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miércoles, 2 de octubre de 2013

NIBIRU - EL ORIGEN


Nibiru - EL ORIGEN


 
Nibiru en cilindro sello VA243
Nibiru aparece, según Sitchin, en el cilindro-sello VA243. En este se aprecia el Sistema Solar, incluyendo al planeta Nibiru.
Nibiru ya forma parte del imaginario popular. Algunos creen que es un nombre salido de una película de ciencia ficción y otros creen que lo inventó un loco. Lo cierto es que muy pocas personas se han aproximado al trabajo de Zecharia Sitchin sobre el planetaNibiru con seriedad, y desde la neutralidad que otorga el respeto.
Sitchin plantea que, hace miles de años,  los dioses Anunnaki, mencionados en las tablillas sumerias, llegaron a la Tierra desde otro planeta. Crearon a los humanos y convivieron con ellos transmitiéndoles su conocimiento. En este link puede encontrar algunas de las evidencias que apoyan esta teoría.
Las preguntas que trataremos de responder en este, inusualmente extenso, artículo son: ¿sobre que bases elaboró Sitchin la teoría de la existencia de Nibiru? ¿sobre que cálculos estableció su gigantesca órbita? ¿existen otras teorías sobre un planeta escondido en los confines del Sistema Solar?
El famoso cilindro-sello VA-243 (que podemos apreciar al inicio de este artículo y que revisaremos al final) no fue, como muchos creen, el punto de partida de la investigación de Zecharia Sitchin sobre Nibiru. En todo caso, Sitchin interpretó el cilindro-sello VA-243 apoyándose en otras evidencias. Si bien algunos estudiosos de la cultura sumeria interpretan de manera diferente la iconografía de esta tablilla. Hasta ahora, no hay ninguna interpretación definitiva. Todas, incluyendo la de Sitchin sobre la referencia a Nibiru, son hipótesis.

Nibiru
Zecharia Sitchin (1920-2010), defendió la existencia del planeta Nibiru por más de 30 años.

¿Sobre que bases elaboró Sitchin la teoría de la existencia de Nibiru?

Sitchin empieza la búsqueda del planeta Nibiru, del que habrían venido los Anunnaki, en los textos de las tablillas sumerias. Dentro de la visión de Sitchin, estos relatos sumerios suponen documentos científicos e históricos que narran la vida y obra de estos seres mientras vivieron entre los humanos y nos entregan indicios sobre el planeta Nibiru. Cabe aclarar que en este punto de su investigación, Sitchin aún no había deducido que el nombre del planeta de los Anunnaki era Nibiru, sin embargo, para facilitar la comprensión del texto usaremos la palabra Nibiru para referirnos a este planeta.
Algunos pasajes, como el siguiente indican que los Anunnaki eran capaces de ir y volver del planeta Nibiru, mencionado en algunos textos como la morada celestial de Anu, líder de los Anunnaki.
“(Enki) le hizo tomar (a Adapa) el camino hacia el cielo, y hacia el cielo se elevó. Cuando él había ascendido al cielo y se había acercado a la puerta de Anu…” (Extracto del mito de Adapa citado por James Pritchard en “Ancient Near Eastern Texts Relating to the Old Testament”. Princeton University Press. 1969.)
Sitchin, de acuerdo con su teoría, identifica la “puerta de Anu en los cielos” como el planeta Nibiru de los Anunnaki. En otros textos, Sitchin encuentra referencias de viajes realizados por Anu desde Nibiru hacia la Tierra, y de varios viajes realizados por Enlil e Ishtar desde la Tierra hacia Nibiru. Sitchin deduce que si los Anunnaki fueron capaces de realizar varios viajes entre la Tierra y Nibiru, este no debería estar demasiado lejos del Sistema Solar.
A partir de este detalle, Sitchin empieza a buscar textos o  representaciones artísticas que puedan encaminarlo en la búsqueda de Nibiru. Su primer hallazgo significativo es la representación (en la imagen de abajo) de la deidad sumeria Inanna, que extiende sus rayos a once cuerpos celestes que flotan en formación circular alrededor de ella. Inanna era representada de varias maneras, una de ellas es esta que podría hacer alusión a su título de “Dama de los Cielos”, en la que aparece rodeada de cuerpos celestes. Para Sitchin, podría ser también la representación de un Sol, alrededor del cual orbitan 11 planetas.  Quizás, uno de esos planetas podría ser Nibiru. Sitchin lleva su hipótesis al límite de lo razonable, aunque hay que precisar, que no existe ningún consenso sobre el significado de las estrellas que rodean a la deidad.

