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viernes, 14 de junio de 2013

LA ORDEN DEL TEMPLE y "LOS HERMANOS DEL INTERIOR DE LA TIERRA"

 LA ORDEN DEL TEMPLE
 y
 "LOS HERMANOS DEL INTERIOR DE LA TIERRA"
*Solo para entendidos

        Mucho hemos hablado aquí de la misión del Temple y de los secretos que aun aguardan ver la luz. 
Uno de ellos son su paso y actual estadía en America, en especial en Sud América y no hablo de neotemplarismo, sino de los originales, que se mezclaron con los pobladores originarios y a través de estos llegaron a conocer el mundo intra terreno, orientados por antiguos documentos, evangelios y mitos, de la propia entraña del Templo de Salomon, que fuero a excavar en los primero años de estadía en Jerusalem.

Este mundo intraterreno, no es mágico, sino real. 
Los Jesuitas en tierras americanas, heredaron del Temple muchos de estos conocimientos. Ya no escapa a nadie el hecho de que cada iglesia jesuita en América esta sobre la entrada de una cueva o pasadizos de kilómetros de longitud, cientos de ellos algunas veces. 

Caso testigo, Bs As y Córdoba capital, (Argentina), este último tiene un túnel que une la capital cordobesa Argentina, con la ciudad de Alta Gracia, todo vía intraterrena. y son cientos los túneles que hay en toda la Capital de la Provincia. 
Las leyendas, datos histórico, documentos y mitos, nos ubica también en Capilla del Monte, (cerro Uritorco) donde los nativos evadieron la masacre del invasor español, escapando por estos túneles que conectan toda la cordillera andina y el centro de casi todo el continente, ayudado por los "hermanos Cosmicos" habitantes de una de las ciudades intraterrenas mas famosa del mundo, que entro otros ilustres personajes recibió a el jefe de las SS nazis por el 38, dicen que al mismo Hittler, Albert Einstein, varias misiones de exploradores e investigadores de la NASA y este año, a la mismisima "pitonisa" de la "espiritualidad" MADONNA, la cantante, que pago al gobierno local una suma muy importante para que solo ella pudiera estar en la cima de la montaña todo un día. 



             Como una fase mas de la teoría de la "tierra hueca", estos túneles, tiene uno muy famoso, el de "Los tallos" en Ecuador.

Por qué famoso?, porque una de sus expediciones mas "memorables" desde el prisa madiatico, fue la del ejercito Ingles, junto al gobierno ecuatoriano y la sombra de la CIA americana, en conjunto con miembros de los mas altos rangos de la Masonería mundial.
El astronauta y primer hombre en la Luna, Neil Armstrong, dijo una vez en Uruguay, "en la Luna tuvimos un encuentro extraterrestre del 3er. tipo. En la Luna hay ruinas de civilizaciones antiguas que visitaron la tierra. La Experiencia de la "Cueva de los Tallo", fue mucho as impresionante que la visita a la Luna."-   

Y que tiene que ver el Temple en esto? Quizás los hermanos de la Orden Antigua Original llegaron a estos seres por otras entradas y quizás por otro parajes hoy países americanos. 
Es claro que las construcciones templarias de Europa, fue costeada con el oro y plata de América y de ahí el poder económico y no de otro lado, como cuenta la historia de nuestra Orden Ancestral del Temple y sus Caballeros Templarios. 
Este era uno de los grandes secretos del Temple, la existencia de América, no solo por el oro, sino porque en el existía o existen aun, la convivencia de otra civilización, que muy pocos conocen y tuvieron el honor de contactar directamente y no mediante "meditación" o "canalizaciones" de dudoso origen y objeto, sino en vivo y en directo, pues no son seres de otra dimensión, sino que "manejan entre dimensiones la materia".

Remanentes de la Orden Ancestral, están en el interior de ese mundo físico, no etéreo, al menos esa es una de las teorías. 

Los Templario originarios que no volvieron a Europa, quedaron y convivieron con estas culturas, y como se dice en la Orden en Inglaterra y Francia, "Un senescal en 1986 dijo: "se perdió el contacto con ellos, pero se quedo el legado de generación a generación, de que esos grupo conviven con los Hermanos del interior de la Tierra,  y quizás algún día vuelvan a nosotros sus descendientes, como embajadores de esa civilización o quizás simplemente contacten o dejen ser contactados por hombres de Fe o de la propia Orden actual." 

Obviamente hablamos de la original y aun secreta sociedad que fundo la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo del Templo de Salomon, ese Templo de Salomon, que escondía entre otros muchos secretos que los Templario se llevaron, mapas y rutas al nuevo continente que nadie sabia de su existencia en la Europa Medieval. Ese legado perdido, que los Templarios custodiaron y custodian hoy día, entre otros muchos misterios mas. 

Ese mismo misterio, linaje y enigma, que los hizo distintos, descubrieron que la Iglesia, no era mas que una farsa, que ningún Dios, ni el propio Jesus, les había confiado su intermediación con Dios. Que había mundo extraterrestres, que respondían a la creación y al hijo de Dios como gobernante supremo de universos,  que el hombre no era la obra maestra de Dios, sino una de sus tantas criaturas en el universo, que el pecado entonces, no existía, que la condenación tampoco, que solo era una excusa del hombre para esclavizar al hombre... Que nadie tenia el poder del perdón de los pecados, pues el único pecado que condeno a Lucifer y a cualquier criatura era negar a Dios.   Quizás aquí radico el origen del por qué la verdadera Orden del Temple (el Templi Secretum), los Caballeros Iniciados, no las milicias vestidas de Templarios al mando del Vaticano en tierra santa, jamas volvieron a los brazos del "impostor" ROMA. 


Aquí les dejo una de las tantas historias relacionadas con este articulo. 

LA VERDAD SOBRE LA CUEVA DE LOS TALLOS, redactada en primer persona por uno de los investigadores y explorador in situ de un lugar increíble que se multiplica por toda la cordillera Andina y las cierras que la conectan. 
La credulidad o incredulidad de algunos pueden poner esto en duda, no importa, es como creer en Dios, "Muchos no creen en El, pero Dios cree aun en nosotros"... 

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LA CUEVA DE LOS TAYOS - Ecuador


                 En la Cueva de los Tayos, podrían existir los restos de una desconocida y misteriosa civilización antigua. La misma se ubica en Ecuador, precisamente en el sector del Norte de la Cordillera del Cóndor, a unos 800 metros de altura. Allí es dónde se halla la importantísima entrada, o bien, la única entrada de la cual se tiene noción en la actualidad, ya que para todos nosotros, en general es un asombroso enigma que deja a muchos sin sueño.
Se conoce mundialmente este hallazgo desde el año 1969, pues en este un húngaro de nacionalidad argentina, motivado por su pasión hacia los mitos y las leyendas y para demostrar sus conocimientos en espeleología aún siendo sólo una afición para él, Juan Moricz se arrojó a la aventura, internándose imperturbable en la zona selvático-montañosa ecuatoriana. Aunque él no haya sido la primer persona que haya estado en ese sitio, nadie puede restarle valor a su coraje y a su determinación.
Si se lee el registro escrito del viaje del húngaro, posiblemente se nos erice la piel como nunca antes lo hayamos sentido, y nos recorra un escalofrío inquietante. Entre otras cosas, nos narraba que había cantidad de pájaros de los llamados “tayos”, que sólo salen de noche y cuyas crías eran cazadas muy a menudo por los indígenas de la zona, los “shuaras”. Afirma que conoció un sitio apestado por descubrimientos de incalculable valor, tanto para la historia como para la cultura. Hallados en un habitáculo oculto, los describe como tablas de algún metal que podrían tener consigo toda la historia de los antiguos pobladores, de la que hasta hoy permanecemos ignorantes.
No podríamos evitar creer que existe un lazo que vuelve comunes a esas tablas halladas por el espeleólogo con las del “Libro de los de las Vestiduras Blancas”, señaladas por expertos en extraterrestres, repletas de símbolos ideográficos de inconmensurable complejidad.
En las siguientes páginas leeremos muchos datos interesantes sobre la civilización extinguida y acerca de cómo hizo el húngaro para encontrar la cámara secreta de la cueva en medio de aquellas irregulares montañas.



Los “sharuas”, indígenas que viven por fuera de la cueva y muy cercanos a su entrada, han sido los pioneros en transitar por la cueva desde antiguos tiempos; en cierta época del año, descienden por la entrada de la cueva en busca de las crías de los tayos para comerlos.
Estas crías, entre los tres y los cuatro meses de vida, llegan a tener un 50% de peso más que un tayo adulto, ya que están repletos de lípidos en su interior e ingieren por noche un 25% de su peso total.
Para ingresar, debemos adentrarnos por un conducto que se extiende 64 metros hacia abajo con una entrada inicial de 1 metro de radio.
Bajar este trecho no es tarea sencilla, y si se sufre del corazón no es conveniente realizar tal actividad. Para hacerlo, se usa un sistema de poleas simple, y una vez abajo nos toparemos con un complicado y extenso camino laberíntico. La luz allí no existe; el foco de luz más potente sería devorado por las sombras ya que en esas cámaras, por su colosal tamaño repleto de oscuridad, se podría construir una basílica.
El nombre de esta “caverna” se debe a una especie de pájaros no videntes, los tayos. Un dato curioso nos dice que en otras cuevas de la parte Sur del continente americano se ha hallado esta misma especie, como por ejemplo en Venezuela (Caripe). Se cree la especie se fue propagando por debajo de la tierra, y así apareciendo en distintos sitios. Si esto fuera cierto, podremos decir casi con total certeza que los túneles subterráneos no están separados como sistemas distintos sino que, en cambio, existen conectados.



