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lunes, 3 de junio de 2013

VIRGENES NEGRAS - PARTE X


VIRGENES NEGRAS

PARTE X 
                      LAS LUCES DE LA NOCHE


                He expuesto al principio de esta obra por que las nomenclaturas de Vírgenes Negras intentadas hasta ahora no han tenido mas que un valor muy relativo, ya que siempre se ha producido una confusión entre las estatuillas autenticas y las numerosas ennegrecidas artificialmente y equivocadamente calificadas de negras, o repintadas mucho después de su fabricación.
Como en muchos casos, a falta de documentos conservados, es difícil establecer la distinción, yo no he querido correr el riesgo de repetir ese error ofreciendo aquí un inventario exhaustivo.
Mi propósito era otro, pues el objeto de mi búsqueda consistía en tratar de comprender por que unos artesanos, todos de la Edad Medía, habían realizado este tipo de efigies tan misteriosas y por que estas habían obtenido un tal éxito.
El lector puede ver en la página siguiente, un mapa que reproduce los principales santuarios de Francia citados en este libro y a partir de los cuales, sobre todo, he basado mis observaciones y he deducido mis hipótesis. Dicha lista no es limitativa, aunque incluye una mayoría muy amplia de las Vírgenes Negras autenticas conservadas y, entre ellas, las mas celebres. En los capítulos que siguen, vamos a conocer algunas y a detenernos en ellas un poco.
Toda elección es arbitraria. Las Vírgenes Negras que son Así mencionadas son propuestas al lector porque son las más significativas o porque yo las he encontrado particularmente bellas o interesantes. Se trata, pues, de un vagabundeo, de un vagabundeo al pie de algunas de nuestras estatuas, dentro de sus edificios y en los parajes donde su culto ha florecido. Al mismo tiempo, encontraremos también rituales, costumbres y signos esotéricos que completaran el conjunto de indicios sobre los cuales está basada tanto mi convicción personal como el intento de explicación que he sometido aquí.

DIJON, UNA MISTERIOSA MADRE NUTRICIA
La Borgoña es una tierra de equilibrio, equilibrio de sus paisajes y equilibrio de sus habitantes. Amante del buen vino y de la buena comida, trabajador aunque sin exceso, acomodado sin ser rico, el borgoñón es un sólido campesino impregnado de una ruda sensatez.
Y con todo (¿es esta una cierta cualidad de la luz?), a veces, el paisaje mas sobrio y mas sereno adquiere una verdadera grandeza, el vino, obra ancestral de pequeños artesanos independientes, en el caso de algunos caldos, se aproxima a la genialidad, y el pueblo borgoñón es transportado por poderosos impulsos religiosos y místicos que raramente hallamos tan vigorosos y tan irradiantes en otros lugares.
Cluny y Citeaux, puntos de partida de los mas importantes movimientos de fe y civilización de la Edad Medía, están en Borgoña. San Bernardo nació en Dijon, estudio en Chatillon-sur-Seine, y fue monje en Clteaux en 1112, catorce años después de su fundación por Robert de Molesnes. Incluso en nuestros días, unos diez kilómetros al norte de Cluny, el pequeño pueblo de Taize participa de la misma tradición borgoñona de fe profunda y de renovación religiosa. Allí se ha instalado una comunidad ecuménica, primer ensayo de vida monástica protestante, consagrada a la reconciliación y a la unidad espiritual de todos los cristianos. Quizás el experimento de Taize, que cada año atrae a millares de visitantes, sobre todo jóvenes, contribuirá, como antes Cluny y Citeaux, al resurgimiento del pensamiento sagrado europeo.
A partir del año mil, tan cerca de sus promotores, las obras maestras del arte románico y el arte gótico se multiplicaran en la Borgoña. Tierra de confluencia de la aristocracia del espíritu y de la aristocracia del trabajo, producirá, entre otras, Autun, Paray-le- Monial, Tournus, Nevers, La Chante-sur-Loire, Fontenay y, sobre todo, Vezelay, en 10 que se refiere al románico, y, en cuanto al gótico, Dijon, Auxerre, Semur nAuxois, o Saint-Pere-sous-Vezelay..
Los caminos de Compostela atravesaban esta región con predilección, y Vezelay era uno de los cuatro grandes puntos de reunión de los "jacquaires"
No es sorprendente que en esas tierras, en el corazón mismo de la espiritualidad medieval, haya habido importantes cultos de Vírgenes Negras. Y ello tanto mas cuanto que la Borgoña conoció una civilización gala particularmente rica donde la practica de la religión céltica era sumamente vivaz.
En la iglesia de Saint-Vorles, en Chatillon-sur-Seine, es donde la leyenda sitúa el episodio de la lactancia de san Bernardo, a los pies de una Virgen Negra, y no lejos del magnifico resurgimiento de un río subterráneo de Douix, en una región en la que las excavaciones arqueológicas han sacado a la luz del día múltiples antigüedades galas, la maravilla de las cuales es el tesoro de Vix, descubierto en una sepultura fechada en el siglo vi a. de J. C.
El visitante de paso por la Borgoña encontrara en Beaune y Dijon dos Vírgenes Negras muy interesantes, ya que, cosa rara, se trata de estatuas originales y no de simples copias.
La villa de Beaune estaba en otro tiempo consagrada a Belén o Belenus, el dios solar de los galos Por lo demás, allí se encontró una imagen de Belén en 1767. Las armas antiguas de la villa representaban una Bellone, especie de Cibeles romana generalmente asociada con Belenus. La presencia de una Virgen Negra en aquel lugar no constituye una sorpresa.
Se encuentra en la colegiata de Nuestra Señora, menos conocida que el Hospital, pero que también vale la pena visitar. En efecto, comenzada en 1120, es, a pesar de todos los sucesivos añadidos, un bello ejemplo del arte románico borgoñón, especialmente el triforio que rodea el edificio, el cual ofrece un decorado de arquería y de pequeñas columnas acanaladas típicamente cluniacenses. Se encuentra también, en esta iglesia sencilla, pero lograda, un bello conjunto de tapices que se refieren a la vida de la Virgen, los cuales fueron regalados en 1501 por el canónigo Hugo de Coq.

Esta estatua es ignorada por la mayoría de guías turísticas. Sin embargo, en otro tiempo fue celebre entre los peregrinos. Desde hace algún tiempo, la efigie ha sido justamente revalorizada y es presentada al visitante a la entrada del coro.
Modelada, sin la menor duda, en el siglo XII, esta bien conservada, exceptuando el hecho de que al niño Jesús le faltan los brazos. La ornamentación de la cátedra es de una cualidad y de una factura netamente borgoñonas. Por lo demás, aquí, como en todas partes, los caracteres regionales de los detalles contrastan con la apariencia oriental de los rasgos de la Virgen.
Antigua encrucijada de la ruta del estaño (procedente de la Gran Bretaña) y de la ruta del ámbar, que unía el Mediterráneo con los países germánicos, Dijon era ya prospera e importante en tiempo de los galos. Su nombre (Divio desde el siglo II d. de J. C.) es de etimología incierta pero de origen céltico.
La catedral lleva el nombre de san Benigno, patrón de la diócesis, A pesar de todo, el monumento religioso preferido por los habitantes de Dijon es verdaderamente la iglesia de Nuestra Señora, erigida en honor de Notre-Dame du leon-Espoir (antes NotreDame de lApport), la celebre Virgen Negra a la que aun hoy se le profesa una devoción muy viva. Igual que Notre-Dame de Beaune lo es respecto al románico, Notre-Dame de Dijon es un ejemplo particularmente logrado de estilo gótico borgoñón de los siglos XIII y XIV. Se la ha descrito como una catedral en miniatura, y Vauban dijo en cierta ocasión que seria preciso hacer una caja para conservarla. En efecto, construida sobre un espacio sumamente reducido, de dimensiones muy poco importantes, la iglesia, gracias a la perfección de sus proporciones, a la armonía en la disposición de cada uno de sus elementos, Así como a numerosas argucias técnicas, da, merced a un asombroso efecto de "apariencia engañosa", una impresión de autentica grandeza. Esta, asociada con un aire de ligereza, elegancia y finura, nos permite apreciar con claridad cuales eran la ciencia y la técnica de los maestros de obras de aquella época.

