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miércoles, 2 de octubre de 2013

LAS CRONICAS ANUNNAKIS


LAS CRONICAS ANUNNAKIS

Anunnaki tablilla VA 243
Ilustración sumeria en la que se aprecia al Anunnaki Enlil sentado, nótese su gran estatura.
Esta es la primera de una serie de entregas sobre la historia de los Anunnaki, quienes según Zecharia Sitchin, fueron los creadores de la vida en la Tierra. Veremos su llegada desde el planeta Nibiru, sus luchas internas, su afán por encontrar cierto tipo de metales, la construcción de sus bases espaciales, la creación del hombre y su retorno a Nibiru hace algunos miles de años.
Para facilitar la lectura del relato hemos omitido las referencias a las tablillas sumerias y nos hemos limitado a  seguir al pie de la letra la extraordinaria historia contada por Zecharia Sitchin, inspirada en su interpretación de las tablillas. Los temas irán apareciendo según el desorden en el que ordenadamente escribió Sitchin.

Las Crónicas Anunnaki I: el comienzo

En algún momento 4,000 años a.C el gran Anu gobernante del planeta Nibiru vino a la Tierra en una visita oficial.
No era la primera vez que Anu hacía el arduo viaje espacial. 440,000 años terrestres antes (solamente 122 años en el tiempo de Nibiru) su primer hijo Enki había guiado al primer grupo de 50 Anunnakis a la Tierra para obtener el oro con el que el séptimo planeta había sido bendecido.
En Nibiru, la naturaleza y la tecnología se habían combinado para desgastar y dañar la atmósfera del planeta. Una atmósfera necesaria no solo para respirar sino para crear en el planeta una especie de efecto invernadero y prevenir así que su calor interno se disipara. Según los científicos de Nibiru, solamente suspendiendo partículas de oro, muy alto sobre el planeta Nibiru, se podría salvar la atmósfera e impedir que Nibiru se convirtiera en un planeta congelado y sin vida.
El brillante científico Enki aterrizó sobre el golfo pérsico y estableció su base llamada Eridu. Su plan era obtener oro extrayéndolo de las aguas del golfo pero lo que se obtuvo no fue suficiente. La crisis en Nibiru empeoró.

anunnaki
Ilustración de los dioses sumerios que según Sitchin serían los Anunnaki.
Cansado de las promesas de Enki de que el proyecto tendría éxito, Anu vino a la Tierra acompañado de su otro hijo Enlil para ver lo que sucedía.
Enlil no tenía la brillantez científica de Enki pero era un excelente administrador. Alguien que no estaba fascinado con los misterios de la naturaleza pero que tomaba acciones. Y lo que había que hacer, según los estudios, era extraer el oro a través de minas en el lugar donde era más abundante, el sur de África.
Hubo discusiones, no sólo a causa del proyecto sino también a causa de la rivalidad entre los hermanos. Anu inclusive pensó en quedarse en la Tierra y dejar que uno de sus hijos gobernara Nibiru, pero la idea solo causó más discordia. Finalmente se decidió que Enki iría a África a organizar la minería y Enlil se quedaría en el EDIN (Mesopotamia) construyendo las instalaciones necesarias para refinar el metal y enviar el oro hacia Nibiru.
Y así Anu regresó al planeta de los Anunnaki. Esa fue su primera visita.
Luego vino la segunda visita a causa de una emergencia. 40 años de Nibiru después de la llegada de los primeros Annunnaki, aquellos que habían sido asignados para trabajar en las minas de oro se amotinaron.
Los Anunnaki del sur de África, supervisados por Enki, se negaron a seguir trabajando en las minas y tomaron a Enlil de rehén.
Se llamó al consejo de los dioses. Enlil insistió en que Anu viniera a la Tierra y lo presidiera para juzgar a Enki.
Anu vino y en presencia de todos los líderes reunidos, Enlil describió los acontecimientos y acusó a Enki de liderar el motín. Pero cuando los amotinados contaron su historias, Anu simpatizó con ellos. Eran hombres del espacio no mineros, y su carga laboral se había vuelto demasiado pesada.
Pero ¿no se necesitaba hacer ese trabajo? ¿Cómo sobreviviría la vida en Nibiru sin el oro de las minas?…
Anunnaki Sumerios
Detalle de figura sumeria tallada en piedra que para muchos investigadores podría ser la representación de un Anunnaki.
Esta es la segunda de una serie de entregas sobre la historia de los Anunnaki, quienes según Zecharia Sitchin, fueron los creadores de la vida en la Tierra. Veremos su llegada desde el planeta Nibiru, sus luchas internas, su afán por encontrar cierto tipo de metales, la construcción de sus bases espaciales, la creación del hombre y su retorno a Nibiru hace algunos miles de años.
Para facilitar la lectura del relato hemos omitido las referencias a las tablillas sumerias y nos hemos limitado a  seguir al pie de la letra la extraordinaria historia contada por Zecharia Sitchin, inspirada en su interpretación de las tablillas. Los temas irán apareciendo según el desorden en el que ordenadamente escribió Sitchin.