En la exploración se hallaron marcas de tamaños increíbles, de formas de ángulos de 90º y en casos hasta simétricos sobre ciertas formaciones rocosas, que señalan que alguien estuvo allí hace muchísimo tiempo. El señor Moricz fue recopilando toda la información que pudo de parte de los nativos del lugar, con los cuales pudo mantener una buena comunicación.
Se estuvo preparando casi 19 años antes de aventurarse en la cueva. Analizando cada uno de los indicios que le muestren el camino a ese lugar debajo de la tierra. Él sentía que todo este asunto no era importante exclusivamente por su importancia histórica, sino que además de ello, creía que había algo más, algo inexplicable y mágico escondido detrás.
Y quería descubrir el secreto a toda costa. En todo ese tiempo previo, visitó otros países que estaban ligados al “sub-mundo”, como Argentina, Bolivia y Perú, esperanzado en hallar más puertas. Hizo énfasis en Tierra del Fuego, El lago Titicaca y Cusco como potenciales lugares en los que podrían existir perpetuamente ignorados, medios para el ingreso del sub-mundo.



Pues para Moricz, la Cueva de los Tayos es tan solo uno de otros muchísimos caminos para entrar.
Las placas de metal que mencionó el húngaro podrían ser parte de un enorme conjunto de las mismas, del cual sólo se han visto unas pocas, y que de hallarlas todas, se cree que nos narrarían el pasado de la humanidad desde al menos veinticinco mil años atrás; algo realmente extraordinario.
Se supo también que los oriundos de la zona hallaron ciertas piezas que provenían de la cueva, y se las dieron al sacerdote Carlo Crespi, demostrándole lo agradecidos que estaban con él, y Crespi se encargó de guardarlos en su iglesia. Digamos que al menos el 95% de esas piezas desaparecieron, probablemente por hurto de las mismas. Es realmente una pena que el sacerdote haya fallecido hace tanto, pues nos hemos quedado sin material de investigación acerca de aquellos objetos. Tal vez exista una pista que nos encamine para encontrar el punto donde se originó todo esto. Los objetos tenían grabados una especie de escrito muy complejo, y que en la actualidad tendrían una relevancia histórica invaluable.
De cualquier forma se ha analizado cuidadosamente una de las tablas metálicas que fueron conservadas en la iglesia de Crespi. En el año 1976 se dieron a conocer sus dimensiones; eran unos cincuenta y dos centímetros de largo, por unos catorce centímetros de anchura y casi cuatro centímetros de espesor, hecha de oro. Se dijo que la escritura tenía una enorme similitud con caracteres de la India empleados hace más de dos mil trescientos años, denominada “Brahmi”. Para el año 1980, un reconocido profesor de Ciencias Biológicas en Estados Unidos, Barry Fell, logró identificar ciertos símbolos en la placa. Hablamos de doce símbolos, y se afirmó que serían los mismos que existen formando parte del zodíaco.
Como era de esperarse, al escuchar tantos enigmas provenientes de esta cueva muchísimos otros especialistas fueron atraídos a ella. Las teorías de Moricz acerca de las placas fue una motivación para importantes investigadores. A partir de aquí, las cosas se empiezan a tornar difíciles para el húngaro.
Se hace presente Erick Von Däniken, un escritor nacido en Suiza que se las ingenió para persuadir a Moricz y que le entregara las fotografías que logró tomar y además que le dijera cientos de detalles e importantes secretos que decidió guardarse. No pasó demasiado tiempo, y salió a la venta un libro del suizo llamado “El Oro de los Dioses”, que revelaba todo lo que el húngaro no dijo, exponiendo toda la información recibida. Inclusive se puede leer que Däniken afirma entrar a las profundidades de la caverna cuando duerme y tener contacto con la totalidad de las placas de metal en sus impresionantes sueños, de las que tanto hablaba Moricz. Se vendieron alrededor del mundo casi 5.000.000 de ejemplares y se lo tradujo a veinticinco lenguas diferentes. Moricz no obtuvo ningún tipo de compensación monetaria.
La gente en Europa se vio fascinada por esos testimonios, y el suizo explotó también las imágenes que le fueron provistas por Moricz dando a conocer el aspecto interno de las cavernas, y fotografías de las placas del sacerdote Carlo Crespi. Stanley Hall, un ingeniero nacido en Escocia, se puso en contacto con el húngaro para armar un viaje a la zona e ingresar en la cueva para un estudio exhaustivo. Las condiciones de Moricz eran las siguientes: quien lideraría la exploración iba a ser él mismo, y las piezas que se encontraran en la cueva deberían permanecer allí sin ser sacadas del lugar. Obviamente el escocés no pudo tolerar esas reglas que consideró absurdas, y frenó en seco al húngaro, rechazando su compañía. Continuó con su deseo de entrar a la cueva, y para el séptimo mes del año 1976 se articula una viaje acordado por Ecuador y Gran Bretaña; se convoca a la milicia y a un importante cuerpo científico. Como si fuera poco, sumaron a la expedición al primer hombre en pisar la Luna, el señor Neil Armstrong.
Este personaje ya había aparecido en escenarios similares. Ejemplificamos con su viaje a Paysandú en la República Oriental del Uruguay, donde se percibía un movimiento demasiado notorio de objetos voladores no identificados. Armstrong compartía una cierta confianza con el propietario de La Aurora, la hacienda donde ocurría todo el revuelo, el señor Ángel Tonna.



La expedición tuvo una duración de treinta y cinco días. Se construyó a metros de la entrada, donde dispusieron sus carpas de investigación, un dispositivo que generaba electricidad. Cada vez descendían más y más, con fin de descubrir algo referido a la geografía y la biología de la caverna. Finalmente, se dijo que la Cueva de los Tayos no tenía relación alguna con la acción del hombre, que fue una creación de ríos subterráneos y de factores naturales en su totalidad. ¿Extraño, no es así?
Una información que se contrapone a todo lo anterior; aún cuando en su camino se cruzaron con una pared megalítica de dos metros y medio de altura y cuatro metros y medio de largo. Suena como una mentira, un invento, como si hubiesen querido tratar de encubrir algo.
Julio Goyen Aguado, un estudioso de las cavernas nacido en la República Argentina fue partícipe de la expedición en los primeros días.
Él aseguraba fervientemente que toda la investigación la mandó a hacer los líderes mormones y que la pagaron ellos mismos. ¿Por qué?
Porque las placas de metal que nombraba Moricz tendrían cierta relación con las que en la creencia de los mormones, el ángel Moroni le entregaba a Joseph Smith, el profeta; y casualmente también eran de oro.
Si nos ponemos a investigar, nos toparemos con que basándonos en el análisis de varias historias de los mormones, esos testimonios del pasado yacerían escondidos en la cordillera de los Andes.
Y para colmo de todo esto, los alrededores de donde se ubica la cueva se llaman Morona, ¿se ve la similitud con el nombre del ángel anteriormente nombrado? De cualquier forma el argentino sospechó todo el tiempo que estuvo vivo que el señor Hall era parte de una organización secreta del gobierno británico; una asociación de personas agrupadas en logias con un interés voraz por hallar las placas de metal. El señor Armstrong pertenecía a la misma masonería.
Pese a esto, aunque vemos que la mayoría se interesaba en las planchas de metal, no es esta la razón que motivó las búsquedas en un primer momento sino que lo que se buscaba eran pistas sobre esas personas que existían debajo de la tierra y que elaboraron y grabaron las placas.
Cuando todo estaba acabando, la conclusión a la que llegaron mató cualquier tipo de hipótesis que se quisiera probar, y se llevaron consigo unos 4 cajones de madera completamente cerrados y no les dejaron ver qué llevaban a los indígenas de la región, que se vieron timados, tomados por tontos, embaucados y despojados de vaya a saber cuántos años de historia.
Entre ellos aún se mantiene en sus memorias ese acontecimiento tan doloroso. Creen que se sustrajeron muchísimas cosas de la caverna. Y hablando seriamente, lo más probable es que así haya sido.

El astronauta Neil Armstrong estuvo 72 horas en la expedición, y cuando tuvo que presentarse ante la prensa en un conferencia declaró lo asombrado que estaba, y que esos tres días en la Cueva de los Tayos fueron mucho más fuertes que su viaje a la Luna. Entonces, para superar a semejante viaje fuera de la atmósfera, “algo” de gran peso tuvo que haber sucedido. Piénsenlo, es altamente probable que estemos ante un enigma encubierto.

En 1986, me interné en solitario en la selva ecuatoriana, en busca de la entrada que —oculta en la espesura amazónica— da acceso a los túneles de los Tayos, que supuestamente albergan el valioso legado de una civilización desconocida.
Desde entonces guardé silencio sobre lo que allí averigüé, por haberlo pactado así con los celadores visibles de aquel mundo subterráneo.
Ahora, al cabo de seis años, me veo obligado a publicar parte de su testimonio, forzado a ello por sendos artículos aparecidos recientemente sobre las cuevas de los Tayos y sobre el túnel de Costa Rica.
image from GoldLibrary Website
Cuando le sorprendo en el comedor del hotel Guayaquil aquel mediodía de finales de marzo de 1986, le fastidio a Janos Moricz el jugo de papaya que se estaba llevando a los labios.
Retornó el vaso a la mesa y me miró como si fuera un ectoplasma:
"¿De dónde sale usted? Ya no creíamos volver a verle..."
Contra su consejo y contra el de sus colaboradores, me había aventurado solo en el Oriente ecuatoriano, en la espesura de la selva amazónica, en busca de una confirmación de cuanto él aseguraba existe en el subsuelo de aquellos parajes vírgenes. Dado que no logré que me acompañara al lugar de su extraordinaria experiencia, decidí ir solo. Intentó disuadirme durante muchos días, para acabar brindándome una cena de despedida para alguien al que no se le va a volver a ver:
"Entrar solo en la selva supone la muerte. De allí no sales si no la conoces bien."

