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martes, 24 de septiembre de 2013

Historia de la Biblia - Parte 3


Historia de la Biblia

Parte 3 - 
por A. Brain


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"Cristo como Salvador", El Greco.
             Como vimos en la entrega anterior, el mensaje de Jesús fue interpretado de diferentes formas por las comunidades de cristianos. La Iglesia Católica no es una síntesis de las creencias de todas aquellas cristiandades, sino la de un grupo especifico.
La Iglesia de hoy es la visión particular de un grupo de cristianos de aquella época que tenía su base en la ciudad de Roma, y que afirmaba tener las enseñanzas directas de los apóstoles. Según esta comunidad de cristianos de Roma oponerse a ellos era oponerse a quienes habían sido escogidos por los apóstoles, quienes habían sido escogidos por Jesús, quien había sido enviado por Dios.
Bart Ehrman denomina a este grupo de cristianos como los “proto-ortodoxos” pues su particular interpretación del mensaje de Jesús prevaleció y con los años se convertirían en la “ortodoxia” cristiana. Entender a este grupo de cristianos es entender como se formó el Nuevo Testamento.
La palabra “ortodoxia” proviene de dos palabras griegas orthós (correcto) y dóxa (opinión), es decir los proto-ortodoxos eran aquellos que luego establecerían la “opinión correcta” sobre el mensaje de Jesús.
Según Eusebio,(263 – 339 DC) en su libro “Historia de la Iglesia” del siglo IV los proto-ortodoxos siempre fueron mayoría en Roma y en el Mediterráneo, fueron también la doctrina original en la mayoría de lugares donde empezó el cristianismo, y además sus enseñanzas provenían directamente de los apóstoles. Es decir, era natural que su interpretación del mensaje de Jesús prevaleciera.
La verdad era otra.

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"Martires cristianos", Konstantin Flavitsky.
En 1934, Walter Bauer (1877-1960), teólogo alemán y estudioso de las primeras iglesias cristianas, publicó una investigación titulada “Ortodoxia y Herejía en Los Primeros Cristianos” y demostró que la versión de Eusebio no era cierta.
Bauer sostuvo que el grupo de los “proto-ortodoxos” de Roma no tenía ningún vinculo con los apóstoles que fuera más directo o cercano que el de las otras cristiandades, y que no representaba la mayoría.
Es decir, que la particular interpretación del mensaje de Jesús de los proto-ortodoxos de Roma, tenía tanto derecho de prevalecer como las otras cristiandades.
Entre los primeros “proto-ortodoxos” podemos contar a Ignacio de Antioquia, Policarpo de Smirna, Justino Mártir, Ireneo de Lyon, y Tertuliano. Todos considerados padres fundadores de la iglesia católica.
Habría entonces que preguntarnos, ¿cómo prevaleció la visión de los proto-ortodoxos?
La respuesta es simple,  esta visión se apoyo en el poder reinante.
  • La comunidad de Roma era más grande e influyente que las demás, estando situada en la capital del imperio tenia líderes con habilidades administrativas propias de los aparatos del estado, y con mucho más recursos materiales a su disposición.
  • Tenían una solida estructura jerárquica basada en el poder absoluto de los obispos.
  • Compraban la libertad de esclavos a cambio de una posible conversión al cristianismo.
  • Usaban de manera  inteligente los regalos a otras comunidades para asegurarse una escucha más dispuesta a sus prédicas.
  • Estaban mejor situados geográficamente. La red de caminos unía a Roma con todo el imperio y extendía la influencia de la comunidad romana sobre las otras.
Ninguna otra comunidad cristiana de la época tuvo tanto poder en sus manos. estas comunidades tampoco supieron unirse en un frente ante los de Roma con su red de obispos y poder político. Muchas de ellas, no estaban interesadas en el poder, y simplemente se aislaron del conflicto para luego desaparecer en el tiempo o ser absorbidas por los proto-ortodoxos.
Lo que es hoy la Iglesia Católica no se originó en base a algún consenso entre las diferentes comunidades de cristianos, simplemente prevaleció la comunidad que tenía más poder.

