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lunes, 10 de junio de 2013

VIRGENES NEGRAS PARTE XI


VIRGENES NEGRAS


PARTE XI 


ALGUNAS DE LAS LUCES DE LA NOCHE - (Parte II). 



SOBRE EL MONTE ANIS, EN UNA CATEDRAL ÁRABE, LA MAS CELEBRE NOTRE-DAME DE FRANCIA ES NEGRA


Las Vírgenes Negras eran en la Edad Medía numerosas y celebres. De todas, sin embargo, la mas ilustre era ciertamente Notre-Dame du Puy, y no es exagerado afirmar que el Puy Sainte-Marie (Podium sanctae Mariae) fue durante unos siglos el santuario mariano mas importante, no solo de Francia, sino de toda la cristiandad. Únicamente hoy Notre- Dame de Lourdes puede comparársele por la abundancia de peregrinos y por su irradiación internacional.
En el transcurso de esta obra he mencionado muchas veces la historia, los milagros y las leyendas de la Virgen Negra del Velay. Seria preciso un libro entero para deducir su simbolismo, analizar su medio ambiente, describir y explicar su catedral. Aquí solo puedo evocaría a grandes rasgos diciéndole al lector que quiera saber mas al respecto que existen numerosas obras que, si bien no han considerado
el santuario en su aspecto oculto, en los terrenos arqueológico e histórico son excelentes y están bien documentadas.
Lo que es particularmente interesante en el Puy es que el pensamiento profundo de la Edad Medía cristiana se revela allí de una manera directamente evidente. Es realmente a simple vista como el visitante, al principio sorprendido y luego subyugado, descubre en la piedra y en el paisaje mismos la fusión lograda de una tradición iniciática druídica con el sutil Oriente, tal y como se opero progresivamente en Occidente desde los alrededores del año mil hasta las Cruzadas.

En primer lugar esta el paraje, uno de los más extraños de Francia, junto con Rocamadour y el MontSaint-Michel. En una depresión geográfica que constituye una rica planicie se levantan enormes picos de origen volcánico. El m s agudo de ellos esta coronado por una capilla románica; se trata de Saint-Michel dAiguilhe. Las propias casas de la villa trepan por el más grande, la peña de Corneille, donde se ha levantado una monumental estatua de la Virgen. Entre los dos picos, la catedral, precedida por una larga escalera, se encuentra también curiosamente construida sobre una estrecha elevación del terreno...
Este lugar, que debe su fisonomía tan original a fenómenos volcánicos múltiples y variados, fue uno de los centros mas conocidos y apreciados del druidismo, y, como ha escrito Camille Jullian (2), "esa región, que mostraba el equivalente céltico de Delfos o de Santiago, de La Meca o de Lourdes, era ciertamente el centro moral de toda la Galia".Se han conservado para nosotros numerosos restos sagrados de dicha presencia en forma de menhires y dólmenes, siendo el mas conocido de ellos aquel cuyo fragmento constituye la famosa Piedra de las Fiebres.
Cuentan las viejas leyendas que, en el lugar de emplazamiento de esta piedra y a su alrededor, la Virgen quiso que se edificara el primer santuario. Esta piedra, de naturaleza fotolítica, fue rota por el rayo en cuatro pedazos. Actualmente no queda más que un fragmento tallado en forma rectangular.
Sin embargo, en otro tiempo estaba situada ante el altar de Notre-Dame, en el corazón del santuario, y durante la noche del viernes al sábado, aquellos que estaban atacados por la fiebre acudían a acostarse sobre la piedra con la esperanza de encontrarse aliviados al despertar. Su reputación curativa se mantuvo grande a través de los siglos, pues los cronistas antiguos dan fe de que un verdadero tropel de enfermos querían practicar aquel extraño ritual, de modo que finalmente hubo que desplazar la piedra céltica a un lugar menos céntrico a fin de no perturbar los oficios religiosos.
No es esa piedra el único testimonio existente en esos lugares de su antiguo carácter sagrado. En el exterior del presbiterio de la catedral, un gran friso compuesto de animales fabulosos, que data de la época galorromana, ostenta entre algunos ornamentos en forma de 5 una inscripción que revela la existencia de una fuente o un manantial santo situado en el emplazamiento del edificio (3).
En la plaza del Fuero, había plantado un árbol de mayo venerable debajo del cual, como lo hicieran en otro tiempo los druidas enseñantes, estaba el pulpito desde el cual predicaba el obispo a los fieles reunidos a su alrededor. El árbol de mayo es un espino y, según la tradición, es el que proporciono la corona de espinas de Jesucristo.
Piedras, árboles y fuentes, todos los elementos reunidos de un importante culto druídico en el que, sin ninguna duda y con 6 sin efigie, se celebraba brillantemente el culto a la Diosa-Tierra, allí donde los volcanes revelaban de manera notoria su vida profunda, extraña y subterránea.