LA LEY DEL SILENCIO

Ahora que había regresado, y que le demostré hasta dónde había llegado, su actitud cambió por completo: me abrió su pequeño museo junto a la sede de la Empresa Minera Cumbaratza y de la Empresa Minera del Sur, en Guayaquil, me mostró parte de su oro, sus fotografías del interior de los túneles, y me obsequió con un plano de los mismos:
"Es usted el primer extranjero que ha tenido el arrojo de ir solo hasta las cuevas. Otros lo han intentado, pero nunca nadie había ido solo. Ha crecido enormemente mi respeto por usted, por lo que, la próxima vez que venga, le prometo acompañarle a la selva. Solamente le pido a cambio que no publique absolutamente nada de lo que ha visto ni de lo que le he estado explicando."
No hacía falta que insistiera en ello.
Conozco bien las reglas y sé respetarlas: por ética y por propia seguridad, pues queda mucho camino por recorrer.

UN REGUERO DE INFARTOS

Prácticamente a la misma hora en que estaba yo aterrizando procedente de Bogotá en el aeropuerto Simón Bolívar de Guayaquil, el 22 de febrero de 1986, moría de un infarto en los montes cercanos a Vilcabamba —en donde Moricz estaba concentrando sus más recientes prospecciones mineras— el ingeniero jefe de su equipo de geólogos, el alemán Dr. Stadler, que hacía su primer recorrido de reconocimiento del terreno.
Esta fue mi bienvenida.
Mi llegada coincidió con la del ingeniero Hans Theo Sürth, ayudante de Rommel en el desierto en sus años mozos, y que ahora actuaba en representación del Departamento de Geología y Minería de la misma empresa alemana que había enviado al Dr. Stadler. Al comunicar Sürth la muerte de su compañero a la central alemana, no tardó en recibir un telex de sus jefes que finalizaba con estas palabras: "... y abrid bien los ojos". No dudé en aplicarme el consejo.

En 1987 telefoneé a Pierre Paolantoni a su casa de Paris. Me interesaba contactarle dado que catorce años antes también él había obtenido información de primera mano de Janos Moricz —que por cierto cambió hace años su nombre original húngaro de Janos por el español Juan—. Quedé con Pierre en que nos veríamos personalmente en la primera ocasión que yo tuviera de viajar a Paris. Cuando meses más tarde se dio esta ocasión, telefoneé previamente para acordar una cita.
Atendió al teléfono su mujer Marie-Thérèse: que no hacía falta que fuera a verlos, dado que al día siguiente de mi primera llamada, Pierre Paolantoni había sido ingresado de urgencia en una clínica por haber sufrido un ataque cardíaco. Precisaba reposos absoluto y no quería ni oír hablar del tema. Durante el invierno de 1991 acudí repetidas veces al domicilio de los Paolantoni en París, pero jamás logré hablar con ellos cara a cara.

Por primera vez desde su salida durante la ocupación rusa, Janos Moricz tenía intención de viajar a Europa, a su Hungría natal, en el verano de 1990. Al no venir, le llamé a Guayaquil:
"Con la guerra que se está fraguando en el Golfo, yo no viajo a Europa ni loco", me dijo, para añadir: "Y le doy un consejo: lárguese con su familia ahora que aún está a tiempo. Aquí tiene usted casa y comida para el tiempo que haga falta."
Temía que la guerra del Golfo le matara en Europa. Y las paradojas del destino pueden llegar a ser grotescas, dado que no interpretó bien el mensaje: se quedó en el Ecuador, y exactamente el día antes de que el diabólico presidente Bush anunciara el fin de la guerra del Golfo, Janos Moricz fue hallado muerto de un infarto de miocardio, el 27 de febrero de 1991, en la habitación de un hotel en Guayaquil.

EL HALLAZGO DE MORICZ

Entre la voluminosa documentación que me entregóJuan Moriczcuando regresé de la selva, figura copia de la Escritura notarial de protocolización de la denuncia oficial de su sorprendente hallazgo.
La presentó hace casi 20 años al Ministro de Finanzas, y por su intermedio al Presidente de la República del Ecuador, para dejar constancia de la exactitud de sus afirmaciones.
Extracto de esta Escritura notarial:
"He descubierto, en la región Oriental, provincia de Morona-Santiago,(click imagen derecha) dentro de los límites de la República del Ecuador, objetos preciosos de gran valor cultural e histórico para la humanidad, que consisten en láminas metálicas que elaboradas por el hombre contienen la relación histórica de toda una civilización perdida de la cual el género humano no tiene memoria ni indicio todavía.
Tales objetos se encuentran agrupados dentro de variadas y distintas cuevas, siendo de diversas clases en cada una de ellas. He realizado el descubrimiento de manera enteramente fortuita, en circunstancia en que, en mi calidad de científico, investigaba aspectos folklóricos, etnológicos y lingüísticos de tribus ecuatorianas.
Los objetos por mí descubiertos tienen las características siguientes, las cuales he podido constatar personalmente:
  • Uno: Objetos de piedra y metal en distintos tamaños, formas y colores.
  • Dos: Láminas de metal grabadas con signos y escritura ideográfica, verdadera biblioteca metálica que contiene la relación cronológica de la historia de la humanidad, el origen del hombre sobre la Tierra y los conocimientos científicos de una civilización extinguida."
    Lamina metálica encontrada dentro la Cueva de Los Tayos...
    (image from ForosKaliman Website)
Más adelante, y siempre dentro de la misma escritura notarial, Moricz no se anda con rodeos ni tapujos cuando se dirige al Presidente de la República:
"Pido a usted se digne nombrar una comisión nacional ecuatoriana de control y de supervisión, a fin de dar a conocer a sus integrantes el lugar exacto en que se encuentran las variadas cuevas y cavernas que contienen los objetos descubiertos.
Dejo constancia de que me reservo el derecho de posteriormente presentar ante quien usted determine, fotografías, películas, e incluso muestras originales que sirvan para ampliar la descripción e identificar claramente la forma, tamaño, disposición y calidad de los objetos por mí descubiertos.
Dejo constancia, además, de que en uso de mi derecho de dominio sobre la parte que me corresponde en el hallazgo en conformidad con la Ley, me reservo el derecho de proceder al señalamiento y ubicación exactos del lugar donde los objetos se encuentran una vez que se haya designado oficialmente la comisión que solicito, y ésta se halle reunida e integrada con los científicos, investigadores y observadores que yo por mi parte designe en salvaguarda de mis derechos."

COMPROMISO DE SILENCIO

El 23 de julio de 1969 se firmó en Guayaquil un documento que comenzaba así:
"Los abajo firmantes, integrantes de la expedición a las cuevas descubiertas y denunciadas en el Ecuador por el Sr. Juan Moricz, nos comprometemos formalmente a no formular declaración alguna periodística, radiodifundida, televisada u otras de similar naturaleza, ni a publicar fotografía alguna relacionada con la expedición, sus incidencias, los objetos preciosos existentes en el interior de las cavernas, la ubicación geográfica del lugar descubierto, las teorías o hipótesis a que conduce el descubrimiento y en general respecto de todos los pormenores de la expedición." Etc.
De hecho, yo podía haber publicado un libro sobre mi viaje a los Tayos ("Tayu Wari" en el idioma de los nativos) tan pronto como regresé a Barcelona, en la primavera de 1986. Pero no me parecía ético. Prefería seguir buscando en esta dirección, como en tantas otras, en silencio. Prefería la postura del propio Moricz, cuando le pregunté qué pasaría si él moría antes de poder dar al mundo el mensaje que se había traído del interior de las cuevas:
"No pasaría nada. Entonces no habré sido yo el elegido para dar este mensaje."
Pero apareció recientemente un artículo sobre los Tayos, firmado por alguien que nunca estuvo cerca de los mismos, ni mucho menos al borde de su entrada. Valga decir aquí de paso que tampoco Erich von Däniken estuvo jamás en la selva que encierra estas cuevas.

Un mes después de este reportaje, apareció un artículo sobre el túnel del "Templo de la Luna", al que descendí con Juan José Benítez en Costa Rica en octubre de 1985. Honestamente creo que no era momento todavía de publicar nada sobre ninguno de los dos túneles.
En el caso de los Tayos, me obligan a publicar parte de mi propio testimonio, en apoyo de sus mismas afirmaciones.

MANIOBRAS DE DISTRACCIÓN

Como queda dicho, llegué a Guayaquil en febrero de 1986. En la sede de la Empresa Minera Cumbaratza me recibe Zoltan, compañero de fatigas de Moricz, y me comunica que acaba de morir en los montes cercanos a Vilcabamba el geólogo alemán ya citado.
En los días siguientes Janos Moricz, su compañero y compatriota Zoltan y Gerardo Peña, el abogado del grupo, me convierten en su huésped de honor y se empeñan en disuadirme de mi empeño de visitar las cuevas:
"¿De verdad quiere irse a Oriente? Esto siempre es peligroso, e ir solo es un suicidio."
Pero yo no dejo de hacer mis preparativos para el viaje a la selva. Intento conseguir en Guayaquil, sin éxito, el ansiado suero contra la mordedura de serpientes, que no había podido obtener en Barcelona ni en Madrid. Tampoco aquí. En el mercado negro puedo agenciarme un revólver sin licencia por 80.000.- sucres, unas 80.000.- pesetas.
En algunas ferreterías de la capital del Guayas me ofrecen un rudimentario artefacto de dos balas, sin ninguna precisión, por unas 20.000.- pesetas. Decido que ya veré cómo me defiendo en la selva cuando esté más cerca de ella. Mientras tanto, me compro una hamaca y un poncho de lona para las lluvias.

