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miércoles, 21 de agosto de 2013

ARGENTINA-ESPAÑA LA CAPILLA CON VISOR TEMPLARIO


ARGENTINA-ESPAÑA

LA CAPILLA CON VISOR TEMPLARIO
*Por Gustavo Fernandez

Es de sobra conocido el hecho que fueron los Templarios quienes instituyeron la costumbre de erigir sus iglesias sobre plantas octogonales. Fuera de la discusión sobre el porqué de la elecciòn del místico número ocho (cobra fuerza la presunciòn que por influencia del sufismo musulmán) lo cierto es que no encontrarán ustedes en la geografía católica otro diseño así que no responda a esos orígenes. Pero en Argentina, curiosamente, hay dos capillas con “planta templaria” : la capilla dedicada a San Antonio de Padua en Capilla del Monte, provincia de Córdoba (a la que se adjudica, si bien no una filiación templaria –es de fines del siglo XIX- sí envuelta en historias que “fantasean” con la presencia de Templarios en esas tierras mucho antes de la llegada d elos conquistadores españoles) y la capilla privada del palacio San José de Urquiza. Sobre la primera ya me he extendido en otros trabajos. Sobre ésta, déjenme señalar algunas curiosidades:
planta temploa)    la ya citada planta octogonal
altarb)    En el pilar derecho del altar, de manera audaz y flagrantemente pública, en tiempos en que el enfrentamiento entre el Vaticano y la Masonería era por demás abierto, Urquiza ordena cincelar de manera hartamente visible la escuadra y el compás; este verdadero guante al rostro de la Iglesia Católica no sólo no podía ser ignorado por las autoridades eclesiásticas sino en cierto modo prohijado, toda vez que el diseño y ornamentos de la capilla fueron enviados para su aprobación a Roma, de donde nombraron a un veedor de oficio del Arzobispado para que revisara y bendijera las obras y donde un sacerdote católico, designado por la Curia local, oficiaba misa todos los domingos a Urquiza, su familia y su servidumbre. De donde deviene que no era simplemente la expresión irrespetuosa de un desafiante millonario, sino algo consensuado y aceptado por ciertos estamentos de la propia iglesia.
c)    A espaldas de la capilla, las dependencias circunstanciales para el sacerdote, baptisterio incluido. Obsérvese la cruz netamente templaria, que también baptisterioaparece sobre el portal de acceso a la capilla.
reliquiad)    Entre los elementos que tienden a subvalorarse, está una reliquia enviada por la iglesia en España de las reliquias de los Santos Justo y Pastor, proveniente de la iglesia homónima, en pleno corazón gótico de Barcelona. Quizás ustedes recordarán que estuvimos el año pasado estudiando esa iglesia absolutamente templaria, con restos de caballeros templarios sepultados en su interior y que aún conserva su torre octogonal, hoy transformada en librería.
Son, para mí, guiños y sugerentes pistas de, cuando menos, una actitud de adhesión al ideal templario, disimulado todo bajo ropaje ecleciástico. Y fue en esa mitad del siglo XIX donde comienza a inficionarse en Argentina, por cierto, en círculos herméticos y casi elitistas, la difusión del Templarismo a todas luces (por contradictorio que resulte) traído desde España por hombres de la iglesia como portavoces. Recordemos también que es en esos años donde comienza a gestarse en Europa la “Sociedad Vril”, que entre otras posturas filosóficas rescataba la supuesta filiación templaria de caballeros medievales alemanes y sus raíces protoarias…. Desde esa pistas, resulta entonces menos extraño cómo a lo largo del siglo XX se consolidó, en toda la regiòn conocida como “Valle de Punilla”, las especulaciones pronazis que el Grial habría sido traído a estas tierras en tiempos del Temple, especulaciones que resultaron muy funcionales a los nazis que, tras la Segunda Guerra Mundial, hallaron cobijo y prosperidad en nuestras pampas.
Finalmente, otro particular personaje comienza a campear en esta historia. Urquiza trajo para decorar el cielorraso de la capilla, encargándole luego otras obras simbólicas 
Blanes
que conservó en su poder, al pintor uruguayo Juan Manuel Blanes. Esto tal vez no tendría nada de extraño si Blanes no hubiera sido protagonista de una saga esotérica muy particular: quienes hayan podido tener acceso a esa verdadera rareza bibliográfica que es el el libro “El Código Blanes” –en paráfrasis de “El Código Da Vinci”- del escritor Marciano Durán, sabrán a lo que me refiero. Hay un extraño hilo conductor entre Blanes y el alquimista Piria. En su clarividente premoniciòn de la estatua ecuestre de Artigas en la plaza Independencia de Montevideo, reflejada en un cuadro cuarenta años antes que una estatua idéntica fuera erigida en ese mismo lugar (en cuyo hipogeo reposan los restos del héroe uruguayo), en su

"Revista de tropas", donde aparece la estatua de Artigas.... 40 años antes que fuera emplazada.
“Revista de tropas”, donde aparece la estatua de Artigas…. 40 años antes que fuera emplazada.
conocimiento de la Geometría Sagrada explicitada simbólicamente en sus pinturas, Merece un análisis por derecho propio, una correspondencia a la que accedí guiado por mi amigo Jorge Guaraglia (autor también del “trailer” que presenta “El Código Blanes” y que se muestra aquí):
No puedo aceptar que sea por “casualidad”, por simple estética, que Urquiza haya convocado a este pintor y esoterista para decorar su capilla neotemplaria. Por eso entiendo se impone un estudio más detallado y profundo que este breve e insuficiente artículo para hilar fino sobre la simbología de semejantes alianzas que habrán anticipado y codificado, seguramente, los designios escritos sobre una historia que, mansa y cándidamente, suponemos de azaroso decurso.

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