o varas están tomados por el medio y no por los extremos como se usaría normalmente un bastón.
La cabeza del Dios, lleva una especie de tocado que podría estar hecho de plumas o un material similar. Su cuerpo está cubierto por un atuendo ceñido por un cinturón. En sus mejillas se distinguen agujeros que algunos identifican como lágrimas. Finalmente, la imagen está rodeada de 48 figuras con alas.
Para Los Divulgadores, el “Dios de los báculos” podría ser el primer Anunnaki que llegó a esta parte de América miles de años antes de Cristo, cuando no existía ningún tipo de civilización en la región. Este Anunnaki habría llegado al altiplano boliviano en búsqueda de oro.

El Anunnaki que buscaba oro

La representación del Anunnaki de los báculos de Tiahuanaco denota que el detalle que mas impacto a los primitivos habitantes de esta cultura, fueron las varas o báculos que el personaje lleva en ambas manos.
Habría que preguntarse, ¿cuál podría haber sido la utilidad de estos báculos?  ¿tendrían poderes especiales? o ¿serían una especie de detector de metales?
Que casualidad que en los mitos de creación Inca (el de Manco Cápac y el de los hermano Ayar), que se refieren a Tiahuanaco, el personaje principal siempre lleva una vara que debe clavar en la Tierra para descubrir el mejor lugar dónde asentarse.
¿Podría ser esta la misma vara que lleva el “Dios de los báculos”? y más aún, ¿esta vara estaría relacionada con la búsqueda  de oro de los Anunnaki?

El Anunnaki de los báculos en Chavín

Según Zecharia Sitchin, la primera visita de los Anunnaki al planeta Tierra ocurrió hace 450,000 años. En ese momento, los Anunnaki se instalaron en la zona del Golfo Pérsico, donde se dedicaron a explotar el oro de la región.

Anunnaki en Estela Raimondi
Detalle de la Estela Raimondi en el que se aprecia la representación del “Dios de los báculos” en la cultura Chavín.
Pasaron los siglos y los Anunnaki llegaron a las alturas bolivianas en busca del oro que el diluvio universal había dejado al descubierto en la región andina.
Los Tiahuanaquenses, guiados por estos Anunnaki, llegaron siglos después a las alturas de Sechín, en la sierra central del Perú, siempre en busca de oro, metal que necesitaban para proteger la atmósfera de su planeta Nibiru. Seguramente, llevaron consigo la imagen y el culto al “Dios de los báculos”.
De acuerdo con la teoría de Zecharia Sitchin, luego de una sangrienta lucha en Sechín, con otro grupo de Anunnakis venidos de América central (la cual ha quedado registrada en los restos arqueológicos de la región), los que llegaron de Tiahuanaco vencieron y se instalaron cerca del lugar dando origen a la cultura Chavín de Huántar y continuaron con la explotación del precioso mineral.
La representación del Anunnaki de los báculos en la cultura Chavín, toma características regionales y se mezcla con los dioses antropomorfos que adoraban los lugareños. La más clara representación del “Dios de los báculos” en esta cultura es la llamada “Estela Raimondi”.
Este monolito de piedra, nos presenta la imagen de un ser que lleva dos báculos en ambas manos y que tiene un tocado de serpientes en la cabeza. Es importante notar que aquí también los báculos están tomados por el medio, como en la representación de la “Portada del Sol”.
La diferencia entre la representación de Tiahuanaco y la de Chavín, es que esta última tiene garras y colmillos como las deidades antropomorfas locales que están representadas en los petroglifos y la cerámica chavines.

De Chavín a Nazca

Es un hecho probado por la arqueología y la historia, que los habitantes de Chavín tenían relaciones ancestrales con los habitantes de la cultura Paracas, que se desarrolló en la costa sur del Perú. Eventualmente, algunos chavines decidieron establecerse en la región de Paracas, estos periódicamente regresaban a Chavín de Huántar a adorar a los ídolos del lugar. Esto sucedió aproximadamente entre los siglos VIII a.C. y el siglo III d.C.