En vez de ir conmigo a la selva como estaba previsto, Janos Moricz me invita a acompañarle a Vilcabamba —el pequeño valle andino con mayor índice de longevidad de América—, no sin antes darme un consejo:
"Llévese bastantes botellas de aguardiente de caña. No para usted, sino para la mula, por si ésta flaquea en la selva: un trago de aguardiente la levanta de golpe. Además, es lo más seguro: montado en la mula no le morderá ninguna serpiente."
Me llevo aguardiente y whisky para mí. Viajo al sur del Ecuador, casi a la frontera con el Perú, en un "Trooper" de la Empresa Minera del Sur y en compañía de Zoltan.
"¿Por qué no se olvida de los Tayos? Verá cómo le gustan las minas. Es toda una experiencia. Escriba un libro sobre las minas y sobre el oro. Le daremos toda la información que precise y en Vilcabamba estamos abriendo una nueva prospección. Puede vivir allí como invitado nuestro el tiempo que quiera."
No sabían con quién estaban hablando.

ÚLTIMOS CONSEJOS Y ADVERTENCIAS

En el camino, me compro en Loja unas botas de agua "Siete vidas" para la selva: con ellas avanzas mejor cuando el piso se transforma en lodazal, y puedes evitar la eventual mordedura de alguna serpiente que estés a punto de pisar por no haberla visto entre la hojarasca. Sirven, siempre y cuando sus colmillos sean lo suficientemente pequeños para no perforar la goma de las botas.
Llegamos al Hotel de Turistas de Vilcabamba, en los Andes, adquirido y transformado por Moricz en laboratorio de Geología, en el preciso instante en que en su cocina dan caza a una serpiente que se había colado en el edificio.
En los dos días siguientes todo son intentos de disuadirme de mi intención de llegar a los Tayos. Dado que no cedo, Moricz me brinda un banquete de despedida en el que se queman los últimos cartuchos: me advierten que nadie había vuelto solo de aquella selva, que las boas van a dar cuenta de mí antes de que me pueda apercibir de ello, que los tigrillos (jaguares) no son ninguna broma, y que las serpientes esperan gozosas mi llegada. La orquestación era la de toda una "última cena".

Al día siguiente madrugo para emprender con el hijo del cónsul alemán en Guayaquil,Günter Lisken, agregado al ministro de Industria del Ecuador, el largo viaje en jeep hasta Cuenca, la histórica ciudad de los Andes. Media hora antes, Janos Moriczparece compadecerse de mí y me da unos cuantos consejos prácticos: la mejor ruta que puedo tomar, los contactos que debo localizar en el trayecto a la selva, y cómo protegerme de las serpientes: que embadurne de ajo los extremos de mi hamaca, ya que este olor las repele, y deposite algo más lejos potes de leche caliente, cuyo olor en cambio las atrae de forma casi encantada, mágica.
Pero yo ya no me fío de los consejos de quien me ha dejado plantado y ha hecho los imposibles por distraerme de mi objetivo principal. Cambio toda mi estrategia y mi ruta y prescindo de los contactos de Moricz, que averigüé sobre la marcha que no eran en absoluto recomendables.
A partir de ahora todo será improvisado, y me dejo guiar por mi intuición.

ÚLTIMOS APROVISIONAMIENTOS

En Cuenca, ya solo, localizo por fin unas minúsculas bolitas de cloro que se utilizan para el agua de las piscinas. Me llevo una bolsa para purificar con ellas en mis dos cantimploras el agua de los arroyos que beberé. También me compro un machete de grandes dimensiones, única arma que finalmente me llevaré a la selva además de mi cuchillo de supervivencia, que ya traía de Barcelona.
Me informo de cómo llegar a Macas, la última localidad antes de la selva: iré en un autobús que marcha al Oriente, cruzando los Andes hasta rebasar la tercera cordillera y descender hacia la selva: 300 km que se cubren a marcha lenta en 12 horas. Precio: 300.-pts. En Macas hago el último esfuerzo por conseguir un arma de fuego, pero en vano. Necesito el dinero para alquilar una avioneta que me lleve al corazón de la selva.
Tampoco aquí tienen antídoto contra la mordedura de las serpientes. Me cuentan que dos días antes de mi llegada hallaron a una boa roncando junto a la orilla del río, con dos bultos bien visibles en su interior. Más abajo apareció un bote vacío: abrieron la boa y hallaron en su interior a la pareja que ocupaba el bote. Y todavía no me hallaba en la selva virgen.
Pido antídoto contra los ofidios en la rudimentaria enfermería de la misión de Chiguaza, algo apartada de Macas. No tienen, pero sí me da un remedio la hermana encargada de la misma: "Cuando te abras paso por la selva reza un avemaría y nada te pasará". Un anciano misionero prácticamente ciego tiene mejor consejo:
"Durante toda mi vida he andado por la selva pidiendo que no me tocara a mí, sino al que viniera detrás".

RUMBO A LA SELVA

Tengo que esperar tres días para obtener permiso de vuelo con la avioneta: falta arreglar una pieza y además acaba de saberse que el general Frank Vargas Pazzos, jefe de la Fuerza Aérea Ecuatoriana, se ha alzado contra el presidente de la República,León Febres Cordero. Se prohíben todos los vuelos en el Ecuador, y el batallón de Selva en cuya pista debe de aterrizar mi avioneta se halla en estado de alerta máxima.
De hecho despegamos de forma clandestina en cuanto se observa el primer claro entre las nubes y las brumas: un rápido contacto por radio para conocer la situación atmosférica en el área de destino permite intentar el vuelo.
Sobre la cordillera selvática del Cutucú tenemos serios problemas de visibilidad y no parece que el pequeño aparato quiera remontar fácilmente las copas de los árboles más elevados:
"Nosotros hace diez años que no tenemos ningún accidente mortal", me tranquiliza el piloto a mi lado. "Los de las misiones protestantes en cambio se la pegan con frecuencia, dado que salen a volar con el estómago lleno de alcohol para darse valor. Aquí en cuanto ves un claro entre las nubes tienes que despegar y rezar para que no se cubra durante el vuelo, para seguir teniendo visibilidad y llegar a tu destino."
En la pequeña pista de selva me recibe un sargento a pie de avioneta: debo acompañarle para justificar mi llegada y el motivo de mi estancia en aquél último bastión del ejército ecuatoriano en los lindes de su territorio selvático cercano a la frontera peruana. Allí solamente se iba castigado, o voluntario para subir escalafón en dos años de estancia. El coronel Gordillo me da la bienvenida y me prohíbe hacer fotografías en aquel lugar.
A los pocos minutos, una botella de whisky que saco de mi mochila le hace cambiar de opinión y me pide fotografiarse conmigo en aquel mismo marco. Me facilita máquina de escribir y una canoa con escolta armada para un tramo del río que deberé remontar a partir de allí.
A cambio me pide un informe de todo cuanto observe en mi ruta, dado que ellos mismos desconocen el lugar al que me dirijo. Les queda únicamente una dosis de antídoto contra las serpientes, pero no me la pueden dar porque es para cualquier emergencia que ellos puedan tener. Me internaré en la selva definitivamente sin armas de fuego ni antídoto contra las serpientes.
Aunque sí: me llevo un botellín de keroseno: si te muerden lo tomas y vomitas, pero no te mueres.
También sirve una lavativa de ajo, y los indígenas tienen un remedio eficaz: lacurarina, una planta que nada tiene que ver con el veneno del curare, y que es eficaz remedio contra la mordedura de las serpientes.

ME DETIENEN LOS GUARDIANES

Un nuevo peligro lo representarán pronto los torbellinos de las aguas rápidas del río Santiago que estamos remontando. Uno de los dos últimos visitantes de esta zona murió al golpearse contra una roca y caer al agua. Pregunto qué hacer si te ataca una de las boas que acechan en los remansos del río: nada. No tienes tiempo. Si caes al agua te arrastra inmediatamente hacia el fondo te aprisiona el tórax y te devora entero.
El último tramo es a pie, en una caminata ascendente, con una mochila de 22 kg a las espaldas, en que tienes que abrirte paso a machetazos hasta llegar al poblado nunkui del Coangos.
Durante el viaje había ido oyendo silbidos en la selva: con el lenguaje de los pájaros se comunican los jívaros de estos parajes, y a mi llegada ya sabían de dónde y en qué circunstancias venía. Me ofrecieron chicha —raíz de yuca masticada por las mujeres del poblado— y aguardiente de caña.
Al cabo de un rato me comunican que no puedo entrar en ninguna hea (cabaña), ni salir del poblado: soy su prisionero hasta que se aclare quién soy y para qué he venido.

INTERROGATORIO A VIDA O MUERTE

Bien entrada la noche llega por fin un responsable con poder de decisión. Le pregunto qué significa aquella retención y aquella actitud hostil hacia mí, dado que tenía mis papeles en regla, venía desarmado y contaba con un salvoconducto del Gobernador de la zona, que instaba a todos los habitantes de la la misma a prestarme ayuda.
Me contestó que aquel salvoconducto era papel mojado en el territorio de su tribu, y yo estaba en el fondo completamente de acuerdo con él en este extremo.
Y continuó:
"Este es nuestra selva y nuestro territorio, y tu has entrado en él sin nuestro permiso. Si fueras portador de un permiso nuestro, la costumbre de nuestro pueblo nos obligaría a protegerte mientras estés aquí, y nos obligaría a acompañarte hasta que volvieras a salir de nuestra selva con vida, aunque en ello muriera alguno de los nuestros. Pero dado que has entrado en nuestro territorio sin avisarnos de tu llegada, debes saber que si mañana desapareces en estos parajes, si te matamos esta noche, nadie se va a enterar nunca de ello. Nadie conocería tu paradero ni podría venir en tu ayuda. Desaparecerías para siempre."
Aquella primera noche dormí sin llegar a pegar ojo. Con el machete a mano y el cuchillo escondido en una de mis botas. Si la cosa se ponía fea eran unos 50 individuos, repartidos en 9 cabañas, los que tendría frente a mi. Tampoco ellos se fiaban de mí. Nadie quiso acogerme en su cabaña. Al día siguiente seguí inquiriendo el motivo de aquella desconfianza y de aquella hostil acogida, que para mí no era lógica en una tribu de su estilo: "Es que puedes ser un espía".
Me acordé de repente de que el Gobernador me había advertido que no me adentrara solo en aquella zona de la selva, dado que los jívaros shuaras estaba en guerra entre sí, entre tribus: unos querían ser ciudadanos ecuatorianos "oficiales" y los otros preferían seguir siendo los hijos de la selva y dueños de su propia libertad e independencia.
Pensaban que yo podía ser un espía que trabajaba para alguno de los bandos contendientes.

