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viernes, 9 de agosto de 2013

"JOVEN MIRIAM" Capitulo I - Biografía de la "Virgen" Maria Madre de Cristo

 "JOVEN MIRIAM"     
Capitulo I - Biografía de la "Virgen" Maria Madre de Cristo



INTRODUCCION

Aunque muchos hayan side llevados al error por medio de la tortura, nuestros padres, de la mano de Dios, han resistido de y hablado con valentía, y esta bendira ciudad nunca ha sido profanada con el error de Nazaret. Y nosorros somos los herederos, y transmisores a nuestros descendientes, del
paganismo que es honrado gloriosamente en este mundo. 

ABU AL-HASAN TABITH
de Varrhae-Harran (901 d.C.)

Muchos de quienes profesan la fe del hijo solo construyen temples en nombre de la madre.

LEONARO DA VINCI ( 1452- 1519)

Este libro, es producto de mas de dos decades de estudio, surge de reconocer sin ningún reparo la importancia de la dimensión espirirual en nuestro mundo temporal.

Una de las cuestiones concernientes al culto de la Virgen Maria es que me viene inquietando desde hace tiempo que NO existen investigaciones serias sabre el culto mariano-.

Solo hay montones de marerial lisonjero para con la madre de Jesucristo, escrito en su mayor parte por acerrimas plumas catolicas romanas.

En el transcurso de la investigacion, se hizo patente que varios historiadores asignan a Jesús el papel de un dios que muere y renace, afin a figuras famosas de la antigua mesopotamia. Yerran el tiro. A lo sumo. Jesus de Nazaret parece haber sido un hombre resuelto a abogar por las reformas sociales que Galilea pedía a gritos, íntimamente convencido de la futura restauración divina de Israel.

Sin embargo, las sorprendentes pruebas halladas recientemente indican que distaba mucho de ser el arquitecto de su destino y que desde antes de su nacimiento, este estaba en las manos de un grupo de influyentes sacerdotes judios. Manteniendose las mas de las veces en el anonimato, creian fervientemcnre que eI futuro bienestar de Jesus residía en la restauración del culto pagano y sus deidades.

En Maria, o Miryam como era su verdadero nombre, hallaron a una acolita mas que dispuesta a ser empleada como el eje de objetivos que posteriormente transfirieron al movimiento cristiano primigenio.

CAPITULO I

Mi odisea mariana comenzó, sin darme yo cuenta, en el Museo Britanico de Londres, mientras investigaba la historia del culto a una diosa madre.
Detrás de Ia sala de escultura egipcia, se encuentra una galería poco frecuentada que alberga unos relieves asombrosos.
Realizados hace casi tres mil años y descubiertos durante el sig!o XIX entre las ruinas de la ciudad mesopotánica de Kalaj, sita en eI desierto del norte de Irak, algunos reproducen un árbol sagrado que se piensa representa la presencia simbólica de una diosa madre asiria.
Recuerdo que me quede tan cautivado y perplejo ante la composición de dichos relieves que se convirtieron en uno de los catalizadores mas duraderos de mi investigacion, la cual, en ultima instancia, me llevo a escribir estos documentos.

A primera vista, quiza parezca poco plausible que pueda haber relacion alguna entre ciertos aspectos fundamentales del dogma catolico romano y el ritual vinculado a una diva pagana de la fertilidad desenterrada en las ruinas de una ciudad asiria olvidada, asi que al principio no cai en la cuenta de que tal relación existia.
Sin embargo, comenzaron a surgir datos aislados que fueron reforzando esta primera hebra tan endeble hasta constituir una extensa malla que alcanzaba a cruzar el abismo que aparentemente los separa. Asi es como cobro crediro la tesis de que en Maria, la madre de Jesus, que es uno de los personajes mas enigmaricos e inverosimiles de la Biblia, reside una fascinante y hasta la fecha apenas revelada faceta de la historia.