Nibiru
La primera representación que Sitchin encuentra en la búsqueda de Nibiru, en la que se aprecia a Ishtar, “La Dama de los cielos”, rodeada de estrellas. Sitchin sostiene, que esta tambien podría haber sido una forma de representar el Sistema Solar.
Sitchin se pregunta, si fuera cierto que esta representación de Inanna es también una representación del Sistema Solar ¿por qué los sumerios contaban a 11 planetas? ¿estaba Nibiru entre estos once planetas?
Antes de continuar, Sitchin decide indagar sobre el nivel de conocimiento astronómico de los sumerios, y para eso, nos presenta su visión del desarrollo de la astronomía.
Para él, Nicolás Copérnico tomó de los astrónomos griegos la teoría de que la Tierra giraba alrededor del Sol. Sitchin nos pone dos ejemplos:
  • El astrónomo griego Aristarco de Samos(310-230 a.C.) sostenía, en el siglo III a.C., que los desplazamientos de los planetas eran más comprensibles si se ponía al Sol en el centro del sistema.
  • El astronomo, matematico y geografo griego Hiparco de Nicea (190-120 a.C.), en el siglo II a.C, descubrió el fenómeno de precesión de los equinoccios, un fenómeno que sólo se puede explicar si uno considera que la Tierra es una esfera y no una superficie plana, como se creía hasta el siglo XV.
Siguiendo con la búsqueda de Nibiru, Sitchin sostiene que astrónomos como Hiparco, quien había vivido en Asia Menor, sabían que la Tierra era una esfera pues habían recibido el conocimientos de fuentes mesopotámicas. Para probar su hipótesis, Sitchin nos cuenta:
 “El mismo Hiparco confirmó en sus escritos que sus estudios se basaron en un conocimiento acumulado y verificado durante milenios. Y nombró a sus mentores, «los astrónomos babilonios de Erek, Borsippa y Babilonia». Gemino de Rodas indicó a los «caldeos» (los antiguos babilonios) como los descubridores de los movimientos exactos de la Luna. El historiador Diodoro Sículo, en el siglo i a.C, confirmó la exactitud de la astronomía mesopotámica, y afirmó que «los caldeos dieron nombre a los planetas… en el centro de su sistema estaba el Sol, la luz más grande, del cual los planetas eran ‘descendientes’, reflejando la posición y el brillo del Sol»”
Según Sitchin, los astrónomos sumerios fueron los primeros en descubrir que la Tierra giraba alrededor del Sol.

Nibiru
Según las investigaciones de Zecharia Sitchin en su búsqueda del planeta Nibiru, Nicolás Copérnico obtuvo el conocimiento para estudiar y comprobar la teoria heliocéntrica del Sistema Solar de astrónomos griegos como Hiparco de Nicea y Aristarco de Samos, quienes la tomaron de los astrónomos sumerios.
Pero, ¿qué evidencias tenemos sobre el avanzado conocimiento astronómico de los sumerios? ¿los astrónomos sumerios conocían a Nibiru?
Sitchin nos pone algunos ejemplos:
  • El profesor Alfred Jeremías descubrió que los astrónomos mesopotámicos conocían el fenómeno de la retrogradación, el curso errático y serpentino que parecen tener los planetas cuando son observados desde la Tierra.
  • Un texto clasificado como el AO.6478, presenta una lista de 26 estrellas visibles a lo largo de una línea, que sería lo que hoy llamamos el Trópico de Cáncer, y precisa las distancias entre las estrellas, medidas de tres formas diferentes.
  • El profesor H. V. Hilprecht de la Universidad de Pensilvania, analizó varias tablillas sumerias que contenían operaciones matemáticas, y encontró que todas se basaban en el numero 12’960,000. Su análisis concluyó que este numero estaba relacionado con el Gran Año zodiacal de 25,920 años terrestres, lo que significaba que los sumerios conocían bien el fenómeno de precesión.
  • El profesor George Sarton descubrió que las posiciones de los cuerpos celestes se calculaban con dos métodos: uno tardío, utilizado en Babilonia; y uno más antiguo, utilizado en Uruk. Lo inesperado de su descubrimiento es que el método más antiguo, el de Uruk, era más preciso y sofisticado que el tardío.
Para Zecharia Sitchin, no queda duda de que los sumerios tenían un nivel de conocimiento astronómico muy avanzado para su época, y hasta para la nuestra. Los sumerios, deberían haber conocido la existencia del planeta Nibiru.

Nibiru
El disco sumerio clasificado como K8538 es una prueba más del avanzado conocimiento astronómico de los sumerios. Desde 1880 hasta la actualidad, ha sido objeto de todo tipo de hipótesis, incluida la de Sitchin. Eso lo veremos en la siguiente entrega de esta serie.

Nibiru y los sumerios

Regresemos a Nibiru.
Luego de encontrar representaciones artísticas que podrían representar un Sistema Solar con 12 planetas y comprobar el nivel de conocimientos astronómicos de los sumerios, Sitchin nos refiere al termino sumerio “mul”.  Según sus investigaciones, los sumerios se referían a todos los planetas, estrellas o constelaciones, indistintamente, como “mul” (lo que brilla en las alturas). El problema aparece cuando en algunos textos se encuentra el termino “mulmul”.
Los estudiosos de la cultura sumeria sostienen que “mulmul” debe ser traducido como “estrellas’ o, más específicamente como las “pléyades”. Pero, el investigador Franz Kugler sostuvo que el termino no podía ser traducido como “pléyades” pues en algunos textos se afirmaba que “mulmul” incluía a los planetas, al Sol y a la Luna. Kugler encontró, además, que en algunos textos aparecía el termino ‘mulmul ul-shu 12”, es decir “mulmul es un grupo de doce”.
Sitchin, entonces, propone que “mulmul” es el termino que los sumerios habrían usado para referirse al Sistema Solar utilizando la repetición (MUL.MUL) para indicar el grupo como una totalidad. Para reforzar su teoría cita una traducción de Charles Virolleaud. Este investigador tradujo el texto mesopotámico clasificado como K3558, que describe a los miembros del grupo “mulmul”:
El número de sus cuerpos celestes es doce. Las estaciones de sus cuerpos celestes doce. Los meses completos de la Luna es doce.”
Sitchin nos presenta otro texto que apoya su teoría. Ernst Weidner encontró que, algunos textos sumerios como la llamada tablilla TE se referían al “camino del Sol” de la siguiente manera:
“naphar 12 shere-mesh ha.la sha kakkab.lu sha Sin u Shamash ina libbi ittiqu” 
Weidner tradujo la inscripción anterior como:
“todo en todo, 12 miembros adonde la Luna y el Sol pertenecen, donde orbitan los planetas”.
Nibiru
Podemos apreciar a los 8 planetas “oficiales” de nuestro Sistema Solar, y dos planetas enanos, Plutón y Ceres. Plutón se encuentra más allá de Neptuno, y Ceres en el cinturón de asteroides. Los sumerios contaban a Nibiru como un planeta más del Sistema Solar.
Para Sitchin, los textos mencionados confirman que los sumerios contaban a 12 cuerpos celestes en el Sistema Solar, incluyendo al Sol y a la Luna. Si en la actualidad sólo contamos “oficialmente” a 8 planetas en el Sistema Solar (Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno) ¿cómo llegaron los sumerios y los Anunnaki a contar doce cuerpos celestes en el Sistema Solar? ¿estaba Nibiru entre esos doce cuerpos celestes?
Si incluimos al Sol y a la Luna, como Sitchin sostiene que hacían los sumerios instruidos por los Anunnaki, llegaríamos a 10. Pero aún nos faltan dos. Sitchin propone que uno de esos planetas es Plutón y el otro es Nibiru, el planeta de los Anunnaki. Revisemos el caso.