HAS VENIDO PARA ESPIAR LAS PIEDRAS

Cuando insistí en que no tenía nada que ver en esta lucha, acabó por confesarme:
"También puedes haber venido para espiar las piedras." Aquello ya me intrigó muchísimo más. ¿Espiar las piedras? - "Sí, puedes haber venido para espiar las piedras que constituyen la razón de nuestra existencia aquí." Le dije que sí, que ese era precisamente el motivo de mi viaje.
En los días siguientes fui indagando más y más aspectos de lo que había detrás de estas piedras: averigüé así que la razón de vivir de estos indios —en esta zona concreta— se debía al hecho de que eran los guardianes de lo que se ocultaba debajo de sus pies, en el subsuelo de aquel pedazo de selva: los agujeros que pertenecían a otros seres que ellos desconocían, pero que el legado de sus padres y abuelos afirmaba vivían en aquellas profundidades.
Nunca los habían visto ellos, pero cuando descendían a las cuevas en alguna ocasión veían sombras que huían rápidamente en la penumbra, y que dejaban huellas de pisadas en el lodo. Me fui ganando la confianza de aquellos jívaros distintos hasta lograr que por fin aceptaran tatuarme en el brazo el mismo signo que ellos llevan marcado en el rostro: sería mi salvoconducto para futuras incursiones en su territorio.
El veterano Waharai acabó llenando de humo una gran hoja que tomó de los alrededores, afiló una rama en punta y fue pinchándome con paciencia hasta grabarme aquel signo con humo en la piel. Pero antes, con tiento y paciencia, fui averiguando día a día y noche a noche las historia de las piedras. Me acompañaron además hasta la boca de entrada de Tayu Wari, la gran boca negra en la que anidan los tayos, pájaro sagrado que guarda en la tradición el acceso al mundo subterráneo.
De regreso, hicimos un alto en el río que separa la boca de la cueva del poblado en el que vivía. De repente, me dice uno de ellos:
"La otra entrada que buscas está frente a tí. Mira atentamente. Nunca podrás penetrar en ella, pues la guardan las boas. Dos niños de una misma mujer de nuestra tribu han muerto devorados por las boas, uno cada año, el anterior y éste, mientras jugaban aquí en la orilla del río."

LO QUE HAY DEBAJO

De acuerdo con los relatos que personalmente me hicieran Janos Moricz y su compañero Zoltan en Guayaquil y en Vilcabamba, y de acuerdo también con los relatos que escuché en la selva de boca de los transmisores de los conocimientos antiguos de su tribu —entre ellos los jívaros shuaras Wamputsar y Kajekai Wajarai Nunkuich, así como Venancio, que me abordó mientras estaba solo en el riachuelo de la selva lavando mi ropa—, relatos que en lo esencial coinciden con los recogidos de boca de Moricz por Salvador Freixedo y por el matrimonio Marie-Thérèse Guinchard y Pierre Paolantoni, el interior de Tayu Wari alberga lo siguiente:
(image from ForosKaliman Website)
  • Una vez descendida la oscura chimenea de más de 80 metros de profundidad en la que anidan los pájaros sagrados llamados tayos, recorridos los primeros 300 metros de subterráneos y atravesada la gran estancia bautizada por Moricz como "Domo de Nuestra Señora del Guayas", hay que recorrer dos galerías largas, hasta que se dobla un recodo de 90 grados que forma el mismo pasadizo, y que a renglón seguido conduce a una curva en sentido contrario. De allí se desemboca en una sala circular.
  • En su centro hay una mesa redonda tallada en piedra, rodeada de siete asientosque son también de piedra. En la pared de roca, detrás de cada asiento, una abertura rectangular.
  • A partir de aquí hay que penetrar en la abertura que está orientada hacia el Sur. Un pasadizo pequeño, bajo y estrecho, asciende por una pendiente poco pronunciada. Al cabo de una hora larga de lenta ascensión, el túnel vira hacia el Sureste y asciende ahora en una pendiente más acentuada. Poco después, el túnel se estrecha aún más, ahora en descenso, y hay que continuar a gatas.
  • Al poco rato se percibe una luz, al final de la pendiente. La boca del túnel queda separada del exterior por una potente cascada de agua que la cubre por completo. Una vez cruzada la cascada, se llega a un promontorio, abierto en lo alto sobre la selva virgen, y que da paso a una enorme gruta. Junto a ella, en la pared de la roca que forma un precipicio a plomo sobre la selva virgen que se divisa abajo en el valle, un resbaladizo camino enlosado forma una estrechísima cornisa que conduce hasta otra abertura —esta vez pequeña— en la roca: se trata de una pequeña cavidad de solamente tres metros de profundidad.
  • En el piso de esta pequeña estancia hay dos losas cuadradas de medio metro de lado cada una. Debajo de ella, una estrecha escalera de piedra, que hay que descender hasta llegar a una galería de piso de tierra. Al final de la misma, una bajada extremadamente peligrosa que desemboca en una nueva gruta que alberga un pequeño lago de unos 40 metros de ancho.
  • Continúa a partir de aquí una galería horizontal que se extiendo a lo largo de algo más de un kilómetro, para virar luego hacia el Oeste e iniciar una bajada poco pronunciada. Por este camino se llega al cabo de una hora larga de marcha a una nueva gruta, mucho más pequeña que la anterior, y que también posee un pequeño lago interior.
  • Al retirarse el agua de este lago —fenómeno que se produce en determinadas circunstancias— aparece en su fondo, a unos diez metros de profundidad, una galería lateral. Al cabo de unos metros, una larga escalera ascendente conduce hacia un nuevo pasadizo superior, horizontal, extremadamente estrecho y de algo más de metro y medio de altura, que avanza en espiral. Al final, una escalera descendente muy pronunciada. Un poco más adelante, una nueva cavidad, en cuyo centro se halla una especie de altar. Más allá, un enorme pórtico abre el paso a una galería ancha, que se desanda cómodamente hasta llegar a una suave pendiente que desemboca en una gruta.
  • En esta gruta, una luz procedente de una especie de lámpara giratoria ilumina numerosos esqueletos humanos totalmente recubiertos de oro. Junto a ellos, ingentes cantidades de joyas de todo tipo. En el centro de la estancia se halla una mesa o pupitre de piedra, sobre el cual se hallan unos libros cuyas hojas son de oro. Sus páginas están cubiertas de jeroglíficos, y contienen la historia de todas las civilizaciones de la Tierra.
  • Allí moran los habitantes de estas cavernas. Más bajos que nosotros. Se mueven como sombras en la penumbra. Ningún extraño debe tocar nada de lo que allí ve. De lo contrario, nunca más hallará el camino de salida.

NO DES UN PASO EN FALSO

Esta es la historia y existe el lugar. Pero podría ser que no fuera éste el lugar de esta historia. Porque un lugar así, naturalmente, se cubre con habilidad. Si te aventuras tras las huellas que dejo en este reportaje, no hallarás más que un conjunto de cuevas entrelazadas, y unos indios que guardan silencio.
Pocas son en estos momentos las personas que conocen las claves correctoras para llegar a la biblioteca de oro. Este reportaje te muestra la cerradura. Pero si no posees la llave, nunca llegarás a abrir la puerta. Si intentas forzarla, reventarás en el intento.
Lee, escucha, documéntate en otras fuentes, en otros textos, en otros libros. Existen. La llave existe, por fortuna para los auténticos buscadores. Solamente hay que ser sincero consigo mismo, ser honesto, y saber leer cada frase en varios sentidos. De la habilidad y limpieza de propósitos del buscador depende —exclusivamente— el dar con la llave de este legado.
Recuerda siempre que solamente llega aquél que realmente merezca llegar.

LOS INTRATERRESTRES EXISTEN


Débora Goldstern©


Este Capítulo corresponde a "Cueva de los Tayos: Morada de Hombres Sabios", de pronta aparición


Marie-Therése Guinchard y Pierre Paolantoni son dos investigadores franceses que en la década de los 70’ recogieron sus experiencias de una entrevista realizada con Moricz en un raro libro, Los Intraterrestres Existen.

El trabajo de los franceses es importante porque es una de las pocas oportunidades donde Moricz, que en el libro está camuflado bajo el nombre de Yan, se explaya acerca de las motivaciones que lo inspiraron a emprender la búsqueda de los tesoros escondidos en las profundidades.

Antes de introducir al lector en el relato, se hace necesario mencionar algunas incongruencias detectadas. Por ejemplo: no hay especificación en cuanto fechas, solo algunos supuestos o precisiones vagas. Tampoco resulta muy clara la posición adoptada por Juan Moricz de negar su identidad; y por último la introducción del factor ufológico-intraterrestre que agrega más confusión a la narración. A pesar de estas alertas, el libro resulta válido y es un testimonio que merece ser conocido.

Desde los primeros capítulos lo autores señalan el “carácter fantástico de la historia”, que es contada en tercera persona por Yan, “arqueólogo húngaro, venido directamente de su país natal para poner al día el fabuloso tesoro de Atahualpa, el inca vencido, traicionado, asesinado por las hordas españolas del siglo XVI”.