Como hemos visto, el monte Anís fue cristianizado desde los primeros siglos para convertirse en seguida en un centro mariano importante, pero no poseemos ningún documento sobre esta época, parte de las tradiciones fabulosas donde se entremezclan esotéricamente simbolismo céltico y simbolismo cristiano.
Ignoramos, pues, si hubo allí una efigie de la Virgen o si únicamente se trataba de un lugar consagrado a María pero sin representación, tal como ocurrió durante mucho tiempo en Europa antes del comienzo de la estatuaria románica. ¿Había al lado de la piedra y de la fuente una estatua votiva de la Diosa-Tierra que se habría conservado allí tal cual? ¿O se trataba e una simple piedra negra, como quedan todavía algunas?
En cualquier caso, la Virgen Negra es la primera imagen de María venerada en aquel lugar cuyo recuerdo hemos conservado.
En la época de su instalación, hacia fines del siglo XI, el peregrinaje adquirió históricamente su verdadera magnitud y el Puy se convierte, en relación con Compostela, en uno de los lugares más frecuentados y estimados por los iniciados de la Edad Medía.
Episodios como el viaje enigmático de Godescalc a los monasterios mozárabes y la pretendida rendición de Mirat y la personalidad de ciertos obispos como Ronce II, amigo personal y quizás consejero de Carlomagno, permiten presumir que debió de haberse mantenido una cierta tradición druídica a un nivel elevado. ¿Había tal vez una especie de colegio iniciático ubicado en aquella curiosa universidad que nació bajo el episcopado de Ronce II, que fue promocionada por Carlomagno y que, en el 950, recibió el titulo de Universidad de Saint-Mayol, por el nombre del venerable abad benedictino Mayol que acudió en peregrinación al Puy y residió allí mucho tiempo operando, según se dice, numerosos y brillantes milagros?
Todo indica que si, en tierra sarracena, Toledo y Córdoba eran los puntos de confluencia mas favorables entre las selecciones espirituales y científicas de las dos civilizaciones, en territorio cristiano el Puy fue ciertamente, después de Compostela, donde apareció mas pronto y con mas intensidad esta misteriosa coni ivencia ocultista entre dos mundos en guerra.
La propia catedral constituye la proclamación de ello.
Construida en el siglo xii, fue restaurada numerosas veces, especialmente en el siglo XIX. Aunque, a los ojos de muchos especialistas, entre ellos Viollet-LeDuc, tales restauraciones no fueron siempre muy acertadas, no por ello han conservado menos su aspecto original que produce todo su misterio, el de la fascinante y trastornante presencia de un monumento de apariencia manifiestamente oriental en los confines de la Auvernia.
La impresión de conjunto, las cúpulas y lo que fue torre linterna, coronan una torre octogonal en el crucero del transepto, y aquellas que, apoyadas en trompas en forma de bóveda de cascaron, encorvan en serie las bovedillas de la nave... El examen de los detalles acentúa aun mas esta primera sorpresa. La pirámide del campanario, la disposición decorativa del porche del Fuero, los mosaicos de os pisos compuestos de rombos y de paralelogramos, negros y blancos, rodeados de un filete rosa, el claustro sobre todo, rico también en mosaicos, cuyo aspecto recuerda hasta la confusión a la mezquita de Córdoba...
Una de las dos puertas muy antiguas llamadas "puertas de cedro" (4), hechas a base de múltiples planchas dobladas, unidas entre si por clavos, únicas en su genero y fechadas en el siglo xii, esta enmarcada por almocárabes curiosos, y este reborde esta compuesto con ayuda de caracteres cúficos. Según Ahinad Fikrv, se trata claramente de una inscripción árabe que tiene un sentido traducible, y que repite las palabras: Ma cha llah, es decir He aquí lo que Dios ha querido.