Anunnaki en manto Paracas
Representación del “Dios de los báculos” en un paño Paracas del periodo Cavernas.
Mientras decaía la cultura Paracas, se fortalecía la cultura Nazca doscientos kilómetros más al sur. Los habitantes de ambas culturas, no solo tuvieron estrechos lazos comerciales y culturales sino que llegaron a compartir los mismos dioses que los Paracas habían heredado de los Chavín y estos, a su vez, habían recibido de los Tiahuanaquenses. Nos estamos refiriendo al conocido Anunnaki de los báculos. Los Paracas y los Nazcas también representaron a este Dios, pero incorporando  cambios al igual que sucedió en Chavín.
Podemos ver en este manto de los inicios de la cultura Paracas, como tres de los elementos que definen gráficamente al “Dios de los báculos” en la “Portada del Sol”, siguen presentes: los báculos tomados por el medio en ambas manos, una especie de penacho o decoración sobre la cabeza y un cuerpo más bien rectilíneo cubierto por un atuendo que lleva al centro una especie de cinturón o emblema.
En esta representación Paracas, al Anunnaki de los báculos ya no lleva garras y colmillos como en Chavín. Además, a falta de piedras en la costa, se le representó en hermosas telas cuyos colores y diseños han llegado en excelente estado de conservación hasta nuestros días. Si en Tiahuanaco y Chavín se le grabó en la piedra, en Paracas se le dibujó en la tela.
Hemos dicho que mientras decaía la cultura Paracas, una cultura hermana se asentaba algunos kilómetros más al sur de la costa. Esta es la cultura Nazca que alcanzó notable logros en hidráulica e ingeniería.
Si bien en Nazca no hemos podido encontrar ninguna representación exacta del “Dios de los báculos”, hay una serie de representaciones, como la que vemos en la siguiente foto de un paño Nazca, que se asemejan mucho a lo que hemos visto en las anteriores culturas. La diferencia principal entre la figura Nazca y las anteriores, es que en Nazca el personaje lleva, en una de las manos, una cabeza trofeo en vez de un báculo.

Anunnaki en paño Nazca
Posible representación del “Dios de los báculos” en paño de la cultura Nazca.
Hasta aquí, hemos podido seguir el rastro de la representación del Anunnaki de los báculos. Para acabar nuestro recorrido habría que agregar que existen también representaciones de este personaje en las culturas que precolombinas de la costa central.
Con esta entrega cerramos nuestra serie sobre la posible presencia Anunnaki en las culturas del antiguo Perú. Por si acaso, no nos hemos olvidado de las gigantescas y misteriosas líneas de Nazca a las que dedicaremos especialmente una serie. Hasta ahora, nadie ha podido explicar cuál fue el objeto de estos intrigantes diseños, que han sobrevivido el paso de los años desafiando nuestra imaginación. Nosotros vamos a tratar de develar este misterio en una próxima serie de artículos sobre la sorprendente cultura Nazca.