Las pruebas documentales tambien empezaron a descifrar una inquietante lista de negligencias, engaños y egoismo por pane de la clase dirigente cristiana ortodoxa. EI incipicnte panorama daba a entender que la imagen de la Bendita Virgen Maria, o Miriam como era y es su verdadero nombre, que hoy reconocen millones de creyentes de todo eI mundo, es una burda tergiversación, promovida y luego respaldada con pretextos que se alejan de los valores cristianos.
Se presentaran pruebas de que la Iglesia catolica romana se ha inventado el retrato de Maria, si bien esta acusacion debe matizarse con cuidado. La tergiversación no reside tanto en la manera en que la Iglesia promueve eI tema, aunque a veces raya en 10 estrafalario, sino en 10 que ha decidido ocultar; en los motives que la han empujado a hacerlo. (Acaso se ha fraguado un mito porque Maria nunca vivió, salvo en la mente de visionarios fanáticos?.
Se trata de una heroina mero producto de la imaginación? o se ha distorsionado su verdadera biografía porque el catolicismo romano no se atrevió a revelar la verdad?.

Esta Biografía no autorizada no es una fantasía. Las pruebas documentales que se presentaran no solo existen sino que están al alcance de cualquiera que desee corroborarlas.
La investigacion del trasfondo precristiano se basa en fuentes primarias tan diversas como los primeros Códigos Legales Mesopotámicos, la mitología mesopotánica y cananita y eI manual judío de practica religiosa conocido como la Mishnah, pro tambien, en buena medida, en los libros del Antiguo Testamento.
lronicamente, algunas de las pruebas mas concluyentes de las inclinaciones paganas de los judios y los primeros cris- tianos cabe hallarlas mediante un derenido examen de las obras bíblicas ortodoxas. Aun mas reveladores resultan los textos apocrifos y seudoepigraficos del Antiguo y eI Nuevo Testamento, cuyo alcance creció enormemente tras eI descubrimiento en Egipto de los lIamados codices gnósticos en 1945.
Las fuentes seglares comprenden las obras de Philo y Josefo, quienes redactaron sus historias en la epoca de los orígenes cristianos. Otras fuentes mas modernas son Ben-Sasson {Historia del pueblo judio) y las obras de E. P. Sanders.

Los primeros tiempos del cristianismo suelen presentar nuevos problemas de investigacion. Debido a la destruccion masiva de escritos paganos y no ortodoxos, gran parte de las pruebas sobre obras perdidas como las de Celso y las Genna Marias (que en mi opinion habrian aportado algunas de las pruebas mas concluyentes) solo pueden entreverse en los comentarios de sus detractores. Por consiguiente, la investigación ha conllevado un minucioso analisis de los libros de los Padres de la Iglesia, entre los que destacan Epifanía, Orígenes, Ireneo y Jeronimo. La Historia de la Iglesia de Eusebio presenta un sesgo evidencey a menudo es inexacta, pero también abre una valiosa ventana al pensamiento cristiano antiguo.

Fuera de contexto, muchos pormenores quizá parezcan inofensivos o circunstanciales. Ahora bien, cuando se recopilan y ordenan, lo que aparece dista mucho de las tradiciones comúnmente reconocidas y que la Iglesia defiende como historia cristiana inalienable. Descubrir esos pormenores no requiere tener eI pasaporte a mano y la maleta siempre a punto. Lo que requiere es un meticuloso y prolongado analisis, a veces laborioso, siempre fascinanre, de los antiguos textos cristianos y judios de Oriente Próximo. Muchas de las pruebas que hubiese cabido presentar se han destruido deliberadamente y en la actualidad solo puede accederse a algunas a través de las diatribas de polemistas cristianos.
La Iglesia ha tornado parte activa en la destruccion de eso material y ha desalentado la lectura de mucho mas.


Entre los incontables de la madre de Jesucristo, La inmaculada Concepcion del pincer español del siglo XVIII Diego Velazquez destaca como uno de los mas memorables y magistrales. Con el estilo austero de la Contrarreforma, Velazquez pinto a Maria (Miriam), como una niña-mujer ataviada con un sencillo vestido oscuro, a un tiempo provocativo y serenamente hermosa. La represento sola y suprema en el cosmos, con los pies apoyados en el globo de la desnuda tierra primigenia que emerge de un oceano en tinieblas. Las doce estrellas del Apocalipsis en marcan su rostro y las relumbrantes nubes de la creacion se arremolinan caoticamente a su alrcdedor. Debajo, apenas visible, un barco surea las aguas mansas y la fuente de la vida mana en forma de surtidor; He aquí capturada la paradójica quinta esencia de Maria-Miriam: humana, divina, inocente, sabia, casi todo lo necesario para convertirla en leyenda.