¿Que es lo que El ha querido? ¿Esa catedral mezquita? ¿Ese encuentro, providencial para la civilización que se producía en aquella época? Misterioso texto que, si bien ha sido traducido, tal vez va demasiado lejos...
Estas puertas contienen temas esculpidos que guardan relación con la Natividad y que son aquellos que, en el lenguaje alquímico, representan frecuentemente, según sus escritos, diversas operaciones importantes de la obra la Matanza de los Inocentes; la presentación de Jesús a Simeón; la llegada a Belén de los Magos a caballo; Herodes en su trono aterrado por su llegada; el Anuncio de la Natividad a los pastores y, finalmente, la adoración de los Magos.
Tal vez se deba a la casualidad que esos temas estén ahí al lado de caracteres cúficos, sobre extrañas puertas de cedro... Quizás esos mismos caracteres fueron servilmente copiados de textos árabes cuyo sentido no era comprendido, y se eligieron solo por su belleza decorativa... quizá. Cada uno es libre de pensar que los maestros de obras de la Edad Medía no eran capaces de descifrar o de hacerse leer algunas palabras en árabe, que colocaban esculturas en cualquier sitio y que era para "hacer bonitos que iban a buscar en los textos orientales los motivos para el enmarcado...
Aquellos que se hagan otra idea de la Edad Medía encontraran que esos signos perturbadores resultan particularmente adecuados en una catedral como la del Puy.
Sobre los remates de la antigua sala capitular, a lo largo del claustro, un fresco antiguo en mal estado representa una partida de ajedrez cuyos adversarios son un jefe moro y un rey franco... ¿No simboliza este cuadro maravillosamente el carácter del Puy, talito mas cuanto que el tablero que une a los dos personajes y las dos razas indica la naturaleza iniciática de sus relaciones?
Y bien la catedral del Puy fue edificada según un modelo bizantino, según dicen algunos, precisamente aquellos que se niegan a aceptar que el mundo medieval sufrió influencias próximo-orientales no cristianas, los mismos que se obstinan en ver en las Vírgenes Negras copias de iconos bizantinos.
Sin embargo, los que han estudiado atentamente el edificio rechazan esta afirmación, pues si bien en el pueden encontrarse algunos caracteres bizantinos (por lo demás, no es intención mía negar la influencia de Bizancio en la Edad Medía occidental), su aspecto general, si como una multitud de detalles, hacen pensar, tal como lo había señalado ya Emile Male, muciso mas en la Persia sasánida, por ejemplo, que en Bizancio.
La cosa parece evidente. ¿Habrá que prestar crédito a la tradición popular según la cual la catedral habría sido edificada conjuntamente por maestros de obras franceses y árabes? Aunque las relaciones entre iniciados cristianos y orientales fueron excelentes en el Puy, a pesar de todo resulta difícil imaginar a unos arquitectos árabes trabajando, a la vista de todo el mundo, en la construcción de un santuario mariano, en plena Cruzada. Hay que considerar esa tradición como un lenguaje esotérico simplemente, pues si bien el monumento es e inspiración árabe, su concepción general, los principios arquitectónicos fundamentales que presidieron su edificación, son sin la menor duda los de todas las grandes iglesias francesas contemporáneas.
Más verosímil y más lógica es la explicación basada en la influencia ejercida por los peregrinos a su regreso de Compostela. Tenían estos por Notre-Dame du Puy un fervor muy especial, y el santuario era uno de los cuatro grandes puntos de reunión o de partida de los coquillards europeos. Maravillados por la arquitectura de las construcciones mozárabes españolas, habrían inspirado la construcción de una catedral del mismo tipo para alojar en ella la estatua tan estimada.