sábado, 12 de octubre de 2013

ANUNAKIS EN PERU III La conexión Lambayeque y Naylamp



Anunnaki Naylamp
Tumi o cuchillo ceremonial realizado por la cultura Chimú que representa al Anunnaki Naylamp, 
En las entregas anteriores de esta serie hemos revisado el posible contacto entre los Anunnaki, alienígenas venidos del planeta Nibiru, y la culturas Tiahuanaco, Sechín y Chavín. Según las teorías de Zecharia Sitchin, los Anunnaki vinieron a América a extraer oro y otros metales.
Ahora vamos a tratar la posible llegada de los Anunnaki a la costa norte del Perú, donde se desarrollaron notables culturas como la cultura Lambayeque, la cultura Mochica y la cultura Chimú, conocida en el mundo entero por sus trabajos en oro.
Los fundamentos de la cultura Chimú (siglo XIV-XV d.C.) se encuentran en la cultura Lambayeque creada alrededor del siglo VII d.C. por viajeros que llegaron del norte, a través del mar, a las costas del Perú. La historia mitológica que relata este hecho se conoce como el mito de Naylamp. Indirectamente, la historia de Naylamp es el mito fundador de la cultura Lambayeque, Chimú y Mochica.
El cronista español Miguel Cabello de Balboa recogió la historia de Naylamp contada por uno de los descendientes de estos viajeros, en su crónica “Miscelánea Antártica” (1586).
Según la crónica de Cabello de Balboa, en tiempos remotos llegó a la costa norte del Perú un cortejo de barcas con cientos de personas a bordo. El jefe de la expedición era un gran señor llamado Naylamp quien traía consigo una estatua labrada en una piedra de color verde con su rostro. Este ídolo fue llamado Yampallec (que quiere decir figura y estatua de Naylamp). Cabe destacar que Yampallec es la palabra de dónde se deriva al nombre de Lambayeque.
La comitiva que rodeaba a Naylamp era impresionante. En su ejercito habían cuarenta oficiales, e incluía un sonador de Pututo, un encargado de las andas, un preparador de bebidas, un preparador de baño, un maquillador, un cocinero, un tejedor de ropas y un personaje encargado de esparcir polvo de conchas marinas por donde su amo iba a pasar. Naylamp venía acompañado, también, por un grupo de concubinas, entre las que destacaba la que los nativos identificaron como su mujer, Ceterni.
La delegación desembarcó en la costa peruana y luego de escoger explorar la zona construyeron un templo o palacio llamado Chot, donde albergaron su ídolo de piedra verde.

Anunnaki Naylamp en su balsa
Ilustración de la llegada del Anunnaki Naylamp a las costas del Perú, con su ejército de olmecas.
Naylamp trajo la civilización a los habitantes de aquellas tierras y ellos vivieron prósperamente bajo su reinado. El relato que recogió Cabello de Balboa cuenta que Naylamp vivió muchos años entre los nativos hasta que llegó el tiempo de su muerte. Sus vasallos de confianza, que siempre lo vieron como un ser inmortal sobre el que la muerte no tenía jurisdicción, lo sepultaron a escondidas en el lugar donde su rey había vivido y corrieron la voz que a Naylamp le habían crecido alas y había desaparecido, presumiblemente volando. La mayoría de los nativos, que no sabían que esto era un cuento inventado por los vasallos más cercanos de Naylamp para ocultar su decepción ante su muerte, lo buscaron desesperados sin encontrarlo.
Este es, en resumidas cuentas, el mito fundador de la cultura Lambayeque que siglos después daría origen a la cultura Chimú. Veamos algunos detalles interesantes que nos pueden aportar otra perspectiva para la interpretación del mito.
Si Naylamp realmente existió, ¿Quién era? ¿De dónde pudo haber venido?

El Anunnaki Naylamp

Para Los Divulgadores, Naylamp fue un Anunnaki que pasó tiempo suficiente con los olmecas de Mesoamérica como para aprender su lenguas, y que navegó hasta las costas del Perú con un ejército de olmecas.
¿En qué nos basamos para hacer estas afirmaciones?

El factor lingüístico es determinante para establecer el origen de Naylamp y de su ejército. Nombres como Yampallec, Occhocalo, Xam Muchec, Ollop-copoc o Llapchiluli, todos acompañantes de Naylamp, tienen evidentes connotaciones mayas. Como sabemos, los mayas tuvieron influencia cultural de los olmecas. La lengua de los olmecas se denomina protomayahuasteca y fue la que, posteriormente, se dividió en los dialectos maya y huasteca. Entonces, la comitiva de Naylamp pudo haber estado formada por olmecas. El Anunnaki Naylamp podría haber pasado un tiempo en América central,  mientras reclutaba un ejército de olmecas para aventurarse hacia las costas del Perú.
Otro elemento importante a considerar es el famoso ídolo verde que trajo Naylamp y que lo representaba.