Las Crónicas Anunnaki II: la creación del hombre

Los Anunnaki liderados por Enki, el hijo de Anu, habían llegado a la Tierra buscando oro. Enki, apoyado por su equipo de mineros Anunnaki, secuestró a su hermano Enlil, y se negó a seguir con el duro trabajo de las minas.El gran Anu vino a la Tierra para resolver el problema y perdonó a los amotinados liberándolos del trabajo en las minas. Pero, alguien tenía que hacer ese trabajo. El planeta Nibiru no sobreviviría sin el oro necesario para su atmosfera.
Enki tenía la solución: Vamos a crear trabajadores primitivos, quienes tendrán a su carga el trabajo pesado.
Ante la sorprendida audiencia del consejo de los dioses. Enki relató como había estado llevando a cabo experimentos con la ayuda del jefe médico de la misión Anunnaki llamado Ninti (también conocido como Ninharsag). En ese entonces ya existía sobre la Tierra, más precisamente en el este de África, un ser primitivo, un hombre mono. Este ser debió haber evolucionado en la Tierra a partir de la “semilla de vida” de Nibiru, que había pasado hacia la Tierra durante la primera colisión celeste con el planeta Tiamat.
La compatibilidad genética entre los Anunnaki y ese hombre mono ya existia, lo único que se necesitaba era mejorarlo dándole algunos de los genes de los Anunnaki. Seria entonces una criatura a imagen y semejanza de los Anunnaki, capaz de usar herramientas. Un ser lo suficientemente inteligente como para llevar a cabo órdenes. Así apareció el “trabajador mejorado” LULU AMELU fruto de la manipulación genética y de la fertilización del ovulo de la mujer mono terrestre en un probeta de laboratorio. Como estos híbridos no podían procrearse,  las mujeres Anunnaki tenían que hacer las veces de madres prestando sus cuerpos para procrear a estos híbridos.

anunnaki
Estatuilla sumeria que representa a la diosa sumeria Nammu, madre de Enki.
Pero Enki y Ninti fueron perfeccionando a este ser hasta obtener lo que estaban buscando. Lo nombraron Adam, “el de la Tierra”.  Gracias a estos sirvientes, ahora capaces de reproducirse, la extracción de oro fue abundante. Los siete campamentos iniciales se convirtieron en ciudades, y los Anunnaki, 600 en la Tierra, y 300 en estaciones espaciales, se acostumbraron a una vida de placeres.
Algunos, a pesar de las objeciones de Enlil, tomaron a las hijas de los hombres como esposas, hasta tuvieron hijos con ellas. Para los Anunnaki, obtener oro se había convertido en una tarea sin sufrimiento. Pero para Enlil, todo empezó a verse como una misión pervertida.
Esta situación llegó a su fin con el diluvio. Los científicos de Nibiru venían anunciando desde hacia mucho tiempo que la capa de hielo que se estaba formando en el continente antártico de la Tierra se estaba volviendo inestable. La siguiente vez que Nibitu pasara cerca de la Tierra, entre Marte y Júpiter, su fuerza gravitacional podría causar que esta masa de hielo se desplazara hacia otros continentes. Esto crearía una marea gigante que cambiaria abruptamente las temperatura del planeta Tierra causando tormentas nunca antes vistas.
Después de haber consultado a Anu, Enlil ordenó: Preparen la nave espacial, estén listos para abandonar la Tierra.
Pero ¿qué pasaría con la humanidad? se preguntaron sus creadores Enki y Ninti.
Déjalos morir, dijo Enlil, e hizo que todos los Anunnaki juraran discreción, pues temía que los terrestres interfiriesen con los preparativos de partida.
Enki juró sin estar de acuerdo, y pretendiendo que le hablaba a un muro instruyó a su fiel seguidor Ziusudra para que construyese un Tibatu, un barco sumergible. Ademas le dio un navegador especial para que pudiera llevar el barco hasta el Monte Ararat. En este barco, Ziusudra acompañado de su familia y algunos animales sobrevivirían a la avalancha de agua. Así la vida no perecería en la Tierra.
¿Se pudo salvar Ziusudra?
¿Los Anunnaki abandonarían la Tierra y su creaciónes genéticas?