Hallaremos en verdad ciertas influencias mozárabes en varios edificios franceses de los caminos de Compostela. Sin embargo, generalmente estas influencias no se distinguen más que por simples detalles de la arquitectura y la decoración. Nunca, como en el Puy, el fenómeno alcanzara una amplitud tan considerable que afecte a la apariencia de la catedral.
Además, si el arte mozárabe ejercía sobre los peregrinos semejante fascinación, ¿por que se concreto esta tanto en el Puy y tan poco en Compostela, catedral construida, sin embargo, en la misma época y que, por el contrario, esta considerada por todo el mundo como un monumento francés fuera de Francia? De los contactos con la influencia árabe en España no nació en Francia una serie de copias mozárabes, sino más bien el arte románico clásico, cluniacense y francés de apariencia, superior por su amplitud y cualidad al arte mozárabe, pero permitido por la comprensión y la asimilación de los principios arquitectónicos y matemáticos de Oriente.
El origen de la catedral del Puy sigue siendo, pues, un misterio arqueológico. Sea cual fuere, dejemos constancia tan solo de que, en honor de la mas celebre Virgen Negra, fue edificado un santuario verdaderamente oriental, en el siglo xii; en el lugar donde estaba situado el dolmen del monte Anís. Voluntad firme de los iniciados del lugar, o no, esta coincidencia desprende para nosotros un simbolismo de un alcance expresivo evidente. Pasemos a la estatua propiamente dicha. No a la copia actual, sino al original destruido durante la Revolución, y del cual hemos conservado algunas reproducciones precisas, especialmente aquella dejada por Faujas de Saint-Fond y el cuadro de Jean Solvairi, titulado Voto de la liberación de la Peste (1629).
El propio profeta Jeremías debía de haber esculpido la estatua esta paso mas tarde a formar parte de los tesoros del Gran Sultan de Babilonia, y luego habría llegado a poder de un soberano de Egipto el cual habría aceptado desprenderse de ella en beneficio de san Luis... Tradición muy apreciada por los originarios del Velay, pero cuyos aspectos maravillosos excluyen de entrada cualquier verosimilitud histórica. Tal como han indicado muy bien Georges y Pierre Paul, seria anormal que un regalo de semejante importancia por parte de san Luis no hubiera sido acompañado por una carta o un documento cualquiera, como ocurrió con tantas donaciones, reliquias o efigies aportadas al santuario por personajes ilustres.
Además, el estudio de los antiguos cronistas demuestra que la estatua era venerada mucho antes de la llegada de San Luis en el siglo XII y sitúa todas quizá ya a finales del siglo xi .
Como ya hemos podido observar con frecuencia, esta historia se
en el "ambiente" egipcio del que fueron deliberadamente rodeadas las Vírgenes Negras.
Y si la estatua hubiera sido realmente esculpida en Oriente, ¿a
que país, a que época, a que escuela pertenecería? La hipótesis menos fantástica seria aquella que viera en ella una antigua estatua egipcia de Isis, pero, excepto el hecho de que se trata de una representación simbólica comparable, nada hay de común en la factura, estudiada desde un punto de vista arqueológico, entre la Virgen Negra del Puy y las efigies de Isis que podemos admirar en los grandes museos.
Los argumentos del doctor Paul Olivier son mucho más convincentes. Se trataba realmente de lo que el llama una "estatua relicario románico-auvernesa" de fabricación francesa y nosotros preferimos calificar de Majestad románica negra, dado que dichas estatuas no estaban relacionadas con una "escuela auvernesa", puesto que no todas eran estatuas relicarios.
Notre-Dame du Puy era, pues, una efigie románica, pero de un modelo mas antiguo, mas primitivo y menos logrado que aquellas que se han conservado en Marsat, Orcival o Moulins, por ejemplo. El grabado y la descripcion de Faujas de SaintFond no permiten mantener ninguna duda: la misma expresión, la misma actitud, e idénticas dimensiones, Así como las mismas proporciones y colores de los vestidos, y los ornamentos, azul, blanco, rojo y oro pintados al temple sobre un encolado hecho de varias bandas de tela estrechamente pegadas entre si.
Si fuera necesaria otra confirmación, la hallaríamos en las Vírgenes Negras de Thuret y Comas (6), que se parecen a la efigie del Puy, y en la de Aurillac que es una copia de esta.
Aquí se ha acentuado, mas que en otros lugares, el aspecto oriental y "egipcio" de las facciones y la expresión, y sabemos que una misteriosa piedra adornada con jeroglíficos se perdió a partir de una cavidad acondicionada en la estatua cuando fue quemada por los revolucionarios. En todo caso, esta piedra fue encontrada posteriormente cerca de la hoguera donde, al mismo tiempo que la Virgen Negra, se habían quemado, sin embargo, otras ocho estatuas.