Anunnaki Malaquita Naylamp
El ídolo que el Anunnaki Naylamp trajo con su comitiva podría haber estado hecho de malaquita.
Algunas teorías sostienen que el ídolo que trajo Naylamp estaba hecho de jade verde. Es posible porque las culturas mesoamericanas trabajaron el jade y le otorgaron más valor que al oro. El problema es que los trabajos en jade realizados por estas culturas son, en su gran mayoría, pequeños. La civilización olmeca utilizó el jade, mayormente,  para hacer hachas. Los mayas lo usaron para crear pendientes, cuentas, incrustaciones, y figuras de jade. Estas figuras varían en tamaño desde miniaturas que caben en la palma de la mano hasta trabajos como la máscara encontrada en la tumba de Pakal, que tiene el tamaño promedio de un rostro humano. La escultura maya de jade más grande que conocemos es la cabeza del dios Sol encontrada en Altun Ha, con un peso de casi 5 kilos.
Sin embargo, ni siquiera la cabeza de Altun Ha sería lo suficientemente grande para encajar en la leyenda de Naylamp. La comitiva de Naylamp era numerosa e impresionante, para que un objeto resaltara entre toda esa multitud tendría que haber sido más grande que la cabeza encontrada en Altun Ha. Además, si Naylamp y su séquito se dieron el trabajo de construir un palacio o templo para albergar la estatua, esta no puede haber sido tan pequeña.
Lo anterior no descalifica la teoría del jade, pero si la hace muy improbable. Los mayas y los olmecas realizaban esculturas grandes pero no en jade.
Otros investigadores e historiadores han dado por sobreentendido que el ídolo estaba hecho de esmeralda pues esta tiene color verde y por qué en otras culturas americanas existen ídolos de esmeralda. Para Los Divulgadores, es una equivocación.
Los Divulgadores sostenemos que el ídolo de Naylamp estuvo hecho de malaquita. Una piedra verde proveniente del Congo africano que tiene extraordinarias propiedades curativas no sólo a nivel físico sino también psíquico.
El ídolo no podría haber estado hecho de esmeralda pues los cronistas españoles conocían bien esa piedra y hasta la llamaban por su nombre. El cronista español Fray Pedro Simón (1574-1628) nos narra el esclarecedor siguiente pasaje.
“Algunos días antes que llegara el comendador don Diego de Ordás (año 1530) a este golfo y bocas del rio Marañón, se había cogido por allí cerca una canoa con cuatro indios y hallado entre ellos dos piedras de esmeralda, la una tan grande como la mano.“ (Noticias historiales de las conquistas de Tierra Firme en las Indias occidentales, vol.1, pág. 253)

Esculturas mayas jade
Esculturas mayas en jade. Arriba a la izquierda tenemos la máscara encontrada en la tumba de Pakal. Abajo a la derecha podemos apreciar la escultura maya de jade más grande que hemos encontrado: la famosa cabeza del dios Sol de Altun Ha. Las otras dos esculturas son mucho más pequeñas.
Los indios también conocían bien a la esmeralda y no habría representado ninguna novedad para ellos. La presencia de esta piedra preciosa fue, gracias al comercio, tan común entre los incas, que los españoles supusieron que en el Perú existían minas de esmeralda. Por otro lado, la malaquita era una piedra pocas veces vista en el continente americano.
Según las teorías de Zecharia Sitchin, los Anunnaki llegaron a América central en busca de oro, acompañados de un grupo significativo de habitantes de pueblos indoeuropeos y africanos. Esto podría explicar como un ídolo de tamaño considerable hecho de una piedra originaria de África central, como la malaquita, llegó hasta las costas del Perú.
En la siguiente entrega seguiremos analizando la historia de Naylamp y su relación con los Anunnaki.

Naylamp el Anunnaki rebelde
Naylamp, el fundador de la cultura Lambayeque del Perú, podría haber sido un Anunnaki.
En la entrega anterior de esta serie sobre la conexión entre los Anunnaki y las culturas del antiguo Perú vimos que Naylamp, el personaje fundador de la cultura Lambayeque, pudo haber sido un Anunnaki que llegó a las costas del Perú con un ejército de olmecas.
La fuente principal sobre la historia de Naylamp es el relato recogido por el cronista Cabello de Balboa (1535-1608) durante la conquista española. En este relato, se cuenta que Naylamp trajo consigo una estatua de si mismo, tallada en una piedra verde. La estatua fue llamada Llampayec que significa que quiere decir figura y estatua de Naylamp.
Algunos historiadores sostienen que la estatua estaba hecha de esmeralda o jade verde, Los Divulgadores propusimos en la entrega anterior de esta serie que la estatua estaba hecha de malaquita. En esta entrega seguiremos explorando esa posibilidad.
Si la estatua de Naylamp estaba hecha de malaquita, una posibilidad sería que el Anunnaki Naylamp haya conseguido la malaquita en África mientras la expedición Anunnaki pasaba por ese continente. Naylamp habría llevado la malaquita en bruto a América central donde habría ordenado a algún artesano olmeca o maya que hiciera un ídolo con su figura. También podría ser que un africano que partió de África con los Anunnaki haya llevado consigo la piedra hasta América Central, donde la cambió o se la regaló al Anunnaki Naylamp.
Si el ídolo estaba hecho de malaquita, como sostenemos, esto probaría la migración de la mano de obra africana a América central junto con los Anunnaki.