Anunnaki Enki y Enlil
Ilustración sumeria donde se puede apreciar a los Anunnaki Enki (segundo de la derecha) y Enlil (a la izquierda).
Esta es la tercera de una serie de entregas sobre la historia de los Anunnaki, quienes según Zecharia Sitchin, fueron los creadores de la vida en la Tierra. Veremos su llegada desde el planeta Nibiru, sus luchas internas, su afán por encontrar cierto tipo de metales, la construcción de sus bases espaciales, la creación del hombre y su retorno a Nibiru hace algunos miles de años.
Para facilitar la lectura del relato hemos omitido las referencias a las tablillas sumerias y nos hemos limitado a  seguir al pie de la letra la extraordinaria historia contada por Zecharia Sitchin, inspirada en su interpretación de las tablillas. Los temas irán apareciendo según el desorden en el que ordenadamente escribió Sitchin.

Las Crónicas Anunnaki III: Después del diluvio

Los Anunnaki habían llegado a la Tierra para buscar oro, cansados de trabajar en las minas crearon a un ser primitivo mezclando sus genes con el de los monos. Todo fue bien hasta que llegó el diluvio. Los Anunnaki, que sabían del diluvio que estaba por llegar, decidieron abandonar la Tierra y dejar a los terrestres a su suerte. Pero Enki le advirtió a su fiel seguidor Ziusudra de lo que se venía y le dio un artefacto para que llevase un barco al punto más alto de la región, donde estaría a salvo de las gigantescas olas.
En la época en la que ocurrió la catástrofe algunas de las principales deidades, miembros del sagrado circulo de los doce, eran de alguna manera “hijos de la Tierra”. Nanar, (también conocida como Sin) e Ishkur (también conocido como Adat) quienes eran los hijos más jóvenes de Enlil habían nacido en la Tierra. También habían nacido en la Tierra los hijos gemelos de Sin, Enki y Ninti (a quien Enki le habría confesado como ayudó a Ziusudra). Todos unidos sugirieron que los Anunnaki no debían dejar la Tierra sino que más bien deberían permanecer en la órbita terrestre para ver que sucedería.
Efectivamente, después de que terminó el vaivén de la inmensa ola y dejó de llover, las picos de las montañas empezaron a aparecer y los rayos atravesaron las nubes pintando un arco iris en los cielos.
Enlil, al descubrir que la humanidad había sobrevivido, se enfureció en un principio, pero después se ablandó. Se dio cuenta de que los Anunnaki aún podrían vivir en la Tierra; pero, si tenían que reconstruir sus centros y reanudar la producción de oro, al hombre habría que permitirle proliferar y prosperar, y habría que dejar de tratarlo como a un esclavo para empezar a hacerlo como a un compañero.

Anunnaki
Ilustración sumeria donde se puede apreciar al dios Enki saliendo del mundo subterráneo.
En los tiempos antediluvianos, el puerto espacial para la ida y venida de los Anunnaki y de los suministros, así como para el embarque del oro, estaba en Mesopotamia, en Sippar. Pero todo aquel fértil valle entre el Éufrates y el Tigris tenía ahora encima miles de millones de toneladas de lodo.
Utilizando todavía la doble cumbre del Monte Ararat como punto focal sobre el cual anclar el ápice del Corredor de Aterrizaje(de la nave de los Anunnaki), erigieron dos montañas artificiales gemelas en el paralelo 30, a orillas del Nilo -las dos grandes pirámides de Gizeh-, para que hicieran de balizas de aterrizaje del puerto espacial postdiluviano de la península del Sinaí. Estaba tan cerca, incluso más, de las fuentes de oro africanas de lo que había estado el puerto espacial de Mesopotamia.
Para que los terrestres pudieran sobrevivir, multiplicarse y ser útiles a los Anunnaki, se les concedió la civilización en tres estadios. Se trajeron de Nibiru semillas para cultivos vitales, se domesticaron variedades silvestres de cereales y animales, se les enseñaron las tecnologías de la arcilla y el metal. Esta última fue de gran importancia, pues tenía que ver con el propio éxito de los Anunnaki a la hora de reanudar el suministro de oro, ahora que las viejas minas estaban atascadas de lodo y agua.
La primera vez que Nibiru pasó por las cercanías de la Tierra después del Diluvio se recibieron materiales vitales de allí, pero poco de valor se pudo enviar de vuelta. En las fuentes de oro de antaño había que encontrar filones nuevos, hacer túneles en las laderas, excavar pozos en la tierra, perforar las rocas. Había que dotar de herramientas a la humanidad -herramientas duras- para que pudieran extraer lo que los Anunnaki podían localizar y perforar con sus pistolas de rayos. Afortunadamente, la avalancha de agua también había hecho algo bueno, pues había expuesto filones, los había lavado y había llenado los lechos fluviales de pepitas de oro, mezcladas entre el lodo y la grava. Hacerse con este oro podría abrir nuevas fuentes, más fáciles de trabajar, pero de más difícil acceso y transporte, pues el lugar en donde había pepitas de oro en grandes cantidades estaba al otro lado de la Tierra: allí, a lo largo de unas cadenas montañosas frente al gran océano, habían quedado expuestas riquezas indecibles. Y estaban allí para hacerse con ellas, si los Anunnaki iban allí; si se podía encontrar un modo de embarcar aquel oro. ¿Viajarían los Anunnaki a otros continentes de la Tierra en busca de oro? ¿realmente el hombre dejaría de ser un esclavo de los Anunnaki?

