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miércoles, 21 de agosto de 2013

El Idioma de los Iniciados


EN BUSCA DEL IDIOMA DE LOS ÁNGELES

Publicado por Gustavo Fernandez
            Los designios de Alá son inescrutables, dice el dicho, así que sólo me encojo de hombros cuando se me ocurre preguntarme cómo el Camino me lleva a ciertos ámbitos de Conocimiento, total, todos son Aprendizaje. Sólo me pregunto si un servidor (yo) estaré a la altura con mis luces y mis prisas de abrevar lo necesario pero nunca suficiente. Ojalá así sea. Ojalá, que, después de todo, es Oj Allah (“Quiera Dios”).
             De modo que cuando mi agenda de investigaciones (que es apenas una nota al margen del Gran Libro de la Reflexiòn Diaria) de este año comenzó a llenar sus huecos con líneas de trabajo rozando el Esoterismo y la Alquimia Medieval, organicé mi escritorio y comenzaron a acumularse en ingente pila libros, fotocopias, impresiones de material de la web. Como me suele ocurrir, un campo de análisis se divide en tres o cuatro temas de investigación y, sobre la marcha, mi curiosidad –que, según mis amigos y la inconfesa esperanza de mis enemigos, algún día ha de llevarme a la tumba- recorre callejuelas periféricas y se detiene en enigmas solapados. Y como una de mis pocas virtudes es poder “sintonizarme”, si no con criaturas celestiales o hermanos cósmicos, sí con el espíritu de una investigación (si es que se entiende la idea), esta lente de aumento metafísica facilita hallazgos interesantes.
             Decía que no puede comprenderse cabalmente el Esoterismo del Medioevo si no se bucea en Alquimia. Y ésta, si no se navega en Kábala. Respecto al período medieval, generalmente vapuleado por un modernismo que no hesita en verlo como retrógrado e ignorante, mi interés se centró en advertir que el Conocimiento fluía, pero en vertientes elitistas. La mugre, el analfabetismo y la opresión eclesiástica campeaban por sus fueros, es cierto. Pero como la pez oscura de la Alquimia, negra y putrefacta en la oscuridad que de pronto se rompe y libera la Estrella de la Mañana (¿es casualidad que la Alquimia, ya que en su lenguaje estamos hablando, floreciera precisamente entonces?), en las sombras la Sabiduría seguìa su camino.
             La Humanidad camina por el Tiempo con corsets intelectuales (y para qué vamos a hablar de los espirituales), con “clichés” supuestamente racionales que no son más que prejuicios ciertamente oscurantistas. Con conflictos que no ha podido resolver, teniendo todas las herramientas para hacerlo. El Conocimiento debe estar al alcance de todos. ¿Debe estar al alcance de todos?. La Ciencia ha sanado y curado a millones. Y ha matado a millones. La Iglesia Católica ha hecho tibios esfuerzos por “modernizarse” (el sacerdote da la misa en el idioma del pueblo, de cara a éste, en vez de la ancestral costumbre de hacerlo de espaldas y en latín) y en lugar de avanzar en los ámbitos en que realmente debería hacerlo, lo ha hecho en aquellos que la desacralizan , porque hoy ese ritual mágico que es la misa ha quedado desnudo de su Trascendencia, porque su contenido no debe ser explícito sino, como en toda liturgia mística, sólo comprensible por quienes toman el tiempo, el trabajo y el esfuerzo, en libre elecciòn, de aprenderlo, es decir, los Iniciados. Y los demás, el pueblo, se baña en sus beneficios como “comparsa” (el término no es ofensivo: nace de los presentes pasivos en toda ceremonia mágica de hace siglos, y sólo recientemente es absorbido por el irreverente Carnaval) protegidos detrás del sacerdote, quien le da la espalda porque es guía y navegante (y un guía no caminaría de espaldas) mientras hace sus letanías en una lengua donde lo importante es su vocalizaciòn y fuerza ancestral, es decir, un mantram, y no si se entiende la letra…
             Pero como hay que producir curas a mogollón, porque la Iglesia se va quedando sin ellos, década a década éstos están cada vez menos preparados, cada vez más ignorantes del fundamento esotérico de su Iglesia y mientras los “progres” (y algunos intereses oscuros) aplauden como “avances” esos meros “cambios formales”, en el camino se anquilosa lo que verdaderamente debería moverse y se bastardea lo que hace a su fuerza arquetípica…
             Pero esa investigación no puede ser simplemente historiográfica, bibliográfica, histórica. La Gematría[1], el Notaricón[2] y la Temura[3] debe acompañar la zambullida en los textos, los lugares y los hechos…
                                     Fue cuando tropecé con señales del Idioma de los Ángeles.
 El origen cabalístico de la expresión “arte gótico” (pues sobre él y gracias a él se construye el Esoterismo del Medioevo) es múltiple y todos ciertos, como bien corresponde a un símbolo. Es “arte gótico” en tanto “arte goético”, es decir, arte mágico[4]. Notre Dame de París o Chartres son libros de piedra, pletóricos de símbolos y ernseñanzas. Es Art Goth. Es Arte de Dios (Gott, God). Es “argot”, idioma de iniciados. Ahora bien, el diccionario define el argot como “un dialecto particular de todos los individuos que tienen interés en comunicar sus pensamientos sin ser comprendidos por los que los rodean”, es decir, una Cábala hablada. Quien utiliza ese lenguaje, pues y para respetar la sintaxis y la semántica, es un argotier, lo que nos dice que es descendiente herméticos de los Argo – nautas, aquellos que tripulaban la nave Argos y hablaban la lengua argóticamientras buscaban el Vellocino de Oro. Que –no es éste el lugar para extendernos- es símbolo del conocimiento traído a los hombres por los “dioses”. Por eso el argot y el Art Cot (en griego: Luz) es el Arte del Espíritu. Recuerden al sacerdote guía y navegante. Y el guía del maltratado Priorato de Sión es “Nautonnier”, es decir, “Navegante”. Argonautas.
 