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"La última plegaria de los mártires cristianos", Jean-Léon Gérome.
Para inicios del siglo IV, la vida de los cristianos en el Imperio Romano era dura.  No existía libertad de culto y todos los cristianos tenían que realizar sus reuniones y rituales en secreto pues corrían el riesgo de ser perseguidos y torturados. Sin embargo todo cambiaria en el 312 DC, pronto los perseguidos se convertirían en perseguidores. Esto lo veremos en la siguiente entrega de la historia de la Biblia.


Historia de la Biblia, Jesus muerto con los santos.
"Lamentación sobre el Cristo muerto con santos", Sandro Boticelli.
Este es el sexto capítulo, de una serie de diez, sobre la historia de la Biblia, especificamente del Nuevo Testamento. Hace años me contaron un extraño relato sobre la infancia de Jesús. La historia decía que Jesús, cuando tenía 5 años, tomó un pedazo de barro, lo moldeó y creó 12 gorriones. El pasaje me pareció tan original, que decidí buscarlo en mi Biblia.
No encontré nada parecido.
Años más tarde, mientras leía un evangelio apócrifo llamado  “Evangelio de la infancia de Tomás”, me encontré con el extraño pasaje de  los gorriones de barro de Jesús y me pregunté, ¿por qué no está en la Biblia?
El “Evangelio de la infancia de Tomás” es un evangelio apócrifo. Es decir, para laIglesia Católica es un relato de autenticidad cuestionable, por no decir falso, que no merece estar en la Biblia. Los evangelios que fueron excluidos del Nuevo Testamentoson denominados apócrifos y los que fueron incluidos, canónicos.


Los primeros 5 libros del Antiguo Testamento de la Biblia constituyen el primer “canon” o colección de libros del cristianismo. Para Jesús y la mayoría de judíos de aquella época, estos escritos sagrados eran la palabra de Dios y se les llamaba “las escrituras”.

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"La Comunión de los apóstoles", Fra Angelico.
Jesús, durante su ministerio público, dijo que él predicaba con una autoridad igual a la de las antiguas escrituras y no menor. Quizás por esto, luego de su muerte y supuesta resurrección, sucedió un fenómeno singular.
Las palabras de Jesús, recogidas por la tradición oral, empezaron a ser citadas por las primeras comunidades de cristianos en sus reuniones y con el tiempo tomaron un lugar al lado de las escrituras antiguas, como si fueran también “palabras de Dios”. Al inicio circularon oralmente, de persona en persona, y luego se compilaron en escritos que en los que se mezclaban con diferentes episodios de su vida. Así nacieron los evangelios que tenemos en nuestras Biblias.
En paralelo a estas narraciones de la vida de Jesús, aparecieron también interpretaciones de su mensaje escritas en forma de cartas. Un buen ejemplo son las cartas escritas por el apóstol Pablo a diferentes comunidades de cristianos.
Así, sin desplazar al antiguo canon de los judíos, apareció una colección de escritos sagrados que se convertiría en el nuevo canon de los cristianos.
Justino Mártir, apologista cristiano del siglo II, nos cuenta que en las ceremonias dominicales de su tiempo, realizadas en la clandestinidad, ya se leían algunos evangelios.
Las despiadadas persecuciones a los cristianos emprendidas por los emperadores romanos tuvieron también una influencia importante en el desarrollo del canon.
Bruce Metzger nos cuenta que en los tiempos del emperador romano Diocleciano, alrededor del año 305, en medio de una de las más sanguinarias represiones a los cristianos, la policía imperial tocaba a la puerta de un cristiano y le ordenaba que entregara sus libros sagrados. Para el cristiano, este hecho se convertía en un terrible dilema existencial. ¿Cuál evangelio debo entregar sin incurrir en sacrilegio? ¿Cuál debo esconder y proteger para la posteridad? ¿Por cuál estoy dispuesto a sufrir?
Para Metzger, la persecución de Diocleciano eliminó aquellos escritos que no eran considerados tan valiosos para los cristianos, sentando una base para lo que años después sería el canon de la Biblia católica.