DEFENDIENDO LA TEORIA

Zecharia Sitchin con su sello cilindro favorito.
Zecharia Sitchin sostiene la impresión del sello cilindro sumerio VA243 donde se aprecia el Sistema Solar, con el Sol al centro y los planetas alrededor, incluido el planeta Nibiru, hogar de los Anunnaki.
La Fuerza de la ignorancia y la mezquindad nos ha obligado ha escribir estas líneas en defensa del ilustre investigador de la cultura sumeria, Zecharia Sitchin (1920-2010).
Estas líneas, aunque pequen de apasionadas, sólo pretenden hacer justicia allí donde se condena a los grandes espíritus y se ignoran la audacia y el coraje de quienes se atreven a proponer ideas innovadoras o teorías que van contra el sistema establecido.  Tal como lo hizo Zecharia Sitchin.
Pero, ¿quién es Zecharia Sitchin?
Zecharia Sitchin nació en Rusia, creció en Palestina y se graduó en “Historia Económica” en la Escuela de Economía y Ciencias Políticas de Londres. Su pasión por la historia lo llevó a interesarse por las lenguas antiguas. Sitchin dedicó más de 30 años al estudio y traducción de las tablillas de barro sumerias, y publicó más de 15 libros sobre sus investigaciones.
Zecharia Sitchin no es un escritor de ciencia ficción, por el contrario, es un acucioso investigador y un analista incansable de las culturas antiguas. Como Velikovsky, Daniken, Tsoukalos, Hatcher, Boulay, y otros, defiende la teoría que sostiene que en el pasado antiguos alienígenas visitaron el planeta Tierra.
¿De qué se le acusa?

Zecharia Sitchin: Los mitos no siempre son “mitos”

Las ideas claves de la teoría de Sitchin están basadas en la presunción que los antiguos mitos sumerios, registrados en tablillas de barro de más de 5,000 años de antigüedad, no son “mitos” sino textos que contienen datos científicos e históricos.
Según Sitchin, estas tablillas revelan que los dioses sumerios llamados Anunnaki vinieron del planeta Nibiru a la Tierra hace 450,000 años y crearon a la especie humana a través de manipulaciones genéticas.

Zecharia Sitchin examina una escultura egipcia durante una de las "Expediciones de Crónicas de la Tierra".
¿Sitchin inventó a los Anunnaki?
Los Anunnaki, cuyo nombre significa “aquellos que vinieron del cielo a la Tierra”,  son mencionados en las tablillas de barro sumerias. De eso nadie duda. El problema es que para la mayoría de investigadores académicos de la cultura sumeria, Sitchin está loco por el simple hecho de tomar las historias de los Anunnaki como algo que realmente sucedió.
Zecharia Sitchin siempre tuvo una visión particular de los mitos, como lo demuestra en esta entrevista.
La gente también dice que usted está siendo demasiado literal al leer, que está tomando como historia algo que es simplemente un mito.
Zecharia Sitchin: Bueno, si esa es la crítica, es verdad. Mi respuesta a eso es, ¿y qué? Lo tomo literalmente, y otros dicen que no debería, entonces me declaro culpable. Es por eso que la mitología es tan similar en todo el mundo. No necesariamente, detalle por detalle, nombre por nombre, evento por evento, pero básicamente refleja un recuerdo de eventos pasados.
¿Es cierto que los mitos son sólo “mitos”?
En el crepúsculo de su existencia, Zecharia Sitchin decidió realizar un largo viaje con sus seguidores, una suerte de peregrinaje tras las huellas de los Anunnaki en la Tierra.  El viaje comenzó en Troya. Hasta mediados del siglo XIX se creía que Troya era un mito y resultó que no lo era. Schlieman, un arqueólogo aficionado como Sitchin y un enamorado de “La Iliada” y “La Odisea”, creyó que podía encontrar la ciudad de Troya siguiendo las descripciones de Homero…y la encontró.
La existencia de la ciudad de Troya era la prueba de que los mitos no siempre son producto de la imaginación sino que en muchos casos cuentan acontecimientos que realmente sucedieron.
El caso de Troya no es el único.