Nibiru, Plutón y los planetas enanos

Plutón es un planeta de menor tamaño cuya órbita lo mantiene en la parte exterior del Sistema Solar, más allá de Neptuno. Su orbita está inclinada 17 grados sobre la orbita de los 8 planetas “oficiales” del Sistema Solar (plano que se denomina la “eclíptica”). Esa inclinación de 17 grados y su posición en los limites del Sistema Solar fue lo que hizo que Plutón pasara desapercibido por miles de años, hasta ser descubierto en 1930. Hoy en día, Plutón es considerado un planeta enano (ya no es parte de los planetas”oficiales” del Sistema Solar)  y no es el único de su especie. El planeta enano de mayor tamaño es Eris, luego le sigue Plutón, Makemake, Haumea y el asteroide Ceres.
Algunos investigadores se preguntan ¿por qué los sumerios conocían precisamente a Plutón y no a cualquier otro de estos planetas enanos? ¿por qué no afirmar que los dos planetas faltantes de la teoría de Sitchin eran dos planetas enanos que habían sido observados por los Anunnaki? ¿por que tendría que ser Nibiru uno de esos dos planetas faltantes?
Lo más probable es que Sitchin tenga razón, y Plutón haya sido el único planeta enano considerado por los Anunnaki y los sumerios como parte importante del Sistema Solar. La explicación podría estar en las orbitas de Eris, MakeMake y Haumea, que tienen 30 grados o más de inclinación sobre la eclíptica dificultando, extremamente, su detección y/o observación. Por algo, estos 3 planetas enanos han sido descubiertos en los últimos 10 años.

Nibiru
En esta ilustración podemos apreciar como la orbita de Plutón no está en el mismo plano de las orbitas de los ocho planetas del Sistema Solar.
¿Ceres podría haber sido considerado por los sumerios como otro planeta?  Su órbita sólo tiene una inclinación de 10 grados sobre la eclíptica (lo que lo hace más fácil de ubicar, por algo se descubrió en 1801) y se encuentra en el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter. Sin embargo, con un diámetro que es poco más de un tercio que el de Plutón, Ceres podría haber pasado desapercibido para los sumerios y/o los Anunnaki.
Es decir, existe la posibilidad de que los sumerios hayan observado a los 8 planetas “oficiales” y a Plutón, porque el ángulo de la órbita del último no se aleja demasiado del ángulo de las órbitas de los otros 8 planetas “oficiales” de nuestro Sistema Solar, como si lo hacen los otros planetas enanos descubiertos en los últimos 10 años.
Sitchin, entonces, identifica a los 12 planetas que representaban y a los que se referían los sumerios en sus textos como: los 8 planetas oficiales, el Sol, la Luna, Plutón y Nibiru, al cual a modo de identificación denomina como el 12avo planeta.

Nibiru, el 12avo planeta, y el sello VA243

El complicado rompecabezas que Sitchin ha tenido que armar para plantear la teoría del planeta Nibiru va tomando forma, pero aún faltan muchos detalles.
Revisemos el famoso cilindro-sello VA243 (que podemos apreciar abajo). Sitchin propone que la disposición y tamaño de los círculos que aparecen en el cilindro-sello VA243 (de aparente origen acadio), guardan una relación con las posiciones y dimensiones de los planetas de nuestro Sistema Solar y nos indica la posición del planeta Nibiru.

Nibiru
Cilindro-sello VA243. Podemos apreciar la enumeración de planetas que hizo Zecharia Sitchin, corregida para su mejor entendimiento. 1. Urano, 2. Saturno, 3. Jupiter, 4. Nibiru, 5. Marte, 6.Mercurio, 7.Pluton, 8. Luna, 9. Tierra, 10. Venus, 11. Neptuno. 12, Sol.
El único error de Sitchin es que, en su afán de probar que estos círculos representan a los planetas del Sistema Solar, no contempla la posibilidad más adecuada. Según Sitchin la Tierra es el circulo identificado como número 6. Nosotros proponemos, como se aprecia en la ilustración, que la Tierra es el circulo identificado con el número 9. Comenzando desde el punto que esta más abajo y siguiendo por izquierda tenemos 1. Urano, 2. Saturno, 3. Jupiter, 4. Nibiru, 5. Marte, 6.Mercurio, 7.Pluton, 8. Luna, 9. Tierra, 10. Venus, 11. Neptuno. 12, Sol. De esta manera, la Luna (8) esta más cerca de la Tierra (9), Plutón(7) es el más alejado del Sol, y Mercurio (6) es más pequeño que la Tierra.
Es cierto que, inclusive en este caso, Venus aparece representado más grande que la Tierra, pero no olvidemos que estamos tratando con representaciones artísticas de más de 4,000 años de antigüedad. Para Sitchin, el planeta identificado con el número 4, es el planeta Nibiru, el planeta de origen de los Anunnaki.
Veamos si el símbolo central, realmente, puede ser un Sol.
Según Jeremy Black y Anthony Green en su trabajo “Dioses, Símbolos y Demonios de la Antigua Mesopotamia”, el símbolo del dios Sol Utu o Shamash es una estrella de 4 puntas dentro de un disco, con 3 líneas ondulantes saliendo de cada una de las intersecciones de las líneas que forman las puntas de la estrella (ver imagen arriba). El símbolo central que Sitchin denomina como el Sol es una estrella de 6 puntas, no tiene ninguna línea ondulante, y no está dentro de un disco. Por consiguiente, no puede ser Shamash. Tampoco puede ser Ishtar pues según el mismo estudio citado más atrás, el símbolo de esta deidad es una estrella de 8 puntas dentro de un disco. Tampoco es una estrella, pues normalmente se representaban con 8 puntas.