            El Vellocino de Oro, como las Manzanas de Oro del Jardín de las Hespérides (uno de los doce “trabajos de Hércules”) es el Conocimiento que se entrega de planos superiores a inferiores. John Dee, nigromante y mago oficial de la realeza inglesa, era alquimista, interpretaba este simbolismo que le permitía hablar con los ángeles y “comprender el lenguaje de los pájaros”. En toda la literatura mitológica, la expresión “comprendía el lenguaje de los pájaros” es una metáfora de la extrasensorialidad de su poseedor quien así, comprende el idioma de seres suprasensibles que no pertenecen a nuestro Espacio – Tiempo. Ángeles, por ejemplo. Pero Dee, puntualmente, manejaba fluidamente la lengua de Enoc, el “enoqueano”, el más puro y erudito idioma angelical.
            El argot es una de las formas derivadas de la Lengua de los Pájaros, madre y decana de todas las demás, arcaica lengua universal. Es aquella cuyo conocimiento revela Jesús a sus apóstoles al enviarles su espíritu, el Espíritu Santo, a fin de cuentas, un pájaro.
            Siguiendo los trabajos de Dee, por un lado, y la aplicación estricta de la Kábala, por otro, estaremos en condiciones de comprender esta idea: los “ángeles”, seres sensibles de un plano no físico, en sus interacciones con el ser humano,  optaron, como “lingüa franca” por un idioma que es más que un idioma como lo comprendemos los humanos. Es lengua y es símbolo, es voz y es figura, es fonema y es imagen. “Hablar con los ángeles” es licencia narrativa y hecho objetivo. Es conocer ciertas palabras, en su Triple Sentido (Pronunciaciòn, Correspondencias simbólicas y Etimología), pero también es visualizaciòn eidética y trabajo en el mundo de la materia. Cuando el trabajo se sacraliza con nuestra predisposición, estamos dando uno de los pasos. Cuando pensamos lo que decimos al decir lo que pensamos, estamos dando otro. Cuando imaginamos con fe y voluntad, un tercero. Por eso en Alquimia el trabajo en laboratorio era importante, pero no lo más importante. Un alquimista que sólo sigue instrucciones mezclando sustancias en su crisol, en su atanor, no es un alquimista, es sólo un químico. Por eso, aunque un servidor no es católico (y el que avisa no es traidor) he aprendido a apoyar mi rodilla izquierda desnuda en una iglesia, sabiendo cómo moverme y meditar en ella. Y esta última frase sí fue en argot.