Zecharia Sitchin sostiene una de sus obras.
Hace algunos años el reconocido egiptólogo David Rohl decidió ir en buscar del edén biblico o paraíso en la Tierra. Siguiendo las descripciones del Génesis bíblico y de los textos sumerios que inspiraron el primer libro de la Biblia, Rohl lo encontró en las faldas de un volcán en el norte de Irán.
En los albores del tercer milenio, no es sensato afirmar que todos los mitos son simples historias de eventos que no sucedieron.
Muchas culturas de la antigüedad hablan de un gran diluvio. Habría que preguntarse qué tiene más sentido: que todas se hayan inventado la misma historia o que todas hayan experimentado el mismo suceso.
Zecharia Sitchin dijo “los mitos reflejan recuerdos de eventos pasados”, y yo le creo.
1era edicion del 12avo planeta de Zecharia Sitchin.
Primera edición del "12avo planeta" de Zecharia Sitchin.
Esta es nuestra defensa del ilustre doctor Zecharia Sitchin, a quien esos bajos espíritus tildaron, y tildan aún, de charlatán, farsante y hasta demente.
Si, como vimos en la primera entrega, los Anunnaki sí están mencionados en las tablillas de barro sumerias, y los mitos no siempre son “mitos“, ¿de qué más se le acusa a Zecharia Sitchin?

Zecharia Sitchin y la maldición de Nibiru o el Planeta X

El peor crimen de Zecharia Sitchin fue afirmar que en el Sistema Solar existe un planeta llamado Nibiru, cuya gigantesca órbita elíptica, que sólo se acerca a la Tierra cada 3,600 años, lo ha mantenido escondido de nuestros telescopios. Nibiru, popularizado como el Planeta X, es el lugar de donde vinieron los Anunnaki.
Zecharia Sitchin desarrolló esta teoría a partir de sus interpretaciones de la tablillas babilónicas llamadas “Enuma Elish” y del análisis de varias representaciones pictóricas sumerias, en particular de sus sellos cilindro. Para la mayoría de académicos, el “Enuma Elish” es un mito que narra un enfrentamiento entre los dioses. Para Sitchin, es un texto histórico que describe en detalle la colisión entre el planeta Nibiru (denominado Marduk en el relato) y el planeta Tiamat, que dio origen al planeta Tierra, a su único satélite y al cinturón de asteroides.
“El Señor (Marduk o Nibiru) puso un pie sobre la parte superior de Tiamat; con su arma le separó el cráneo, cercenó las arterias de su sangre e hizo que el Viento Norte lo llevara a lugares hasta entonces desconocidos. ¡La Tierra había sido creada!  La parte inferior tuvo otra suerte: en la segunda órbita, Marduk golpeó convirtiéndola en pedazos La [otra] mitad la levantó como pantalla para los cielos: encerrándolos juntos, como vigías los estacionó…Dobló la cola de Tiamat para formar la Gran Banda como un brazalete.”
Este es un buen ejemplo para ilustrar una de las acusaciones más comunes de las que es objeto Zecharia Sitchin.
“Sitchin malinterpreta las tablillas sumerias”.