La estatua de Notre-Dame du Bon-Espoir procede del siglo XI. Se trata de una de las mas antiguas Vírgenes Negras y, sin la menor duda, de una de las estatuas de madera mas antiguas conservada en Francia. Desgraciadamente, durante la Revolución, la silla fue aserrada, los pies y las manos cortadas y el Niño desapareció.
La principal curiosidad de la estatua es que, más aun que las otras Vírgenes Negras, presenta el aspecto fecundo y nutricio de las primitivas maternidades del África Negra, como muchas representaciones galorromanas de Isis y de Cibeles. En efecto, hecho único, el vestido permite adivinar el pecho de senos caídos y el vientre prominente como el de una mujer encinta. Notre-Dame du Bon-Espoir es verdaderamente la madre fecunda "que debe dar a luz" (Virgo paritura), aquella que, con su leche, nutre y reconforta.
Estas particularidades hacen, evidentemente, pensar en la alegoría de la "lactancia" de san Bernardo, en Saint Vorles, durante sus estudios. En Fontaines, a cuatro kilómetros de Dijon, donde el nació, había entonces una Virgo paritura de la que nada sabemos, pero que tal vez era una Virgen Negra.
Notre-Dame de Apport, en Dijon, existía ya, y san Bernardo la debía de conocer seguramente.
¿Había tal vez ciertas semejanzas entre esas tres estatuas que pudieron tener una importancia decisiva en la juventud e iniciación del abad de Clairvaux?
En todo caso, es sorprendente comprobar que la Virgen Negra de Francia, que por su aspecto particular, es la que mejor evoca el celebre episodio, se encuentra precisamente tan cerca del lugar de su nacimiento y su infancia.
Posteriormente, la estatua se convirtió en la protectora titular de la ciudad de Dijon y sus habitantes la invocaron en todas las circunstancias atribuyéndole la salvación de su ciudad gracias a la paz con los suizos, el día 12 de setiembre de 1513, acontecimiento que conmemora un tapiz regalado como exvoto por toda la población, en tanto que otro muy reciente recuerda la liberación de la ciudad, el 12 de setiembre de 1944, día aniversario del primer favor.
Pero son los milagros más antiguos los que aquí nos interesan, y entre ellos, muy especialmente aquel de que fue objeto Felipe Pot, el ahijado de Felipe el Bueno. Lo hemos relatado, y sabemos el significado esotérico e incluso alquímico que contiene esa narración.
¿Se trata de una simple casualidad el que el héroe este emparentado, no con cualquiera de los duques de Borgoña, sino con Felipe el Bueno?
Fue Felipe el Bueno quien instituyo, en 1429, la Orden caballeresca del Toison de Oro. Estudios recientes han permitido suponer que esta orden, lejos de constituir una simple cofradía honorífica, fue en realidad una sociedad muy secreta de iniciados con grandes proyectos...

Numerosos indicios esotéricos lo atestiguan, tales como el nombre mismo de la Orden, la alusión directa al episodio mítico de los argonautas o el carner6 emblemático que, en Brujas, el día de la institución de la Orden, los comensales se repartieron misteriosamente, siendo el animal presentado con los cuernos dorados y teñidos de azul... Según Rene Alleau (1), el objetivo secreto de la Orden del Toison de Oro era " restablecer entre Oriente y Occidente los lazos iniciaticos rotos por la destrucción de la Orden del Temple"...
¿Acaso los duques de Borgoña, por aquel entonces en el apogeo de su poder, tenían intención de reanudar por su cuenta la tradición de los siglos XII y xiii y restaurar, después de un siglo, la civilización iniciática medieval?
¿No era también el "milagro" con que la Virgen Negra de Dijon favoreció a Felipe Pot una manera oculta de narrar esta tentativa de la Orden del Toison de Oro?
Sea lo que fuere, sin duda era demasiado tarde y la tarea fue considerada imposible, ya que, después de algunos capítulos generales, la Orden desapareció, al menos bajo su aspecto de esplendor oficial.
UNA RUEDA DE LUZ PARA LA VIRGEN NEGRA DE MOULENS
El Borbonesado cuenta con tres Vírgenes Negras. Tanto la de Vichy como la de Cusset son simples reconstituciones, pero la de Moulins es realmente antigua.
Vichy y Cusset están separados solamente por tres kilómetros. La abundancia y el interés terapéutico de los manantiales de aguas minerales y termales que hay allí forzosamente interesaron a los druidas, y varias de esas fuentes fueron sacralizadas por la religión céltica. En ambos casos, pues, la Virgen Negra sucedió a un culto más antiguo de la Diosa-Tierra.
La Virgen Negra de Vichy era en otro tiempo una Majestad como todas las demás, pero habiendo sido destruida, fue "reconstruida" de una manera que lo menos que se puede decir es que fue muy libre. En efecto, como la cabeza de la estatua fue preservada, se la coloco sobre otra estatua, esta de pie, sin el Niño y con las manos juntas.
Denominada Nuestra Señora de los enfermos, puede contemplársela en la iglesia de Saint-Blaise. La estatua original databa del siglo XII, según lo que nos revela el examen de la cabeza. En Cusset, la reconstrucción fue en conjunto más fiel. En 1793, los Revolucionarios echaron abajo la iglesia, rompieron las estatuas y las lanzaron a la hoguera junto con los archivos parroquiales. Por la noche una panadera envío a sus hijos a merodear en torno a las cenizas con el encargo de que retiraran discretamente todo lo que pudieran hallar de la Virgen Negra. De este modo, se pudieron salvar la cabeza y las manos. Estos trozos fueron escondidos hasta que la iglesia fue restituida al culto y un viejo carpintero local, que conocía bien la antigua imagen, la reconstruyo según sus recuerdos adaptándole la cabeza salvada de las llamas. Las manos están expuestas en un relicario situado cerca de la estatua.
La Virgen Negra de Cusset debió de ser "encontrada" milagrosamente en una fuente antigua, lo cual indica sus orígenes. Los benedictinos se hicieron cargo del santuario donde instalaron un convento de monjas. Gracias a la estatua, el burgo de Cusset conoció una cierta prosperidad al lado de una abadía, un cabildo de canónigos y tres iglesias. El santuario recibió visitantes ilustres, tales como Carlos VII y Luis XI. Este último, que hizo a la villa y al culto numerosas donaciones, concedió sus armas a Cusset. Muy posteriormente, Napoleón III acudió a arrodillarse en cuatro ocasiones distintas ante la Virgen Negra.