EL SANCTA SANCTORUM DEL GRIAL - Palestina - Francia - Argentina


EL SANCTA SANCTORUM DEL GRIAL 

Otra pista sobre Templarios en Sudamérica

* Por Gustavo Fernandez

Fue sentado en un bar sobre el Boulevard Matabiau,  en Toulouse, a pasos del canal du Midi, esa obra visionaria de ingeniería del siglo XVII que atraviesa el Mediodía francés, cuando decidí que  era hora de ir “cerrando” ciertos temas, no sólo porque otros muchos aguardaban en los anaqueles de interés pendientes sino muy especialmente porque terminaron encontrando su lugar en el rompecabezas que fuimos armando sobre el polvo de nuestros pasos. No seré redundante construyendo lecturas e interpretaciones de lo señalado hasta aquì en todas las notas que jalonaron estos últimos tres meses de
Junto al Canal du Midi, Toulouse
Junto al Canal du Midi, Toulouse
publicaciones, a los cuales remito a los interesados. Ocuparé entonces este espacio en tabular algunas observaciones que abundarán en evidencias y concomitancias a los trabajos ya mencionados –y a los cuales remito al lector recién llegado- sino que sentarán las bases de una teoría General, que yo he llamado “mi propio campo unificado” y que será materia de nuestro próximo post.
 1)      Los Templarios, además de su evidente formación esotérica con raíces judaicas, abrevaron en el saber islámico y también el egipcio. No de otra manera la idea de la “Diosa” (“Isis” = Virgen Negra = María Magdalena) imbrica en su historia.
en el libro "El Enigma Sagrado", se presenta esta interesante ilustraciòn
en el libro “El Enigma Sagrado”, se presenta esta interesante ilustraciòn
2)      Cuando las invasiones visigóticas en lo que luego sería Francia y norte de España establecieron la casa original de los Merovingios, éstos ya tenían fuertes connotaciones judaicas. Siendo como eran descendientes –con una pureza que se fue perdiendo con el paso de los siglos- de Jesús a través de la hija de María Magdalena, “arrastraban” ciertas particularidades genéticas que los hacían especiales en términos “espirituales”.
3)      Bernardo de Claraval fue el “cerebro” detrás del nacimiento de la Orden del Temple. Es icónica la imagen de la “Lactatio” cuando según la leyenda, rezando frente a una imagen de la Virgen María, del pecho de ésta salta un chorro de leche que da en la boca del luego santo. (¡) Es imposible no ver aquì un sincretismo con Isis amamantando a Horus.
La "lactatio" de Bernaro de Claraval
La “lactatio” de Bernaro de Claraval
4)      Godofredo de Boullión –caballero de antepasados sicambros, por lo tanto, merovingios- dirige la Primera Cruzada sobre Jerusalem. Le incomoda erigirse en “rey” del lugar y elije para sí el nombre de “Defensor del Santo Sepulcro” pero, a todos los efectos prácticos, era lo mismo. El hermano de Godofredo, Balduino, a la muerte éste, asume como Rey de Jerusalem y Palestina. El evangelio de Lucas deja bien claro que Jesús era rey de Jerusalem y Palestina por ser descendiente de David.
5)      Bernardo de Claraval comisiona a nueve caballeros, comandados por Hughes de Payens, a presentarse ante Balduino y constituir allí la Orden del Temple. Los Templarios rendirán especial devociòn a María Magdalena y e, inmediatamente después de su fallecimiento, a San Antonio de Padua (1232) quien, por otra parte, es el caso de canonización más rápido de la historia de la Iglesia: menos de un año desde su muerte. San Antonio de Padua era descendiente de Godofredo de Boullión. Y San Antonio de Padua jalona el camino místico de Rennes le Chateau, Capilla del Monte, Piriápolis…
6)      Jesús tuvo en Betania una “escuela de misterios iniciáticos”, donde Lázaro y otros fueron sus discípulos. La “muerte y resurrección de Lázaro” es metafórica y fue tergiversada –discutiremos en otra ocasión si a propósito o por simple ignorancia- La suya fue tan “muerte” como la del Adepto al ingresar a una Logia…
7)      Clodoveo I -rey merovingio- recibe la “flor de lis” de ángeles que la bajan del “cielo” por una “escala de luz”- La flor de lis es el sucedáneo europeo de la flor de lirio, símbolo de la realeza judía. Este episodio tiene la misma connotación que otras “casuales” intervenciones no humanas, como el símbolo legado a Constantino y que dispara la “institucionalizaciòn mundana” de la Iglesia Católica como poder temporal. Al preferenciar la “estrategia paulina” (de Pablo, quien como gentil buscaba ser aceptado por la sociedad romana para así poder crecer en términos materiales) a la “estrategia de Jaime” (el hermano de Jesús, con especial énfasis en lo espiritual), la Iglesia va perdiendo –por lo menos, de cara al público- sus riquezas esotéricas. Luego enumeraremos algunas.
Sobres pre-impresos que Sauniére tenía en cantidad dirigidos a Budapest, capital financiera de los Habsburgo
Sobres pre-impresos que Sauniére tenía en cantidad dirigidos a Budapest, capital financiera de los Habsburgo
turísticos, a Capilla del Monte, con toda la carga mística que ello implica. Y destaquemos que en la casa Habsburgo, nominalmente, se sigue detentando el título de “Rey de Jerusalén”.
El castillo de los Hautpouil de Blanchefort en Rennes le Chateau
El castillo de los Hautpouil de Blanchefort en Rennes le Chateau
9)      Bertrand de Blanchefort fue el cuarto Gran Maestre Templario. Los Blanchefort han tenido extensas tierras en Rennes le Chateau y traigo aquí a colación que el castillo de los Hautpoul de Blanchefor es dominante en el pueblo,  Y es la lápida de la marquesa de Blanchefort la que encierra una de las claves del enigma, al punto que Suanière la quitó del cementerio local.
10)  En Rennes y en la vida pública de Saunière, es persistente la remisiòn a la alegoría de la “escalera de Jacob”. Por otro lado, no lo es menos –aunque quizás un tanto más crípticamente- la remisiòn al “mundo subterráneo”. Obsérvese este óleo que Saunhière compró –u ordenó pintar- a un artista de Toulouse, para su palacete, “Vila Betania”. Según los entendidos en arte, representa, otra vez, a San Antonio meditando frente a una gruta. ¡Pero qué gruta!. No pude menos, al verla, de pensar irresistiblemente en las civilizaciones andinas de Sudamérica. Tiene algo de Sacsayhuamán, de Ollantaytambo, de Tiwanaku. Por cierto, las “fracturas” parecen talladas, y hasta se adivina una estela sobre el pórtico de acceso. ¿Tendrá que ver con esto el viaje de Juan de Habsburgo a Argentina?. ¿Tendrá que ver con la civilizaciòn perdida del Uritorco que creo haber descubierto?. ¿Cómo, ante la vista de este cuadro, no preguntarme si era no sólo un guiño hacia esta región del planeta y, sabida la “impronta templaria”, cuando menos simbólica, que pasara por aquí, volver a reflexionar sobre la “leyenda” persistente de la visita de esa Orden a territorio hoy argentino?. ¿Cómo no preguntarme si tanta insistencia Templaria en Isis, en
Villa Betania, el palacete del cura Saunière en Rennes
Villa Betania, el palacete del cura Saunière en Rennes
representaciones subterráneas de la Madre Tierra, también remitían a esto?