El polvo rojo y el Anunnaki

El mito de Naylamp cuenta también que uno de sus acompañantes esparcía un polvo rojo por donde iba a pasar su señor Naylamp. Según los nativos, este polvo era Spondylus molido y lo llamaban Mullu. Aquí existe un detalle que merece ser destacado.
En varios textiles de la cultura Paracas, que se desarrolló en la costa sur del Perú entre el 800 a.C. y el 100 a.C., se han encontrado personajes y divinidades portando collares de Spondylus, y con el cuerpo pintado con formas de esta especie. Más aún, según las investigaciones de la historiadora María Rostoworoski, el Mullu era indispensable para hacer llover. Los indígenas ofrecían el polvo de Spondylus a los dioses para evitar sequías. El Spondylus era, en la mayoría de las culturas del antiguo Perú, el alimento de los dioses. El hecho de que alguien lanzara polvo rojo al paso de Naylamp nos indica que los nativos lo consideraban un dios.
El relato de Cabello de Balboa nos cuenta que quien lanzaba el polvo rojo no era uno de los nativos de la costa norte del Perú, sino alguien que llegó con Naylamp. Es decir, la comitiva de Naylamp ya conocía esta costumbre antes de llegar al Perú.

El polvo rojo del dios Anunnaki
La costumbre de echar polvo rojo de Spondylus al paso de Naylamp es una práctica que la comitiva olmeca de Naylamp podría haber adoptado en su paso por Colombia o Ecuador.
¿Cómo y dónde la podrían haber adoptado?
La costumbre de ofrecer polvo de Spondylus a los dioses se encuentra en otras culturas de la costa del pacífico. Probablemente, Naylamp y su séquito hicieron escala en las costa de Colombia y Ecuador antes de llegar al Perú. En algunos de estos lugares, un nativo podría haber empezado a lanzar polvo de Spondylus espontáneamente al paso de Naylamp,  como una forma de reconocerlo como un dios. La comitiva de Naylamp podría haber adoptado esta costumbre para facilitar que los diferentes pueblos de la costa del pacifico reconocieran a Naylamp como un dios.
Si Naylamp hubiera llegado a las costas de Colombia y Ecuador, tendríamos que encontrar algún rastro de su visita en los relatos recogidos por los españoles. Coincidentemente, existen crónicas de la conquista que relatan historias similares a las de Naylamp en las costas ecuatorianas.
Los “huacos retratos” de la cultura mochica son otra prueba de que el Anunnaki Naylamp venía de América central con una comitiva de olmecas. Si bien la cultura Mochica es posterior a la cultura Lambayeque (la que fundó Naylamp), esta se desarrolló en la misma región. Si algunos de los olmecas que llegaron con Naylamp se asentaron en esa zona de la costa del Perú. su presencia tendría que estar registrada en las expresiones artísticas de algunas culturas. En la valiosa colección de “huacos retratos” mochica expuesta en el Museo Rafael Larco Hoyle de Lima encontramos varios rostros con evidentes rasgos africanos y asiáticos. La conexión es evidente.
Otro elemento importante a considerar son las construcciones de barro, especialmente las de la cultura Chimú, cuya semejanza con los zigurats sumerios y otras construcciones babilónicas es remarcable. Si bien el Anunnaki Naylamp llegó a las costas del Perú con un grupo de olmecas, existe la posibilidad de que unos pocos sumerios estuvieran en su comitiva. El mismo Anunnaki Naylamp o alguno de estos sumerios podría haberles transmitido herméticamente este tipo de conocimientos arquitectónicos a los nativos, quienes lo habrían pasado de generación en generación hasta llegar a los chimúes.