En la actualidad Notre-Dame de Cusset, aunque es venerada todavía un poco por los fieles del lugar, ha sido claramente olvidada por los turistas. La mayor parte de las grandes guías no la mencionan siquiera.
La mas interesante Virgen Negra del Borbonesado es, sin discusión, la que ha sido conservada en la catedral de Notre-Dame, en Moulins. No se trata, sin embargo, de la estatua original supuestamente traída por san Luis, y sobre cuya desaparición no tenemos detalles. Fue sustituida por otra Majestad negra, de origen indeterminado, que data del siglo xii. Esta es la estatua que hoy podemos contemplar. Antigua y contemporánea de la primera, nos es también útil para nuestras investigaciones.
Se caracteriza por el contraste sorprendente entre la expresión oriental de las facciones, el aire hierático, la mirada lejana y los detalles enteramente regionales como la decoración de la silla, constituida por "arcos en capuchón"... Ante una estatua como esta es cuando nos damos cuenta claramente de la voluntad simbólica de los escultores y al mismo tiempo llegamos a la certidumbre de su fabricación europea.
El desarrollo de la ciudad de Moulins es tardo, y sin duda es en la localidad vecina de Yzeure, hoy un suburbio, donde hay que encontrar el origen del culto a la Virgen Negra. En este antiguo castrum galorromano podían encontrarse manantiales sagrados y huellas de un culto céltico.
Con motivo del auge de Moulins, la Virgen Negra conoció una gran celebridad durante toda la Edad Medía. Los peregrinos de Compostela no dejaban de detenerse allí, y los guías antiguos consideraban la etapa de Moulins como muy importante. Una Orden de Caballeros de Nuestra Señora fue creada en su honor por Luis II de Borbón, al regreso de su larga cautividad en Inglaterra. En 1429, Juana de Arco acudió a recogerse largamente a los pies de la estatua. Se le atribuyen toda clase de milagros, siendo el más memorable el de 1655, cuando el fuego había hecho presa en la villa y el incendio era tan intenso que las campanas del Jacquemart se habían fundido. Un habitante lanzo sobre aquel brasero el manto de la estatua e inmediatamente el incendio se apago...
Dos cosas deben retener particularmente nuestra atención en este caso. En primer lugar, el Niño tiene en su mano izquierda un libro cerrado. Ahora bien, en el simbolismo medieval, el libro cerrado ha representado siempre el ocultismo y lo mismo ocurría con la parte izquierda del cuerpo... Indicio interesante.
Segundo, en la Edad Medía, con ocasión de todas las calamidades publicas, los fieles hacían quemar ante la estatua una rueda de luz, una rueda de fuego...
Este extraño ritual es importante para nuestras investigaciones.
Si se intenta encontrar una explicación esotérica racional" a esta antigua costumbre, vemos que no la hay. Ahora bien, nos consta que los hombres de la Edad Medía no hacían nada por casualidad. Todos sus actos y todos sus ritos tenían un sentido. Una vez mas, es el lenguaje de los iniciados donde puede encontrarse la explicación.
Desde siempre, para celebrar lo sagrado, todas las civilizaciones han conocido reuniones en círculo o corros en torno a una hoguera, un árbol, una fuente o una estatua. Los druidas practicaron estos corros y en la Edad Medía el obispo encabezaba un ritual en este sentido que puede desconcertar a los no enterados. Los laberintos que se pueden encontrar todavía en el embaldosado de al unas iglesias y catedrales debían servir para esta practica (1); mientras que todos conocemos los corros de la víspera de san Juan, en el solsticio de verano... El corro, el círculo y la rueda tienen, por tanto, un valor sagrado litúrgico muy especial. ¿Cual es este valor para el iniciado?
En las representaciones hindúes, egipcias o griegas, será la serpiente (2) la que se coloque en círculo y signifique Así la vida universal cuyo agente mágico, agente motor, es la luz astral. Se trata de la "vasta enroscadura de la naturaleza divina, universal, con sus reglas, sus géneros, sus especies, en el circulo formidable e ineluctable de la vida (3)", Esta serpiente enroscada será denominada en la Edad Medía ouroboros, y lo mismo que la circunferencia que rodea las cruces templarías herméticas, representara, para los alquimistas, la unidad de la materia y a la vez el "fluido" universal o la renovación perpetua de la Naturaleza...
Así pues, no es el circulo en si mismo lo que tiene una profunda significación sagrada y naturalista, sino el circulo en movimiento, el corro o la rueda...

Para los iniciados extremo orientales, la flor de loto en rotación indicara el conocimiento supremo, y Buda será representado en los templos con ruedas a su lado, flores de loto giratorias estilizadas. En la Edad Medía, en Europa, ocurrirá exactamente lo mismo con los rosetones de las catedrales considerados como representativos del movimiento circular de la rosa emblemática de los iniciados.
Este es el motivo por el que el gran rosetón de las catedrales era denominado al principio rota, la rueda. Y esto nos lleva una vez más a los alquimistas. Verdad es que estos últimos no hacen más que aplicar científicamente los grandes principios del pensamiento religioso iniciático.
En las catedrales, hay siempre tres rosetones, uno en cada extremidad del transepto, y el tercero, el mas importante, adornando la fachada del gran portal. Todas las iglesias cristianas están "orientadas", con su ábside dirigido hacia el Sudeste y, en consecuencia, los transeptos marcando el eje Nordeste-Sudeste. Por tanto, el rosetón septentrional no esta nunca iluminado por el sol, y el rosetón meridional lo es al mediodía, mientras que el gran rosetón flamea con el sol poniente.
Así, como sin duda en el cromatismo de los vestidos de las Vírgenes Negras, encontramos otra vez los colores sucesivos de la gran obra, desde el negro (o el azul oscuro) hasta el rojo rubicundo, pasando por el blanco...
El gran rosetón, el que se ilumina en rojo, se llamaba rota. Ahora bien, la fase de la obra alquímica que correspondía a la cocción de la materia se caracterizaba por su neto color rojo, y el lenguaje hermético la calificaba también de "rueda". El fuego necesario para llevar a cabo esta cocción no era el fuego ordinario, sino el "fuego secreto" o "fuego filosófico". Este era el que hacia girar la rueda (lograr la cocción), y el alquimista lo llamaba precisamente fuego de rueda (4).
De este modo, en el simbolismo de nuestras estatuas, en el que habíamos descubierto ya la alusión a la "leche de la Virgen", al "agua mercurial", vemos aparecer en Moulins el segundo agente principal y secreto de la obra.
Sabiendo lo que sabemos del sentido iniciático y alquímico de las Vírgenes Negras, ya no nos sorprende que se haya representado ante ellas ruedas de fuego, fuegos de rueda. El ritual de la rueda de fuego ya existía en la Edad Medía en Notre-Dame de Paris, donde indudablemente nunca hubo una Virgen Negra, pero que era una de las catedrales mas esotéricas del mundo, pletorica de un simbolismo asociado muy concretamente a Nuestra Señora. Aparte de este caso, que yo sepa, esta práctica solamente era ejecutada delante de estatuas de Vírgenes Negras. En efecto, ante tales efigies, adquiría entonces todo su sentido.

LA REINA NEGRA DE MARSAT
El macizo volcánico de la Auvernia es el más grande y el mas interesante de Europa, y el propio Haroun Tazieff lamento no haber empezado allí sus estudios vulcanológicos.
En este lugar encontramos, mas que en otras partes, las huellas de la vida profunda de la Tierra, de todas sus violentas presiones internas, de las proyecciones de fuego, de los surgimientos y de los hundimientos de montañas. Si la Tierra fue alguna vez "fecundada" por el Sol, ¿que lugar expresaría mejor esa formidable "iniciación", esa aparición misteriosa de la vida misma de la naturaleza terrestre?
Los celtas hicieron de este macizo el centro sagrado del mundo, y los concilios que los mas altos personajes, dentro de la jerarquía iniciática de los druidas, celebraban regularmente se desarrollaban en la cumbre del Puy-de ome.
Sin duda también la naturaleza excepcional de las rocas y las aguas, Así como los fenómenos físicos que de ello se derivaban eran conocidos por los druidas que los utilizaron con fines terapéuticos y de regeneración física y espiritual.
Tierra elegida de la religión céltica, la Auvernia ha dejado también huellas numerosas de una presencia iniciática mantenida allí durante toda la Edad Medía. Si la Borgoña produjo tantos hombres que constituyeron la elite religiosa de la cristiandad, la Auvernia conservo siempre en sus montañas una fe popular, arraigada con extraña fuerza en todos sus habitantes, acompañada de practicas, rituales, danzas, cuentos y leyendas en los que se cometería un error viendo en ello solamente un conjunto de supersticiones y de folklore...
Las Vírgenes Negras que son aquí tan numerosas reflejan evidentemente esos fenómenos naturales y religiosos. Estatuas negras, como la tierra originaria, como la piedra de lava procedente de los volcanes con la que los auverneses construyeron sus casas y adornaron sus monumentos...
De todas las que se han conservado para nosotros, la mas bella es Notre-Dame de Marsat.
La forma perfecta, la elegancia de las proporciones y la finura aristocrática de los rasgos de esta verdadera reina negra contrastan con la humildad de la iglesia que la cobija.
El culto de la Virgen existía ya en el siglo VI en Marsat, pues Gregorio de Tours, "el padre de la historia nacional francesa", lo menciona en su De Gloria Martyrum. No habla de una estatua, sino de reliquias (virginis reliquiae continentur), sin duda un fragmento del cinturón de la Virgen que un documento del siglo xvii afirma que formaba parte de una figura de plata. Uno y otra desaparecieron durante la Revolución sin dejar rastro.