Algunas claves del Catolicismo esotérico
             El largo periplo que estas investigaciones nos ha demandado nos ha permitido ir develando algunos pequeños peor sorprendentes hallazgos, vinculados a la “otra cara” del Catolicismo, negado a los fines del pueblo pero seguramente conocido por sus altos jerarcas. Encontrar e interpretar estas claves nos ha facilitado tener una perspectiva sumamente amplia de la propia historia cotidiana de la Iglesia, y suponer cuántos otros secretos permanecerán aún ocultos y de qué importancia.
             Como me gusta decir, uno de los errores palpables de la Iglesia tiene que ver con que se ha “aggiornado” en cosas donde no tenía que hacerlo, y no lo ha hecho en las que sí. Ejemplo de lo segundo: el celibato de los sacerdotes y su actitud obsesiva, casi maníaca por lo sexual (siempre me ha preocupado, por ejemplo, que en las escuelas católicas y el catecismo parezca ponerse más énfasis en demonizar el sexo prematrimonial que en caer en la tentaciòn de la corrupción profesional o laboral). ¿Ejemplo de lo primero?: la misa, antes en latín y de espaldas a los fieles, ahora en el idioma vernáculo y mirando al público. Esotéricamente, la misa, un ritual esotérico, a fin de cuentas, debe ser en latín por el valor mántrico del sonido de sus palabras y la carga egregórica de un idioma un par de veces milenario. Y de espaldas porque el oficiante es pastor, es guía y navegante de su pueblo hacia otra dimensiòn espiritual, y ¿dónde se ha visto un guía o un pastor que camine de espaldas?.
             Otro ejemplo. De todos es sabido que hasta cierto tiempo atrás el catolicismo más acérrimo se oponía a la cremación de los difuntos. Cuando se pedía una explicación a porqué, la respuesta solía ser poco convincente y vinculada a aquello de “polvo eres y al povo….etc” (lo que de todos modos es debatible siendo la ceniza y los huesos molidos polvo también de los cuales la milagrosa resurrecciòn de los muertos el día del Juicio Final igual podría producirse). Pero si entendemos la filosofía Alquímica, donde el cuerpo de cada ser humano es el atanor, u horno alquímico, donde se produce la Transmutación (otra forma de transustanciación) de la Obra Esiritual para renacer como Huevo Filosofal a una nueva vida, se comprenderá que según ese Arcano es necesario que el cuerpo pase el período de putrefacciòn como la materia en etapa de “nigredo” en la Espagiria, en el calor de la auto combustión y la oscuridad del horno hasta la etapa de “albedo”, cuando el proceso termina y se desprende la “estrella” que es “semilla” del la Piedra Filosofal.
            La Alquimia –que sólo unos pocos sacerdotes conocen y aplican dentro de la estructura ecleciástica- está codificada hasta en la iconografía: San Jorge atravesando con una lanza al dragón significa la necesidad de un “fuego celeste” que encienda el horno, y así sucesivamente.
             Finalmente, uno (yo) también procesa su propia transformación alquímica. Que me ha llevado a esbozar mi propia “teoría de campo unificado”, como dije al principio, y que presentaré en un próximo artículo.

TEMPLARIOS Y GNÓSTICOS DE PALESTINA A LA PATAGONIA: la pista francesa.

Publicado por Gustavo Fernández en 26-12-2011
Aclaraciòn importante al lector: favor de leer esta nota como un esbozo de investigación. Sé que la documentación bibliográfica es importante, pero no lo es todo. En realidad, este artículo es haberle dado forma a algunos pensamientos –alguien llamaría “desvaríos”- que vienen a mi mente a medida que me voy aprontando para viajar a investigar esto “in situ”- Sirva, pues, de mera introducción a lo que vendrá después.
 