Nibiru
A la izquierda la representación de Ishtar (una estrella de 8 puntas encerrada en un circulo). A la derecha arriba, el símbolo que aparece en el cilindro-sello VA243. A la derecha abajo, el símbolo del dios Utu/Shamash.
Según Jeremy Black y Anthony Green las estrellas de 6 puntas, como el signo que Sitchin identifica como el Sol, no tienen un significado conocido:
“El motivo de una estrella de 6 puntas ocurre durante el mismo periodo (neo-asirio) pero es de significado desconocido.” 
¿Podríamos estar ante un representación del Sistema Solar, como un todo, y no exclusivamente del Sol? en otras palabras, ¿podría ser esta una representación del Sistema Solar al que, según Sitchin, los sumerios llamaban “mulmul”?
La investigadora Van Buren sostiene que los círculos y el símbolo central del VA243 no son más que una representación de las pléyades, el que algunos estudiosos de la cultura sumeria llaman “mulmul”, pero la representación artística guarda muchas mas similitudes con el Sistema Solar que con las pléyades. Además, como hemos visto antes, Franz Kugler demostró que traducir “mulmul” como pléyades no era correcto pues habían varios textos que incluían al Sol y a la Luna dentro del “mulmul”.
Como ya sabemos, las hipótesis de Sitchin pueden pecar de audaces, pero tienen fundamentos lo suficientemente sólidos como para no descartarlas “a priori”.
Aún quedan algunas interrogantes, en la próxima entrega analizaremos como fue que Nibiru estuvo involucrado en la formación del planeta Tierra.
Nibiru Sitchin
¿Se encontrará escondido Nibiru en las fronteras de la Vía Láctea?
Nibiru, según las teorías de Zecharia Sitchin, es el nombre del planeta de los Anunnaki, una raza de extraterrestres que llegó a la Tierra hace miles de años y vivió entre los humanos. Su presencia fue registrada en varias tablillas de arcilla y sellos cilíndricos utilizados por la civilización sumeria.
En la entrega anterior de esta serie revisamos los indicios que llevaron a  Zecharia Sitchin a sostener que la civilización sumeria conocía un planeta que se oculta más allá de los confines del Sistema Solar, el planeta Nibiru.  En esta entrega, veremos el origen del nombre Nibiru y explicaremos como Sitchin interpreta el épico relato babilónico del “Enuma Elish” y lo convierte en la narración del primer cruce entre Nibiru y los planetas del Sistema Solar.

Nibiru y  El Enuma Elish

El Enuma Elish es un relato de origen babilónico que narra la creación del mundo. El héroe de la historia es el dios Marduk, quien derrotó al monstruo Tiamat.
Según la historia convencional, el Enuma Elish es un relato mitológico que fue escrito para justificar el ascenso de Marduk a la posición suprema entre los dioses babilónicos.
Sin embargo, para Zecharia Sitchin, el Enuma Elish es una detallada descripción científica que narra la formación del Sistema Solar y sobretodo, la primera catastrófica entrada del misterioso planeta Nibiru en el Sistema Solar.
Sitchin no es el único investigador que sostiene que el Enuma Elish narra una colisión estelar.  En 1902, el estudioso de la civilización sumeria Leonard William King, sostuvo que los dioses y monstruos del relato representaban componentes astronómicos. En su interpretación, Tiamat representa una estrella o constelación y Marduk representa al planeta Júpiter.
El historiador de la universidad de Cambridge D.S. Allan y el geólogo de la Universidad de Oxford, J.B. Delair realizaron una exhaustiva investigación multidisciplinaria, presentada en su libro “Cataclismo”. En este trabajo los investigadores sostienen también que el Enuma Elish narra una gran colisión en nuestro Sistema Solar que tuvo consecuencias catastróficas para la Tierra, aunque ellos la sitúan más cerca en el tiempo.

Anunnaki Nibiru Marduk
El Enuma Elish narra el triunfo del dios Marduk sobre el monstruo Tiamat. Para Sitchin, el relato es una descripción, en detalle. del nacimiento del Sistema Solar.
Al margen de las diferencias entre la teoría de Sitchin, la de Leonard King, y la de Allan y Delair, la idea central es la misma: el Enuma Elish narra una colisión estelar y no es una simple justificación para la ascensión del dios Marduk.
La versión más antigua que conocemos del Enuma Elish se encuentra escrita en unas tablillas de barro (datadas hacia el 650 a.C.) encontradas en la Biblioteca de Nínive. Esta narración que tiene como héroe al dios Marduk es, para Sitchin, una versión tardía de un relato original sumerio que tendría a los Anunnaki Anu, Enlil y Ninurta como héroes principales. Sitchin sostiene que fueron los Anunnaki quienes transmitieron el relato del Enuma Elish a los sumerios hace miles de años. Posteriormente, en Babilonia, se modificó a los personajes de la historia para incluir al dios Marduk como el héroe principal.
Antes de analizar algunos fragmentos del relato, es necesario conocer la relación que Sitchin establece entre los nombres de los planetas del Sistema Solar y los personajes de la epopeya babilónica pues eso nos ayudará a entender mejor sus conclusiones.