Gregorio de Tours cuenta también otro gran prodigio que debió de producir-se durante la construcción del oratorio. Los obreros se demostraban incapaces, pese a todos sus esfuerzos, de construir el edificio, cuando tres niños llegaron misteriosamente al lugar y consiguieron, sin más ayuda que sus manos, realizar en un santiamén lo que los constructores no lograban ejecutar.
Nuevamente se trasluce la alusión alquímica, bajo la leyenda dorada, indicando claramente la naturaleza del santuario. "Los niños" llevan a cabo, como si jugaran, proezas técnicas de las que son incapaces los no iniciados a pesar de todo su material y sus herramientas, ya que poseen el " tino" nacido de un conocimiento de las leyes internas de la materia.
El propio Gregorio de Tours, mientras se dirigía hacia el oratorio durante la negra noche, vio desde lejos como surgía de las ventanas del edificio una inmensa claridad "hasta tal punto que se podía creer que una multitud de candelabros y de cirios estaban encendidos allí". La puerta de la iglesia se abre sola y, al entrar, se da cuenta de que el santuario esta en realidad desierto y sumergido en la oscuridad. Un bajorrelieve existente en un vitral de la catedral de Mans recuerda este milagro, entre otros cinco que ocurrieron en la vida de san Gregorio de Tours. Debe ser considerado sin duda como una alegoría de la presencia de la luz en la noche y, por lo tanto, del ocultismo.
En este caso, los relatos maravillosos preparan y explican la presencia en esos parajes de una Virgen Negra, que será establecida en el siglo xii, por supuesto por los monjes benedictinos de la abadía de Mozat, los cuales organizaran y difundirán el culto, instalando una filial femenina de su abadía en el propio pueblo de Marsat.
Los habitantes de la vecina ciudad de Riom demostraron siempre una piedad muy viva hacia NotreDame de Marsat y a ella atribuyen el haber sido salvados de la peste en 1631, pues todos los ciudadanos se habían dirigido con gran pompa a implorar su protección. Dos reyes de Francia acudieron a Marsat: Luis XI, que manifestó durante toda su vida un fervor particular hacia las Vírgenes Negras, y Francisco I (1).
Una costumbre inmemorial hacia que, cada año, los habitantes de Riom ofrecieran una rueda de madera sobre la que se enrollaba "una y cien veces replegado sobre si mismo" un cordón de cera blanco. Adornada con flores, dicha rueda era llevada en procesión a Marsat y a la entrada de la parroquia era depositada primeramente sobre dos piedras antes de ser colgada delante de a estatua. Por lo demás, con este fin se creo una Cofradía de la Rueda de Cera, en la Edad Medía, y esa costumbre se ha mantenido, aunque su sentido profundo se haya perdido.
Las dos piedras han desaparecido, y no poseemos suficientes detalles sobre ellas. Sin embargo, no seria sorprendente que hubieran tenido un valor religioso precristiano, piedras sagradas druídicas que hubieran marcado el significado del lugar...
En cuanto a la rueda de cera (cera de cirio), ignoramos si era encendida (2), pero esta práctica ritual se correspondía exactamente con la ofrenda de la rueda de luz que hemos descubierto en Moulins, con todo su rico y poderoso simbolismo esotérico. El enrollamiento de la cera sobre si misma acentúa aun mas la idea que preside la representación de la rueda en movimiento. Indica la regeneración constante por el fuego, por la luz, por el alma universal.

LA SUBTERRANEA DEL PUERTO DE CLERMONT
Entre la reina negra de Marsat y la de Clermont existían relaciones estrechas y privilegiadas, una especie de extraño emparejamiento. Así ocurre que, por ejemplo, en 1599, el capitulo de Notre-Dame du Port de Clermont se dirigió procesionalmente junto con el jefe y el relicario de san Avito al santuario de Marsat para cumplir un voto y cimentar la unión de las Vírgenes hermanas.
La estatua de la Virgen Negra de Clermont y la iglesia que la cobija han llevado siempre el nombre de Notre-Dame du Port. Ahora bien, no hay puerto en Clermont...
Un manuscrito del siglo x concreta que san Avito construyo una elegante iglesia dedicada a Nuestra S ñora en un lugar llamado desde siempre el "Puerto". Se nos dice que allí se extendía un vasto campo de acceso fácil, que era un lugar favorable para los intercambios comerciales, y que fue llamado "puerto" porque "portus" en latín designa también un almacén, un depósito. Es muy posible, pero esta explicación no me convence totalmente.
Ubicada no lejos del Puy-de-Do me, Clermont era, durante la época gala, una ciudad importante y floreciente. La ciudad vieja, la "ciudad negra" de antiguas casas de lava, esta construida en una ligera eminencia, resto de un cono volcánico. Posee veintidós manantiales de agua mineral y las curiosas virtudes petrificantes de algunos de ellos son muy conocidas. De modo que, naturalmente, era un centro religioso muy frecuentado por los druidas célticos.
Ahora bien, Clermont es una deformación del nombre antiguo de Clairmont, el monte claro. Un lugar habitado por iniciados importantes se llamaba con frecuencia en la Edad Medía un lugar claro, pues aquel que ha adquirido el Conocimiento "ve claro", es clarividente... Es en Clairvaux donde san Bernardo fundo su primera abadía, que quedo como centro de su irradiación internacional. Era el "valle claro" de los iniciados, como el "monte claro" seria el monte conocido y frecuentado por iniciados, o bien aquel donde era notorio que en el se reunían iniciados...
Esta explicación no es más que una hipótesis, pero conviene subrayar que, de otra manera, no se comprendería el origen de esta denominación dada a un paraje lleno de casas de lava cuya claridad no parece la característica más notable. Daria, además, un sentido esotérico muy concreto al nombre del lugar denominado el Puerto, el lugar más santo de la ciudad.

El alquimista, "nauta" o "navegante", que ha terminado felizmente la "travesía", llega al "puerto". ¿El Puerto no seria el puerto iniciático y alquímico, una alusión al éxito de la obra filosofal (1)?
La Virgen Negra señalaría en tal caso otra vez el carácter muy sagrado del lugar de emplazamiento. La estatua actual es una replica excesivamente libre, pero muy bella, ejecutada en el siglo xviii. No presenta prácticamente ningún parecido con la estatua original desaparecida, la cual sin duda databa del siglo xi, o quizá del x (2). Contrariamente a la efigie que podemos contemplar hoy, y que es una Virgen de Ternura, la Virgen Negra de la Edad Medía era, como en todas partes, una majestad hierática. Su modelo aparece otra vez esculpido sobre el dintel del portal sur de la iglesia, en una representación de la Adoración de los Magos.
Tanto la estatua antigua, como la nueva, fueron siempre exhibidas en la cripta, al lado de un pozo sagrado, cuyas aguas consideradas milagrosas no se agotan nunca y que, igual que en muchos otros lugares, es un elemento de religión céltica cristianizado. Esta proximidad del pozo sagrado y el hecho de que no se construyera nunca allí otra cosa que santuarios de la Virgen revelan la existencia de un antiguo culto a la Diosa-Tierra, lo cual no debe sorprendernos en semejante lugar. Son muy numerosas las Vírgenes Negras veneradas en criptas, y esta localización tiene un doble significado.

La cripta (del griego kouttos) es la parte oculta del edificio, su parte negra, su parte secreta. Colocar allí una Virgen Negra es uno de los medios de afirmar su carácter ocultista. Por otra parte, sabemos que el color negro de las facciones de la estatua simboliza también la materia primordial de la gran obra. Ahora bien, esa materia primordial tendrá que ir a buscarla el alquimista "en el sexo de Isis", "en la minas, "bajo tierra"... La presencia de la estatua en una cripta expresa también claramente esta idea y es interesante descubrir que los peregrinos llamaban frecuentemente " la Subterránea" a la cripta de Notre-Dame du Port.
Lo mismo que ocurría en Dijon, mas que la propia catedral, la basílica de la Virgen Negra fue siempre el verdadero centro de la vida religiosa de la capital de la Auvernia, y en la Edad Medía llevaba el nombre de Sainte-Marie Principal.
La estatua gozaba de una reputación tal que fue denominada también Notre-Dame des Arvernes, protectora de toda la Auvernia, país que no carece, sin embargo, de Vírgenes milagrosas.
Recibió la visita de varios Papas y reyes de Francia y entre las multitudes considerables de peregrinos, muchísimos "coquillards" para los que este santuario era una etapa de primer orden en la ruta de Compostela.
Fue en Notre-Dame du Port donde el Papa benedictino Urbano II predico la primera Cruzada, en el lugar en que actualmente esta situada la plaza Delille. Rodeado de trece arzobispos, doscientos veinticinco obispos y un centenar de grandes abades benedictinos, el Papa provoco el entusiasmo entre la inmensa multitud de barones y caballeros que alli se apiñaban, mientras que en las colinas próximas tribunos mas populares, como Pedro el Ermitaño, arengaban al pueblo llano. Al grito de "Dios lo volt! Dios ¡O volt!", todos los Asistentes se cubrieron los hombros con cruces rojas recortadas de todas las telas que habían podido encontrar.
Es, por lo tanto, del santuario de una Virgen Negra de donde partiría el irresistible movimiento que levantaría a toda la cristiandad y, al precio de lamentables horrores, abriría de par en par a los intelectuales iniciados, a los benedictinos y demás, las puertas del saber de Oriente... Recordemos que era en el Puy donde primeramente había proyectado Urbano II lanzar su formidable llamamiento, y que esa era otra sede de una Virgen Negra.