“Vuelvo sobre mis pasos, consciente de la dimensión de mi descubrimiento, Decido pues hacer todo lo necesario para explorar a fondo la ciudad bajo los Andes, pero con el material y el equipo requerido para una empresa de tal naturaleza”

“Necesité un mes para volver a la ciudad // Informé a mis amigos del fabuloso descubrimiento y les expliqué la urgente necesidad de organizar una expedición, con víveres, luces portátiles, armas, etc ... El costo de la operación, las dificultades de acceso al lugar, los peligros conocidos y desconocidos, hacían vacilar a todos aquellos en los cuales confiaba // Quedaba pues, desesperado en la misma puerta de lo desconocido sin poder entrar cuando José (el abogado)[1] aceptó ayudarme. Ciframos el costo de la expedición y gracias a él logramos reunir el capital. // Para preservar la paternidad de mi hallazgo, hay que oficializarlo. Sin esperar otra cosa que un apoyo moral, pedí audiencia a los Ministros de Cultura y Turismo.

// “El descubrimiento de una civilización subterráneo no sería divulgado oficialmente hasta no tener las pruebas irrefutables, palpables de su existencia, por ejemplo, con objetos, documentos o fotografías que atestiguaran la autenticidad de mi relato. Solo entonces, las autoridades organizarían una nueva expedición //
Este descubrimiento será el suyo – me dijo el Ministro de Cultura – pero no las grutas, puesto que encontrándose en nuestro territorio, incumbe a nuestro gobierno decidir su explotación.
Se entiende que sabremos recompensar sus servicios en su justo valor. En el fondo no me creía, pero no quería correr el riesgo de pasar al lado de lo que podría ser una fortuna para el estado. Su representante insistió mucho en que la operación se organizara con la mayor discreción, sin llamar la atención de un poderoso país vecino y de los periodistas en busca de noticias sensacionales “.

Después de 10 días de caminata por la selva junto al “abogado”, Moricz, arriba a la Jibaría de sus amigos. Allí tiene una entrevista con el gran jefe de la aldea a quién ruega para que permita que su hijo, Genaro, lo guíe hasta las cuevas como la vez anterior.

“El orgullo del viejo cede ante la evocación de sus ancestros que le digo, hallarían cobarde a su hijo comparado conmigo, puesto que estoy dispuesto a arriesgar la vida por encontrar la civilización subterránea. Nos advierte los peligros que vamos a correr y nos cuenta la historia de los intraterrestres, tal y como la aprendió de su padre”.[2]

“Los habitantes de las cavernas son Dioses – afirma- Han dominado la fuerza de la tierra y la del sol. Poseen el rayo que mata con el que puedes perforar las montañas. Su reino se extiende más debajo de las raíces de la selva virgen, Mi padre ha visto cuando andaba cazando, abrirse la tierra y elevarse al cielo una estrella brillante. Nunca llegaréis al lugar sagrado si las sombras que lo habitan no quieren.

El sabio anciano miró largamente el fondo de mis ojos y colocó sus dos manos sobre mi pecho. Sólo tú podrás oír sus voces. Tú, sólo, pues conoces la lengua de nuestros padres. Pero ten cuidado con los que tus ojos van a ver. No podrán soportar el resplandor de los metales que brillan como el fuego. No debes tocar nada. No debes llevarte nada, ni un átomo de ese metal de fuego aunque creas que estás solo, sus miradas te seguirán a dondequiera que vayas”.

El descenso de Moricz a la Cueva.
“Una escala de espeleólogo nos permite pasar los pies sobre el suelo resbaladizo de excrementos de pájaros nocturnos que habitan este agujero vertical (Tayos) // Nuestros dos guardias armados, los jíbaros y nosotros mismos, palas y picos en mano, en poco tiempo limpiamos unos cuantos metros de pasillo // No advertimos ningún rastro de cemento. Estas piedras se ajustan unas con otras al décimo milímetro.

En compañía de José y de un guardia, rehacemos el camino que recorrimos la primera vez y que nos lleva a la primera sala iluminada ... por la columna de cristal. // un disco que cubre la superficie del techo se dibuja encima de nuestras cabezas, un disco claro, cuya débil claridad invade paulatinamente todo el espacio de la gruta ... No es una luz de día; sino una especie de dulce fosforescencia que baña la inmensa sala sin permitir la más mínima zona de sombra. ... ¿Por qué prodigio de ingenio se puede crear semejante flujo luminoso?”.[3]

“Se oye el estruendo de un torrente, el agua irrumpe de pronto dentro de nuestra galería ....” // “ ... La caída del agua obtura completamente la salida // Decido cruzar el agua .. Pasado el muro de agua me hallo en un promontorio sobre el que rompe el agua. Ante mi una caverna inmensa se abre sobre la selva virgen... cuyas proporciones aproximadas son de veinte metros de ancho por treinta de largo. La altura máxima debe estar entre diez y quince metros // Siguiendo el curso de la cascada descendemos hasta la parte más baja de la caverna”

En este punto de la narración los dos exploradores dan con un osario, donde reposan miles de esqueletos sin cabezas.

“Bajo nuestros pies, a través del agua que desborda el lecho principal de la cascada, veo piedras ajustadas, pulidas, gastadas debido a la erosión del agua. Son las losas que dibujan un camino hacia los bordes del bosque de la caverna // Cogidos de la mano, tanto es nuestro temor de caer el vacío, penetramos juntos, o casi, por la angosta puerta a un minúsculo pasillo que se prolonga hacia el interior de la montaña // Cegado por las ráfagas de viento y agua, busco apoyo con las manos en el suelo, para alejar de mi mente la penosa sensación de ya no reposar sobre la tierra firme...”

“Escarbo la tierra húmeda. A unos diez centímetros, mis uñas tocan la roca. Es plana y lisa. .. aparecen losas // nos deslizamos al interior no sin dificultad ... Uno tras otro, bajamos por una escalera de escalones iguales. Una escalera sin fin. El haz de luz de mi lámpara, ahora más débil se pierde en las tinieblas sin encontrar obstáculo ... // Al pie de la escalera tomamos una trayectoria horizontal. Se trata de una galería sin construcción aparente. El piso es de tierra. La roca gris de la escalera es aquí negra y reluciente. Sin embargo no es obsidiana, pero es tan pulida en ciertos lugares que se refleja la luz de nuestra lámpara”

“Después de más de un kilómetro de marcha silenciosa, damos la vuelta hacia el oeste, donde la galería desciende en suaves pendiente. Llevábamos como una hora caminando, cuando desembocamos en una gruta oscura. Nos decepciona comprobar que esta es una cavidad sin mano de obra y techo muy bajo ... tiene también un pequeño lago en medio, pero ninguna caída de agua...esta vez si es un callejón sin salida.”

“Irrumpimos en la gruta que habíamos abandonado unas horas antes. Nuestras lámparas alumbran un gran boquete. El lago se ha secado ... Detrás de esa pared existe otra sala de donde venían esas manifestaciones sonoras que no se parecían a ningún fenómeno natural ... Había en él modulaciones agudas y graves, solo posibles de ser emitidas por animales o seres humanos” .[4]

Después de innumerables peripecias encuentra una puerta.

“A menos de dos metros, se abre una puerta que da a la plataforma. No la había visto! // Nos queda saber si cuando la gruta se llena de agua, y por consiguiente el lago, es ordenado o no es más que un fenómeno natural. Si es ordenado, es evidente que han querido eliminarnos sin conseguirlo, mientras ahora nos abren la vía. ¿Hacia qué otras trampas quieren conducirnos?. ¿Hemos merecido por fin entrar en la ciudad prohibida? ”

“En la oscuridad tres formas aparecen a mi derecha y tres a mi izquierda ... Son formas humanas, de estatura menor que la media normal contemporánea. Su cabeza es alargada y huidiza hacia el cráneo. ¿Portan cascos o un tocado de gran tamaño?.[5]

“Dando la vuelta alrededor de las sombras, descubro un inmenso pórtico, cuyas columnas encuadran la entrada de una galería. // Sentimos la curiosa sensación de caminar sobre un haz luminoso en movimiento, del que emergen nuestras cabezas // La fuente de luz proviene del fondo de la caverna. Una especie de espejo giratorio proyecta sus rayos hacia mí.

Avanzo hacia el centro de la sala ... a mí alrededor y hasta donde la vista alcanza veo un amontonamiento de oro centellante // A mis pies, por todos lados, inmovilizados en las poses más naturales, esqueletos humanos enteramente recubiertos de una fina capa de oro. Máscaras, collares y brazaletes, adornan a los que fueron sin duda los más altos dignatarios de esta misteriosa civilización”.

Descubrimiento de las planchas metálicas.
“En medio de la caverna de la que apenas veo la bóveda que aparece como un cielo sin estrellas ni luna, se halla un pupitre de piedra pulida. Encima abiertos, los unos al lado de los otros enormes libros de hojas de oro ... Apenas me atrevo a rozar sus doradas páginas sobre las que están grabado unos jeroglíficos”.

Los intraterrestres se comunican con Moricz.

“Repentinamente me veo de nuevo en las tinieblas. Toda la luz ha desaparecido. Un perfume que recuerda al incienso impregna el ambiente. // El tiempo ha suspendido su vuelo ... un resplandor lejano aclara progresivamente un podium .. se distinguen cuatro siluetas. Son hombres de talla menor a la media normal. Están vestidos con largos mantos o capas, cuyo material centellea bajo la luz. Vestiduras metálicas o ¿fibras mezcladas con hilos de oro?. Cada uno de ellos lleva sobre el pecho un triángulo plateado. Sus rostros están descubiertos. Aunque están bastante lejos, puedo distinguir sus rasgos ... ojos en forma de almendra alargada. El conjunto del rostro es oviforme, y a pesar de ello el mentón parece cuadrado. La frente alta. El cabello cubierto con una banda del mismo material que la capa, adornada con una piedra preciosa. Los ojos me parecen oscuros”

“Frente a estos seres que pertenecen a otro mundo y, no obstante, tan poco diferente a los terrestres no siento ninguna inquietud. Quisiera hablarles, pero ¿en que idioma?. ¿Español?. ¿Magyar? ... Titubeo todavía, cuando una voz, una voz que resuena dentro de mí, como una voz interior, se hace escuchar”.[6]

“Extranjero tu audacia te ha permitido superar las pruebas. Tú eres el primero que ha tenido el privilegio de llegar por nuestra voluntada hasta nosotros ... nuestra civilización domina desde siempre la fuerza del sol y la de vuestro planeta: Tierra ... en esos libros indestructibles, la historia de todas las civilizaciones está consignada: las de arriba y las de abajo. Puesto que nuestros conocimientos van más allá de estos muros de piedra // Os consideramos como hermanos, ni inferiores, ni superiores, solo distintos... Muchos entre vosotros conocen el secreto. Ellos os ayudan hace siglo sin que lo sepáis // Vuelve al lugar de donde viniste. El camino que va abrirse ante ti, será más fácil y de lejos guiaremos vuestros pasos. No toques nada que no te pertenezca, de lo contrario, nunca más encontrarás el camino que lleva a tu sol”.