Nibiru y los personajes del Enuma Elish

En la primera columna de la izquierda de la siguiente tabla hemos puesto los nombres de los dioses del relato, en la segunda columna de la izquierda está la traducción que hace Sitchin del nombre de estos dioses, en la tercera tenemos el planeta del Sistema Solar que Sitchin identifica con cada dios, y en la última columna tenemos el planeta que Allan y Delair identifican con cada dios.

Nibiru planetas Enuma Elish
Tabla que indica el planeta que Sitchin le asignó a cada personaje o deidad que aparece en el Enuma Elish.
Veamos como empieza el Enuma Elish.
“Cuando, en las alturas, el Cielo no había recibido nombre, y abajo, el suelo firme [la Tierra] no había sido llamado; nada, salvo el primordial APSU, su Engendrador, MUMMU y TIAMAT -la que les dio a luz a todos; sus aguas se entremezclaron. Ninguna caña se había formado aún, ni tierra pantanosa había aparecido. Ninguno de los dioses había sido traído al ser aún, nadie llevaba un nombre, sus destinos eran inciertos; fue entonces cuando se formaron los dioses en medio de ellos.” (Extracto del Enuma Elish)
Sitchin interpreta el fragmento anterior del Enuma Elish de la siguiente manera:
“En la inmensidad del espacio, los «dioses» -los planetas- estaban aún por aparecer, por ser nombrados, por tener sus «destinos» -sus órbitas- fijados. Sólo existían tres cuerpos: «el primordial AP.SU» (Sol), MUM.MU (Mercurio) y TIAMAT (El planeta desconocido). Las «aguas» de Apsu y Tiamat se mezclaron, y el texto aclara que no se refiere a las aguas en las que crecen las cañas, sino más bien a las aguas primordiales, los elementos básicos generadores de vida del universo. Apsu, por tanto, es el Sol, «el que existe desde el principio». El más cercano a él es Mummu. El relato deja claro más adelante que Mummu era el ayudante de confianza y emisario de Apsu: una buena descripción de Mercurio, el pequeño planeta que gira con rapidez alrededor de su gigante señor. De hecho, ésta era la idea que los antiguos griegos y romanos tenían del dios-planeta Mercurio: el rápido mensajero de los dioses.”
El texto inicial del Enuma Elish es, para la mayoría de historiadores convencionales, un relato mitológico del inicio de los tiempos. En cambio, para Sitchin, se trata de la historia del nacimiento de nuestro Sistema Solar.

Nibiru Enuma Elish
El Enuma Elish se escribió en siete tablillas y el Génesis bíblico se desarrolló en siete dias. Dios descansó en el séptimo día del Genesis y la séptima tablilla del Enuma Elish es una apreciación de la obra de su dios. Las similitudes han sido producto de varias investigaciones. 
“Antes de que (Lahmu y Lahamu) hubieran crecido en edad y en estatura hasta el tamaño señalado, el dios ANSHAR y el dios KISHAR fueron formados, sobrepasándoles [en tamaño]. Cuando se alargaron los días y se multiplicaron los años, el dios ANU se convirtió en su hijo -de sus antepasados un rival. Entonces, el primogénito de Anshar, Anu, como su igual y a su imagen engendró a NUDIMMUD.” (Extracto del Enuma Elish)
El texto anterior explica, según Sitchin, que mientras Marte y Venus (Lahmu y Lahamu) crecían en tamaño, un proceso que pudo tomar miles de años,  y alcanzaban las dimensiones que conocemos en la actualidad, aparecieron dos planetas más: Júpiter y Saturno. La frase “se alargaron los días y se multiplicaron los años” representa, según Sitchin, los largos periodos de tiempo que pasaron durante la formación de los planetas de nuestro Sistema Solar.  El texto también relata que Anu, identificado como Urano, engendró como su igual y a su imagen a Nudimmud, que Sitchin identifica como el planeta Neptuno. No es difícil darse cuenta que el planeta Urano y el planeta Neptuno son bastante similares en tamaño y posición dentro del Sistema Solar.
El Enuma Elish continúa con la aparición de los dioses restantes y Sitchin va identificando a cada uno con un planeta, de acuerdo a la tabla que tenemos más arriba. Aún no aparecen la Tierra, la Luna y Nibiru.  Según las teorías de Zecharia Sitchin, los dos primeros se formarían a causa de una gran colisión y el último vendría de los confines del Sistema Solar.

La llegada de Nibiru

Más adelante, el Enuma Elish nos explica que el misterioso, y ahora desaparecido, planeta Tiamat (que según Sitchin era más grande que Venus) perturbaba el orden de la recién creada familia del Sistema Solar.
“Los hermanos divinos se agruparon; perturbaban a Tiamat con sus avances y retiradas. Alteraban el «vientre» de Tiamat con sus cabriolas en las moradas del cielo. Apsu no podía rebajar el clamor de ellos; Tiamat había enmudecido con sus maneras. Sus actos eran detestables… molestas eran sus maneras.” (Extracto del Enuma Elish)
Sitchin traduce el párrafo anterior en términos astronómicos: los “avances y retiradas” de los planetas son una referencia a sus órbitas erráticas, “se agruparon”significa que sus órbitas los estaban poniendo en peligro de colisionar unos contra otros,  “alteraban el vientre de Tiamat” significa que estaban interfiriendo en la órbita del planeta Tiamat, y “Apsu no podía rebajar el clamor de ellos” significa que la fuerza de gravedad que el Sol ejerce en los planetas no era suficiente para contrarrestar esta caótica situación.