La basílica de Notre-Dame du Port es la maravilla de aquel arte románico auvernes que tantos edificios produjo. La armonía y el equilibrio de conjunto crean, sobre todo en el crucero del transepto que se abre en una perspectiva admirable sobre el coro, la nave principal y las laterales, una extraordinaria sensación de belleza, pero aun mas de recogimiento, de plenitud, de silencio y de reposo. Mas que el logro de alguna de sus partes, es la unidad perfecta de la iglesia lo que produce en el visitante esa magia, esa impresión de "hechizo" que, debido a la disposición de la basílica, actúa al máximo en el lugar preciso donde el peregrino se recoge ante el altar, en la entrada misma de la cripta donde penetrara para encontrar a la Virgen Negra...
Concederemos una atención muy especial a los ocho capiteles que rematan las columnas del coro, de los que cuatro están decorados con motivos vegetales y los otros cuatro son historiados, con textos explicativos curiosamente escritos y difíciles de descifrar. Esos capiteles, muy bien conservados, son esculturas muy equilibradas y llenas de inspiración (3). En dos de las caras del segundo capitel historiado empezando por la izquierda, aquellas que representan la Visitación y la Inquietud de san José, advertiremos un signo grabado al comienzo de los textos de la cúspide que parece reproducir la cruz en tau de los iniciados, aquella de que se revistieron los templarios... ¿Deformación del motivo de la piedra, simple adorno del texto, pura coincidencia, o un nuevo signo, discreto, de una presencia pasada?

VASSIVIERE, DONDE NUESTRA SEÑORA PARTE PARA LA MONTAÑA
A 1.300 metros de altitud, en las estribaciones del Sancy, punto culminante de la Auvernia, el humilde pueblo de Vassiviere, con su pequeña iglesia, sus pocas casas y su champelbune, en medio de un paisaje magnifico, invita al silencio, al recogimiento, a la paz del alma, allí donde "las montañas son lo bastante altas como para elevar la mirada y lo bastante humanas como para no limitar el horizonte".
Nadie puede permanecer insensible al encanto del lugar, y aun hoy son muchas las personas que suben a pie la montaña por el vía crucis, en una marcha purificadora que frecuentemente, para los cristianos, se traduce al llegar a Vassiviere en el deseo de confesarse y recibir la comunión. Perpetúan Así una viva tradición de peregrinaje popular, aunque en otro tiempo, y saliendo de Besse o de Latour, era con los pies descalzos, y a veces con nieve, como los campesinos realizaban aquella ascensión.
Antiguo centro de peregrinación, Vassiviere es, por tanto, un lugar "donde sopla el espíritu", uno de esos lugares donde, por razones incomprensibles para nosotros, aunque sin duda bien conocidas por los druidas, alguna acción física debida a diversas corrientes misteriosas de la Naturaleza opera sobre el alma e incluso sobre el cuerpo una acción bienhechora.
En otro tiempo varios Papas recomendaron con insistencia la peregrinación a Vassivie re, para "obtener la liberación del pecado" y, en la lengua del país, se sigue diciendo que el que va allí gana su roumagna, pues va a romeyer, es decir, en su origen, a efectuar el peregrinaje de Roma y posteriormente, de una manera mas general, a realizar una de las grandes peregrinaciones celebres de la Edad Medía.
Para muchos auverneses sin recursos económicos era seguro que en Vassiviere encontrarían algo comparable a lo que otros menos pobres iban a buscar a Roma, a Jerusalén o a Compostela. Por otra parte, los antiguos documentos atribuyen a la intervención de la Virgen Negra del lugar una impresionante cantidad de milagros de todo tipo, entre los que figuraba principalmente las resurrecciones de niños, nacidos muertos, hasta el momento del bautismo, y sobre cuyo simbolismo no insistiremos. Es oportuno aquí traer a colación una etimología falsa pero original y significativa: a los incredulos que ponían en duda la abundancia de milagros y maravillas espirituales del lugar, se les respondería en patois "Vas y veire" (Ve a verlo)...
El origen del nombre es en realidad céltico (1), y sin duda había ya allí un lugar de culto galo bastante importante. Cuando, en el siglo xvi, se hicieron excavaciones para construir los cimientos de la champelbune, la primera capilla que albergo a la Virgen Negra, se encontró, al lado de la estatua, un manantial de agua viva, los peregrinos le devolvieron un carácter sagrado, y aun hoy las mujeres echan monedas a la fuente, siguiendo la costumbre muy conocida cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos.
Prácticamente no se sabe nada de Vassiviere antes del siglo xvi. Sin embargo, parece que antaño fue un burgo bastante poblado, probablemente en los alrededores del siglo xii. De ello tenemos dos pruebas. En el siglo xix, al efectuar unas excavaciones, se encontraron numerosas osamentas, restos de un cementerio importante que debía de rodear la antigua iglesia desaparecida. En 1321, Bernardo VIII de Latour dio permiso a los canónigos de la catedral de Clermont para coger las piedras de la iglesia de Vnssiviere a fin de construir la iglesia de Condat en el Cantal. Así pues, en aquellas alturas hoy casi desiertas había un poblado y una iglesia de cierta importancia que estaban en ruinas y abandonados a comienzos del siglo xiv.

A partir de este momento, y hasta mediados del siglo xvi, únicamente subsistió, sin duda resguardada por una hornacina sobre un lienzo de pared, la Virgen Negra del antiguo burgo que seguía gozando de una cierta veneración por parte de los habitantes de los alrededores, hasta que los de Besse n-Chandesse restauraron el santuario y restablecieron las peregrinaciones. Cerca de Vassiviere, en las proximidades del pequeño pueblo de Cheix, se encuentran unas bocas abiertas en la montaña, unas grutas misteriosas excavadas por manos humanas en alguna época indeterminada. Se trataba seguramente de una verdadera ciudad troglodita de origen céltico. Lo mas extraño es que estas grutas artificiales, llamadas "grutas de Jonás" (2), fueron ocupadas, acondicionadas y transformadas en la Edad Medía. Allí descubrimos una capilla, en cuyas bóvedas subsisten frescos del siglo x, caminos tallados en la piedra, corredores, tabiques y escaleras excavadas en la roca, una de las cuales, la que conduce a la torre, cuenta con un total de 80 peldaños. El conjunto constituye una fortaleza inexpugnable en el interior de la montaña.
Viejas leyendas locales afirman que los templarios ocuparon aquellas grutas y que tal vez se refugiaron allí para evitar su detención, viviendo largo tiempo en forma de guerrillas.
Sabemos lo importantes que son esas antiguas tradiciones populares. La hipótesis es para nosotros seductora, pero no poseemos ninguna prueba que la confirme.
Sin embargo, apurando la cosa, podríamos imaginar que alrededor de la Virgen Negra y al lado de su ciudad subterránea, los templarios habían creado y habían dirigido el antiguo burgo de Vassiviere. Así se explicaría la falta de documentos sobre aquella época (pues, cuanto mas importantes fueron los templarios en un lugar menos documentos se encuentran acerca de su presencia, misterio muy conocido...) y sobre todo el abandono y la ruina súbita de Vassiviere a comienzos del siglo xiv. El permiso para demoler la iglesia concedido por Bernardo VIII de Latour data de 1321, es decir, catorce años después de la eliminación de hecho de la Orden del Temple por Felipe el Hermoso. En Francia fueron numerosas las plazas templarías que no sobrevivieron a sus maestros y que no fueron nunca descubiertas (3).
De todos modos, Notre-Dame de Vassiviere presenta, por otra parte, bastantes indicios de carácter iniciático como para que pueda ser alineada sin vacilar en la familia de las Vírgenes Negras que hemos tratado de describir y de comprender.
La estatua actual data tan solo de 1808. Es una copia realizada quince años después de la destrucción del original por los Revolucionarios. Aunque la Virgen sigue representada como Majestad, el artesano del siglo xix no reprodujo el aspecto oriental de la efigie primitiva, algunos de cuyos fragmentos están ciertamente conservados en una pequeña cavidad sellada existente en la espalda de la copia venerada hoy.