zecharia sitchin
Diagrama de la supuesta colisión entre el planeta Nibiru o Marduk, y el planeta Tiamat que habría dado origen a la Tierra y su satélite.
En este extracto del “Enuma Elish”, Zecharia Sitchin ve cómo el planeta Nibiru colisiona con el planeta Tiamat, partiéndolo en dos mitades. La mitad superior se convertiría en el planeta Tierra y la mitad inferior daría lugar a la Luna y al cinturón de asteroides. Luego, las órbitas de todos los planetas se estabilizarían hasta llegar al Sistema Solar que conocemos hoy en día. A causa de la colisión, el planeta Nibiru desarrolló una gigantesca órbita de 3,600 años.
Si bien Sitchin se pierde, y seguramente se equivoca en los detalles, la esencia de su propuesta es difícil de descartar. El “Enuma Elish” podría ser, en efecto, un relato que narra explosiones o colisiones estelares relacionadas con la creación del universo y del Sistema Solar.
En 1902, setenta años antes que Sitchin, el estudioso de la civilización sumeria Leonard William King sostuvo que los dioses y monstruos del relato representaban componentes astronómicos. En su interpretación, Tiamat representa una estrella o constelación y Marduk representa al planeta Júpiter.
Al margen de la interpretación de Leonard King y de la habilidad lingüística de Sitchin, quien leía hebreo desde su infancia y dedicó la mitad de su vida al estudio de los textos cuneiformes grabados en las tablillas de barro sumerias, es pertinente hacerse la siguiente pregunta: ¿qué tan exacta puede ser la interpretación de estos textos sumerios de más de 5,000 años de antigüedad?
James B. Pritchard, autoridad en textos antiguos del Medio Oriente, nos cuenta con qué precisión se puede interpretar los textos de las tablillas sumerias. En este caso, específicamente el mito de Enki y Ninhursag.
“Desafortunadamente, el propósito principal de este mito, como un todo, no queda claro de ninguna manera, y las implicancias mitológicas y literarias de sus numerosos y variados motivos no son fácilmente analizables”.
Elegante manera de admitir que la interpretación de estos textos admite más de una versión. Peor aún, cuando muchas de las tablillas están dañadas y son difíciles de reconstruir. El terreno para la especulación se hace cada vez más amplio.

zecharia sitchin
Zecharia Sitchin y uno de sus Anunnakis preferidos, Enki. Sitchin noveló tanto la vida de Enki que le dedicó un libro "El libro perdido de Enki".
La vida novelada de los Anunnaki
Este es el error que ha hecho que muchos crean que Zecharia Sitchin es un escritor de ciencia ficción, y que lo asocien erróneamente con escritores de dudosa reputación, como Maximilien de Lafayette, y con aquellos que sostienen que un grupo de reptiles domina el planeta.
Revisemos el siguiente pasaje de un relato sumerio citado en su libro “Hubo gigantes en la Tierra”:
“Alalu estaba sentado en el trono. El poderoso Anu, primero entre los dioses, estaba ante él, postrado a sus pies, con la copa de la bebida en la mano… en el noveno periodo, Anu le presentó batalla a Alalu.”
Sitchin lo interpreta de la siguiente manera:
“Sirviendo, por tanto, como copero real (labor que exigía la máxima lealtad), Anu traiciona la confianza del rey y se apodera del trono en un sangriento golpe de Estado.”
¿Copero real?
Sitchin no necesita explicar que Anu es el copero real. No tiene como saberlo pero, en aras de proveer a sus lectores de un relato pormenorizado, lo asume y probablemente se equivoca.
Así, Zecharia Sitchin ha convertido la vida y obra de los Anunnaki en algo parecido a la trilogía de la “Guerra de las Galaxias’, con traiciones, intrigas, romances y guerras.
Si pudiéramos editar a Sitchin, omitiendo la novela de los Anunnaki, la impresión general sería otra.
zecharia sitchin
Zecharia Sitchin, como merece ser recordado, un acucioso investigador y analista incansable.
Zecharia Sitchin no es un gurú, no creó ninguna religión o secta, y por eso sus palabras no deben ser tratadas como dogma.
Entonces, ¿por qué debemos leer a Sitchin?
  • Porque ha sido capaz de contarnos una historia alternativa y coherente de la humanidad, de manera global, remontándose en el tiempo cientos de miles de años.
  • Porque en las historias de Sitchin no hay eslabones perdidos ni desarrollos humanos inexplicables: para él todo tiene una explicación, así sea la menos imaginada.
  • Porque, al margen de su gran teoría, tiene cientos de pequeñas conexiones basadas en análisis científicos, que son un buen punto de partida para investigaciones más amplias. Basta con leer algunas páginas de sus “Crónicas de la Tierra” para confirmarlo.
  • Porque tiene muchas hipótesis interesantes sobre la mayoría de preguntas que se hace el ser humano desde el inicio de los tiempos.
  • Porque, olvidando a los Anunnaki, lo que nos queda es un agudo y exhaustivo trabajo de fuentes históricas, arqueológicas y lingüísticas. Sitchin, sin los Anunnaki, es un historiador serio. En sus investigaciones nos presenta información valiosa que, de otra manera, habría quedado en el olvido.
Ese es el legado de Zecharia Sitchin.
Si leemos a Sitchin con mente abierta, corremos el “riesgo” de maravillarnos ante la existencia de tanto conocimiento y de sentir el agrio sabor del óxido intelectual.
Al unirnos con los dioses, Zecharia Sitchin nos ofrece la posibilidad de mirarnos de manera diferente, de aspirar a un mejor entendimiento de esta existencia y, por qué no, de regalarnos un soplo de eternidad frente a la muerte.