Velazquez no se muestra interesado por la realidad de carne y hueso de esta hija de un oscuro ganadero de ovejas galileo, sino que ha tejido una exquisita contradiccion en la imagineria con la que la envuelve. En este cuadro es la Eterna Virgen nina unida a Dios, la apenas púber e inmaculada futura madre de Cristo: sin embargo, el artista ha enmarcado a Maria en el simbolismo de una creencia mas antigua y arcana que poco tiene que ver con los dogmas del cristianismo. Las estrellas que flotan sobre su cabeza han sido asociadas con las reinas celestiales, anatemizadas por judios y cristianos desde los albores de la historia. Estas han sido séquito de la Ishtar de Babilonia,la Astarté
de Fenicia y la Ashtorerh de los filisteos. Segun la interpretación de los criticos de arte, el bajel que surea el mar eterno es la barea de Isis, la diosa primordial de Egipto a quien griegos y romanos dieron en llamar Stella Maris, Estrella del Mar. EI agua primigenia de la vida mana de una fuente de creencias que fue venerable mucho antes de que Maria y Jose pisaran Ia tierra.

Cabria dar cuanta de estes aspectos aunque no fuesen mas que la mera evidencia de una dependencia artística de tradiciones añejas. Menos fácil resulta explicar eI hecho de que los principios que representan no solo son ajenos a la fe cristiana sino que entran en conflicro directo con ella. Tal vez el retrato de Velazquez encarne eI modele hacia el que ha evolucionado Maria para millones de sus seguidores, pero también se ajusta, en muchos sentidos, a la imagen de una diosa madre pagana: una prima donna en la cumbre de la jerarquia divina o cercana a ella, una Reina del Cielo con una evidente carga sexual, que da a luz a deidades, mediadora entre los cielos y la humanidad, en eI amor y la guerra.
Los atributos de Maria son indistinguibles en propósito y forma de aquello proposito y forma de aquellos de las gran- des diosas del mundo antiguo. Mas proxima a su época, gran parte de la imagineria con la que Velazquez ha rodeado a Maria corresponde a la de Deméter, la diosa madre de los griegos, y a la de Cibeles, diosa de la fertilidad de los frigios que fue trasladada a Roma y adorada como la Magna mater. la Gran Madre. Solo hay una diferencia fundamentalen la imagen de Maria: la cuestión de su supuesta carencia de sexualidad. La tradición ha dado en pinrarla como la antitesis de Eva, la primera mujer condenada para siempre. Mientras que Eva representa a quien trajo el pecado y la muerte al mundo mediante el despertar a los placeres de la carne, Maria, su alter ego, es la redentora. Mediante una rotunda negación de la sexualidad puede salvar a las mujeres mortales de los peligros que trajo consigo la "caída" original.


Cualquier tribunal desestimaría las afirmaciones sobre la autenticidad de Maria pues, aparte de lo que aparece escrito en la Biblia, apenas hay pruebas de su existcncia, como tampoco de la de Jesucristo. Historiadores como Josefo, Tácito, Suetonio y Plinio eI jóven, quienes fueron casi contemporáneos de Maria y Jesus, guardan un llamativo silencio al respecto. El único comentario acreditativo de la existencia de Jesus (y, por supuesto, si vivió tuvo que tener madre) es de josefo, que nació en Jerusalén en 37d.C. y menciona a Jesús en sus "Antigüedades Judaicas",en una parte acerca de la primera comunidad cristiana de jerusalen y del gobierno de Poncio Pilatos, procurador de Judea y Samaria de 26 a 36 d.C.




"En aquel tiempo vivia allí Jesus, un hombre sabio, si es que en efecto hay que llamarle hombre. Pues llevo a cabo hazañas sorprendentes y fue maestro de gentes que aceptaron su verdad de buen grado. Puso de su lado a muchos judios y a muchos griegos. Era eI Mesías. [Antiguedades judaicas XVIII, 63]"

* Este relato es también utilizado por la Orden del Temple, ante los que no encuentran evidencia antiguo y contemporánea de Jesus de su existencia y es muy VALIDO, que podamos mencionarlo aquí, pues la mayoría de la gente cree que la figura de la existencia de Jesus no se discute y muy por el contrario, la ciencia y los eruditos la niegan por no haber casi escritura fehaciente que lo mencione, salvo esta que es irrefutable.