La efigie no permanece mas que algunos meses en Vassiviere. El resto del tiempo, se encuentra en la iglesia de Besse-en-Chandesse, y tanto su "subida" como su "bajada" dan lugar a ceremonias pintorescas y muy animadas.
La "subida" de la estatua tiene lugar el 2 de junio. Es la fiesta de la Visitación. María visita a su prima Isabel y para llegar allí "con presteza fue a la montaña" (Lucas, 1, 39). Fue a causa de ese texto evangélico que se eligió esta fecha para conducir la estatua a la aldea de Vassiviere. En todas, las religiones, los actos importantes de los personajes inspirados por Dios son precedidos de una ascensión a una montaña. Más que en otro lugar, en las cumbres, el espíritu, solitario y libre, puede purificarse y prepararse Así a su misión. Muchas reuniones religiosas iniciaticas se celebraron en la cumbre de las montañas, y es conocida la ascensión que el celebre poeta esotérico Petrarca realizo al monte Ventoux.
Partiendo a primeras horas de la mañana, la procesión sube por el camino de ocho kilómetros, luego efectúa el vía crucis, entona el Salve Regina ante la champelbune, y la estatua es colocada en la capilla mientras se celebra allí la misa.

El domingo siguiente, el día de la Asunción, el de san Luis y la fiesta de la Natividad de la Virgen son en Vassiviere días de peregrinación todavía muy frecuentes.
El 21 de setiembre, cuando llega el frío y los rebaños descienden de la montaña, se produce la "bajada", y a efigie regresa a la iglesia de Besse. Esta procesión, llena de entusiasmo popular, se acompaña con disparos de fusil y fuegos de bengala lanzados desde las granjas de las cercanías mientras el cortejo se disuelve entre fiestas y regocijos. La subida se efectúa por la mañana y la bajada comienza a la caída de la tarde.

MANOS DESMESURADAS PARA LA ESTATUA DE ORCIVAL
En un pequeño y verde valle inserto entre dos colinas de lava, se descubre, a 860 metros de altitud, la basílica de Orcival que es un admirable monumento del arte románico auvernes y uno de los mejor conservados. Fue construido en el siglo xii por unos monjes llegados de Chaise-Dieu.
Según algunos, la etimología de Orcival significaría que allí se había rendido un culto al dios Orcus, equivalente de Plutón (Orci valis).
Yo mas bien creo con Nollet (1), que hay que buscar el origen de este nombre en la lengua céltica donde "Ours" quiere decir agua y "Vau" el valle. Se trataría, pues, del "valle de la fuente", donde se rendía un culto a las aguas, lo cual quería decir como en todas partes, que un culto a la Diosa-Tierra había precedido al de la Virgen Negra.
Otra indicación nos la facilita una antigua leyenda según la cual un albañil, no sabiendo donde construir el edificio, lanzo al aire su martillo diciendo que el lugar donde cayera marcaría el emplazamiento. Fue precisamente al lado de la fuente milagrosa. Así se pone de manifiesto nuevamente la voluntad de continuidad religiosa de los habitantes y de los monjes. Por otra parte, en este caso tuvieron un merito inmenso, ya que la iglesia Así construida entre el arroyo y la montaña a la que esta adosada pudo ser edificada solo al precio de los mayores esfuerzos y de proezas técnicas bastante extraordinarias. Por esto la impresión de armonía que se desprende del conjunto es tanto más notable.
Además de la fuente, el lugar incluye un dolmen y un edificio llamados Tumba de la Virgen. Ahí es donde, siguiendo una antigua costumbre, se lleva y se deposita la estatua cuando tienen lugar las procesiones. Hemos encontrado ya una práctica de ese tipo en Marsat. En los alrededores hay otros indicios sagrados precristianos, como la rarísima roca monolítica oscilante de Deveix.
La Virgen Negra de Orcival representa una excelente ilustración, pues casi todos los indicios que hemos señalado del conjunto de las efigies se encuentran reunidos aquí en la estatua, en su culto y en sus leyendas.
Aunque su aspecto céltico es evidente, el elemento oriental tampoco esta ausente de ella, pues una tradición popular afirma que los dobles batientes de las puertas de la basílica son de madera de cedro que habría sido traída por caballeros que regresaban de las Cruzadas. Por añadidura, la Virgen de Orcival es atribuida a san Lucas, lo cual, además de significar una pretendida fabricación en Oriente, aporta el elemento solar, tan importante en el culto de nuestras estatuas.

Los indicios ocultistas son, entre otros, la existencia de una cripta de doce columnas (la mas bella de la Auvernia), la denominación "tumbas de la Virgen y el hecho de que, igual que en Moulins, el Niño tiene en su mano izquierda un libro cerrado.
La iglesia contiene algunos capiteles historiados claramente esotéricos, tales como esos grifos emparejados que beben en el mismo cáliz o esa escena del deambulatorio que, para unos, representa el mito de Anon salvado por un del fin para otros, Jonás cabalgando alegremente en su Ballena.
Se han encontrado en gran numero relatos de milagros que, cabe imaginarlo, cuando son antiguos, tienen el doble sentido los ciegos son curados, los cautivos ven romperse sus cadenas como por encanto, las tempestades se calman, los niños muertos al nacer resucitan hasta el momento del bautismo. Añadamos a ello los demonios que abandonan espectacularmente el cuerpo de los posesos y, por supuesto, la invocación de la Virgen Negra por parte de las mujeres que desean la fecundidad, don que ella nunca deja de conceder.
La Revolución destruyo los exvotos que llenaban la basílica. Había, entre otras cosas, lámparas de plata, navíos en miniatura y cadenas de prisioneros, algunas de las cuales estaban fijadas en la fachada exterior. Todavía se pueden ver los clavos donde eran colgadas, Así como cuatro pares de esposas.
En cuanto al himno cantado principalmente en las procesiones, es el Ave Maris Stella, la Estrella del Mar invocada en este santuario de montaña situado en el centro mismo de Francia.
Celebre y muy venerada aun en nuestros días, Notre-Dame de Orcival es una estatua del siglo xii de factura muy bella. Lo que sorprende de entrada es la importancia desmesurada que el escultor concedió a las manos de la Virgen, claramente desproporcionadas con respecto al resto del cuerpo. La calidad de la ejecución excluye la posibilidad de una torpeza en este caso, y es preciso buscar una significación a esta acentuación y a esta afirmación de la mano.
La mano aparece en forma de representaciones pintadas o de amuletos en casi todas las civilizaciones, desde las primeras huellas sagradas prehistóricas. Sin entrar en un análisis detallado de su simbolismo, es preciso hacer constar que de ello se desprenden tres significados principales, por lo demás complementarios entre si.
La mano tiene cinco dedos y el cinco es "mágico", pues representa la unión de los desiguales, la suma de la cifra tres, que representa el principio masculino, y la cifra dos, el principio femenino. La mano marca, pues, la reconciliación sumamente benéfica entre los dos principios contrarios, sobre la que insistiremos en el capitulo siguiente a propósito del capitel de Adán y Eva existente en la iglesia de Mauriac. Además, la mano siempre ha simbolizado la fuerza y la habilidad capaces de dominar la Naturaleza. Por ultimo, como sentido derivado de los otros dos, y más popular, la mano es signo y fetiche de la abundancia, de la fecundidad, de la vida.