Dr. Zecharia Sitchin

por Alan Brain
 
Sitchin Reina Puabi
Zecharia Sitchin murió con la esperanza que el ADN de la reina Puabi pudiera comprobar sus teorías.
“Quizás comparando su genoma con el nuestro, podríamos descubrir cuales son esos genes que deliberadamente no nos dieron. Quizás. Yo no lo puedo garantizar pero quizás.”
Esta es una de las últimas declaraciones hechas por el Dr. Zecharia Sitchin. El Dr. Sitchin fue uno de los más conocidos investigadores de las tablas sumerias. Dedicó más de treinta años de su vida al estudio de esas tablas y desarrolló la teoría de los Annunaki y el Planeta Nibiru. Según el Dr. Sitchin, una raza de extraterresteres denominada los “Anunnaki” llegó a la tierra hace más de 5,000 años y creó a los humanos por medio de un experimento genético. Zecharia Sitchin nos abandonó el 9 de Octubre del 2010 a los 90 años.
En Enero del 2010, el Dr. Zecharia Sitchin solicitó al Museo de Historia Natural de Londres que hiciera un examen de ADN a los restos de la “Reina Puabi”, una gobernante sumeria que vivió hace más de 4,500 años. Los restos de la “Reina Puabi” fueron encontrados en una tumba entre los años 1920 y 1930, en el territorio que hoy pertenece a Irak. Expertos forenses del Museo de Historia Natural de Londres determinaron que Puabi tenía aproximadamente unos 40 años cuando murió y que probablemente fue una reina de la Primera Dinastía de Ur. El Dr. Sitchin siempre sostuvo que ella fue más que una reina, la catalogó como una “Nin”, un termino Sumerio que para el Dr. Sitchin significa “diosa”. Para él, la “Reina Puabi” era una semidiosa relacionada genéticamente con los visitantes del Planeta Nibiru, quienes según su teoría, habrían creado la especie humana, y por eso pedía que se le hiciera un examen de ADN.
Cosnciente de lo audaz de sus planteamientos, Sitchin afirmó, “Realmente estoy arriesgando el trabajo de mi vida en este resultado”.
Zecharia Sitchin
Zecharia Sitchin (1920-2010).
Sin embargo, Zecharia Sitchin mantuvo sus convicciones intactas. “En todos los campos, todas mis conclusiones, están siendo corroboradas” Y el tiempo le ha empezado a dar la razón en algunos de sus más controversiales argumentos sobre la existencia del planeta Nibiru. Algunos astrónomos han encontrado que planetas distantes pueden tener orbitas mucho más excéntricas y sesgadas de lo que imaginábamos, e inclusive en la comunidad científica se habla de un planeta gigante que se oculta en el borde de nuestro sistema solar. Todos estos descubrimientos hicieron que el Dr. Sitchin dejara este mundo con la esperanza que el planeta Nibiru, lugar de origen de los Annunaki, mostrara su rostro nuevamente.
El examen de ADN a los restos de la “Reina Puabi” podría ser el tributo póstumo al trabajo de Zecharia Sitchin. El Museo de Historia Natural de Londres aún no ha otorgado ningún permiso para la realización de los exámenes.
A continuación algunos extractos de una de las últimas entrevistas que concedió Zecharia Sitchin. Esta entrevista fue realizada por msnbc.
Estudiar los restos de Puabi sería importante inclusive si no se encontrara nada relevante. Pero, ¿si no se encontrara nada realmente peculiar? ¿si se encontrara que la secuencia de ADN de los restos de la “Reina Puabi” es común?
ZS: Me vería como un tonto. Realmente estoy arriesgando el trabajo de mi vida en este resultado.
Entonces, ¿siente que esto podría refutar su visión de lo que eran los sumerios?
ZS: Bueno, no se puede realmente “refutar”. Si alguien dice “Yo no encontré nada” no lo refuta. Pero probablemente muchos dirán que refuta la tesis que he sostenido durante toda mi vida. Estoy dispuesto a arriesgar los 40 años de publicaciones sobre esto. Ahora, si puedo probar que estoy en lo cierto, no lo sé. Los resultados podrían decir, no encontramos nada interesante. Quizás una diferencia aquí y allá, pero se parece a nuestro ADN. Estoy seguro que la gente diría, “OK, la teoría de Sitchin ha colapsado”, Pero mira, tengo 90 años, que me importa. El libro que acabo de publicar, es mi libro final en el tema. Este es mi desafío a la comunidad científica, estoy realmente retando a la ciencia a que corrobore la Biblia. Si lo quieren en una frase, eso es lo que estoy haciendo. La ciencia, con su habilidad para hacer comparaciones genéticas, ahora tiene la oportunidad única de examinar esos restos óseos. Quizás Sitchin este en lo correcto, no les estoy pidiendo que me ayuden a probar mis teorías. Pero creo que si tengo la razón, podríamos abrir muchas puertas de entendimiento en religión, historia, genética, y muchos campos más.