Cuando en el Puy todo era mas "oriental" que en otras partes, allí donde los maestros de obras habían edificado, por razones misteriosas, una catedral en la que los decoradores habían grabado versos árabes y puesto mosaicos por todas partes, en aquel centro iniciático donde los contactos con los árabes existían desde hacia mucho tiempo y donde se mantuvieron con mas fuerza, ¿cabe sorprenderse de que la estatua de la Virgen Negra presentara, mediante una insistencia particular en los detalles, un aspecto algo mas oriental?. Después de todo, en semejante lugar, lo asombroso hubiera sido lo contrario.

EN EL PAÍS DE LA LUZ, UNA IGLESIA DE NOCHE PARA NOTRE-DAME DU ROMIGIER
Patria de los fabulosos ligures, aquellos gigantes tan temidos por Hércules que para vencerlos tuvo necesidad de que su padre Júpiter hiciera llover sobre ellos las piedras de Crau, allí donde la religión céltica dejo tantas huellas desconcertantes, donde griegos y romanos multiplicaron en época muy temprana las fundaciones importantes, ocupada largo tiempo por los sarracenos que, aun vencidos, no renunciaron a ella enteramente, la Provenza conoció antes y asimilo mejor los fundamentos de la civilización.
Rápidamente, se afirma en ella una presencia iniciática. En la Edad Medía, los templarios serán allí particularmente numerosos y, sobre todo, muy próximos a la población. Las cortes de amor y la poesía occitana mantendrán aun después del siglo XIII, como en Italia, una tradición cada vez mas oculta a la cual las extrañas profecías de Nostradamus darán una ultima prolongación cuando se instala el Renacimiento.
Dentro de este contexto privilegiado, en la Provenza hubo varias Vírgenes Negras.
Por desgracia, aunque tierra de elección de la cultura y del espíritu, la Provenza fue también la victima mas señalada de la intolerancia religiosa y política y, mas que en otras partes, en diversas ocasiones, las guerras de religión se desencadenaron allí provocando destrucciones irreparables de monumentos, de efigies y de archivos.
Así perecieron muchas estatuas de Vírgenes Negras, algunas de las cuales, como las de Aviñon y Arles, eran muy celebres. No fueron sustituidas (2). No obstante, en Manosque, el viajero descubrirá una efigie muy antigua que ha sido presentada y no carece de interés.
Cuando se penetra en la iglesia que la cobija, uno de los edificios románicos más antiguos, construido en el siglo x y cuyas sucesivas restauraciones no han alterado demasiado su aspecto primitivo se experimenta una sorpresa ante la densa oscuridad que reina allí. Esto ocurre como si los constructores, en lugar de buscar la iluminación de la iglesia, hubieran procurado evitar la luz demasiado viva, creando Así un ambiente de cripta o de catacumba.
Extraña sensación...
Simple coincidencia o intención deliberada e ingeniosa de los hombres de la Edad Medía, en cualquier caso dicha sensación concuerda bien con el simbolismo de la Virgen Negra y muy especialmente en Manosque acentúa su efecto.
Cuando, en el silencio, el encanto de Notre-Dame du Romigier ha actuado sobre el fiel, y este, reconfortado, abandona la iglesia, al abrir la puerta, queda bruscamente inundado y deslumbrado por el sol de Provenza. Experimenta la sensación de una luz enteramente nueva, del mismo modo que el iniciado, al término de oscuras pruebas accede a la iluminación.
Este es, sin duda, el motivo por el cual la estatua es llamada a veces Notre-Dame de Vie y, al igual que -las otras Vírgenes Negras, una antigua tradición oral le atribuye una abundancia de resurrecciones de niños nacidos muertos que sobreviven hasta que reciben el bautismo. Así, pues, el simbolismo del edificio y el simbolismo de los antiguos relatos legendarios se encuentran y se parecen muy exactamente.
¿De cuando data la estatua? Para muchos naturales de Manosque, se remontarla al siglo iv o v, y para e capar mas tarde a los sarracenos, habría sido ocultada en un sarcófago de mármol blanco de la misma época, y enterrada con el.