La Virgen Negra de Orcival es, por tanto, NotreDame de toute vie, y este es, sin duda, el motivo por el que no se ha considerado necesario añadirle ninguna advocación, como existe en casi todas partes. También en Marsat, la estatua, tan parecida en muchos aspectos a la de Orcival, carece de advocación, y también allí las manos son desmesuradas y desproporción nadas Para los antiguos peregrinos, no había necesidad de designar mediante una denominación los atributos de esas efigies de Nuestra Señora. Su advocación específica estaba claramente contenida en sus manos.
Un último rasgo que no tiene una relación directa con las Vírgenes Negras, pero que es muy instructivo en lo que se refiere al ambiente y al espíritu de su época.
En Orcival, el día de los Inocentes era motivo de festejos muy curiosos, Tomando como pretexto la frase evangélica "los primeros serán los últimos, y los últimos serán los primeros", aquel día se invertía la jerarquía ordinaria, y los niños ocupaban el puesto de los canónigos y de los curas. Un rapazuelo oficiaba como un obispo estando reducido el clérigo de rango mas elevado al papel de último auxiliar. Toda esta parodia se desarrollaba dentro del edificio sagrado con el más completo acuerdo y la participación activa de las autoridades eclesiásticas. Un día al menos, los pequeños podían vengarse de las vejaciones de los mayores, todos los vicios eran sacados a la luz y todas las ridiculeces parodiadas. Esta gran fiesta de liberación colectiva se desarrollaba evidente-mente en medio de los cantos, las danzas y los gritos, y todo estaba permitido en esa frenética bacanal.

Con frecuencia olvidamos en que medida la fe, la piedad, lo sagrado, en la Edad Medía, lejos de ser aburridos y santurrones, eran la expresión misma de la alegría de vivir, del entusiasmo, del gozo y de la felicidad más realista.
La iglesia era entonces, no solo el lugar donde se rendía el culto, sino también la gran casa colectiva, la de las reuniones populares, de las asambleas políticas y de las fiestas, tanto las mas sensatas y moderadas como las mas desenfrenadas. En aquella época no había sillas en las vastas naves, sino solo la multitud densa, libre, ruidosa, instalándose cada uno como le venia en gana en un lugar que entonces no era austero, sino enteramente policromado de los mas vivos colores. Y siempre con música, unas veces cantos populares y otras el canto gregoriano que ejercía sobre el alma del pueblo una fascinación mágica.
Fulcanelli dio a conocer muy bien ese ambiente en su Mystere des Cathedrales (2) y la Fiesta de los Lo cos que se celebraba en la catedral de Sens, con la misma parodia de los dignatarios que en Orcival, con la misma frescura, la misma buena salud y esa audacia mostrada al pasear por la nave el carro triunfal de Baco, arrastrado por dos centauros, uno de cada sexo, desnudos, acompañado del gran dios Pan y de unas ninfas y unas náyades saliendo del baño, mientras los fieles lanzaban el grito de gozo de las bacanales: "¡Evohe! ¡Evohe!" Había también la Fiesta del Asno, la Flagelación del Aleluya, el Cortejo de Carnestolendas y muchos otros de los que nuestros carnavales constituyen un vago recuerdo, sin olvidar el teatro representado en las plazas, maravilloso espectáculo escenificado de poderoso realismo, momentos privilegiados de cohesión social, de comunión y de fraternidad humanas de los que nosotros no tenemos idea.

Dichosa época, ágil, entusiasta y alegre en la que los poderosos no tenían tiempo de tomarse en serio y las jerarquías existían solo por la voluntad de Dios, pero no rompían la igualdad profunda entre los hombres, y en la que periódicamente, rítmicamente, todo el edificio social era simbólicamente invertido en una especie de exorcismo popular de los orgullos y de las vanidades mejor situadas...
Esas atrevidas fiestas impedían que las estructuras, las instituciones y los dirigentes se encastillaran n su dignidad y en su importancia y los obligaban a permanecer abiertos a las corrientes exteriores, a los impulsos de vida que les insuflaban la base y el pueblo.
De este modo la contestación no era vejada y, sin necesidad de recurrir a la violencia, era permitida, organizada y utilizada como instrumento de integración social y de participación verdadera.

LAS PIEDRAS HABLAN EN MAURIAC
La pequeña ciudad de Mauriac en el Cantal posee también una muy notable iglesia románica, el más bello ejemplar de la Alta Auvernia. Esta basílica Notre-Dame que alberga la Virgen Negra es un edificio sencillo y rudo, pero de el se desprende una autentica elegancia, una elegancia popular, la de los campesinos de los montes de la Auvernia cuando, separándose de la tierra, comunican con lo sagrado... Su excelente estado de conservación nos permite volver a encontrar, en particular en ciertas esculturas, el pensamiento y la espiritualidad de los hombres de los siglos XII y XIII
Admiraremos el soberbio fragmento de escultura del vasto pórtico principal cuyo tímpano representa la Ascensión, mientras en la arquivolta aparecen los signos del Zodíaco, pero aquel que busque el sentido oculto de las Vírgenes Negras prestara una particular atención a los motivos que decoran la pila bautismal, Así como al capitel de Adán y Eva existente sobre la ultima columna entregada del muro de la nave lateral norte, obras que datan del siglo xii.
La decoración de la pila bautismal se compone de catorce series de arcos cada una de las cuales contiene un motivo esculpido. El conjunto revela un simbolismo ocultista cuyo cuadro central resulta ser la cruz templaría, la cruz en tau iniciática, doblemente circundada de motivos estilizados que expresan el enrollamiento y la rotación, Esta pila se encuentra no lejos de los "hierros sarracenos" expuestos en la iglesia, que "dan fe" de la leyenda de los cruzados cautivos en Oriente transportados durante la noche a los pies de la Virgen Negra, como ya hemos relatado.
Allí hay materia suficiente para un especialista en desciframientos herméticos que empezaría descubriendo que el número catorce designa la plenitud de las gracias puesto que contiene dos veces el numero siete, cifra sagrada si las hay. En esta rápida ojeada me contentare con señalar el interés de algunos de esos cuadros cuya significación esotérica es evidente de un modo directo. Tomando como primera arquería la de Jesucristo en actitud mayestática y mirando las esculturas de izquierda a derecha, vemos que la cuarta representa el bautismo de tres niños aureolados. En las leyendas relativas a las Vírgenes Negras, como Así mismo en aquella, esotérica también, de san Nicolás, volvemos a encontrar esta triada de niños. Su bautismo expresa en este caso la adquisición de la iniciación, de manera más particular de los alquimistas, que eran denominados " niños" porque extraían al niño filosófico al término de las operaciones sobre la materia.
A este motivo le sigue un misterioso personaje aureolado, y luego un "bautismo de Jesucristo" que lo completa y lo trasciende. Se trata de la representación medieval tradicional que muestra a Jesús sumergido en las olas que se levantan a su alrededor y lo envuelven con su profundidad. La catequesis primitiva subrayaba que el bautismo es un descenso a las aguas de la muerte, seguido de una ascensión. "Es el segundo tiempo de ese movimiento de inmersión-ascensión el que constituye lo esencial de la simbólica del bautismo, el cual es la aparición de una nueva vida fuera de las olas de la disociación mortal. Es un movimiento de subida, de arrancamiento fuera de las aguas, que semejante representación plástica puede ayudarnos a imaginar si sabemos leerla en profundidad (1). "¿Como sublimar mejor que a través de la imagen la propia persona del Hijo de Dios, en el comienzo de su "vida publica" (2), el itinerario universal del acceso iniciático al Conocimiento, Así como esa nueva alusión a la "vía liquida" en la que el alquimista debe previamente hundirse?
El cuadro siguiente, inmediatamente anterior a la cruz iniciática, que, en cierto sentido, es el signo de la obra, nos muestra a san Miguel fulminando al dragón. Este animal fabuloso, presente en tantas leyendas y representaciones esotéricas, fue Asimilado al Mal o al Diablo, pero ello por deformación, pues, en realidad, su sentido fue muy distinto para los iniciados de todas las épocas. El dragón era, en efecto, sinónimo de la serpiente, de la serpiente enrollada, del ouroboros, y como el, símbolo de la Naturaleza puesta en movimiento y arrastrada al ciclo eterno de todas las leyes del Universo.