Neptuno atrajo a Nibiru
Según la interpretación que hace Zecharia Sitchin del Enuma Elish, el planeta Neptuno fue quien atrajó al planeta Nibiru hacia el Sistema Solar. (Foto por NASA)
El épico relato babilónico continúa narrándonos cómo el planeta Neptuno (el más alejado del Sol) atrajo a un nuevo invitado al Sistema Solar: el planeta Marduk, que Sitchin luego identificaría como Nibiru. Este nuevo cuerpo celeste llegó desde las profundidades del espacio exterior.
Según Sitchin, Nibiru tiene un tamaño similar al de Saturno, y en ese entonces, era un planeta joven que aún emitía radiaciones y causaba estragos en su recorrido. Zecharia Sitchin nos explica como fue la entrada de Nibiru en el Sistema Solar.
“El orden del tránsito -primero por Neptuno, después por Urano-indica que Marduk (Nibiru) estaba entrando en el Sistema Solar no en la dirección orbital del sistema (en sentido contrario a las manecillas del reloj), sino en dirección opuesta, en el sentido de las manecillas del reloj. Siguiendo el nuevo sendero, el recién llegado no tardó en verse atrapado por las inmensas fuerzas gravitatorias y magnéticas del gigante Anshar/Saturno y, luego, de Kishar/Júpiter. Su sendero se curvó aún más hacia dentro, hacia el centro del Sistema Solar, hacia Tiamat.”
Mientras que el Enuma Elish nos cuenta que los dioses habían decretado que el destino de Marduk era enfrentarse a Tiamat, Sitchin explica que el texto se refiere a como la órbita de Marduk/Nibiru se alteró y lo encaminó irremediablemente hacia el planeta Tiamat.
La llegada de Nibiru causó problemas en la mayoría de planetas del Sistema Solar. Mientras Nibiru se acercaba a Tiamat, las fuerzas gravitatorias hicieron que de ambos cuerpos celestes se desprendieran grandes fragmentos que se convirtieron en satélites, volviendo la situación aún más caótica.

La colisión entre Nibiru y Tiamat

Nibiru chocó dos veces con Tiamat. En la primera colisión,  los satélites que se habían desprendido de Nibiru, a causa de las fuerzas gravitacionales de los planetas Saturno y Júpiter, protegieron al gran Nibiru e impactaron en el pequeño planeta Tiamat partiéndolo en dos.

Nibiru Colisión
Graficos realizados por Zecharia Sitchin para ilustrar la ruta que llevó a Nibiru a chocar con el desaparecido planeta Tiamat.
Sitchin sostiene que como resultado de este primer enfrentamiento se crearon varios de los cometas que conocemos.
“Lo más significativo es que, mientras que todos los planetas que conocemos circundan al Sol en la misma dirección (contraria a las manecillas del reloj), muchos cometas se mueven en sentido inverso. Los astrónomos no pueden decirnos cuál fue la fuerza o cuál fue el suceso que creó a los cometas y los arrojó a sus inusuales órbitas. Nuestra respuesta: Marduk/Nibiru barriendo en sentido inverso, en su propio plano orbital, despedazó, destruyó la hueste de satélites de Tiamat hasta convertirla en pequeños cometas, afectándoles con su campo gravitatorio…”
Como resultado del primer choque, la parte superior de Tiamat se desprendió, se estrelló contra uno de los satélites sobrevivientes de Nibiru, y fue impulsada hacia la orbita que hoy tiene el planeta Tierra. Según esta teoría, la parte superior que se desprendió del planeta Tiamat es lo que hoy conocemos como el planeta Tierra.
En algún momento después de que Nibiru completó su primera órbita alrededor del Sol, se produjo la segunda colisión. Esta vez, Nibiru despedazó la parte inferior de Tiamat. Los fragmentos de Tiamat, con el tiempo, se convertirían en lo que hoy conocemos como el cinturón de asteroides. El único satélite sobreviviente de Tiamat fue atraído por la fuerza gravitatoria del pedazo superior de Tiamat, que hoy conocemos como el planeta Tierra, y terminó convirtiéndose en la Luna.

Nibiru Luna
Para Sitchin, la Tierra y la Luna se formaron como consecuencia de la colision entre el planeta Nibiru y el planeta Tiamat. (Foto por TJ.Blackwell)
Luego del triunfo de Marduk, el relato babilónico le cambia de nombre al héroe y lo empieza a llamar Nibiru.
Zecharia Sitchin se basó en el siguiente párrafo para bautizar a su nuevo planeta como Nibiru. 
“Nibiru resguardará el portal entre el cielo y la tierra; Aquellos que no pudieron cruzar por arriba o por abajo, deben siempre pedir su autorización. Nibiru es la estrella que brilla en el cielo.”(Extracto del Enuma Elish)
Así es como Sitchin describe el nacimiento de la Tierra y la catastrófica primera entrada de Nibiru al Sistema Solar.
Para la mayoría de astrónomos e historiadores, Marduk o Nibiru es el planeta Júpiter. Para otros, es la estrella Canopus o un cometa.  Según Zecharia Sitchin, Nibiru es el planeta de origen de los Anunnaki, quienes vinieron a la Tierra hace medio millón de anos y convivieron con los humanos.
Lista de reyes sumerios Nibiru Shar
Detalle del texto sumerio clasificado como WB444 que menciona que la realeza bajó del cielo hace medio millon de años, y sobre el que Sitchin fundamenta su teoría sobre la órbita de Nibiru.
En la última entrega sobre Nibiru, el planeta de los Anunnaki, vimos como Zecharia Sitchin interpreta el relato del Enuma Elish. Ahora vamos a analizar sobre que bases Zecharia Sitchin estableció que la órbita de este planeta es de 3,600 años terrestres. En los últimos años, se ha asociado al planeta Nibiru con el 2012, haciéndonos creer que este cuerpo celeste se acercará a la Tierra en los próximos meses causando una catástrofe climática. Esto no es cierto, al menos en la visión de Sitchin.
Zecharia Sitchin podría haber calculado con precisión la duración de la orbita de Nibiru (3,600 años). Sin embargo, Sitchin no puede saber, como veremos más adelante, en que año se deben empezar a contar esos períodos orbitales. Por consiguiente, se hace difícil saber con precisión cuando regresará el este planeta al Sistema Solar. Después de leer este artículo usted podrá sacar sus propias conclusiones sobre el regreso de Nibiru.