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"La conversion de Constantino", Peter Paul Rubens.
En el año 312, el emperador romano Constantino I, en un episodio que más parece obra del azar que del Espíritu Santo, decidió convertirse a la fe católica cristiana. Específicamente, se convirtió a aquella que tenía su base en Roma y que, como vimos en la entrega anterior de esta serie, representaba al grupo de los “proto-ortodoxos”.
Un año después, en el 313, Constantino I promulgó el Edicto de Milán, que establecía la libertad de religión en el imperio romano, dando fin a las persecuciones contra ciertos de grupos religiosos, particularmente contra los cristianos.
El Códice Vaticano y el Códice Sinaítico, las colecciones de manuscritos de la Biblia más antiguas que conocemos, fueron escritos, muy probablemente,  después del Edicto de Milan,  alrededor del 350 d.C.
Posteriormente, en el 380 d.C. Teodosio I el Grande mediante el Edicto de Tesalónica  instituyó al catolicismo como la religión del Imperio. En este momento, los “proto-ortodoxos” se convierten en la ortodoxia cristiana, se autodenominan como la Iglesia Católica Apostólica Romana y empiezan a llamar “hereje” a todo aquel que se opusiera a su doctrina, la doctrina correcta.
La persecución había terminado pero no para todos los cristianos. La recién instituida Iglesia Católica, con la ayuda del Emperador, suprimió las comunidades cristianas que tenían una doctrina diferente de la suya y trató de eliminar toda evidencia de su existencia. Así empezó el monopolio de la fe.
El siguiente paso de la Iglesia Católica fue uniformizar la doctrina hasta en el más mínimo detalle, de manera que fuese impenetrable, y para eso se necesitaba una lista de los escritos que ellos consideraban como verdaderos y dignos de ser leídos por los fieles, así como una lista de aquellos que debían ser eliminados. En el primer Concilio de Constantinopla realizado en el año 381 d.C., se discutió si Jesús era Dios, si tenía alma, si era humano o divino, o si era más o menos poderoso que la paloma del Espíritu Santo. Al final del concilio se decidió que Jesús era parte de la Santísima Trinidad (un tema que merece un artículo aparte) junto el Padre y con el Espíritu Santo. Dios es un ser único que existe simultáneamente como Jesús, como el Padre y como el Espíritu Santo. Para sellar el asunto, la Iglesia instituyó, en ese mismo concilio, el credo niceno-napolitano más conocido por sus primeras palabras:  ”Yo creo en dios todopoderososo…”.

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Busto del emperador romano Constantino I.
Finalmente, en el año 382, en el Concilio de Roma y durante el papado de Dámaso I, se estableció el canon del Nuevo Testamento. Los libros incluidos en el canon delNuevo Testamento son los mismos que han llegado hasta nuestros días. La Iglesia Católica estableció que los escritos que habían sido excluidos eran falsos. Existen alrededor de cincuenta escritos apócrifos.
Según Metzger, los criterios que debían cumplir los escritos para ser incluidos en el canon eran tres:
  • El escrito tenía que ser congruente con la particular interpretación del mensaje de Jesús de la joven Iglesia Católica.
  • El escrito tenía que provenir, directa o indirectamente, de algún apóstol.
  • El escrito tenía que haber sido aceptado por la mayoría de comunidades asociadas a la incipiente Iglesia Católica.
Ireneo de Lyon, obispo de la ciudad de Lyon en el siglo II, en un comentario realmente desafortunado, afirmó que los cuatro evangelios por él defendidos eran los cuatro pilares de la Iglesia, y que no podían ser más o menos de 4 pues, así como hay cuatro vientos y cuatro puntos cardinales, sólo pueden existir cuatro evangelios.
Felizmente no escogió las 3 puntas del triángulo porque sólo hubieran sido incluidos tres evangelios.
Pero aun así, los problemas seguían apareciendo en el camino de los escritos del Nuevo Testamente. En el proximo capítulo, la primera Biblia, la Vulgata Latina.

CONTINUARA

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