Matar al dragón quería decir escapar uno mismo a esas leyes, penetran-dolas, dominándolas, conociéndolas en el pleno sentido iniciático de la palabra. En todas las historias, el dragón representa una prueba difícil, casi insuperable, y no es tanto en el dragón, como en la victoria conseguida sobre el monstruo, donde ellas ponen el acento.
Así, los árabes, según Filostrato, se comían el corazón de un dragón volador para convertirse en "adivinos" o "hechiceros", después de haber matado al animal; Así mismo, las Manzanas de Oro del Jardín de las Hespérides estaban guardadas por un dragón, y, de nuevo, es un dragón lo que Jason tuvo que partir de un tajo para conquistar el Vellocino de Oro. Las leyendas de san Jorge y san Miguel son, pues, las versiones esotéricas cristianas de todas esas conquistas victoriosas de la mitología antigua, lo que el alquimista iniciado expresara. El triunfo sobre el dragón es la victoria conseguida sobre la materia inicial de la obra (3).
La novena, décima, undécima y duodécima arquerías contienen los emblemas de los cuatro evangelistas, el águila de san Juan, el hombre de san Mateo, el león de san Marcos y el buey de san Lucas, que serán siempre representados conjuntamente en la Edad Medía.
Uno de los más antiguos monumentos del Egipto faraónico, la famosa efigie colosal de Gizeh, plantea al hombre que siente inquietudes el mismo enigma fundamental desde hace milenios. Ahora bien, el antiguo escultor le coloco una cabeza humana saliendo de un cuerpo de toro, con garras de león, y plegando sus alas de águila sobre sus ijares...
Así, los cuatro evangelistas cuyas cuatro voces forman indisolublemente un solo mensaje, la enseñanza de Jesucristo, son, para el artesano de la Edad Medía, la continuación de la inmutable representación de la esfinge, al mismo tiempo pregunta y respuesta, tema de todas las mitologías y de todas las religiones.
Una vez mas: ellos indicaban uno de sus principales orígenes, como lo hicieron al esculpir Vírgenes Negras con apariencia isiaca o dibujando los planos de unas iglesias que no solo tienen forma de cruz, sino que, merced a ese elemento del deambulatorio semicircular que rodea el coro, reproducen las cruces provistas de asa, las ankh, es decir, las cruces egipcias llamadas también cruces de vida...
El capitel que representa a Adán y Eva es también interesante. Un examen atento nos muestra esta escultura como muy poco conforme con la imagen habitual que nos hacemos hoy del pecado original...
En efecto, Adán y Eva, personajes estilizados, cogen cada uno una manzana que en cada extremidad les tiende la serpiente mientras esta, por su parte, se enrosca simétricamente alrededor de los dos personajes, los cuales, dándose la mano, ejecutan un corro. El artista, mediante la estructura misma del capitel redondeado en la base, y numerosos detalles, como la posición de los pies y las manos (inversión de las palmas), además de diversos ardides decorativos, ha insistido en esa impresión de movimiento circular, de danza en corro de los dos personajes arrastrados por la serpiente. Lejos de dejarnos un sabor de pecado y de muerte, ese cuadro transmite una poderosa sensación de plenitud y de vida. Curiosa concepción la de este imaginero, pensamos a primera vista. Esta aparente anomalía nos invita a releer el texto del Génesis a la luz de las interpretaciones de un Fabre dOlivet o de un Schure, por ejemplo.

Esquematizando al máximo, se comprueba mas o menos esto. El nombre de Dios, Yahve, es en realidad Yeve, es decir, la síntesis indisoluble y profunda del eterno masculino (Jod) y el eterno femenino (He, Vau, He). Ahora bien, en el sentido remoto revelado por la lingüística, Adán y Eva constituyen exactamente el concepto hombre y el concepto mujer; más que dos individuos, la pareja humana tipificada. Dios creo Así el hombre a su imagen y semejanza, lo creo masculino y femenino, e hizo todo el universo varón y hembra, las dos partes de si mismo, constitutivas de su esencia.
Interviene entonces la serpiente cuyo sentido conocemos. El Génesis la denomina Nahash, es decir, la fuerza que pone en movimiento la vida, la atracción del uno hacia el otro, lo que los griegos llamaban el Eros, el amor o el deseo. El pecado original se convierte entonces en la imagen simbólica del nacimiento de la vida universal dentro de este vasto enrollamiento cíclico de la Naturaleza y de la Humanidad, dramáticamente condenada Así a estar, en el sentido pleno de la palabra, en busca de si misma...
Considerándolo bien, todas las grandes religiones parecen haber tenido, bajo la capa de historias simbólicas aparentemente diferentes, pero fundamentalmente parecidas, la misma visión cosmogónica, y, al parecer, es también esa explicación de los orígenes y del sentido del Universo la que aparece reproducida misteriosamente en todos los grandes textos iniciativos hasta la Edad Medía.
Entonces, según estos textos, la Naturaleza solo puede reconciliarse consigo misma cuando la parte femenina y la parte masculina están de acuerdo. El ser humano no es mas que como pareja, mientras que únicamente es por medio del amor como el hombre se realiza plenamente y se siente próximo a Dios, porque se le asemeja, porque se reúne con la naturaleza misma de Dios. Todos los profetas, los mesías, los sabios, los inspirados de Dios, sean hindúes, egipcios, chinos, griegos o judíos, con su meta suprema que es el Cristo, no han ensenado nunca mas que una sola cosa: amaos los unos a los otros como Dios os ama, porque el amor, reconciliación universal de lo "masculinos y lo "femenino" realiza la reunión de las dos partes de Dios, es Dios mismo.
Este pensar fue mal comprendido, deformado y criticado desde el exterior, sin embargo, alcanzo su pleno desarrollo en la Edad Medía, y es lo que explica por que los alquimistas representaban el éxito de la gran obra en forma de un personaje curioso que tenia los rasgos de un ser andrógino...
En un cautivador compendio, el pequeño capitel de Mauriac nos revela ese grandioso simbolismo. Adán y Eva se cogen de la mano, principio varón y principio hembra, separados pero indisolubles dentro de la danza circular que ejecuta el Universo están esquematizados hasta el punto de ser totalmente impersonales para representar mejor a todo el genero humano. No es Eva la que tiende la manzana a Adán, sino que cada uno de los dos coge una que les ofrece al mismo tiempo la serpiente en cada extremidad mientras que esa misma serpiente los enrolla de una manera igual a uno y otra, y, por el lugar que ocupa en la composición, es exactamente el agente que transmite el movimiento circular.
Pensar que tan a menudo hemos descrito las esculturas románicas como pintorescos cuadritos de costumbres cuando, como en este caso, en unos pocos rasgos grabados en la piedra, el imaginero al que calificamos de primitivo supo expresar todo el secreto de la historia del mundo y el drama de la condición humana.
Rodeada de leyendas y de milagros netamente esotéricos, situada en un edificio construido en su honor donde la piedra habla un lenguaje tan concreto, la Virgen Negra de Mauriac debería ser el fin simbólico de esta iglesia que, en gran parte, ha conservado su alma medieval.

Desgraciadamente, mutilada durante la Revolución fue, igual que en Vichy, "reconstituida" en el siglo XIX, prescindiendo de su sentido real, de pie y llevando al Niño3en brazos... En la actualidad mide 1,14 metros, en vez de los 70 centímetros que tenia primitivamente, puesto que fue enderezada... La madera original es de nogal, pero el brazo remplazado es de madera de peral mientras que el nuevo Niño Jesús es de roble...
Según las antiguas descripciones, la estatua, originaria del siglo XI o XII, era realmente una majestad, sentada, que sostenía el Niño en su regazo, y poseía una expresión oriental, que algunos cronistas comparaban unas veces a Ñotre-Dame de Marsat, a causa del velo que cubría en parte los cabellos, y otras a Notre-Dame du Puy, por su aire "egipcio". Quizás algún día se devuelva a la Virgen Negra de Mauriac su verdadero aspecto suprimiéndole añadidos intempestivos y restaurándola en función de su actitud primitiva.

CONTINUARA....

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