Estos comentarios han side objeto de considerable controversia entre los historiadores, pues muchos de ellos opinan que fueron agregados al texto de Josefo por editores cristianos tempranos, precisamente para corroborar la existencia de Jesus. En su favor cabe decir que eI pasaje figura en todas las primeras copias manuscritas de la obra de Josefo y contra su autenticidad se señala que este historiador fue un judío fariseo leal con una elevada posicion politica y que, por consiguiente, no pudo haber escrito que Jesus era eI messiah (mah-shee'agh, que significa -el ungido»).



Los escritores romanos Tácito y Suetonio probablemente
fueron los primeros en mencionar a los cristianos como una secta marginal, si bien ni uno ni otro identificaron a Jesus como su inspirador. Suctonio, historiador de la corte imperial a finales del siglo 1 d.C; toco el tema de los cristianos, y Tácito, contemporanco suyo, los cita como posibles instigadores del Gran Incendio de Roma que habia tenido lugar unos cincuenta años antes.

Estas referencias son minimas y su brevedad, por parte de ambos autores, que tenían a describir detalladamente la vida en la metrópolis las colonias, indica que, por entonces, los cristianos eran vistos como un grupo de poco peso.
Las cartas. personales de Plinio eI jóven (ca. 61-113 d.C.), que llego al consul durante el mandato del emperador Trajano, constituyen una historia intima extraoficial de su tiempo. En su correspondencia con Trajano, hacia el año 112 d.C., Plinio era del parecer que el cristianismo no se fundamentaba mas que en burdas supersticiones.
No obstante, creo que deberíamos aceptar que Maria y su hijo fueron personas reales, tal como hacemos con Herodes, Poncio Pilatos y otras figuras de la Biblia. Los personajes verdaderamente miticos suelen vivir en una era remota caracterizada por la ausencia de informacion verificable, mientras que los escasos relatos bíblicos sobre Maria y Jesus cobran autenticidad con minuciosas referencias a lugares, sucesos y personalidades que cabe respaldar en la historia.

EI Evangelic de Lucas refiere que Maria y Jose se vieron obligados a empadronarse durante el mandato de Cesar Augusto, siendo Cirenio gobernador de Siria. Esta claro que, en efecto, se realizó un censo (aunque no precisamente como lo describe Lucas). Los escritos del evangelista Pablo, cuya obra misionera es ampliamente conocida, han sido corroborados por estudiosos, de modo que podemos ubicarlo con bastante precision en la historia diciendo que vivio desde aproximadamente el 3 d.C. hasta el 64 d.C. La mencion de Jesus en las Antigüedades de Josefo probablemente sea autentica, aunque quizas haya sido adornada con el polémico termino "Messiah" por un redactor cristiano posterior.

Contra la figura de Maria tal como la conocemos hoy en día cabe decir que es casi por completo una ficción que oculta la verdadera mujer. Una primera certeza es que las respuestas acerca de ella no residen entre las paginas de la Sagrada Biblia. Los Evangelios, los Hechos de los Apostoles y las Cartas de San Pablo contienen una cantidad de datos biograficos tan escasa que cabria en eI reverso de un sobre. Los relatos evangélicos sabre su vida, que supuestamente representan una fuente de informacion contemporanea acreditada sabre la Maria histórica, también carecen de credibilidad. Los escritores bíblicos infieren, tal como explicaremos, que nació en eI seno de una familia sacerdotal en la provincia romana de la Gran Judea, en Sirio-Palestina, hace unos dos mil afios. Afirman que hubo un hijo, Jesus, que seria aclamado como el messiah cristiano. Sostienen que no tuvo relaciones sexuales con un hombre hasta despues del nacimiento de Jesus. Tras un emharazo provocado por la Inmaculada Concepcion, dio a luz en un establo cerca de Belen, crío a su hijo con Jose en Nazaret y mantuvo muy poco contacto con Jesus ya adulto, durante el ministerio de este, aunque es probable que presenciara su crucifixion. Ciertos documemos apócrifos insinúan que su infancia transcurrió en eI Templo Judío y que, tras la violenta muerte de su hijo, paso los años de senectud junto a uno de los discípulos predilectos de éste, Juan, y afuera en Jerusalén, Éfeso o el sur de lo que hoy es Francia.

CONTINUARA....

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