El continuo retorno de Nibiru

Luego de la colisión entre Nibiru y el planeta Tiamat, narrada en el Enuma Elish, el planeta de los Anunnaki podría haberse alejado del Sistema Solar para perderse en el espacio. Sin embargo, según Zecharia Sitchin, no fue así. Las fuerzas gravitatorias que provocaron la colisión entre el planeta de los Anunnaki y el planeta Tiamat, condenaron al primero a un continuo retorno a través de una órbita gigantesca.
Sus regresos o acercamientos a la región central del Sistema Solar provocaron torrenciales lluvias e inundaciones en el planeta Tierra.
Zecharia Sitchin llegó a esta conclusión al revisar algunas traducciones de textos de origen sumerio que tratan de predecir o profetizar el efecto que tendría el próximo acercamiento del planeta Nibiru en la Tierra y la humanidad.
“Si desde la posición de Júpiter, el Planeta (Nibiru) pasa hacia el oeste, habrá un tiempo para morar en la seguridad. La amable paz descenderá sobre la Tierra… Cuando el Planeta del Trono del Cielo crezca en brillo, habrá inundaciones y lluvias… Cuando Nibiru alcance su perigeo, los dioses darán paz; se resolverán los problemas, las complicaciones se aclararán.”

Nibiru
Imagen que ilustra la colisión entre el planeta Nibiru y el desaparecido planeta Tiamat. La gigantesca órbita de Nibiru es consecuencia de esta colisión.
Cuando el texto anterior dice que “si el planeta Nibiru pasa por el oeste de Júpiter habrá tranquilidad”, quizás nos trata de explicar que si el planeta de los Anunnaki no cruza exactamente por la zona del Sistema Solar donde se encuentra la Tierra, no habrán mayores catástrofes. Luego el texto nos advierte que si este planeta se acerca o “crece en brillo” habrán inundaciones y lluvias en la Tierra. La última parte del texto es bastante clara: “cuando Nibiru alcance su perigeo” es decir cuando este planeta se encuentre en el tramo de su órbita más alejado del Sol, entonces “los dioses darán paz, se resolverán los problemas.”
Según este texto, la cercanía o lejanía del planeta Nibiru era un asunto de extrema importancia que afectaba las condiciones de vida en la Tierra. Los pueblos de la antigüedad no sólo habrían esperado la llegada periódica del planeta Nibiru sino que también habrían seguido su avance en los cielos como medida de precaución ante las catástrofes que su cercanía provocaba.
“La aparición y desaparición periódica del planeta confirma la suposición de su permanencia en órbita solar. En este aspecto, el planeta Nibiru actúa como muchos cometas. Algunos de los cometas conocidos -como el Halley, que se acerca a la Tierra cada 75 años- desaparecían de la vista durante tanto tiempo, que a los astrónomos les resultaba difícil darse cuenta de que se trataba del mismo cometa. Otros de estos cuerpos celestes sólo se han visto en una ocasión para la memoria humana, y se supone que tienen períodos orbitales de miles de años. El cometa Kohoutek, por ejemplo, descubierto en Marzo de 1973, llegó hasta los 120.000.000 kilómetros de la Tierra en Enero de 1974, y desapareció por detrás del Sol poco después. Los astrónomos calculan que volverá a aparecer en algún momento entre los 7.500 y los 75.000 años en el futuro.”
Sitchin nos explica que las frecuentes apariciones de Nibiru en los cielos terrestres encontradas en varios textos antiguos, son prueba de que su órbita no puede ser tan grande como la del cometa Kohoutek.

Nibiru
Fotografía del cometa Kohoutek que tiene una órbita de 75,000 años. Sitchin lo utiliza para demostrar que una órbita de 3,600 años como la de Nibiru no es improbable. (Foto por NASA)

La duración de la órbita de Nibiru

La investigación sobre la duración de la órbita del planeta de los Anunnaki empieza con Beroso, el famoso astrónomo babilonio y está relacionada con una palabra clave: shar. Beroso menciona a diez soberanos caldeos que reinaron en la Tierra por 432,000 años desde que «el reino fue bajado del Cielo» hasta que «el Diluvio barrió la Tierra». Alejandro Polihistor, quien resumió los escritos de Beroso,  escribió:
“En el segundo libro estaba la historia de los diez reyes de los caldeos, y los períodos de cada reinado, que sumaban en total 120 shar’s, es decir, 432.000 años; para llegar a la época del Diluvio.”
Si Polihistor sostuvo que los diez gobernantes reinaron por 432,000 años o 120 shars, una simple operación matemática nos permite deducir la duración de un shar.
432,000÷120 = 3,600
Un shar dura 3,600 años.
Cabe preguntarse ¿de dónde había obtenido Beroso esta información¿ y ¿qué tiene que ver con el planeta Nibiru?
En el siglo XIX se comprobó que Beroso no había inventado nada, se basó en una lista de reyes sumerios, conocida como WB 444, que fue la que originó la tradición de los diez gobernantes antediluvianos. Aquí un fragmento.
“Después de que la realeza bajó del cielo, el reino estuvo en Eridug. En Eridug, A.LU.LIM se convirtió en rey; gobernó 28.800 años. A.LAL.GAR gobernó 36.000 años….El divino DU.MU.ZI, Pastor, gobernó 36.000 años…”
La lista original de Beroso menciona a varios gobernantes mesopotámicos y detalla la duración milenaria de sus respectivos mandatos.  Tomando en cuenta nuestros cálculos sobre el shar, sabemos que un rey gobernó por 10 shars, otro por 8 y así sucesivamente. El shar era la unidad de tiempo utilizada para medir los reinados en esa época.