Un día, a finales del siglo X, un campesino labraba una tierra baldía cuando sus bueyes se pararon bruscamente y se negaron, pese a la insistencia del hombre, a avanzar más creyendo que habían sido estorbados en su marcha por un zarzal (en provenzal, romigier), el labrador lo incendio. Los bueyes reemprendieron la marcha, pero cuando volvieron a pasar mas tarde por en medio de las cenizas del zarzal, se detuvieron nuevamente, se arrodillaron y bajaron la cabeza.
Avisados los habitantes, acudieron presurosamente. Cavaron y sacaron a la luz del día el famoso sarcófago en el cual se encontraba la estatua totalmente envuelta en telas preciosas tejidas en oro. Mientras se aguardaba que fuera construido y acondicionado un edificio para albergaría, fue transportada y venerada en el monte de Oro, y luego, al finalizar los trabajos, colocada encima de la puerta de la iglesia. Durante la noche, en varias ocasiones, la estatua abandono el lugar para ir a posarse misteriosamente sobre el altar, en el interior, señalando Así el lugar donde quería que le fuera rendido su culto.
A causa de aquel milagroso y extraordinario descubrimiento le quedo el nombre de Notre-Dame du Romigier. ¿Hay que atribuir, sobre la base de esta leyenda, a la estatua un origen tan lejano que se remontaría a los primeros siglos de nuestra Era?
No poseemos, evidentemente, documentos tan antiguos para aclararnos al respecto, y el primer texto que relata esta tradición oral data del siglo XVII, pues se trata de la Virgo Romigeria, la obra del padre Columbi aparecida en 163S (3).
El padre Delattre, que fue superior de los Padres Blancos en Cartago, y dirigió allí algunas excavaciones importantes, estableció en 1905 un paralelo entre la estatua de Manosque y algunas figurillas de terracota procedentes de las ruinas de Cartago que el fechaba en el siglo v, tal vez incluso en el Iv. Pero esta opinión estaba basada en el simple examen de la fotografía de la estatua en una exposición mariana y la comprobación de algunas semejanzas entre la Virgen Negra y ciertas actitudes de antiguas estatuillas no demuestra evidentemente que Notre-Dame du Romigier fuera contemporánea de ellas.
En realidad, el examen de la estatua y su comparación con las otras Vírgenes Negras no me parece que ofrezca ninguna duda. Se trata claramente de una estatua románica. A pesar de que muchos fijan su origen en el siglo XII, por lo que a mi se refiere me inclinaría por el siglo xi, momento en que los benedictinos adquieren importancia en Manosque y el peregrinaje comienza a desarrollarse.
Notre-Dame du Romigier seguiría siendo Así una de las Vírgenes Negras mas antiguas de Francia, pero se habría establecido su fecha de origen de modo mas realista. No cabe considerar que pueda ser mas antigua. que, por ejemplo, Notre-Dame du Bon Espoir, de Dijon, la cual esta clasificada con seguridad en la categoría de estatuas románicas del siglo xi.
Una vez más, hay que evitar tomar al pie de la letra una leyenda milagrosa relacionada con el origen de una Virgen Negra, cuando debe ser interpretada esotéricamente, lo mismo que siempre hemos constatado. El romigier es un matorral espinoso y la estatua esta bajo tierra en un sarcófago (alusión al ocultismo, como la cripta o la gruta, y no indicación funeraria).
Es transportada primero a un monte de Oro, y luego se niega a ser colocada fuera de la iglesia porque quiere ser venerada dentro del edificio. Finalmente, los bueyes que, merced a su detención, su prosternación y su caída a tierra, permitirán la "invención de la efigie", aportan evidentemente también el elemento solar siempre asociado al culto.
El toro (o el buey), en todas las religiones antiguas, ha tenido siempre la misma significación, la de representar el sol, y, por extensión, la vida que, gracias a su acción fecundante, se produce en la tierra. Entre los signos del Zodíaco, el toro es el emblema de la primavera, de la renovación, de la vida. En las ceremonias dedicadas a Cibeles, se inmolaba un toro y la diosa Isis era representada a menudo con la cabeza adornada con un par de cuernos simbólicos.