Mucha gente dice que usted es un pseudo-historiador, o que ha interpretado de manera incorrecta la escritura cuneiforme del lenguaje Sumerio. ¿Este tipo de crítica le hace replantearse algunas de las cosas que ha dicho?
ZS: De ninguna manera. Primero, yo creo que cualquiera tiene el derecho de estar en desacuerdo conmigo. Si digo que esta frase significa eso, tu puedes decir “No, no es así”.
Zecharia Sitchin
Sitchin sostiene que los mitos tienen un origen histórico.
¿Hay algunas áreas donde ves que nueva evidencia ha aparecido y su visión ha cambiado a través de los años?
ZS: No, al contrario. Déjame darte un ejemplo. El planeta Nibiru esta listado en incontables textos de Mesopotamia. La interrogante fue debatida por eruditos ya en el siglo XIX, se preguntaban ¿qué planeta es este? Una escuela dijo, es otro nombre para el planeta Marte. Y otra escuela, es otro nombre para el planeta Júpiter. Cada grupo tenía sus razones para decir que no era Marte ni Júpiter. Y yo básicamente estoy de acuerdo con los dos grupos, los que dicen que no es Marte y los que dicen que no es Júpiter. Así llegue a mi conclusión, que es un planeta que no conocemos, con una gran orbita elíptica, y lo que ustedes ya conocen de mi teoría. Una de las críticas que me hicieron cuando salió mi primer libro “El 12avo Planeta” era que una orbita como esa no era posible porque con el tiempo la orbita se volvería más redonda y el planeta orbitaria más cerca del sol, o saldría del sistema solar. Pero que continúe en una orbita elíptica, orbita tras orbita no era posible. Y ahora, que ya conocemos los llamados “planetas extrasolares”, el veredicto es que una orbita elíptica es la norma.
Pero creo que algunas personas han entendido que una estrella o un planeta desconocido aparecerá en el sistema solar en el 2012.
ZS: No me relaciones con el 2012. Nada pasará en el 2012. La última vez que el planeta Nibiru estuvo cerca del planeta Tierra fue en el sigo VI AC. En mi libro “El Final de Los Días” encontrarás mapas estelares y toda la información necesaria, pero por favor, no me relaciones con 2012. Otro problema es que si haces una búsqueda en internet de “Anunnaki”, encontrarás un millón y medio de páginas web. La gente usa mis teorías y crea sus propias historias. Yo soy responsable por lo que digo, pero no por lo que otros dicen y por sus interpretaciones. Creo que hay una industria que se alimenta del pánico y del miedo. Yo pienso que los “dioses” sí visitaron la tierra. Ellos nos crearon, nos dieron el conocimiento, pero lo que no nos dieron, es eso justamente lo que estoy tratando de encontrar a través de los exámenes de ADN a la “Reina Puabi”. Quizás esté relacionado con la salud, con la inmortalidad, o con el cáncer y cosas así. Nosotros somos sus hijos. Ellos no regresarán para destruirnos, ni regresarán para usarnos como alimento. Estoy realmente horrorizado por estos alarmistas, no es justo.
La gente también dice que usted está siendo demasiado literal al leer, que está tomando como historia algo que es simplemente un mito.
ZS: Bueno, si esa es la crítica, es verdad. Mi respuesta a eso es, ¿y qué? Lo tomo literalmente, y otros dicen que no debería, entonces me declaro culpable. Mira, en Noviembre del año pasado, un cineasta vino a mi casa con su equipo de filmación, y por tres días acampó afuera de mi casa. Yo le dije, déjame en paz. ¿Qué es lo que quieres? El estaba haciendo una película sobre las 10 personas vivas más importantes del mundo. Y según él , yo era una de ellas. Así que le pregunté porque creía que yo era una de ellas, ¿a qué debía el honor? él me dijo “Porque has desmitificado la mitología. Has hecho algo muy grande, has tomado las mitologías de todo el mundo,  has mostrado de donde se derivan, has demostrado paso a paso, que están basadas en una serie de eventos reales”. Entonces, me declaro culpable. Es por eso que la mitología es tan similar en todo el mundo. No necesariamente, detalle por detalle, nombre por nombre, evento por evento, pero básicamente refleja un recuerdo de eventos pasados.

*Por A. Brian y O. Mercado (Divulgadores).-

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