Lista de reyes sumerios
La lista de reyes sumerios conocida como WB-444. Sitchin fundamenta sus teorias sobre la órbita de Nibiru en este documento. El documento establece que la realeza o monarquía bajó del cielo, y que desde el reinado del primer rey hasta el diluvio pasaron 432,000 años. (Foto por Ashmolean Museum)
Para Sitchin, la relación entre el shar y la órbita de Nibiru es evidente. Si el shar es la unidad de tiempo en la que se medían los reinados hace casi medio millón de años, esos reyes sólo podrían haber sido los Anunnakis del planeta Nibiru, ya que no tenemos ninguna evidencia de civilización humana en aquella época. Los Anunnakis contaban su reinado en orbitas del planeta Nibiru. Entonces, un shar de 3,600 años terrestres es una órbita completa de Nibiru, o simplemente un año Anunnaki.

El año de Nibiru y el año terrestre

Al margen de que un shar sea una órbita completa de Nibiru alrededor de Sol o un año Anunnaki, ¿Cómo podemos explicar reinados de 28,800 años de duración?
Sitchin tiene la respuesta. Para él, los reyes Anunnaki mencionados en la lista no cuentan los años de acuerdo a nuestras orbitas sino de acuerdo a las de su planeta de origen, Nibiru.
“Nuestro «año» es, simplemente, el tiempo que le lleva a la Tierra completar una órbita alrededor del Sol. Dado que la vida se desarrolló en la Tierra cuando ya estaba orbitando al Sol, la vida en la Tierra sigue el patrón de esta duración orbital. Vivimos tal cantidad de años porque nuestros relojes biológicos están ajustados a tal cantidad de órbitas de la Tierra alrededor del Sol. Existen pocas dudas de que la vida en otro planeta se «temporizaría» en función de los ciclos de ese planeta… ¿Qué ocurre si, como sugerimos, su órbita (Nibiru) alrededor del Sol durara 3,600 años? Entonces 3,600 de nuestros años serían sólo uno en su calendario, y también un solo año en su vida. El tiempo de mandato (reinado) del que hablan los sumerios y Beroso no sería, de este modo, ni «legendario» ni fantástico: sólo habría durado cinco, ocho o diez años de los Anunnaki.”
Según Zecharia Sitchin, estos reinados se contaban en shars o orbitas de Nibiru porque siempre empezaban y terminaban con un nuevo acercamiento del planeta de los Anunnaki a la región central del Sistema Solar. Los gobernantes empezaban su reinado con el aterrizaje en la Tierra y lo terminaban con el despegue.

Nibiru comparado con Saturno
Según Zecharia Sitchin, el planeta Nibiru tiene dimensiones parecidas a las de Saturno. En la ilustración podemos ver el tamaño de Saturno comparado con el de la Tierra.

El año en el que llegaron los Anunnaki

Según Beroso, entre la llegada del primero de los reyes de la lista y el diluvio universal pasaron 432,000 años o 120 años Anunnaki. Si asumimos que el diluvio sucedió alrededor del 12,000 a.C. podemos entender cuando Sitchin afirma que los Anunnaki llegaron a la Tierra alrededor del 444,000 a.C.
Debemos suponer que los Anunnaki tenían, hace medio millón de años, la tecnología para viajar en el espacio. Inclusive si los viajes sólo se realizaron cuando su planeta estaba cerca de la Tierra, necesitarían tecnología para realizar el viaje desde Nibiru hacia la Tierra.

El próximo regreso del planeta de los Anunnaki

Si asumimos que el diluvio fue consecuencia de uno de los acercamientos del planeta Nibiru a la región central del Sistema Solar, podemos calcular sus siguientes periodos orbitales. Si el diluvio ocurrió alrededor del 11,500 a.C., el siguiente paso de este planeta cerca a la Tierra habría ocurrido en el 7,900 a.C., el siguiente en el 4,300 a.C., luego en el 700 a.C., y el próximo acercamiento podría ocurrir en el 2,900 de nuestra era.
Para terminar, entremos al terreno de la especulación. Si el diluvio tuvo lugar hacia el 12,500 a.C., Nibiru debió haber pasado cerca de la Tierra en los años 1,900, al no tener registro del evento podríamos concluir que Nibiru no existe. Pero, si el diluvio tuvo lugar en el 12,400 a.C., Nibiru debería pasar cerca de la Tierra entre el 2,000 y el 2,100.
El problema radica en que no tenemos una fecha exacta del diluvio universal, y por eso no podemos establecer con exactitud, de acuerdo a la teoría de Sitchin, cuando tendría lugar el próximo acercamiento de Nibiru.
Es así como Zecharia Sitchin estableció la duración de la órbita de Nibiru, el planeta de los Anunnaki. En la siguiente entrega analizaremos un misterioso disco sumerio que narra el viaje que realizó el Anunnaki Enlil desde su planeta Nibiru hasta la Tierra.
Fuentes:
- Zecharia Sitchin.(2007). Book I of The Earth Chronicles. The 12th Planet. Harper Collins.
- Zecharia Sitchin. (2007). Book II of The Earth Chronicles. The Stairway to Heaven. Harper Collins.
- Zecharia Sitchin. (2007). Book III of The Earth Chronicles. The Wars of Gods and Men. Harper Collins.






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