Dentro de esta tradición sagrada es, evidentemente, donde hay que encontrar los orígenes de los juegos tauromáquicos que siguen siendo tan celebres tanto en el Mediodía de Francia como en España. En Micenas y en Cnossos hay numerosos frescos pintados que representan el culto del toro, e incluso muestran escenas de tauromaquia. Los jefes árabes practicaron las corridas y, en el siglo ix, jefes sarracenos y caballeros españoles y provenzales combatían al toro en un coso cerrado.
Son, por tanto, los orientales quienes introdujeron en nuestro país las corridas, y su éxito inmenso, la exaltación próxima al misticismo que provoca entre las multitudes tiene su origen, sin duda, mucho más aun en el despertar inconsciente en los espectadores de un fondo ritual varias veces milenario que en la belleza o los peligros del espectáculo.
En cuanto al sarcófago, aunque existe realmente y nosotros podemos verlo aun hoy en la Iglesia Notre-Dame cerca de la Virgen Negra, es claro que si las viejas leyendas mencionan el escondrijo de la estatua, quieren solamente con ello indicar algo. Una efigie que con toda seguridad procede del siglo xi no es posible encontrarla en el siglo x en un sarcófago del siglo v.
Sin embargo, aparecen en las esculturas muy interesantes. La parte anterior representa la cruz (sin Jesucristo) rodeada de los doce Apóstoles. Encima de la cruz, el monograma de Cristo y el Sol junto con la Luna, Así como una rueda rodeada de laureles. Los apóstoles señalan con el dedo el signo de la redención, mientras que en las guardas, vemos a Adán y Eva y los tres hebreos en la hoguera (lo cual hace pensar en la representación de los tres niños aureolados que reciben el bautismo encontrada en Mauriac).
No solo volvemos a encontrar aquí el símbolo de la rueda, sino que del cuadro se desprende un símbolo iniciático muy rico. Jesucristo, con su muerte, reconcilio al género humano, sublimo la reunión de las partes "masculina" y "femenina" del Universo cuya síntesis renovada es la clave de todos los conocimientos, incluso científicos, puesto que el alquimista no hará otra cosa que trabajar la materia de esa manera. Esto es lo que indica el emblema de Jesucristo situado encima de la cruz entre el Sol (símbolo masculino) y la Luna (símbolo femenino).
El priorato benedictino del cual dependía la iglesia Notre-Dame de Manosque recibió donaciones muy importantes por intermedio de Pedro el Venerable, aquel abad de Cluny cuyo papel ya conocemos en el peregrinaje de Compostela, en la traducción del Coran y por el sometimiento a la regla benedictina de los monasterios mozárabes.
Después de los benedictinos, fue un bailio de los hospitalarios de San Juan de Jerusalén, la orden "rival" de los templarios en Oriente, el que se hizo cargo durante algún tiempo del santuario...
En 1521, se promulgo un reglamento para poner fin a las discusiones relativas a la orden de precedencia en las procesiones entre las diferentes cofradías religiosas de la villa. Leemos en el que la Cofradía de Nuestra Señora era precisamente la de los carpinteros y los albañiles... Este gremio que, como es sabido, fue sin duda el más iniciado y el más oculto de la Edad Medía, y de la cual nacieron quizá directamente los francmasones (4), se había reagrupado en Manosque alrededor de la Virgen Negra.