 Como con pesar he descubierto, quizás tardíamente, que buen número de lectores en Internet no leen sino “escanean” –difícilmente soportando cualquier texto que tenga más de diez líneas- pienso, con tristeza, que tanto extenso y meduloso artículo mío se ha perdido en las brumas del pasado en virtud, precisamente, de su extensión. Penosamente también, recuerdo cuántos lectores me han criticado que “escriba tan difícil”, es decir que, en definitiva, haga uso de un idioma tan rico como el castellano porque, claro, se les hacía arduo bucear en las profundidades metafóricas del uso de la lengua nuestra. De modo ke hantes de seder a la tentación d ser 1 + de akeyos ke odian consultar 1 dixionario si ai una palabra ke no entienden, (para simple mortificaciòn de la lengua que nos tocó) resumiré casi a trazo alzado mi teoría, y después, para quienes sí gusten de reflexionar entre los umbrosos renglones de sucesivos párrafos, brindaré el hilo conductor que buscaré seguir en inminentes investigaciones de campo.
 En esta nota presentaré la analogía entre una roca “accidentalmente” descubierta en Rennes-Le-Chatèau, Francia, y el sarcófago vacío de la pirámide de Keops, proponiendo una transmisión ancestral de un saber. Un saber que llega a América mucho antes que Colón, pero que los europeos iniciados (como el propio Don Cristóbal) conocían y vienen a buscar. Un saber que estaba también en posesiòn de algunos bucaneros y filibusteros, mal llamados “piratas”, que en sus correrías estaban pendientes de identificar entre hermanos corsarios. Un saber que algunos curas expectantes sospechaban estaba en tierras americanas a poco de poner pie en ellas, y marcaron señales crípticas destinadas a quien tuviera ojos para ver.
De ese saber, ya sabemos, valga el retruécano: Jesús propuso una cosmovisión gnóstica, emparentada, si no surgida, con el pensamiento esenio. Un pensamiento donde la transmisión se basa en la importancia dada a la dualidad masculino – femenina.
En su grupo, reconversión esenia, María Magdalena era mucho más que su mujer: era su dualidad, la que compartía la direcciòn del grupo junto a Jesús.
Y embarazada de él, tras la crucifixión (que no la muerte) huye con José de Arimatea rumbo a Francia.
Allí, en algún lugar del Languedoc, se instala hasta su muerte, rodeada de un pequeño pero fiel grupo de perpetuadores de sus enseñanzas y vivencias.
De su hija, protegida por el Priorato de Sión, deviene el linaje de los reyes merovingios (linaje que aún hoy disputa, aunque sea simbólicamente, su lugar en la Historia a los carolingios).
 ¿Qué esto es el Código Da Vinci?. Perdón, el “Código Da Vinci” es un pésimo plagio no sólo de libros anteriores dignos de respeto, sino de una historia mucho más apasionante que la fantasía de Dan Brown.
 Y volvemos. Los Templarios originales –no los que devienen con los años- sabían y protegían este secreto.
Allá, en el sudeste de Francia, cerca de donde se estableciò María Magdalena, los Templarios tuvieron una preceptoría que no fuera arrasada por los senescales de Felipe “El Hermoso” cuando, en contubernio con el papa Clemente V, deciden exterminar a la Orden. Por el contrario, logra ese grupo huir a su puerto privado en La Rochelle y partir con rumbo desconocido.
Ese rumbo fue América.
 Pero mucho antes, en el Languedoc, las primitivas enseñanzas auténticas de María Magdalena se materializaron en un movimiento que parece calcado de los esenios: los cátaros. Fue en Montségur donde salieron de la historia y entraron en la leyenda.
 Y muy cerca, en Rennes-le-Chateàu, un cura, Bérenger Saunière, se hace inmensamente rico en pocos días, luego de años de ser inmensamente pobre, cuando descubre “algo”. La pobre imaginación aldeana habla de “tesoro”. Nosotros pensamos en otra clase de tesoro. Un secreto por el que podría extorsionarse a muchos, a toda una institución aparentemente omnipotente, con tal de mantenerlo en secreto.
Pero Saunière se cuida. Y va dejando, como Pulgarcito metafísico, signos y señales en ese pequeño villorrio.
Y quizás no sólo en ese pueblecito. Es posible que haya “duplicado” la información en España.
 El punto es que los templarios llevaron ese conocimiento a América. Y cuando los conquistadores arribaron, sabían que aquì esperaba “alguien” que sabía. Por eso lo buscaron, pero con el embozo propio de hermanos de iniciación.
Mientras tanto, atisbos de catarismo (o ded “templarismo”) ya se habían inmiscuido en las filosofías y religiones ancestrales americanas. La “dualidad ometeoica” –la complementaciòn hombre – mujer, que en el “kalpulli” tolteca (hermandad de transmisión del conocimiento ancestral) debía existir entre el “tekutli” (hombre) y su “cihuacoatl” (mujer – serpiente) no es más que el eco de la dualidad gnóstica de los “perfectos”, maestros de Catarismo. Y, suponemos, de un Jesús que le dio a María Magdalena no sólo el lugar de esposa sino de “dualidad” (lo que es mucho más profundo): es María Magdalena quien prácticamente le disputa a Pedro la autoridad sobre los apóstoles tras la captura de Jesús. Es ella la que se dirige a los ángeles que afuera del vacío sepulcro le dicen que no busque entre los muertos, etc. Y es ella la primera que le ve “resucitado”. Una iglesia machista y feminicida no podía permitir esto. Y una María Magdalena que, aún en los evangelios canónicos (ni hablemos de los apócrifos) no es ramera ni mucho menos; es tardíamente, allá por el siglo XVI, cuando una bula papal le adscribe esa profesiòn. En tiempos en que se discutía si las mujeres tenían alma…
Pero, como escribí al principio –y quien avisa, no es traidor- esto no es una investigación, sólo un esbozo de lo que será algún día salvo que, como cantara Credence, algún día nunca llegue.
La sabiduría del ángulo
 Fue en un lejano 1978. Pedro Romaniuk, corriò la vetusta máquina de escribir que tenía ante él en ese living de su casa en General Rodríguez y desparramó frente a mí algunos papeles que como por arte de birlibirloque extrajo de un raído maletín. Con veinte años, mi afecto personal por Don Pedro no me obligaba a ser consecuente con sus teorías y especulaciones (que él presentaba como verdades de a puño) y hacía más de dos horas que discutíamos acaloradamente. Pasarían los años, coincidiríamos en algunos congresos, conferencias o pisos de televisión y creo que siempre nos causó una cómplice gracia ver las caras de mutuos conocidos, embanderados en los bandos de “cientificistas” y “contactistas” perplejos de nuestra relaciòn pese a que pensábamos tan distinto.
 Fue en un momento de esa charla perdida en el tiempo que Don Pedro me preguntó (ya olvidé a tenor de qué): “¿Sabés porqué los “elementales” se llaman así?”. Cuando uno es muy joven tiene la petulancia de la intelectualidad y comencé a recitar alguna definición de diccionario. Pero me interrumpió con su habitual gesto impaciente y me dijo: “No. Es porque son fuerzas mentales que aparecen por las “L” es decir, por los ángulos”.
Por respeto no respondí lo que me pareciò una explicación alocada. Pero Pedro nos tenía acostumbrados a eso y no llevaba sentido contradecirle. Pensé, rápidamente, cómo se aplicaría esa definición etimológica si estuviéramos conversando en inglés, croata o urdu. Y me sigue pareciendo alocada. Pero no pude evitar evocarlo cuando, hablando de ángulos, comparaba estas fotos.