Andreas Faber Kaiser, que fuera uno de los primeros investigadores en hacerse eco de este trabajó, intentó entrevistar a Guinchard y Paolantoni para que confirmaran la veracidad de lo narrado por Moricz, pero los franceses nunca atendieron sus reclamos.

En La Cruz del Diablo, su único artículo sobre la Cueva de los Tayos, Andreas cuenta su odisea:
“En 1987 telefoneé a Pierre Paolantoni a su casa de París. Me interesaba contactarle dado que catorce años antes también él había obtenido información de primera mano de Janos Moricz –que por cierto cambió hace años su nombre original húngaro de Janos por el español Juan -. Quedé con Pierre en que nos veríamos personalmente en la primera ocasión que yo tuviera de viajar a París. Cuando meses más tarde se dio esta ocasión, telefoneé previamente para acordar una cita. Atendió al teléfono su mujer Marie-Therese: que no hacía falta que fuera a verlos, dado que al día siguiente de mi primera llamada, Pierre Paolantoni había sido ingresado de urgencia en una clínica por haber sufrido un ataque cardíaco. Precisaba reposo absoluto y no quería ni oír hablar del tema. Durante el invierno de 1991 acudí repetidas veces al domicilio de los Paolantoni en París, pero jamás logré hablar con ellos cara a cara.”

Si la historia resulta difícil de digerir, juega a su favor que su principal protagonista nunca desmintió el relato, caso contrario de lo sucedido con el best-seller de Daniken, El oro de los dioses, que terminó desacreditado en público.

Se sucederían otras expediciones y en cada una de ellas se reafirmaría la existencia de los moradores de las profundidades.

[1] El abogado que no se menciona, es el Dr. Gerardo Peña Matheu, otra figura clave en la vida de Moricz y que en la actualidad sobrevive como uno de los pocos testigos de esta historia. También es importante remarcar el pensamiento del estado ecuatoriano en cuanto al descubrimiento y de la parte que supuestamente le correspondía al húngaro, que en todo caso resuelve el enigma de por qué Moricz luego sería tan evasivo en cuanto a no querer revelar el verdadero sitio del tesoro, conducta que mantendría hasta el final.
[2] Es interesante observar la relación que Moricz estableció con los Jíbaros, no solo por el extraordinario descubrimiento acerca del idioma magyar (que ya dijimos era considerado el antiguo húngaro arcaico), sino la percepción que de sí mismo tenía, llevándolo a decir: “pertenezco a otra raza y he llegado hasta ellos hablando su propia lengua. Puedo pensar que me consideran un ser excepcional”. Por otra parte surge por vez primera el asunto “intraterrestre”, donde se habla acerca de los misteriosos habitantes del enclave subterráneo.
[3] Moricz sugiere como fuente de energía la presenciad del radium.
[4] Sonidos como de cantos religiosos son escuchados a través de las paredes. ¿Alucinaciones? Inquietud en Moricz y Peña y miedo a morir encerrados. Fenómenos extraños que tienen como protagonista al lago.
[5] ¿Proyecciones?
[6] Telepatía


Padre Carlo Crespi, el verdadero descubridor del tesoro de la Cueva de los Tayos


























EL ARGENTINO-HNGARO VERDADERO DESCUBRIDOR DE LA CUEVA DE LOS TALLOS, DENUNCIA EL PLAGIO DEL ESCRITOR ALEMAN.






Crespi estaba convencido de que las láminas y las placas de oro que él encontró y estudió señalaban sin lugar a dudas que el mundo antiguo medioriental anterior al diluvio universal estaba en contacto con las civilizaciones que se habían desarrollado en el Nuevo Mundo a partir de hace sesenta milenios...



VER ESTOS ARTICULOS 







LAS SIETE ENTRADAS AL MUNDO SUBTERRANEO




Lo que dicen los HABASIS:

"En el principio de los tiempos, tan solo vivían en la Tierra los llamados Seres de Luz, y en toda la Tierra, existía armonía y un orden, pues del propio Planeta emanaba la energía necesaria para la vida, pero esto se vio truncado con la llegada del cometa de hielo, que introdujo una energía diferente, y que al fusionarse con la que tenía el planeta dio origen a que no pudiera vivir los que estaban antes y se refugiaron en ciudades llamadas de cristal en el interior de la Tierra" 

.Los Habasis, hablan en este escrito traducido al español, de las siete entradas subterráneas que conducen a las ciudades construidas en el interior de la Tierra , donde viven especies de seres humanos que con el tiempo serían topos humanos o los llamados gusanos humanos:


1. En Europa en la Selva Negra (Alemania)
2. En America del Sur en el Norte de Brasil

3. En Asia en la selva de la Isla de Borneo

4. En la cordillera de los Himalayas en la ciudad escondida de Tamar

5. En los hielos del Polo Norte

6. En el archipiélago de Tierra de Fuego (America del Sur)

7. Junto a un Volcán en el centro de África.





LOS HOMBRES GUSANOS
En las Escuelas del conocimiento de Hab y Ssinia ( Etiopía ) se enseña a los jóvenes que existen muchas formas de vida, a fin de que puedan ayudarlas y respetarlas, entre ellas el hecho de que los hombres/mujeres vivan en lugares distintos y se hayan acondicionado a sus lugares, que tienen unas energías diferentes, unos alimentos diferentes, y que les obliga a tener posturas o formas corporales diferentes.

Ellos consideran que existen humanos en el mar, y algunos los tienen reconocidos, como las focas y los delfines, o las ballenas y también conocen que existen animales que en el pasado, tuvieron el mismo origen de la raza humana, como los cerdos y los monos, y les respetan, y nunca se alimentarán de ellos, pues es como alimentarse de un ser humano.

No hace falta mucha imaginación, que el hombre ante alguna catástrofe o ante un clima adverso se mete rápidamente bajo tierra, y si viviera en ella por largos periodos de tiempo, construiría ciudades y medios de vivir y al...

final serían o topos humanos o los llamados gusanos humanos.


Parece un cuento, pero muchos cuentos se parecen a nuestra realidad, y contienen muchas cosas de la verdad, y aunque no nos sea conocido, ni la compartamos culturalmente, si no cómo se podría explicar que en el interior de la Tierra vivan Comunidades y ciudades de algunos miles de hombres gusanos. 



Grabado en piedra en las cuevas del norte de Etiopía

Claro que para que entendáis lo que aquí se pone tenéis que conocer precisamente la historia que los generó y que los haces seguir vivos, y mirar que ya es tiempo de que el hombre deje de mirarse a sí mismo como el único ser supremo de la creación, y de considerarse como el único que tiene derecho a obtener vida eterna e ilimitada y además en un estado de bienestar y sin tener que trabajar.

El hombre es claro que no tiene una visión de conjunto, sino únicamente una miopía impresionante de lo que es la naturaleza, por eso es bueno que conozcan que existen otros seres distintos de ellos, pero que tienen también su inteligencia, sus sentimientos y sus emociones, e incluso algunos yo diría que más altamente organizados, y con mejores garantías de sobrevivir que los humanos de la superficie.

Historias que parecen cuentos como la que os voy a presentar existen pocas pero existen, se dice que en la Selva Negra en Europa están una de las siete entradas al mundo subterráneo, se habla de ciudades y de civilizaciones en el interior de la Tierra que permiten habitar a seres indudablemente no humanos, pero no por eso tienen que ser inferior, y que éstos salen y se mezclan entre los humanos, y luego al cabo de un tiempo de enseñarles y guiarles vuelven a su lugar de origen.
Foto Selva Negra (Alemania)

Se cuenta que en América del Sur, al norte de Brasil, se tiene otra de las puertas, y que allí, existen seres que parecen humanos cuando salen y que se elevan en los aires y que vuelven y que les sirven a los primitivos indios como MAESTROS.

Foto cueva en Brasil

Se dice lo mismo en la Isla de Borneo, en donde se supone que existe la tercera puerta, y fijaros que el mundo en que está esta puerta es primitivo y solitario, y sólo aquellos que se adentran en la selva han podido ver a seres con figura de hombre pero sin establecer contacto, y así dicen que son demonios o espíritus errantes.

Foto cueva de Tardis en Borneo
Se habla lo mismo de una ciudad escondida en el Tamar, en la cordillera del Himalaya, y se dice que allí, los seres que habitan son de luz y que cuando salen y toman contacto con la energía de fuera de aquellos lugares se convierten en seres con figura humana o de animales, de ellos, salen la gran Religión Hinduista.
Foto Cordillera del Himalaya
Se dice que en los hielos del Polo Norte existía una tierra, que aunque estaba rodeada de hielos escondía una parte de ella fértil, y en ella vivían seres que no tenía dolores ni enfermedades, y que vivían largo, largísimo tiempo, y que cuando ellos querían acudían a los humanos del norte de aquellos lugares a enseñarles y estos los tomaron como Dioses, por sus facultades Psíquicas.