Sigue siendo celebre la estatua de Notre-Dame de Confession existente en la cripta de la abadía de SaintVictor, en Marsella. Pero la estatua del siglo xiv que hoy admiramos en ese lugar esta recubierta de una espesa capa de caliza cincelada y pintada. El ennegrecimiento es posterior a su fabricación y además es enteramente hueca, en tanto que todas las vírgenes Negras autenticas son siempre de madera maciza.
Por consiguiente creemos, con Saillens, que no se trata de la estatua original, sino realmente de una estatua de procesión, mas ligera, que fue ennegrecida posteriormente para mantener el culto cuando la primitiva Virgen Negra desapareció, suceso este sobre el que no disponemos de ninguna información.
No se produjo en este caso, pues, un remplazo por una copia, como general-mente ocurría, sino sustitución de la estatua antigua por otra suficientemente parecida como para ser admitida por los fieles. La efigie actual esta, en efecto, sentada, tiene al Nifio sobre su rodilla izquierda, y apenas es mas alta que las Majestades negras, ya que mide 78 centímetros. Todo permite, por tanto, suponer que existía en esta cripta, antes del siglo xiv, un culto a la Virgen Negra, rendido a una estatua en todo semejante a las demás.
Según una tradición legendaria, san Lázaro habría dejado en una gruta, donde actualmente esta la cripta, una estatua de la Virgen que, una vez mas, habría sido esculpida por san Lucas. Otra leyenda pretende que la estatua había sido traída de Egipto.
Vemos un pozo milagroso dedicado a san Blas y que se abria en otro tiempo en la cripta. Muy probablemente hubo, pues, un culto rendido a la Diosa-Tierra. En el siglo x, los benedictinos tomaron posesión del monasterio y después de cada oficio bajaban a saludar a la Virgen Negra.
Notre-Dame de Confession lleva un vestido de color verde, pero es posible que la efigie original estuviera pintada de otros colores. Ante una estatua que sustituye a otra, no podemos sacar ninguna conclusión acerca del color de sus vestidos.
Mas interesante resulta la costumbre de ofrecer, el día de la Candelaria, su fiesta principal, un cirio de cera verde en su honor. Fulcanelli afirma que los cirios que se quemaban ante las Vírgenes Negras eran siempre verdes. Tal como hemos dicho, nosotros solo hemos hallado semejante ritual en Marsella. Sin embargo, en el Mont-Saint- Michel se decía la misa ante la Virgen Negra sobre una piedra de altar también verde.
No seria extraño que este color hubiera estado en todas partes asociado con nuestras estatuillas, ya que su simbolismo les sienta a maravilla. Cibeles era negra y llevaba un manto verde e Isis era frecuentemente denominada la "diosa verde". Relacionado con el culto a los árboles existente entre los antiguos, este color es el de la esmeralda, piedra también de Isis y para los alquimistas el texto fabuloso de Hermes Trimegisto, que se supone contenía la clave de su ciencia, se denominaba la Tabla de Esmeralda. Conviene recordar aquí los paralelismos establecidos por Fulcanelli y algunos otros entre el arte gótico, el arte godo, el arte-goat (bosque, en lengua céltica), y el argot, lenguaje hermético de orígenes misteriosos, y que sin duda fue el de los gremios, antes de ser el de los truhanes, y que todavía es llamado "lenguaje verde"...
Así mismo, durante la Candelaria, una vez efectuada la ofrenda del cirio, los peregrinos de Marsella se proveían de las autenticas "navetas", tan populares en toda Provenza. En esta ocasión, las navetas vendidas en Marsella representarían " a la vez el pan futuro, el navigium de Isis que tenia lugar en primavera, y el creciente lunar, atributo común a una medía docena de divinidades, entre ellas Isis y Cibeles" (6) y, por supuesto, Nuestra Señora.

En cuanto a la Candelaria, fue esta misma fiesta la que sustituyo, en los primeros siglos, a las celebres fiestas de Ceres que se celebraban antaño a la luz de las antorchas.
Símbolo solar, cripta, culto de las aguas, alusiones isiacas, "navegación", luz subterránea y fecundidad, todos los aspectos del culto a la Virgen Negra están, pues, reunidos en el santuario marselles.

CONTINUARA

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