El cura misterioso
 Si tuviera que resumir lo más alocadamente posible la historia de Sauniére –no cediendo a la fácil tentaciòn de invitar al lector, simplemente, a “googlearlo”- tendría que decir que se trató de un joven cura que a fines del siglo XIX, quizás por su carácter levantisco y transgresor, fue destinado a la humildísima parroquia de Rennes-le-Chateàu, en el sudeste francés, donde al cabo de un par de años y luego de encontrar dos antiguos manuscritos en el interior de un pilar visigótico durante unas refacciones en la humilde iglesia, se transformó en un verdadero potentado. Nunca quedó en claro –y siempre evitó hábilmente-  la manera como lo logró, siendo ésa la inflexión para los aldeanos que los llevaron a murmurar del “hallazgo de un tesoro”. Es posible algunos estudiosos, incluso, lo suponen templario. Pero otros –yo mismo, sin creerme un estudioso- suponemos que fue otra clase de “tesoro”. Uno que, por lo demás, lo llevó a realizar numerosos viajes al exterior mientras su ama de llaves y fiel compañera, Marie Denarnaud, cuidaba sus intereses y mantenía el secreto aún décadas después de la muerte del sacerdote.
            Ambos, patrón y empleada compañero y compañera, invertían largas tardes en recorrer los alrededores del pueblito, modificando la ubicación de las tumbas del pequeño cementerio, ordenando y planificando construcciones onerosas y simbólicas: la “villa Betania”, donde fijaron residencia, o la “torre Magdala”, casi columpiándose sobre el vacío, una hiperbólica referencia a María Magdalena. Ah, por cierto, desde tiempos muy remotos la iglesia del pueblo también estaba consagrada a Santa María Magdalena.
La torre Magdala
La torre Magdala
             A poco de morir el enigmático ecleciástico, y hasta la casi actualidad, se han sucedido en el lugar múltiples excavaciones en busca de esos secretos, casi todas ellas clandestinas. Debo al amigo Máximo Decimo Meridio” (Sergio), empero, los detalles y el material fotográfico de la más reciente y académica: la realizada en agosto de 2003, cuando tres especialistas canadienses que supervisaron las investigaciones ecográficas a la Gran Pirámide de Keops, en Egipto, cuatro arqueólogos de la John Merril Foundation –un organismo privado de Palm Beach, Florida, que financia diversas excavaciones por todo el mundo–, y el director de investigaciones, el profesor Robert Eisenmann, uno de los mayores especialistas en exégesis bíblica, autor de libros dedicados a los rollos del Mar Muerto, llegaron al lugar y en compañía del alcalde, realizaron primero prospecciones con georradar.
Se relevó con este instrumental el subsuelo de la iglesia (donde parecen haberse localizado dos sepulcros hasta ahora desconocidos) y bajo el sótano de la Torre Magdala, el georradar mostró la presencia de un paralelepípedo.
Acceso -actualmente sellado-al sótano de la torre
Acceso -actualmente sellado-al sótano de la torre
Imaginen ustedes la expectativa cuando, frente a las cámaras de televisión, se procediò a excavar lo que se creía un “baúl” o “cofre” quizás con tesoros, sepultado. Pero la decepciòn ganó a todos cuando descubrieron que se tratable una roca, tallada artificialmente en forma de prisma, de 113 x 91 cm. Y con uno de sus ángulos, roto.
roca hallada en el sótano
roca hallada en el sótano
Terminó la nota para la televisión. Terminò, también, la promociòn publicitaria que algún hallazgo espectacular hubiera significado. Alguien había rellenado una excavación con una roca o, quizás, se había burlado de alguien sepultando una piedra, tal vez luego de robar el entierro original….
Pero yo tengo otra teoría. La piedra es un mensaje.
Comparen la roca extraída de la torre Magdala con el mal llamado sarcófago de la “cámara del rey”, en la mal llamada “pirámide de Keops” (que debería ser de “Kufu” si no fuera que ni siquiera sabemos si el faraón Kufu tuvo algo que ver con ella). Sarcófago que nunca fue tal porque, como está probado, nunca se colocò ningún cuerpo en él.
sarcófago de Keops
sarcófago de Keops
Bien, a ese sarcófago le falta también una esquina. Y no es producto de ningún intento de expoliación, ya que no tuvo nada jamás en su interior. Ni siquiera tapa (por lo que no era necesario forzarla). Una rotura que, claro, también fue hecha adrede. Y ambas, la roca de Rennes-le-Chateáu y el sarcófago de Keops tienen el mismo mensaje hermético:
 El paralelepípedo, representa la Obra de Dios, Basamento del Universo (la colocaciòn de toda “piedra fundamental” al iniciarse una construcciòn es el resabio del antiguo ritual, perpetuado y conocido por los masones, de darle a la “primera piedra” el significado hermético de “ángulo del Universo”, entendiéndose que quiere dotarse a la edificación del valor de correspondencia Microcósmica, y por lo tanto, perenne, que el Macrocosmos al cual pertenece.
Pero a esa roca, se le quita un ángulo, una esquina, para recordar que el tesoro más preciado es el que más fácil perdemos (y cuesta recuperar): la Humildad. Porque nada que haga el Hombre será como la Obra de Dios. Será, por ende, imperfecta.
             Mi referencia a los Masones no es gratuita. Permítanme incluir este hilo de razonamientos, además:
 Dijimos que los Templarios, cuya preceptoría en Bézu (a pasos de Rennes-le-Chateáu)”demoró” en ser invadida por los hombres del rey (a pesar que en una maniobra milimétricamente calculada, en el amanecer del viernes 13 de octubre de 1307 en toda Europa se abrieron los sellos de las órdenes de captura que fueron ejecutadas al instante, tal como se advertía bajo pena de muerte), tuvieron unos días de ganancia para escapar a su puerto privado en La Rochelle y partir con sus navíos con rumbo desconocido. Seguramente América. Esa es la razón por la que las carabelas de Colón llevaban pintadas en sus avíos la “cruz pateada”, símbolo histórico de los Templarios: quizás con la intenciòn que si los mismos –o sus descendientes- las avistaban, no huyeran de su presencia o, mejor aún, atacaran (habida cuenta de sus innegables y legendarias dotes de estrategas militares que hubieran hecho desaparecer la escuálida expedición colombina en un santiamén).
Pero hay más:
Los Masones se constituyen en 1704. Designan a uno de sus máximos grados con el nombre de “Caballeros Templarios” y para ese grado adoptaban como símbolo una calavera sobre dos tibias cruzadas. Esto tiene una razón.
Cuando en 1312 se sustancian los procesos contra los Templarios en Francia, una de las leyendas que se exhuman como prueba de “necrofilia” son sus propios relatos, de puño y letra, que retrotraen a dos siglos atrás cuando un caballero de la Orden del Temple, enamorado de una doncella, ante la muerte por enfermedad de ésta no puede resistirse y exhuma el cadáver con el que tiene relaciones sexuales. Luego, para que nadie vuelva a mancillarla, decapita el mismo, y coloca su cabeza sobre sus piernas entrecruzadas. Años después, cuando oficiales del rey abren la sepultura, encuentran (¿adivinen qué?) el esqueleto desmembrado pero, ostensiblemente, las tibias cruzadas y sobre ellas, la calavera de la infeliz joven.
Esta crónica que peca de ingenua fue sin embargo una de las “evidencias” de sus “prácticas diabólicas”. A cualquier interesado en Hermetismo y Alquimia no se le escapará que en realidad tenemos aquì la descripción de todo un proceso de transmutación (suponer lo contrario sería como suponer que los textos alquìmicos medievales, cuando nos hablan de la “muerte tras los esponsales”, describen morbosamente un asesinato post nupcial…). El hombre que busca su evoluciòn espiritual debe aceptar el fin (la muerte) de sus creencias habituales (“inocente como una virgen”) para enfrentar y penetrar (“la consumación sexual”) lo desagradable de una verdad que, sobre todo, es Verdad: detrás de la Cruz (las tibias cruzadas) hay un secreto que no es apto para el vulgo (la calavera).
 Y cuando a fines del siglo XVII y principios del XVIII los “piratas” comienzan a asolar el Caribe (en tiempos en que estaban gestándose las sociedades masónicas) algunos (no todos; como vemos, había distintos tipos de “Jollies Rogers”, denominación popular de las banderas piratas) eligen como símbolo, precisamente ése: porque era una señal críptica entre hermanos, a los que se buscaba o se les suponía en algún lugar de la geografía americana.
Bandera pirata que NO presenta exactamente la imagen a que nos referimos, precisamente porque cada capitán la seleccionaba a su gusto
Bandera pirata que NO presenta exactamente la imagen a que nos referimos, precisamente porque cada capitán la seleccionaba a su gusto
La "Jollie", sobre la que (y sus dueños) Borges escribió: "Te aguarda incorruptible tu tesoro: la vasta y vaga y necesaria muerte"
La "Jollie", sobre la que (y sus dueños) Borges escribió: "Te aguarda incorruptible tu tesoro: la vasta y vaga y necesaria muerte"
Pero esto último ya era sabido por algunos miembros conspicuos de la Curia católica (siempre hubo ocultistas que se sumaron a las filas vaticanas, ya sea por ser una protecciòn –la mejor- para sus entonces arriesgados estudios, ya sea porque en sus archivos encontraban el material que tanto necesitaban para trabajar), esoteristas de cuño que trabajaban de curas en horario laboral. Recordemos, sin ir más lejos, cuántos sacerdotes católicos resultaron ser, al paso de los años, masones. De hecho, sospecho que fue en el seno del propio Vaticano donde la Orden Templaria –cuando menos, sus enseñanzas,- se perpetuò con los más variopintos disfraces.
Y vinieron a “evangelizar” a América. Pero quizás, también, a establecer contacto con los viejos templarios que se sabía huidos a estas tierras. Y por eso, en algunos lugares, ya en 1535 inscribían, en frontispicios de catedrales como la de Cuernavaca (Morelos, México) en el lugar más visible posible, las tibias cruzadas y la calavera: porque sabían inevitable que a esos centros depositarios del saber y la política europeos, para hacer contacto o simple espionaje, los herederos de los templarios americanos habrían de acercarse….
Catedral de Cuernavaca
Catedral de Cuernavaca
Frontispicio
Frontispicio
La señal de referencia
La señal de referencia
En estos contextos, no resultan tan extrañas las investigaciones del ingeniero argentino Fluguerto Martí y su gente quienes dicen haber hallado, en las patagónicas costas del Golfo San Matías, los restos de una “factoría templaria”, ruinas simplemente conocidas como “El Fuerte” y sobre las cuales los arqueólogos no logran ponerse de acuerdo. O los trabajos del desaparecido Jacques De Mahieu, que hablan de presencia templaria en un Paraguay prehispánico….
 Ah, por cierto, debo a nuestra amiga Fina, de España, un dato y material muy interesante. ¿Sabían que aparentemente Sauniére cruzó a España y en Girona hizo construir otra “Torre Magdala”, tal vez para ocultar allí más información?
Antigua foto que muestra, abajo y a la derecha, la "torre Magdala" de Girona, destruida años después
Antigua foto que muestra, abajo y a la derecha, la "torre Magdala" de Girona, destruida años después