Se dice que existe otra puerta en la Tierra de Fuego, allí donde el hielo y el fuego se dan la mano, y donde los hombres apenas pueden habitar, existe una raza que se confunde con los animales y que vive en el mar, y salen de la tierra, y que tienen forma de foca, y los habitantes de aquellas tierras consideran protector de los humanos, y en muchas ocasiones les han dado el alimento y el bienestar.

Foto Isla Tierra de Fuego (Patagonia)

Una leyenda de allí, dice que una Comunidad estaba casi extinguida de hambre, y llegó uno de aquellos seres y salió del mar, y viendo el hambre que tenían les dijo, comer mi carne y dársela a los vuestros, y los hombres que había no querían pues le tenían por un Dios, y entonces él les dijo, hacéis bien, por que los Dioses y los hombres tenemos la misma raíz, preparad vuestras redes pues traeré animales marinos, y así se echó a la mar, y al día siguiente toda la costa, estaba llena de unos extraños animales, blancos con largas patas, y salieron y cogieron tal cantidad, que sobró y se alimentaron todo el invierto que como sabéis es largo en aquellos lugares.

También se dice que en el centro de África en un lugar determinado y alrededor de un volcán antes apagado y ahora no, se encuentra una región en donde los que vinieron de las ESTRELLAS DE ORION, hicieron unos experimentos genéticos, en tres grupos de animales, unos cerdos, de los cuales, existen muchos en las partes bajas de las montañas, en algunos grupos o familias de animales ahora salvaje, y en otros tiempos sometidos a la domesticación, pero que en las tierras más altas, todas llenas de árboles, había numerosos simios de distintas clases y en el interior del volcán y viviendo en numerosas cuevas que daban a la selva había unos seres con forma de gusano que eran capaces de ponerse en pie y sostenerse pero que vivía en el interior de la Tierra.


La historia que voy a contaros corresponde a estos seres, que habían huido y se habían escondido en el interior de la Tierra para no ser encontrados, ellos también sometidos a los experimentos genéticos, pero por los Uros habitantes venidos de Orión mucho tiempo antes y que por manipulación genética construyeron el cerebro para meter dentro a sus hijos los Espíritus, según los conocimientos de los Hab-Baa-Ssi, los Espíritus que tenemos en el lóbulo izquierdo, son hijos de Orión.


Los de Orión, cuando llegaron manipularon a muchas especies animales para conseguir lo que esperaban, situar a sus hijos los Espíritus en el centro control del animal, en el cerebro, y así lo hicieron en los cerdos, y consiguieron que llegaran a homínidos, pero existía una especie que vivía en el interior de la Tierra, a la que también manipularon pero no por el interés de poner a sus hijos dentro, cosa que no serviría pues los Espíritus necesitan la energía del aire y del sol.

Los Espíritus de Orión, el pueblo llamado Uro, tenían necesidad de elementos energéticos que sólo estaban en determinados lugares de la Tierra en concreto en forma cristales, dado que ellos los metales los habían desechado como muy peligrosos por las radiaciones que emitían, trabajaban con los cristales como instrumentos de combustibles, y de elementos base de donde sacaban la energía para sus naves, y también para los distintos instrumentos que habían traído con ellos en su viaje de exploración, y estos cristales al parecer sólo los habían encontrado en el interior de antiguos volcanes extintos.
Aquello dio lugar a que ellos o bien tenían que hacer trabajar a los que tenían Espíritus dentro, cerdos o simios, o bien tenían que conseguir una especie autóctona que sirviera para estos propósitos, y aprovechando que vivían en aquellos lugares unos enormes gusanos, les estudiaron y les mutaron genéticamente. Introdujeron las variaciones necesarias, para que tuvieran inteligencia, y se ampliase su capacidad de pensar, creando un cerebro, directo, y varios locomotores, pero al igual que les sucedió con los cerdos y los simios, cuando pusieron estos procedimientos en marcha vieron como aquellos seres, acelerados genéticamente, adoptaban tamaños y formas que ellos mismos no habían pensado, así se convertían en hombres cuando estaban fuera de los agujeros, y en gusanos cuando estaban en ellos.

Se convirtieron en hombres, pues la reproducción que arreglaron con la genética, en lugar de ser la suya normal, varió al tener que tener un contacto con otro sexo pues ellos por especie, se dividan, y luego los hijos que nacían no eran gusanos sino larvas a los que criaban con secreciones de la hembra, similar a los humanos, pero no tenían en su interior Espíritu alguno.

 Aquella especie existe actualmente y está en los alrededores de tres volcanes que fue donde ellos los dejaron, y es que no les necesitaban nada más que para cavar y para extraer los cristales, que ellos necesitaban de las profundidades de los volcanes.





LA REBELIÓN DE LOS HOMBRES-GUSANOS




Aquellos seres hicieron algo diferente de lo que los UROS pensaban, ya que ellos consideraban que eran esclavos suyos, pero en la genética de aquellos seres existía un deseo de LIBERTAD que todos lo hombres tienen dentro, y así en una ocasión, cuando el número de ellos, era importante hubo una sublevación, y el hecho consistió en lo siguiente, ellos como todos los gusanos tenían la reproducción por huevos, y estos los depositaban en cámaras, que los UROS controlaban, ya que tenían que acudir allí a depositarlos, sin embargo algo cambió en la morfología de una HEMBRA, y así cuando le llegó el momento de tener los huevos no acudió si no que se alejó, y así tuvo los hijos, pero los retuvo dentro de sí misma, estos salieron y ella los volvió meter en una fisura que le había salido a ella y a las demás pero que sin embargo no utilizaban por tenerlos que dejar donde se les ordenaba.




Eran marsupiales, aquella hembra tuvo sus hijos, y esto dio lugar a que aquella desobediencia diera lugar a otras, los hijos se criaban con todos y todos los protegían y así nació la primera Comunidad de seres inteligentes, con sentimientos y emociones, pero esto dio lugar a que en una de las inspecciones que hacían para localizar los cristales, las máquinas que habían traído aquellos seres, vieron a los niños, y avisó de que estaban formando comunidades sin control, determinaron terminar con la especie, y para ello utilizar una sustancia química que mataba todos los que se ponían en contacto con ella y que esparcían con aquellas máquinas.




Los HOMBRES GUSANOS reaccionaron mal, y destruyeron las máquinas enterrándolas y al mismo tiempo hicieron túneles por debajo de los laboratorios de donde estaban aquellos seres, consiguiendo que hubiera hundimientos parciales y con ello que alguno de ellos murieran, ante la contaminación de las energías del mundo exterior pues los laboratorios eran aislados.




Algo importante pasaba, en los otros lugares donde había gusanos se enteraron por medio de algún sistema de comunicación entre los de la misma especie o por que los UROS se lo dijeron para que no fueran a cometer el mismo error, pero se enteraron de que los UROS habían exterminado a todas las nuevas crías y no reaccionaron con miedo, si no con valentía, y así dejaron de trabajar y por tanto de extraer los cristales de los cuales sacaban ellos la energía.




Los UROS, reaccionaron con rapidez y eliminaron a muchos de ellos que simplemente se habían negado a trabajar y nada les habían hecho, y dio lugar a que se escondieran de tan terribles progenitores y enemigos suyos, y así se quedaron aquellos que les habían hecho evolucionar hacia el futuro del hombre sin las manos necesarias para extraer lo que querían, pero no pudieron poner remedio a tal situación, pues al poco tiempo, vinieron las catástrofes, que pusieron a prueba que se habían equivocado al poner las bases para hacer los experimentos.




Aunque se tiene documentación del o de los grupos que existían en los volcanes apagados, se conoce que en otros lugares de la Tierra existieron formas semejantes, y dado que tenían unos mismos manipuladores genéticos es fácil pensar que si les salio bien en un lugar, lo hicieran en otros o los trasladasen.




Aquella sublevación de seres inteligentes, salidos de pruebas genéticas se repitió en otras especies, tales como en los homínidos y que por su emancipación de sus esclavistas fueron sentenciados a ser exterminados, estos vivieron en la región cerca de Etiopía hoy perteneciente a la nación de Sudan, y que está enclavada en las tierras bañadas por los afluentes del Nilo Blanco, Bhar-El-Ghazal.


Foto del rio Bhar-El-Ghazal, afluente del Nilo Blanco


Estos seres desarrollaron una forma diferente de reproducirse de lo que tenían pensado para ellos, ya que se siguieron reproduciendo por división pero cuando llegaban a adulto, de uno salían dos, y cuando se tenían dos, entonces generaban un nuevo ser, dicen los Hab-Baa-Ssi, de las Escuelas del Conocimiento que el hombre actual algunos de ellos, provienen de esta raza y de en su genética, son los llamados HIJOS DE HAB.




Ocurrió que habiendo buscado los UROS un asentamiento cerca de los cristales que necesitaban para extraer de ellos las energías, y que estos cristales se encontraban en los volcanes, pusieron en sus inmediaciones sus bases sin pensar que pudieran ponerse en actividad, pues estudiaron la geología del lugar, pero no calcularon que pudieran venir otros seres, diferentes de ellos, esta vez de SIRIUS, que venían a defender a la raza humana y que vinieron con un ejercito, que viendo el asentamiento de las bases, reactivaron de forma artificial estos volcanes y con sus terremotos y con sus manifestaciones de mal humor, destruyeron a las bases Uros.

En el caso de estos últimos seres manipulados y dado que tan solo se encontraban en un lugar determinado, que según denominación puede corresponder al que se tiene como Jardín de Edén, los que habían venidos de SIRIUS protegieron a esta especie construyendo para ellos en aquella región una puerta dimensional para que pudieran entrar por ella y protegerse del exterminio a que se les quería someter, y aquella raza se salvó, y algunos salen de vez en cuando y se consideran Maestros para la Humanidad, pues su intelecto, y sus conocimientos, son tales que han desarrollado la totalidad de la capacidad del cerebro.



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"Una vez que se conozca el contenido de la Biblioteca Metálica, nunca más ocurrirán guerras!!"
Juan Moricz










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