Ziggurat sumerio y pirámide Chimú,
A la derecha podemos ver una de las pirámides de Túcume de la cultura Chimú, y a la izquierda el ziggurat sumerio de Ur cuando recién se empezaban los trabajos de restauración. La semejanza es evidente.
Según el razonamiento desarrollado llegamos a la siguiente conclusión: Naylamp fue uno de los últimos Anunnaki que llegó a tierras peruanas.

La última expedición Anunnaki a América

Hagamos el recuento de las visitas o expediciones que los Anunnaki hicieron a América.
Un primer grupo de Anunnaki habría llegado a Tiahuanaco, cuando el lago Titicaca estaba conectado con el océano pacifico, en algún momento entre el 15,000 a.C. y el 40,000 a.C. Este grupo estuvo conformado por Anunnakis, sumerios y algunos africanos. Luego de extraer el oro de la región altiplánica, este primer grupo descendió hacia la región de Sechín, en la sierra central del Perú, en busca de más minerales.
Un segundo grupo de Anunnaki habría llegado a las costa norte del Perú para dirigirse hacia la región de Sechín, alrededor del 3,000 a.C. Este segundo grupo habría estado conformado por Anunnakis, olmecas, africanos y algunos indoeuropeos. En Sechín, se habría librado una encarnizada batalla entre el primer grupo que bajaba de Tiahuanaco y este segundo grupo que llegaba a Sechín desde la costa.
Este enfrentamiento que puede parecer una explicación antojadiza de los orígenes de algunas culturas pre-colombinas, tiene referencias explícitas en los relatos sumerios sobre los Anunnaki.
Según Zecharia Sitchin, los hijos del jefe Anunnaki Anu (Enki y Enlil) se enemistaron a causa de la explotación del oro en el sur del continente africano y esta enemistad habría continuado a América latina con sus seguidores. Esto explicaría el enfrentamiento entre olmecas y tiahuanacos ilustrado en las piedras talladas en el memorial de Sechín.
Sobre este punto ya hemos expuesto nuestros argumentos en una entrega anterior, sólo queremos recordar aquí que las representaciones humanas encontradas en las piedras de Sechín muestran personajes ataviados a la usanza olmeca y con rasgos físicos no originarios de esta parte del mundo.
Naylamp representa la tercera oleada de Anunnakis que llegaron a las tierras del antiguo Perú. Este grupo habría estado formado por un grupo numeroso de olmecas, algunos africanos y unos pocos Anunnaki. No descartamos la posibilidad que Naylamp haya sido el único Anunnaki en esta tercera expedición.

Ziggurat y pirámide de Túcume, Anunnaki
A la izquierda podemos apreciar el ziggurat de Ur totalmente restaurado, y a la derecha podemos ver una maqueta de lo que habrían sido las pirámides de Túcume originalmente. Una vez más, la similitud es evidente. Tomemos en cuenta que los ziggurats son mucho más antiguos que las pirámides de Túcume.
Cabe destacar un último detalle importante sobre el Anunnaki Naylamp. Naylamp es uno de los pocos dioses del antiguo Perú sobre el que existe un relato detallado de su existencia, un relato que nos permite investigar quién podría haber sido y de dónde podría haber llegado.
Basándonos en el relato del cronista español Cabello de Balboa y la información presentada en esta entrega y la anterior, Los Divulgadores sostenemos que  Naylamp no era un Anunnaki cualquiera y no venía en una expedición oficial. Para nosotros, Naylamp era un Anunnaki que se rebeló contra el sistema y decidió crear su propio imperio en las costas del antiguo Perú. Esta historia será motivo de una entrega especial dedicada al Anunnaki rebelde.
En la próxima y última entrega de esta serie analizaremos el recorrido del “Dios de los báculos” quién, para nosotros, es el Anunnaki que creó la cultura Tiahuanaco.