ARGENTINA-ESPAÑA LA CAPILLA CON VISOR TEMPLARIO


ARGENTINA-ESPAÑA

LA CAPILLA CON VISOR TEMPLARIO
*Por Gustavo Fernandez

Es de sobra conocido el hecho que fueron los Templarios quienes instituyeron la costumbre de erigir sus iglesias sobre plantas octogonales. Fuera de la discusión sobre el porqué de la elecciòn del místico número ocho (cobra fuerza la presunciòn que por influencia del sufismo musulmán) lo cierto es que no encontrarán ustedes en la geografía católica otro diseño así que no responda a esos orígenes. Pero en Argentina, curiosamente, hay dos capillas con “planta templaria” : la capilla dedicada a San Antonio de Padua en Capilla del Monte, provincia de Córdoba (a la que se adjudica, si bien no una filiación templaria –es de fines del siglo XIX- sí envuelta en historias que “fantasean” con la presencia de Templarios en esas tierras mucho antes de la llegada d elos conquistadores españoles) y la capilla privada del palacio San José de Urquiza. Sobre la primera ya me he extendido en otros trabajos. Sobre ésta, déjenme señalar algunas curiosidades:
planta temploa)    la ya citada planta octogonal
altarb)    En el pilar derecho del altar, de manera audaz y flagrantemente pública, en tiempos en que el enfrentamiento entre el Vaticano y la Masonería era por demás abierto, Urquiza ordena cincelar de manera hartamente visible la escuadra y el compás; este verdadero guante al rostro de la Iglesia Católica no sólo no podía ser ignorado por las autoridades eclesiásticas sino en cierto modo prohijado, toda vez que el diseño y ornamentos de la capilla fueron enviados para su aprobación a Roma, de donde nombraron a un veedor de oficio del Arzobispado para que revisara y bendijera las obras y donde un sacerdote católico, designado por la Curia local, oficiaba misa todos los domingos a Urquiza, su familia y su servidumbre. De donde deviene que no era simplemente la expresión irrespetuosa de un desafiante millonario, sino algo consensuado y aceptado por ciertos estamentos de la propia iglesia.
c)    A espaldas de la capilla, las dependencias circunstanciales para el sacerdote, baptisterio incluido. Obsérvese la cruz netamente templaria, que también baptisterioaparece sobre el portal de acceso a la capilla.
reliquiad)    Entre los elementos que tienden a subvalorarse, está una reliquia enviada por la iglesia en España de las reliquias de los Santos Justo y Pastor, proveniente de la iglesia homónima, en pleno corazón gótico de Barcelona. Quizás ustedes recordarán que estuvimos el año pasado estudiando esa iglesia absolutamente templaria, con restos de caballeros templarios sepultados en su interior y que aún conserva su torre octogonal, hoy transformada en librería.
Son, para mí, guiños y sugerentes pistas de, cuando menos, una actitud de adhesión al ideal templario, disimulado todo bajo ropaje ecleciástico. Y fue en esa mitad del siglo XIX donde comienza a inficionarse en Argentina, por cierto, en círculos herméticos y casi elitistas, la difusión del Templarismo a todas luces (por contradictorio que resulte) traído desde España por hombres de la iglesia como portavoces. Recordemos también que es en esos años donde comienza a gestarse en Europa la “Sociedad Vril”, que entre otras posturas filosóficas rescataba la supuesta filiación templaria de caballeros medievales alemanes y sus raíces protoarias…. Desde esa pistas, resulta entonces menos extraño cómo a lo largo del siglo XX se consolidó, en toda la regiòn conocida como “Valle de Punilla”, las especulaciones pronazis que el Grial habría sido traído a estas tierras en tiempos del Temple, especulaciones que resultaron muy funcionales a los nazis que, tras la Segunda Guerra Mundial, hallaron cobijo y prosperidad en nuestras pampas.
Finalmente, otro particular personaje comienza a campear en esta historia. Urquiza trajo para decorar el cielorraso de la capilla, encargándole luego otras obras simbólicas 
Blanes
que conservó en su poder, al pintor uruguayo Juan Manuel Blanes. Esto tal vez no tendría nada de extraño si Blanes no hubiera sido protagonista de una saga esotérica muy particular: quienes hayan podido tener acceso a esa verdadera rareza bibliográfica que es el el libro “El Código Blanes” –en paráfrasis de “El Código Da Vinci”- del escritor Marciano Durán, sabrán a lo que me refiero. Hay un extraño hilo conductor entre Blanes y el alquimista Piria. En su clarividente premoniciòn de la estatua ecuestre de Artigas en la plaza Independencia de Montevideo, reflejada en un cuadro cuarenta años antes que una estatua idéntica fuera erigida en ese mismo lugar (en cuyo hipogeo reposan los restos del héroe uruguayo), en su

"Revista de tropas", donde aparece la estatua de Artigas.... 40 años antes que fuera emplazada.
“Revista de tropas”, donde aparece la estatua de Artigas…. 40 años antes que fuera emplazada.
conocimiento de la Geometría Sagrada explicitada simbólicamente en sus pinturas, Merece un análisis por derecho propio, una correspondencia a la que accedí guiado por mi amigo Jorge Guaraglia (autor también del “trailer” que presenta “El Código Blanes” y que se muestra aquí):
No puedo aceptar que sea por “casualidad”, por simple estética, que Urquiza haya convocado a este pintor y esoterista para decorar su capilla neotemplaria. Por eso entiendo se impone un estudio más detallado y profundo que este breve e insuficiente artículo para hilar fino sobre la simbología de semejantes alianzas que habrán anticipado y codificado, seguramente, los designios escritos sobre una historia que, mansa y cándidamente, suponemos de azaroso decurso.